Karra Elejalde regresa el viernes a los cines.

Repasamos la filmografía del actor cuando regresa a la comedia con "Ocho apellidos vascos".

Palmarés XXIII Premios de la Unión de Actores.

"Caníbal", de Manuel Martín Cuenca, una de las vencedoras con 2 premios.

17º Festival de Málaga. Cine Español.

La Sección Oficial está compuesta por 15 largometrajes muy esperados para este 2014.

17º Festival de Málaga. Cine Español.

Seis títulos integran la sección paralela, competitiva, Zonazine, el espacio independiente.

17º Festival de Málaga. Cine Español.

Málaga Premiere y Estrenos Especiales completan la oferta de novedades del certamen.

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jueves, 16 de enero de 2014

Primera imagen de "Little Galicia", comedia romántica de Alber Ponte.


Ya podemos ofreceros la primera imagen de Little Galicia, comedia romántica que desembarcará en los cines este 2014 y que supone el debut en el largometraje de Alber Ponte, premiado y fecundo cortometrajista (el primero data de 1991, Cal dous estraños) y director de documentales, además de una TV movie, que se estrena por todo lo alto con una película rodada a caballo entre Estados Unidos (Nueva York, New Jersey) y España (Noia -Galicia- y Madrid).

Con guión del propio Ponte, Little Galicia nos contará el trepidante fin de semana que vivirán dos jóvenes españoles en Nueva York, durante el que ninguno de los dos podrá evitar que sus planes cambien, hasta el punto de llegar a un desenlace más que inesperado. Humor, acción, sorpresas y unas gotas de amor se combinarán en la trama de esta historia que demuestra que, en ocasiones, las mentiras son necesarias.

Producida por Numérica Films y Zanks Producciones Audiovisuales, con la colaboración de TVE, TVG, el ICAA y Estrella Gallicia, Little Galicia posee estará protagonizada por Gustavo Salmerón, Fran Grela, Paloma Bloyd y los veteranos Mabel Rivera, José Ángel Egido y Fermí Reixach, además de ofrecer una pequeña intervención de Luis Tosar.

lunes, 23 de diciembre de 2013

Crítica de "Gente en sitios": genial retrato del Hombre absurdo.


Intentar entender qué hay debajo de los numerosos sketches que pueblan Gente en sitios, de Juan Cavestany, supone un ejercicio perturbador, tanto como intentar desentrañar qué se oculta tras la liviana existencia de cada uno de nosotros. Darle lógica a ambas puede suponer un trabajo demasiado arduo por lo que respecta a las conclusiones que sacaríamos. Quizás no nos gustaría ser conscientes de la pasividad e indolencia con la que afrontamos cada paso que damos en la vida. Quizás nos horrorizaría descubrir la significativa inercia con la que acometemos nuestro periplo vital si nos parásemos a reflexionar sobre ello. Sin embargo, si gustan de devanarse los sesos y tratar de dar significado a las cosas que nos pasan, sobre todo aquéllas más insignificantes y cotidianas, aquéllas que nos enfrentan día tras día con nuestros semejantes, visionar Gente en sitios puede ser una genial puerta de entrada al inhóspito debate.


Porque a través de las singulares y, según el caso, tronchantes secuencias que se suceden a lo largo del metraje, algunas interconectadas entre sí, otras nacidas e insertadas directamente desde la libertad más absoluta, Cavestany nos propone un incómodo retrato de la vulgaridad humana, entendida como insignificante peculiaridad inherente a todos nosotros. Recorre con cámara en mano situaciones de muy distinta índole, con la peculiaridad común de focalizar la atención no en lo que se nos muestra sino en lo absurdo de todo ello, convirtiéndose esto en el leit-motiv esencial de una película cuya misión principal es estamparnos en la cara verdades tan dolorosas como nuestra incapacidad universal para no entendernos con el resto de personas, nuestra progresiva pérdida de orientación en un mundo que ya solo percibimos de forma difusa (la metáfora con la bandera española en uno de los últimos sketches parece obvia en este sentido) o la deshumanización vírica que sufrimos como sociedad (equiparada a los zombies cinematográficos en otra de las secuencias), donde resulta desalentador y alarmante no sólo que no paren o paremos de mentirnos, de humillarnos y de darnos hostias día sí y día también, sino aún más grave, que ya ni nos importa.


Gente en sitios, a través de un lenguaje felizmente rudimentario, de tono absolutamente amateur, directo y eficaz, nos viene a abrir los ojos ante esta desagradable realidad con un cúmulo de situaciones que, bien a modo de símbolos o de una forma algo más ilustrativa y convencional, deberían servir de acicate para sugestionar, como mínimo, nuestras conciencias. Aunque sea por la vía de unos gags enquistados en el terreno de lo abstracto, a través de un humor casi metafísico, que tiene sus mejores bazas en la contraposición exhaustiva de la lógica con lo impensable (los ladrones que entran a robar un piso que terminarán por limpiar, el camarero que no deja de tomar nota de la comanda, el tipo que miente a su amigo sobre una oportunidad de trabajo y vagabundea con él de un sitio para otro, el voluntario abandono de un inquietante compañero de viaje en una gasolinera) y donde el guiño al espectador nace de la ausencia premeditada de clausura en cada una de las historias, como invitándole también a él a formar parte, con sus neuras, sus problemas y sus particularidades, de este cúmulo de gente en sitios.


Y es que, a pesar de la visible carga esperpéntica que sobrevuela el trazado de la gran mayoría de los personajes, no es difícil verse reflejado en ellos, a poco que nos descuidemos y prestemos algo de atención. Personajes interpretados por un nutrido elenco de actores en los que, a pesar de ser muchos de ellos rostros especialmente significativos del actual panorama artístico español, apenas cuesta vislumbrar la naturalizada y fresca asimilación de sus anónimos y ordinarios personajes; ejerciendo entre todos (desde las estrellas hasta los más desconocidos) como un caleidoscópico prisma sobre la falsamente compleja y arribista condición humana. Hay un componente sobrenatural que otorga cierta unidad a la película y cuya interpretación dependerá de cada uno, como lo será también el alcance último de una película difícilmente catalogable, pues por momentos podría tildarse de una incongruente broma pesada y, por otros, de una genial y venerable obra que basa sus grandes virtudes en la arbitrariedad manifiesta de toda su propuesta. Sin embargo, su acuciante capacidad para sortear la indiferencia la hace única e imperecedera: Gente en sitios funciona con precisión terapéutica, porque, como los seres que la pueblan, también nosotros vamos a necesitar que alguien nos enseñe a caminar, a beber agua de un vaso y hasta a dormir.


Puntos fuertes a los Goya 2014:
- Mejor Película.
- Mejor Director: Juan Cavestany.
- Mejor Guión: Juan Cavestany.
- Mejor Montaje: Raúl de Torres.

viernes, 20 de diciembre de 2013

Por fin llega a las salas "Gente en sitios", la película de la que todo el mundo habla.

¡¡¡Ya es viernes!!! Y este fin de semana, la ficción nacional vuelve a asomarse a la cartelera con el estreno de uno de los títulos más esperados por los cinéfilos más empedernidos. Se trata de Gente en sitios, una de las películas que más ha estado dando que hablar últimamente en los corrillos de cinéfilos. Vista tanto en el Festival de Toronto como en el de San Sebastián, aplaudida de manera entusiasta por absolutamente toda la crítica especializada, Gente en sitios, supone el nuevo proyecto del veterano periodista, guionista y dramaturgo Juan Cavestany, director de dos productos adscritos a los parámetros más industriales como fueron El asombroso mundo de Borjamari y Pocholo (2004) y Gente de mala calidad (2008).


Cavestany, que movió su anterior filme principalmente por internet, Dispongo de barcos (2010), se ha adjudicado la firma de la que se ha convertido en la película-evento española del año. Así, leíamos en el blog Versión Muy Original, un artículo de Gregorio Belinchón en el que nos la describe como "una colección de sketches", cuyo hilo conductor es "el estado actual de España. Cavestany, muy hábil como escritor, usa la cámara y el montaje con inmenso talento para radiografiar el panorama y el espíritu en el que vivimos hpy en día los españoles. Más que un película, Gente en sitios parece un estado de ánimo. Es probablemente, la mejor película española de 2013, o al menos la más sorprendente". La película, nominada a los recién creados Premios Feroz en sólo una categoría (mejor tráiler), cuenta además con pocas opciones de colarse en la final por los Goya, con apenas 4 candidaturas previas: película, director, guión original y montaje.

Rodada con un presupuesto mínimo y con una sola cámara de mano, Gente en sitios ofrece además el aliciente de contar con el reparto de estrellas más grande visto hasta ahora en una producción nacional, entre los que se cuentan, Eduard Fernández, Maribel Verdú, Coque Malla, José Ángel Egido, Raúl Arévalo, Luis Callejo, Carlos Areces, Santiago Segura, Antonio de la Torre, Eulalia Ramón, Martiño Rivas, Ernesto Alterio, Irene Escolar, Julián Villagrán, Adriana Ugarte, Diego Martín, Alberto San Juan, Javier Gutiérrez, Roberto Álamo, Tristán Ulloa y Clara Sanchís, entre otros. Distribuida por Cameo, Gente en sitios sale al mercado en tan solo 7 cines de Madrid y Barcelona, aunque a partir del 15 de enero ya podrá verse en las demás plataformas de exhibición digital (DVD, VoD, televisión de pago).


Para Luis Martínez, de El Mundo, Gente en sitios es "la película más relevante y extraordinaria en su ordinariez que ha dado el cine español este año y quizá en los venideros. Precisa, delicada, absurda, necesaria". Para Pere Vall, en Fotogramas, la cinta "se alinea en el grupo de las practicantes más conseguidas del posthumor, cuya efectividad es una suma de gags brillantes y de los actores/personas adecuados. Sutil vuelta de tuerca a los vicios sociales y nuestros gestos más repetidos, el flm cosquillea nuestra conciencia provocándonos carcajadas". Jordi Costa, en su crítica para El País, concluye que Cavestany propone "con un puñado de secuencias perfectas, la que quizá sea la película española más relevante del año: nuestra gran épica de catástrofes (interiores)". 

Fútbol para toda la familia.


Con permiso de Gente en sitios, el estreno nacional que más ruido anda haciendo por todos los lados, es la co-producción con Argentina, Futbolín, cinta de animación en 3D que supone el regreso a la dirección del laureado y galardonado director de El secreto de sus ojos (2010): Juan José Campanella. En ella, Amadeo es un chico tímido y virtuoso que deberá enfrentarse al más temible rival sobre un campo de fútbol: el Crack. Para ello, contará con la inestimable ayuda de unos jugadores de metegol/futbolín liderados por el Wing, un carismático extremo derecho. Las aventuras de Amadeo y los jugadores tendrán como telón de fondo no sólo el fútbol, sino también el amor, la amistad y la pasión.

La película, que es distribuida por Universal, podrá verse en 417 salas de 321 cines (332 exhibiendo en 2D y 85 en 3D). Este inequívoco tratamiento de blockbuster responde al colosal éxito protagonizado por la película en la taquilla argentina (más de catorce millones de dólares de recaudación). Salvando la demoledora crítica publicada por Carlos Boyero en El País, en el marco del pasado Festival de San Sebastián, la práctica totalidad de las opiniones suscitadas en la prensa especializada por Futbolín han sido positivas, como demuestran las que encontramos en Fotogramas, donde Ricardo Aldarondo señala que es "una película que funciona bien como historia de superación, apoyada en los tópicos del género, trufada de momentos divertidos y pinceladas combativas en lo social y con un acabado visual bien resultón"; o en Cinemanía, donde Carlos Marañón la define como una película de "animación nacarada de aire nostálgico y un punto elegante de revolucionario de salón, Aardman style, la estructura de la película evita la dureza de los partidos inacabables de Oliver y Benji (referente único del subgénero pelotudo) para incluir los vaivenes de un gozoso parque de atracciones".


Hasta aquí el repaso a los estrenos nacionales de ficción de un finde previo al gran sorteo de lotería de Navidad, con su denostada y muy comentada campaña publicitaria como fatídico emblema. Mucha suerte a todos y, si os toca, a ver si vamos algo más al cine, que ya no habrá excusa.

¡¡Un saludo, Sinvergüenzas!!

lunes, 18 de noviembre de 2013

"Gente en sitios" llegará a las salas en diciembre.


La semana pasada conocíamos la feliz noticia de la llegada oficial a las salas de Gente en sitios, la unánimemente llamada por toda la prensa especializada como la gran joya del Cine Español de este 2013. Vista tanto en el Festival de Toronto como en el de San Sebastián, así como también en el reciente de Sitges, aplaudida de manera entusiasta por absolutamente toda la crítica, Gente en sitios, del veterano periodista, guionista y dramaturgo Juan Cavestany, se estrenará en las marquesinas concretamente el día 20 de diciembre y será distribuida por Cameo.

Director de dos productos adscritos a los parámetros más industriales como fueron El asombroso mundo de Borjamari y Pocholo (2004) y Gente de mala calidad (2008), Cavestany movió su siguiente filme principalmente por internet, Dispongo de barcos (2010). Ahora, su Gente en sitios se ha convertido en la película-evento española del año. Antes de su desembarco oficial en la cartelera, la película podrá verse en la Madrid Premiere Week precisamente hoy lunes en los Cines Callao y cuenta ya con un tráiler oficial que nos deja bastante buen sabor de boca.

Gente en sitios ofrece además el aliciente de contar con el reparto de estrellas más grande visto hasta ahora en una producción nacional, entre los que se cuentan Eduard Fernández, Maribel Verdú, Coque Malla, José Ángel Egido, Raúl Arévalo, Luis Callejo, Carlos Areces, Santiago Segura, Antonio de la Torre, Tristán Ulloa, Eulalia Ramón, Martín Rivas, Ernesto Alterio, Irene Escolar, Julián Villagrán, Adriana Ugarte, Diego Martín, Alberto San Juan, Javier Gutiérrez, Roberto Álamo, Clara Sanchís, entre otros.

viernes, 15 de noviembre de 2013

Los traumas infantiles despiertan: "¿Quién mató a Bambi?" coincide en la cartelera con "Los chicos del puerto" y "El pequeño mago".

¡¡¡Ya es viernes!!! Y el cine nacional contraataca hoy lanzando otros cuatro títulos de diferente corte, algunos de ellos verdaderamente esperados. Ni que decir tiene que nuestra cinematografía trata de hacer caja a lo grande, colocando en un buen número de salas una de las comedias más publicitadas del año y uno de los títulos de terror que más y mejores expectativas ha venido levantando entre los aficionados al género. Coinciden con la llegada a la cartelera de dos títulos pequeños, de estreno indiscutiblemente minoritario, pero dirigidos a audiencias tan exquisitas como los amantes del cine de autor y los pequeños de la casa, que corren el riesgo de pasar finalmente inadvertidas ante el triste panorama de coincidir en la cartelera con el estreno de lo último de Woody Allen, un director con un público que siempre le es fiel, y al que en esta ocasión acompañan los rumores de posible nominación al Oscar para su actriz protagonista: Cate Blanchett.

La peli del finde.
Se deja caer, por fin, uno de los estrenos más esperados del año, la (muy) publicitada ¿Quién mató a Bambi?, que viene a ser la tercera película del interesante Santi Amodeo (si no contamos su ópera prima, El factor Pilgrim (2000), dirigida junto a Alberto Rodríguez) y en la que, parece ser, el director sevillano abandona los tonos agridulces de sus anteriores películas para construir una comedia disparatada y muy, muy gamberra, a tenor de lo que parecen indicar las imágenes de su promocionado tráiler. Narra la historia de dos jóvenes amigos que tienen que encontrar la manera de que el presidente de la compañía en la que trabajan (y suegro de uno de ellos) regrese sano y salvo a su casa, ya que por extrañas circunstancias se encuentra encerrado semidesnudo en el maletero de su coche. Paralelamente, un empresario acuciado por las deudas y su socio intentan un secuestro exprés, aunque por una serie de desafortunadas coincidencias acaban secuestrando a su padre por equivocación. A partir de ahí los problemas aumentan.

Producida por Rodar y Rodar y participada por TVE, resulta una de las películas que mayor expectación ha venido levantando desde el inicio mismo de su rodaje y que más bombo está dando en los medios de comunicación (mucha culpa de ello la tuvo la noticia de que el futbolista Andrés Iniesta protagonizaría un cameo). Con un reparto formado por cómicos de contrastada eficacia, prácticamente un all star cast a la española, con Ernesto Alterio, Julián Villagrán, Quim Gutiérrez, Úrsula Corberó, Clara Lago y Enrico Vecchi liderando un elenco en el que figuran, en papeles secundarios Joaquín Núñez, Carmina Barrios, Manolo Solo y José Ángel Egido, ¿Quién mató a Bambi? supone la primera experiencia en el campo de la comedia de su productora, que se encarga de distribuir Sony en 261 pantallas de 259 locales (182 salas a partir de 172 soportes digitales y 79 copias analógicas).



Remake de la cinta mexicana Matando cabos (2004), de Alejandro Lozano, ¿Quién mató a Bambi? ha obtenido la respuesta crítica esperada, para nada desdeñable, aunque como sabemos, la comedia no es un género al que la prensa especializada profese una especial devoción. Jordi Costa la aprueba levemente argumentando en El País, que "los gags recurrentes asociados a las figuras secundarias -una estrategia a lo Blake Edwards- encarnadas por Manolo Solo y Carmina Barrios dan la medida de la extrema precisión con la que funciona un conjunto al que solo se le puede reprochar la fragilidad que sostiene alguno de sus equívocos. Eso y, también, el cartel publicitario de la película, que parece el peor enemigo de una comedia enérgica y carismática, que dibuja un mundo donde todos estamos condenados a ser el payaso de las bofetadas, aunque unos en mayor medida que otros". Más de lo mismo leemos en la crítica de Nuria Vidal para Fotogramas, que alega que Amodeo "hace un cine de humor absurdo con situaciones que nacen en la cotidianidad para derivar a lo inverosímil y quiebros narrativos que descolocan al espectador (...) Amodeo hace con su historia lo que Clara Lago con su delantal: lo convierte en algo completamente inesperado. Gracias en gran parte a un conjunto de actores entregados al disparate. Por suerte, y lo digo sin ironía, la película no es redonda".

Federico Marín Bellón es menos entusiasta en el ABC: "¿Quién mató a Bambi? tiene vocación de comedia americana, algo que se nota desde el remate estético. Rehúye además el tópico ibérico y las cansinas interpretaciones en falsete, que no buscan la comicidad en las situaciones". Mientras, Andrea G. Bermejo nos desvela alguna de sus virtudes en Cinemanía: "con un arranque espectacular (...) y amparados por la flor y nata del talento actoral más joven (los mejores de un reparto fetén: el tándem cómico que forman Julián Villagrán y Quim Gutiérrez, ¡spin off ya!) van apareciendo algunos de los vicios de este país tan nuestro (...). Vicios enraizados en una comedia con vocación de desmelene que, si bien oscila entre momentos menos inspirados y otros hilarantes al ser tan nuestra, más que comedia negra acaba siendo azul oscura casi negra".

¿Una de zombies?

Tras debutar en el largometraje con la inconsistente El último justo (2007) y continuar la senda del fantástico en la penosa La posesión de Emma Evans (2010), Manuel Carballo vuelve a incidir en el género, ahora sobre una de las temáticas más en boga del terror moderno: los zombies. Para la ocasión, el director pone en imágenes un guión de Hatem Khraiche, de premisa más que interesante: la humanidad convive con los "Retornados", gente de apariencia normal que ha sido infectada por un virus devastador. Sólo la inyección diaria de una Proteína evita que se transformen en zombies. Kate trabaja en una unidad de investigación intentando encontrar urgentemente una vacuna definitiva que impida que la epidemia se expanda. Además, oculta una poderosa razón: su pareja, Álex, es un "retornado". El caos se desata cuando el Gobierno anuncia la escasez de la Proteína y la paralización de las investigaciones, obligando a todos los infectados a ingresar en un centro militar de alta seguridad. Temiendo lo peor, Kate y Álex deciden no acatar las órdenes y huir. Su cuenta atrás por la supervivencia ha comenzado.

Como ya hiciera en su anterior película, Carballo ha rodado su película en inglés y con actores extranjeros (a excepción de la guapa Claudia Bassols) con miras a una más que cantada distribución en el exterior, Estados Unidos como primer y obligado destino. Co-producida junto a Canadá, Retornados levantó altas expectativas a su paso por el reciente Festival de Sitges, donde concurría a la Sección Oficial,  por proponer una pertinente vuelta de tuerca a la tan manida temática de zombies: una película de zombies sin zombies. Filmax, en su decidido empeño por dar alas al género en nuestro país, se muestra, no obstante, cautelosa y la lanza al mercado en sólo 110 salas (80 con soporte digital y 30 con copias en 35 mm.).


Con la plana mayor de la crítica puesta a sus pies, parece ser que Manuel Carballo ha logrado, al fin, construir un relato cinematográfico que invite a pensar en él como uno de los directores a seguir de nuestro cine contemporáneo. Oti Rodríguez Marchante lo cuenta así en su crítica para el ABC: "Carballo consigue que rimen los ritmos de la intriga con los del drama y, además, encuentra un desenlace en varias capas que descoloca y... promete". En su misma línea, Fausto Fernández, escribe en Fotogramas: "vuelve a apelar a la esencia del terror y el fantástico: exorcizar los miedos de una sociedad y una época. Y lo hace con un estilo que recuerda al primer Cronenberg canadiense. Una estimable, en suma, aportación al universo living dead". Sergio F. Pinilla es algo más entusiasta en Cinemanía, señalando que "el guión, magnífico, incontestable, concreta todas estas lecturas en unas secuencias que, ahora sí, se circunscriben a los cánones del género".

Pero también se han levantado voces a la contra o, por lo menos, capaces de advertir las posibles deficiencias de la cinta. Así, en Cinema ad hoc advierten que "el problema de Retornados es que lo interesante de su premisa se ve ensombrecido por la inserción de flashbacks con la única finalidad de agudizar una emotividad innecesaria (...). Pero sobre todo falla en la elección de los protagonistas, y más concretamente en la heroína de la historia, la canadiense Emily Hampshire, quien pocas veces a lo largo de la cinta consigue convencer con su interpretación". Para terminar, tampoco en El Antepenúltimo Mohicano se muestran muy convencidos: "se deja ver. La percepción inicial no es del todo mala, tampoco buena. Pero el paso de las horas despejan la niebla, y lo que permanece es el sedimento de la intrascendencia. La vuelta de tuerca del subgénero de zombies termina por pasarse de rosca".

Estrenos invisibles.


Con mucho menos ruido llega a las salas esta producción valenciana, tercer trabajo tras las cámaras de su director, tras el ensayo fílmico que era el documental Un lugar en el cine (2007) y la desapercibida obra de ficción Las olas (2011), de estilo bergmaniano. Como en esta última, Los chicos del puerto también nos cuenta la historia de un viaje, el que hace Miguel porque su abuelo no puede, ya que está encerrado por su propia familia. La misión es muy sencilla, ir a un funeral y depositar una guerrera militar en la tumba de un viejo hombre, amigo de su abuelo. Miguel, acompañado por Lola y Guillermo, sale de esa isla dentro de Valencia que es el barrio de Nazaret y deambula por la periferia un cementerio, y enfrentándose en definitiva a una ciudad desierta, al menos por un día. El viaje se convierte poco a poco en un azaroso trayecto lleno de incertidumbres, y mucho más largo de lo que su mente infantil podía prever. Junto a Lola y Guillermo, tendrá que enfrentarse continuamente a una sensación de abandono y soledad, sin dinero y sin demasiada ayuda de los adultos que se van encontrando por el camino.

Producida por Olivo Films, Los chicos del puerto participó en los festivales de Moscú y Toronto y cuenta con un reparto de pequeños actores no profesionales en los papeles protagonistas, Omar Krim, Blanca Bautista y Mikel Sarasa, secundados por el veterano actor José Luis de Madariaga, rostro familiar en la pequeña pantalla. Todo apunta a que pasará de puntillas por la cartelera, sobre todo, porque Barton, su distribuidora la ha estrenado sólo en siete cines, todos ellos con copias digitales.


Es tal la invisibilidad de la propuesta a su llegada a las salas que pocos medios grandes se han hecho eco de su estreno. Sólo en El País encontramos una reseña de Jordi Costa, y encima para nada halagüeña: "Morais se inscribe en esa herencia neorrealista, a través de una estrategia narrativa y formal visiblemente sofisticada, pero que, posiblemente, funciona mejor en la teoría que en la práctica (...). Quizá en la dramaturgia bañada en formol que plantea Alberto Morais se obtengan hallazgos que este crítico no acertó a detectar". Por contra, en Cinema ad hoc damos con una visión de la película que, muy probablemente, responda a las expectativas generadas por los amantes del cine de autor más visceral: "de nuevo, tenemos una visión cinematográfica sin aspavientos ni manipulación, ni puntos de vistas intrincados e impostados para quebrantar la objetividad del espectador. Reiteradamente, se crea en la imprescindible cinta la épica de lo aséptico, desmitificando cualquier conquista y despojando de belleza lo emocionalmente trucado, surcando las orillas de lo (extra)ordinario mediante la simpleza de la letanía y, en definitiva, el escape para el propio espectador reconstruyendo una historia que tal vez nunca estuviera allí". Una visión que va en consonancia con la ofrecida por la web Cine Maldito: "la transparencia de su lenguaje y el afán de aperturismo de conciencias, sin dejarse llevar por prisas y atascos, crea una latente sensación de pesimismo que nos induce a orientarnos hacia una mirada impertérrita pero multiforme donde los tiempos muertos son incesantes y donde se te ofrece la posibilidad de indagar en la fugaz existencia que pasea entre las calles de los cementerios o que recorre la brisa que golpea unas rosas marchitas olvidadas en medio de un puerto". Cine difícil, por tanto, no apto para todos los públicos.


Todo lo contrario que ofrece El pequeño mago, de Roque Cameselle, el único título de animación de nuestra cinematografía que anda de estreno. Eso sí, dos años después de su realización. Este O mago dubidoso (El pequeño mago) (2011), es una cinta infantil protagonista de una enorme polémica hace dos temporadas cuando, tras ser seleccionada por la Academia como una de las cuatro candidatas al Goya en la categoría de mejor película de animación, la Junta Directiva de la misma decidió retirar su nominación por "incumplimiento de las bases de participación" y cuyas correcciones se habían entregado a la Academia fuera del plazo establecido.

Tristemente célebre por ello, El pequeño mago es un filme de pocas pretensiones elaborado según el sistema tradicional de animación en 2D (dibujo a dibujo) y se encuentra rodado en gallego. Su argumento, basado en la novela de inspiración histórica “Bieito Dubidoso” escrita también por Roque Cameselle, comienza cuando unos piratas normandos asaltan el barco de Pedro Cabaledo, atracado en el muelle de su casa. Mediante la magia, su hijo Bieito Dubidoso, de nueve años, consigue que los guerreros huyan despavoridos. A raíz de esto, su fama traspasa los muros de la casa, conoce a Destreza, su inseparable compañera, y se gana la admiración de los vecinos. Pero el obispo Juan, dueño y señor de la ciudad, no le perdonará que lo haya hecho pasar por un cobarde delante de sus vasallos.


Por desgracia, su llegada a las salas se produce en medio de una abismal indiferencia mediática, colocándola su distribuidora (Barton, de nuevo) en 36 locales (todos con soportes digitales). Y, por lo que hemos podido leer en las pocas críticas que hemos encontrado vagando por Internet, casi hubiera sido mejor que la cinta hubiese pasado a la historia sin ver la luz en una pantalla grande, "envuelta en una bruma de conspiración cinematográfica", que leemos en Cinema ad hoc, donde señalan, entre los defectos de El pequeño mago, aparte de una notoria insuficiencia técnica, "el guión es torpe y nulo. No parece saber decidirse sobre qué quiere tratar la historia (...). Si de verdad es necesario que haga párrafo resumen: nefasta en todos los sentidos". Para no hacer leña, por último, en Cinema Bites tampoco se muestran complacidos: "entrar en la espiral de criticar este título por su calidad de animación me parece fuera de tono y un problema que se observa a simple vista una vez arranca la cinta. Dejando a un lado esta obviedad creo que el trabajo que dirige y escribe Roque Cameselle tiene problemas más graves que radican en el guión, el montaje y por su puesto en las interpretaciones. La historia aparte de ser aburrida incluso para los más “peques” posee muchos momentos que desconciertan y uno no entiende muy bien el por que están ahí".

Mal sabor de boca nos deja este final al repaso de los estrenos del fin de semana. No obstante, superemos los obstáculos y pasemos por taquilla este fin de semana, aunque sea para descubrir quién fue el asesino de Bambi.

¡¡Un saludo, Sinvergüenzas!!

lunes, 14 de octubre de 2013

Póster y teaser tráiler de "Gente en sitios", el fenómeno del Cine Español de la temporada.


Ya podemos echarle un vistazo tanto al póster como al tráiler de la película (así como también a un divertidísimo clip protagonizado por Eduard Fernández) que más está dando que hablar últimamente en los corrillos de cinéfilos. Vista tanto en el Festival de Toronto como en el de San Sebastián, aplaudida de manera entusiasta por absolutamente toda la crítica especializada, Gente en sitios, del veterano periodista, guionista y dramaturgo Juan Cavestany, sigue su recorrido triunfal por los distintos festivales de otoño, presentándose esta misma semana en el de Sitges, dentro de la sección Nuevas Visiones. 


Director de dos productos adscritos a los parámetros más industriales como fueron El asombroso mundo de Borjamari y Pocholo (2004) y Gente de mala calidad (2008), Cavestany movió su siguiente filme principalmente por internet, Dispongo de barcos (2010). Ahora, su Gente en sitios se ha convertido en la película-evento española del año. Así, leemos en el blog Versión Muy Original, un artículo de Gregorio Belinchón en el que nos la describe como "una colección de sketches", cuyo hilo conductor es "el estado actual de España. Cavestany, muy hábil como escritor, usa la cámara y el montaje con inmenso talento para radiografiar el panorama y el espíritu en el que vivimos hpy en día los españoles. Más que un película, Gente en sitios parece un estado de ánimo. Es probablemente, la mejor película española de 2013, o al menos la más sorprendente".


Todavía sin fecha de estreno oficial definida, rodada con un presupuesto mínimo y con una sola cámara de mano, Gente en sitios ofrece además el aliciente de contar con el reparto de estrellas más grande visto hasta ahora en una producción nacional, entre los que se cuentan, además de Fernández: Maribel Verdú, Coque Malla, José Ángel Egido, Raúl Arévalo, Luis Callejo, Carlos Areces, Santiago Segura, Antonio de la Torre, Eulalia Ramón, Martín Rivas, Ernesto Alterio, Irene Escolar, Julián Villagrán, Adriana Ugarte, Diego Martín, Alberto San Juan, Javier Gutiérrez, Roberto Álamo, Clara Sanchís, entre otros. 


lunes, 25 de marzo de 2013

"A puerta fría" nos estampa el precio del mercado


Da igual que en los créditos finales de A puerta fría, el último largometraje del catalán Xavi Puebla, se señale que nada de lo que cuenta la película tiene que ver con la empresa de electrónica que presta su imagen a la trama de esta, admirable e incómoda, cinta. Poco importa que los protagonistas sean representantes comerciales de Grundig, Samsung o Sony si en todas las empresas cuecen habas. Cuando el precio a pagar por el cierre de un contrato o pedido supone la pérdida o el derrumbe de la moral, de esa pequeña parcela de dignidad humana que todo ser debería proteger contra viento y marea, es cuando surge la incomodidad de asistir al carpetazo definitivo de lo que conocíamos, sustituido con el advenimiento de los nuevos tiempos por una realidad enferma, por fría y mercantilista. Esto es lo que le sucede al protagonista de A puerta fría, un veterano comercial del sector de la electrónica que no anda por su mejor momento, ni laboral ni personal, y que ha de jugarse su futuro más inmediato en una feria de ventas en el aséptico marco de un hotel de eventos.

Pero no sólo el escenario (único) es aséptico en A puerta fría, porque Puebla, muy acertadamente, decide filmar la particular e inesperada bajada a los infiernos de su protagonista desde una prudente distancia, casi documental, confiriéndoles a sus imágenes una más que agradecida austeridad, que invitan al espectador a no tomar partido, a simplemente observar con atención cada paso de ese vendedor por ese lugar pensado para convenciones y a rellenar, de paso, cada elemento no mostrado, cada cosa no dicha. Sólo al final se permite el realizador acercarse verdaderamente al alma de su criatura, en un primerísimo primer plano sobre su actor protagonista, para hacer un necesario hincapié en el horripilante dilema moral que transita por su alma y en la estupefacción, el desconcierto y el natural rechazo de ese hombre ante los "nuevos tiempos". Unos nuevos tiempos en los que interesan más el número de ventas acumuladas que el propio comprador, no hablemos ya del intermediario, ese comercial que probablemente habrá dedicado más de la mitad del tiempo de su vida laboral a una empresa que, cuando disminuye la facturación, no dudará en considerarte prescindible. Por ello, resulta apropiado el enfoque estético que Puebla ha elegido para su película, ya que esa fotografía tan gélida, como de diseño minimalista, ese ritmo pausado de unas imágenes sumamente sugestivas, reforzado por un montaje verdaderamente invisible, aportan la idea justa de impersonalidad y escasez de calor humano con la que se trata desde las altas esferas a los empleados de a pie.

La impasibilidad y apatía de la puesta en escena de Puebla dan fe de la enorme inteligencia del realizador, dotado de una más que evidente capacidad autoral, que parece querer dar forma a un discurso eminentemente anti-capitalista, muy poco común en nuestra cinematografía y del que sería su anterior película (Bienvenido a Farewell-Gutmann) una clara antecesora. A puerta fría acaba siendo un paso adelante respecto a aquélla y es que Puebla ha logrado contenerse en su labor como guionista y ha sustituido la explicitud de la primera por un uso magistral de la elipsis y de la sugerencia en la que ahora nos ocupa, permitiendo que los personajes hablen más con los ojos que con los labios, para así poner en pie un contundente drama que, desde la frialdad de sus imágenes, nos retuerce el alma para estamparnos en la cara la degradante y mísera condición humana. Estamos ante una obra sumamente adulta, atípica por desgracia dentro del panorama cinematográfico español de la actualidad, más pendiente de construir a través de sus imágenes un discurso y un mensaje que de recuperar el dinero invertido en su puesta en pie; más interesada en hacer dudar, cuestionar, pensar y debatir al espectador que de meramente entretenerle. A puerta fría, a pesar de sus defectos, que los tiene (como algunos desvanecimientos de guión referidos al personaje de Inés), brilla por ser, ¡qué duda cabe!, una de las más crudas, precisas y descarnadas películas sobre la podredumbre de este primer mundo, lo que la convierte también en una de las más desoladoras.


A ello ayuda una magnífica labor de conjunto de todo el reparto al completo donde, sorprendentemente, el resultado menos óptimo lo logra un servicial y acomodaticio trabajo de la superestrella Nick Nolte, al que le roban literalmente la película un inolvidable plantel de secundarios españoles: José Luis García Pérez, que acarrea con estoicismo y seriedad con el papel más desgraciado de la función; José Ángel Egido, aportando desde una férrea compostura los ligeros y reconfortantes únicos toques de humor de todo el film; y, por encima de ellos, un sobresaliente Héctor Colomé, poniendo en práctica el dicho 'menos es más' y dejando patente la grandeza de un actor que el Cine Español anda desaprovechando últimamente. El lado amable llega con la luminosa aparición de María Valverde, a la que Puebla extrae un trabajo eficazmente matizado y detallado, que se alza desde ya en la prueba evidente de la buena evolución interpretativa de la joven actriz. Pero A puerta fría pertenece por derecho propio a ese eficaz y siempre eficiente secundario, por fin máximo protagonista, llamado Antonio Dechent. Justo ganador del premio al mejor actor en el pasado Festival de Málaga y uno de los grandes olvidados en las nominaciones de los recientes Premios Goya, el trabajo de Dechent roza lo sublime transmitiendo verdad desde la nada, poniéndose la naturalidad por bandera y traspasando la pantalla para ahogarnos con la angustia y la desesperación que inundan su mirada. Contagiado por ese espíritu áspero e insensible que recorre toda la película, Dechent nos lanza sin medias tintas toda la bajeza moral de su personaje, invitándonos a recorrer junto a él los rincones más incómodos de esa bajada a los infiernos, de ese desapacible viaje al lugar donde el deber hace tambalear los cimientos de la dignidad.

sábado, 16 de marzo de 2013

Disney Channel acapara la cartelera en detrimento del Cine Español.


Sí, ha pasado el viernes y no ha habido en este rincón referencia alguna a los estrenos cinematográficos de la semana, como venía siendo habitual cuando (hace casi un año) refrescaba este blog con asiduidad. Bueno, pues calma en el patio de butacas, que este servidor ha estado toda la jornada replanteándose el asunto y en modo alguno iba a dejarlo pasar: ha llegado la hora de hacer un repaso (exhaustivo o no) de las novedades cinematográficas que se han colado (algunas de forma avasalladora) en las salas de cine. Eso sí, como este sitio funciona (ahora más que nunca) en ESPAÑOL, ni que decir tiene que las preferencias nos inclinan a mirar nuestro propio ombligo antes y por encima que los foráneos.