Karra Elejalde regresa el viernes a los cines.

Repasamos la filmografía del actor cuando regresa a la comedia con "Ocho apellidos vascos".

Palmarés XXIII Premios de la Unión de Actores.

"Caníbal", de Manuel Martín Cuenca, una de las vencedoras con 2 premios.

17º Festival de Málaga. Cine Español.

La Sección Oficial está compuesta por 15 largometrajes muy esperados para este 2014.

17º Festival de Málaga. Cine Español.

Seis títulos integran la sección paralela, competitiva, Zonazine, el espacio independiente.

17º Festival de Málaga. Cine Español.

Málaga Premiere y Estrenos Especiales completan la oferta de novedades del certamen.

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viernes, 24 de enero de 2014

Se estrenan cuatro películas españolas en plena euforia por el éxito en los Miércoles al Cine.

Pues va a ser cierto lo que muchos pensábamos pero otros pretendían ocultar: la culpa de la disminución del público a las salas de cine en España la va a tener el precio de las entradas. Parecía un razonamiento obvio y la prueba más evidente de ello es que, en su segundo miércoles de promoción, Los Miércoles al Cine ha aumentado en más de 100.000 espectadores la cifra del anterior miércoles. Si la semana pasada fueron al cine ese primer día de rebaja unos 238.741 espectadores, este pasado miércoles han sido 375.824 las entradas vendidas a precios especiales. O lo que es lo mismo, nada menos que un 187% más que el mismo fin de semana de 2013, o un 101% más que el 23 de enero de 2013, el miércoles equivalente en el año anterior. La mejor de las noticias de esta promoción, que se alargará hasta el 15 de abril, no es sólo el éxito al alza que está teniendo en sólo dos semanas de vida, sino que está generando un gratificante hábito por ir al cine en nuestra maltrecha sociedad. A ver si sigue la racha y esa bajada del IVA al comercio de obras de arte, que pasa del 21% actual al 10% anunciada hoy por el ejecutivo, se traslada también a todos los ámbitos culturales, especialmente al cine. Y a ver, también, si esta recuperación de espectadores afecta a nuestra industria y las cuatro producciones nacionales que llegan hoy a las salas logran disfrutar de saludables vidas comerciales, a pesar de la escasa difusión que han recibido (sobre todo, alguna de ellas) por parte de sus distribuidoras.

La peli del finde.


Es el caso de esta ópera primaOtel·lo, del director catalán de origen sirio Hammudi Al-Rahmoun Font, que aterriza en nuestras pantallas con sólo 5 copias. Se trata de una adaptación radical y arriesgada del clásico de William Shakespeare, que se estrena después de su exitoso paso por diversos certámenes entre los que destacan: ECU Independent European Film Festival (con premios a la mejor película y mejor actriz), Atlántida Film Fest (Premio del Público), Festival Internacional de Cinema d´Autor de Barcelona (Premio del Público), Festival Du Film Espagnol de Toulouse (Premio mejor opera prima), Festival Plataforma Nuevos Realizadores (Premio mejor película), así como el Festival de Cine Europeo de Sevilla(Sección Nuevas Olas).

La película, que contaba con 16 candidaturas previas a los Premios Goya y se encuentra nominada a los Gaudí en la categoría de mejor dirección de producción, se trata de una producción ESCAC para Escándalo Films, en producción asociada con Corte y Confección de Película, y que se estrena de la mano de Splendor Films. La trama se localiza durante un rodaje del 'Otelo' de Shakespeare, con casting minucioso para una adaptación intensa y arriesgada, y un director dispuesto a sacar el máximo de sus actores, sin escrúpulos morales, legales ni sexuales. Toda una sabandija que con tal de mostrar pasiones, intrigas y celos candentes en la pantalla se esforzará al máximo para crearlos en la vida real, con pasmosas y cómicas consecuencias. Sólo que la frontera entre los hechos y la imaginación se desdibuja y los límites de la representación se ponen en juego. Quizás la tramoya de este film de negrísimo humor, nos deje ver más de lo que nunca hubiésemos imaginado. En su reparto, lleno de rostros desconocidos para el gran público, figuran los nombres de Ann M. PerellóYoucef AllaouiKike Fernàndez y el propio director, Hammudi Al-Rahmoun Font..


Como obra de controversia, Otel·lo parece tenerlo todo, pues ha dividido por completo a la crítica. Así, están los que no la tragan, como Jordi Costa, en El País, para el que "nada de ambiguo, complejo o adulto se palpa en este Otel.lo que tiene su supuesto plato fuerte en la escena de sexo más o menos vehemente que el director obliga a rodar a dos de sus actores y que acabará desencadenando una poco convincente catarsis en el clímax"; o las que la veneran, como Sergio F. Pinilla en Cinemanía, quien asegura que "la película se interroga acerca de hasta donde se puede forzar la representación para extraer arte, incardinando al propio director en el papel del insidioso Yago, quien se vale de métodos orwellianos (como instalar micrófonos en los camerinos) para desencadenar una tragedia".

Thriller para todos.



Nominada a los próximos Premios Goya a la mejor dirección novel para Jorge Dorado, llega por fin a las salas este tenso thriller que ya levantó cierto entusiasmo a su paso por la Sección Oficial del último Festival de Sitges. La cinta, que supone la ópera prima de su director, experimentado cortometrajista (nominado al Goya en 2006 por La guerra, codirigido junto a Luiso Berdejo), es una coproducción entre Estados Unidos y España, rodada en inglés y con un reparto internacional, liderado por Taissa FarmigaMark Strong y el veterano Brian Cox, en el que también tienen cabida los españoles Alberto Ammann y Julio Perillán. La trama tontea con el fantástico y la ciencia-ficción, girando en torno a un hombre con la habilidad de entrar en las memorias de las personas. Tendrá que ocuparse del caso de una adolescente problemática para determinar si es una sociópata o víctima de un trauma.

El cineasta Jaume Collet-Serra, responsable de Unknow (Sin identidad) (2011), se inicia aquí como productor con la compañía Ombra Films, cuya propiedad comparte con Juan Solá. StudioCanal, cuyo objetivo es generar películas de los géneros thriller, terror, y fantasía, en inglés, a través del talento español emergente, la financia, distribuyéndola en el Reino Unido, Francia y Alemania, y también se ocupa de las ventas internacionales. Peter Safran (Buried) y la empresa española Antena 3 Films también son productores, en asociación con Roxbury Pictures y con la participación de Canal+ y Televisió de Catalunya. La filmación se desarrolló principalmente en Barcelona y en escenarios de Francia y Canadá.


La película, que supone el estreno español más potente del fin de semana, pues la todopoderosa Warner Bros Pictures la distribuye en España con 154 copias (y sólo dos en V.O.S.), parece haber gustado bastante a la crítica, como refrendan las opiniones suscritas por José Manuel Cuéllar, que en el ABC, sostiene que Mindscape "es una película hecha con mucho talento pero también con tripas y corazón. Una ópera prima que promete oro y mirra"; o por Salvador Llopart, que en La Vanguardia, dice que "Mindscape es una película de ambigüedades, de medias verdades, de mentiras enteras. Sobre todo es una película de atmósfera. Donde lo que es no es lo que parece".

Thriller para incondicionales.


Después de figurar en la Sección Oficial de la pasada Seminci de Valladolid, en donde no ganó ningún premio del palmarés pero sí respetables críticas, Presentimientos, esperado segundo largometraje de Santiago Tabernero, pisa tierra comercial también hoy, alzándose como uno de los títulos más llamativos de este comienzo de 2014, más que nada por el alcance popular que posee su carismática pareja protagonista: dos estrellas de la talla de Eduardo Noriega y Marta Etura, ambos presentes en todas las quinielas previas a los presentes Premios Goya, a los que la cinta optaba en 17 candidaturas. Además de Noriega y Etura, el reparto ofrece papeles secundarios para Alfonso BassaveIrene Escolar, la veterana Gloria Muñoz, el mítico Jack Taylor y la grata recuperación para el cine de Silvia Tortosa.

Basada en una novela de Clara Sánchez, reciente ganadora del Premio Planeta 2013, se trata de un thriller romántico sobre un joven matrimonio en crisis incipiente. Durante unas vacaciones, la mujer sufre un accidente y queda en coma. La estructura de la película se bifurca: la mujer, en un mundo onírico e inconsciente, trata de resolver su pasado y sus problemas de pareja. En el mundo real, su marido afronta el mismo problema. Separados en dos realidades paralelas tienen que responderse a la misma pregunta: ¿todavía están enamorados? Con un presupuesto de 3 millones de euros, rodada durante siete semanas en localizaciones de la provincia de Alicante, Presentimientos cuenta con la participación de TVE y supone el debut del actor Eduardo Noriega en la escritura cinematográfica.


Sale al ruedo con unas nada desdeñables 67 copias y unas tibias críticas que no dudan en reconocerle virtudes. Como es el caso de la firmada por Javier Ocaña en El País, que reconoce que "Tabernero y su coguionista, acuden a un referente tan complicado de emular que, por comparación (quizá injusta, pero ineludible al ser tan obvia), es insalvable: nada menos que David Lynch, el de Mulholland Drive, principalmente. (...) Eso sí, el interés de los subtextos y el, en general, estupendo trabajo interpretativo, mantienen a la película en un nivel siempre interesante, aunque no siempre adecuado formalmente". Tampoco Jordi Battle Caminal, en La Vanguardia, se resiste a señalar que "pese a su convincente factura, su absorbente atmósfera de pesadilla y las impecables composiciones de Noriega y Etura, el conjunto resulta incierto y desigual". Para nosotros, Presentimientos ofrece sus mejores bazas en los trabajos de sus protagonistas, mientras tira al traste la propuesta el tratamiento quizás demasiado lánguido, casi telefílmico, de su intriga.

Drama invisible.


Producida por HTTV Media,S.L. e Historias para Contar PC,S.L, Casi inocentes se postula, por desgracia, como otro de los estrenos "invisibles" tan habituales en el cine español reciente, pues se distribuye sólo con 10 copias. La película viene de participar en la 34ª edición del Festival Internacional de Cine de Moscú, dentro del ciclo “Russian Trace”, en el 2012, y cuenta la historia de Alberto y su familia, que un día se reúnen con un grupo de amigos y sufren la pérdida accidental de su hijo León. El accidente que sufre posteriormente el niño marcará para siempre la vida de Alberto, al quedar paralizado por el horror y no poder salvar a su hijo de una muerte segura. Pero un inmigrante logrará salvar la vida del pequeño y la deuda infinita que cae sobre Alberto dará un importante giro a su vida. Según la directora, en la nota de prensa ofrecida por la web oficial de la película, Casi inocentes es un viaje interior donde sueños, sentimiento y dolor llevará a nuestros personajes al vacío más profundo, a la desesperación. Hay que pensar que la decisión que tomamos en un solo instante, puede cambiar el rumbo de toda una vida”. La película poseía candidaturas a los Premios Goya en 10 apartados.

Basada en la novela homónima de Pedro Ugarte, editada por Lengua de TrapoCasi inocentes puede suponer un eficaz vehículo de lucimiento para su pareja de actores protagonistas: un Fernando Cayo, visto recientemente en un papel secundario en la recomendable comedia Esto no es una cita, de Guillermo Fernández Groizard, para el que este papel podría significar su acceso a personajes de mayor envergadura en el cine, equiparables a los que le han dado el prestigio sobre las tablas; y Ana Fernández, a la que no veíamos desde su participación secundaria en Els nens salvatges (2012), de Patricia Ferreira, recuperando ahora la categoría estelar con premio bajo el brazo, el de mejor actriz por este filme en la pasada edición del Festival Internacional de Cine bajo la luna de Islantilla. Junto a ellos, podremos ver también a Jaroslaw Bielski, actor polaco afincado en España, fundador de la Compañía Réplika Teatro y visto en títulos como Los amantes del círculo polar (1998), de Julio Medem, o Sólo mía (2001), de Javier BalaguerAlexandra Jiménez, presente también en la comedia Esto no es una cita, y Mulie Jarju, el protagonista de la mítica Las cartas de Alou (1990), de Montxo Armendáriz.


No hemos podido encontrar críticas referentes a esta última película, así que tendremos que esperar a verla para formarnos una justa opinión sobre ella. Por lo pronto, nos despedimos deseándonos un feliz fin de semana (de cine y en el cine).

¡¡Un saludo, Sinvergüenzas!!

jueves, 2 de enero de 2014

Las últimas de 2013 llegan este enero.

Adiós 2013. Bienvenido 2014. Aunque, cinematográficamente hablando, enero va a ser el mes en el que aterricen en la cartelera producciones de 2013 que no llegaron a tiempo (por motivos de la índole que sea) para estrenarse en los cines en el transcurso de su año natural. Por lo menos, han logrado fecha de estreno en un mes en el que no vamos a dejar de hablar de premios. El ya cercano día 3, la Acadèmia del Cinema Català dará a conocer los candidados a los VI Premios Gaudí, cuatro días después; el 7, lo hará la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España a los XXVIII Premios Goya; y el 9, el Círculo de Escritores Cinematográficos de España (CEC) hará lo propio con los candidatos a los, por otra parte, premios más longevos de nuestro cine. Va a ser un mes movidito y esperemos que, a parte de galas de premios (el 13 se conceden los Forqué y el 27 los Feroz), hablemos también de buen cine español.

Pensé que iba a haber fiesta, de Victoria Galardi.


El próximo 10 de enero de 2014 llegará a las salas comerciales tras muchos meses de retraso con respecto a su estreno en Argentina el pasado mes de mayo, Pensé que iba a haber fiesta, tercer largometraje como directora y guionista de Victoria Galardi, co-directora de Amorosa Soledad (2007) y Cerro Bayo (2010), ganadora del premio Otra Mirada-TVE en el Festival de San Sebastián. Precisamente, en la última edición de este festival ya se pudo visionar esta Pensé que iba a haber fiesta, película protagonizada por un dúo de actrices en el mejor momento de sus respectivas trayectorias, Elena Anaya y Valeria Bertuccelli, y producida por Gale Cine, la productora de la realizadora, Fernando Trueba PC y Magma Cine.


Se trata de una comedia dramática en la que Ana (Elena Anaya) comienza una relación apasionada con el exmarido de su íntima amiga Lucía (Valeria Bertuccelli), mientras cuida de su casa y su hija durante unas vacaciones. Han pasado más de cuatro años desde la separación pero ¿por cuánto tiempo la expareja de una amiga es alguien intocable? Según el material para la prensa dispuesto por su distribuidora, Caramel Films, en Pensé que iba a haber fiesta la directora nos narra un drama con toques de comedia donde el eje principal está puesto en los personajes, sobre todo en esas dos amigas, esas dos mujeres diferentes e iguales a la vez, complejas, competitivas, adorables, inseguras... Se trata, pues, de una película sobre la búsqueda del amor, la amistad, la soledad, los miedos, la culpa y el universo femenino, que cuenta con la colaboración del INCAA y el ICAA, así como también con la participación de TVE. Pensé que iba a haber fiesta ha recibido, además, muy buenas críticas para su pareja artística protagonista y cuenta con 15 candidaturas previas a los próximos Premios Goya, incluidas las de mejor película, dirección y guión original, así como menciones para sus dos actrices: Anaya en principal y Bertuccelli como secundaria.

Obra 67, de David Sáinz.


Obra 67 es, hasta la fecha, la primera y la única cinta que llegará a las salas de las nacidas de esa singular iniciativa que es #littlesecretfilm, una especie de dogma cinematográfico que, entre otros mandamientos, obligaba a rodar el largo en 12 horas, que el guión lo cofirmaran el director y el equipo artístico, que nadie sacara rédito económico y que las películas se pudieran ver gratuitamente en la Red. Surgido a principios de este año, 2013, hace unos meses llegaron a un acuerdo con el canal Calle 13 para expandir en televisión su visión: las películas para la televisión tenían que rodarse en 13 horas, el presupuesto sería de 2.000 euros, el equipo no podía tener más de 13 integrantes, las historias deberían circunscribirse a los géneros emitidos por este canal (terror y thrillers), y tras su emisión en la pequeña pantalla y otros formatos de pago (como Yomvi y la misma web de Calle 13), deberían estar disponibles en la Red bajo la licencia Creative Commons.


La buena noticia no se queda ahí y es que Obra 67 podría ser objeto de un remake por parte de Hollywood. La cinta, que se emitió el pasado lunes 16 de diciembre en el canal Calle 13, con 17.500 espectadores -la más vista del proyecto-, ha sido adquirida para su distribución comercial por Versus Entertainment y tiene previsto su estreno en la gran pantalla también el próximo día 10, quedando ya firmada la opción de su versión estadounidense. Siendo considerada unánimemente por todos como la mejor obra de la muestra, la cinta, cuyo guión parte de la improvisación constante de su elenco, arranca con la charla entre dos colegas, El Chispa y Cristo (Álvaro Pérez y Jacinto Bobo), a la puerta de una prisión a la espera de que salga, tras 20 años encerrado, el padre del Chispa, El Candela, un veterano y famosísimo ladrón (al que da vida Antonio Dechent). Mientras que el Candela se intenta adaptar al cambiado mundo con el que se encuentra, su hijo planea conseguir dinero para cumplir su sueño musical utilizando a su idolatrado padre como referencia.

La hermandad, de Julio Martí.


Retrasado su estreno desde el inicialmente previsto mes de noviembre hasta el presente 17 de enero, La hermandad, de Julio Martí, de cuyo rodaje han pasado ya casi dos años, supone la ópera prima de su director y reincide en el clásico esquema de "casas encantadas" con madura heroína en continuo y desconocido peligro. Para la ocasión, el argumento gira en torno a un apartado monasterio, donde una rama de monjes benedictinos, que sigue al pie de la letra unas estrictas normas de pobreza y obediencia, curan las heridas de Sara, una afamada escritora de novelas de terror y misterio que acaba de sufrir un grave accidente y deberá guardar cama en el monasterio, donde la electricidad o el teléfono carecen de sentido. La curiosidad de escritora de Sara no tarda en despertar gracias ciertos detalles que llaman su atención. Extrañas manchas en el techo, llantos infantiles en la noche, una vieja fotografía, un escalofriante libro sobre la Hermandad, sus extrañas costumbres, una cripta escondida... Algo se mueve entre los muros del monasterio y un oscuro secreto se encierra en su interior.


A priori, tal sinopsis nos invitaría a abrigar un sonoro y fatídico bostezo y es que la sensación de déjà vu es harto pesada. Las críticas previas que ya comienzan a circular no están siendo muy halagüeñas para una película que cuenta con 15 candidaturas previas a los Goya. Sin embargo, lo interesante del proyecto llega cuando descubrimos que su protagonista principal no es otra que Lydia Bosch, que regresa a la pantalla grande tras un paréntesis cinematográfico de (nada menos) que trece años, desde que protagonizara de forma magnífica You're the one (una historia de entonces) (2000), de José Luis Garci, nominación al Goya a la mejor actriz incluida. Acomodada en la pequeña pantalla, donde ha disfrutado de una consideración casi estelar hasta hace más bien poco, la actriz regresa al cine en busca de un éxito fácil (este tipo de películas siempre tienen un público fiel) y se une al club de actrices españolas inmersas en misteriosas casas habitadas por espectros del Más Allá, club en el que figura en un lugar destacado Belén Rueda (El orfanato), pero al que también perteneció Ana Torrent (No-Do).

Memoria de mis putas tristes, de Henning Carlsen.


Con casi dos años de retraso, se estrena en salas Memoria de mis putas tristes (2012), última película dirigida por el danés Henning Carlsen, de larga y escogida filmografía. La cinta, que supone una adaptación de la célebre novela homónima del Nobel colombiano Gabriel García Márquez, es una co-producción entre España, México y Dinamarca, que ya pudo verse en el 15º Festival de Málaga (2012), donde obtendría el Premio Especial del Jurado Joven, y que aterrizará en las marquesinas el próximo 17 de enero. Con 13 candidaturas previas a los próximos Premios Goya, Memoria de mis putas tristes parte del guión adaptado escrito entre el propio director y el veterano y mítico guionista francés Jean-Claude Carrière, colaborador de, entre otros, Luis Buñuel, en El discreto encanto de la burguesía (1972), Luis García Berlanga, en Tamaño natural (1974), Philip Kaufman, en La insoportable levedad del ser (1988), o, más recientemente, Fernando Trueba, en El artista y la modelo (2012).


En ella, "El sabio", longevo columnista en un periódico provincial, pasa la vida en soltería pagando a toda mujer con quien tiene encuentros sexuales. En la víspera de su 90 cumpleaños, decide celebrarlo dándose un buen regalo: una noche de locura amorosa con una jovencita virgen. Sin embargo, encuentra el amor en el final de su vida, cuando la única aventura que le quedaba era la muerte. Esta es la historia de una relación de amor y obsesión entre un anciano periodista y una niña de clase obrera, que vende su virginidad para ayudar a su familia. La película supone la vuelta del actor mexicano Emilio Echevarría (Amores perros) a un papel de envergadura, netamente protagonista. A él, lo acompañan, por parte española, Ángela Molina y Olivia Molina, madre e hija en la vida real que dan vida al mismo personaje en diferentes épocas. Sobre ellas, sin embargo, destaca la participación de Geraldine Chaplin, en el personaje femenino más lucido de la función, el de la madame Rosa Cabarcas. Completando el elenco principal, Paola Medina y Luis Miguel Lombana.

Casi inocentes, de Papick Lozano.


Producida por HTTV Media,S.L. e Historias para Contar PC,S.L, Casi inocentes viene de participar en la 34ª edición del Festival Internacional de Cine de Moscú, dentro del ciclo “Russian Trace”, en el 2012, y cuenta la historia de Alberto y su familia, que un día se reúnen con un grupo de amigos y sufren la pérdida accidental de su hijo León. El accidente que sufre posteriormente el niño marcará para siempre la vida de Alberto, al quedar paralizado por el horror y no poder salvar a su hijo de una muerte segura. Pero un inmigrante logrará salvar la vida del pequeño y la deuda infinita que cae sobre Alberto dará un importante giro a su vida. Según la directora, en la nota de prensa ofrecida por la web oficial de la película, Casi inocentes es un viaje interior donde sueños, sentimiento y dolor llevará a nuestros personajes al vacío más profundo, a la desesperación. Hay que pensar que la decisión que tomamos en un solo instante, puede cambiar el rumbo de toda una vida”. La película podría optar a los Premios Goya en 10 apartados.


Basada en la novela homónima de Pedro Ugarte, editada por Lengua de Trapo, Casi inocentes puede suponer un eficaz vehículo de lucimiento para su pareja de actores protagonistas: un Fernando Cayo, visto recientemente en un papel secundario en la recomendable comedia Esto no es una cita, de Guillermo Fernández Groizard, para el que este papel podría significar su acceso a personajes de mayor envergadura en el cine, equiparables a los que le han dado el prestigio sobre las tablas; y Ana Fernández, a la que no veíamos desde su participación secundaria en Els nens salvatges (2012), de Patricia Ferreira, recuperando ahora la categoría estelar con premio bajo el brazo, el de mejor actriz por este filme en la pasada edición del Festival Internacional de Cine bajo la luna de Islantilla. Junto a ellos, podremos ver también a Jaroslaw Bielski, actor polaco afincado en España, fundador de la Compañía Réplika Teatro y visto en títulos como Los amantes del círculo polar (1998), de Julio Medem, o Sólo mía (2001), de Javier Balaguer; Alexandra Jiménez, presente también en la comedia Esto no es una cita, y Mulie Jarju, el protagonista de la mítica Las cartas de Alou (1990), de Montxo Armendáriz.

Mindscape, de Jorge Dorado.


Con, también, 15 candidaturas a los Premios Goya, llega por fin a las salas, el día 24, este tenso thriller que ya levantó cierto entusiasmo a su paso por la Sección Oficial del último Festival de Sitges. La cinta, que supone la ópera prima de su director, experimentado cortometrajista (nominado al Goya en 2006 por La guerra, codirigido junto a Luiso Berdejo), es una coproducción entre Estados Unidos y España, rodada en inglés y con un reparto internacional, liderado por Taissa Farmiga, Mark Strong y el veterano Brian Cox, en el que también tienen cabida los españoles Alberto Ammann y Julio Perillán. La trama tontea con el fantástico y la ciencia-ficción, girando en torno a un hombre con la habilidad de entrar en las memorias de las personas. Tendrá que ocuparse del caso de una adolescente problemática para determinar si es una sociópata o víctima de un trauma.


El cineasta Jaume Collet-Serra, responsable de Unknow (Sin identidad) (2011), se inicia aquí como productor con la compañía Ombra Films, cuya propiedad comparte con Juan Solá. StudioCanal, cuyo objetivo es generar películas de los géneros thriller, terror, y fantasía, en inglés, a través del talento español emergente, la financia, distribuyéndola en el Reino Unido, Francia y Alemania, y también se ocupa de las ventas internacionales, mientras la todopoderosa Warner Bros Pictures la distribuirá en España. Peter Safran (Buried) y la empresa española Antena 3 Films también son productores, en asociación con Roxbury Pictures y con la participación de Canal+ y Televisió de Catalunya. La filmación se desarrolló principalmente en Barcelona y en escenarios de Francia y Canadá.

Otel·lo, de Hammudi Al-Rahmoun.


Otra ópera primaOtel·lo, del director catalán de origen sirio Hammudi Al-Rahmoun Font, llegará a nuestras pantallas el mismo 24 de enero. Se trata de una adaptación radical y arriesgada del clásico de William Shakespeare, que se estrenará después de su exitoso paso por diversos certámenes entre los que destacan: ECU Independent European Film Festival (con premios a la mejor película y mejor actriz), Atlántida Film Fest (Premio del Público), Festival Internacional de Cinema d´Autor de Barcelona (Premio del Público), Festival Du Film Espagnol de Toulouse (Premio mejor opera prima), Festival Plataforma Nuevos Realizadores (Premio mejor película), así como el Festival de Cine Europeo de Sevilla(Sección Nuevas Olas). La película cuenta con 16 candidaturas a los Premios Goya.


Se trata de una producción ESCAC para Escándalo Films, en producción asociada con Corte y Confección de Película, y que se estrenará de la mano de Splendor Films. La trama se localiza durante un rodaje del 'Otelo' de Shakespeare, con casting minucioso para una adaptación intensa y arriesgada, y un director dispuesto a sacar el máximo de sus actores, sin escrúpulos morales, legales ni sexuales. Toda una sabandija que con tal de mostrar pasiones, intrigas y celos candentes en la pantalla se esforzará al máximo para crearlos en la vida real, con pasmosas y cómicas consecuencias. Sólo que la frontera entre los hechos y la imaginación se desdibuja y los límites de la representación se ponen en juego. Quizás la tramoya de este film de negrísimo humor, nos deje ver más de lo que nunca hubiésemos imaginado. En su reparto, lleno de rostros desconocidos para el gran público, figuran los nombres de Ann M. Perelló, Youcef Allaoui, Kike Fernàndez y el propio director, Hammudi Al-Rahmoun Font.

Presentimientos, de Santiago Tabernero.


Después de figurar en la Sección Oficial de la pasada Seminci de Valladolid, de donde no ganó ningún premio del palmarés pero sí respetables críticas, Presentimientos, esperado segundo largometraje de Santiago Tabernero, pisará tierra comercial también el 24 de enero, alzándose como uno de los títulos más llamativos de los que nos están por llegar, más que nada por el alcance popular que posee su carismática pareja protagonista: dos estrellas de la talla de Eduardo Noriega y Marta Etura, ambos presentes en todas las quinielas a los próximos Premios Goya, a los que la cinta opta en 17 candidaturas. Además de Noriega y Etura, el reparto ofrece papeles secundarios para Alfonso Bassave, Irene Escolar, la veterana Gloria Muñoz, el mítico Jack Taylor y la grata recuperación para el cine de Silvia Tortosa.


Basada en una novela de Clara Sánchez, reciente ganadora del Premio Planeta 2013, se trata de un thriller romántico sobre un joven matrimonio en crisis incipiente. Durante unas vacaciones, la mujer sufre un accidente y queda en coma. La estructura de la película se bifurca: la mujer, en un mundo onírico e inconsciente, trata de resolver su pasado y sus problemas de pareja. En el mundo real, su marido afronta el mismo problema. Separados en dos realidades paralelas tienen que responderse a la misma pregunta: ¿todavía están enamorados? Con un presupuesto de 3 millones de euros, rodada durante siete semanas en localizaciones de la provincia de Alicante, Presentimientos cuenta con la participación de TVE y supone el debut del actor Eduardo Noriega en la escritura cinematográfica.

jueves, 5 de diciembre de 2013

Goya 1990 al mejor actor para Andrés Pajares en un inaudito y arriesgado registro dramático por "¡Ay, Carmela!".


Frente a la escasa entidad alcanzada por la gran mayoría de trabajos interpretativos masculinos en categoría protagonista, resulta obvio que los dos máximos aspirantes a hacerse con el Premio Goya equivalente al mejor actor principal de 1990 fuesen los dos actores protagonistas de las dos mejores películas estrenadas durante aquel curso cinematográfico. Ambas, además, nominadas en 15 categorías. Incluso vistos con ojos actuales, resulta difícil decantarse por un trabajo en detrimento del otro, a tal grado de excelencia llegaron sus dos intérpretes. Sin embargo, sorprende comprobar la no presencia entre el trío finalista del ganador de la respectiva Concha de Plata en el Festival de San Sebastián, por una película que además tuvo el honor de ser la tercera cinta en discordia junto a las dos grandes favoritas en las categorías principales (Mejor Película y Director), y considerando además al certamen donostiarra ya como una admisible antesala de lo que pudiera acontecer en los Premios de la Academia.


Con una trayectoria como la que le había convertido en estrella de la comedia chabacana y necia de los ochenta, resultó toda una sorpresa el que Carlos Saura le ofreciera el papel protagonista de la adaptación que preparaba de la obra ¡Ay, Carmela! nada menos que a Andrés Pajares. Si la elección del intérprete por el director podía llegar a ser discutida en un principio, una vez visionada la cinta, es justo reconocer el buen tino de Saura, pues se hace impensable poner otro rostro y otra voz al personaje creado por Sanchís Sinisterra: Paulino, un titiritero ambulante republicano que se ve de pronto atrapado en el bando franquista durante la Guerra Civil junto a su mujer y al muchacho sordomudo al que tienen acogido, iniciando entonces un incierto viaje entre bambalinas con el único propósito de sobrevivir. Sin asomo alguno de esa vena humorística de chascarrillo que le había hecho rotundamente popular, Pajares asumía con pasmosa facilidad los resortes tragicómicos de la obra original y elaboraba un trabajo interpretativo sobrio, sereno y muy conciso, demostrando de este modo poseer la capacidad de ser un excelente actor dramático y permitiéndose el lujo de explorar nuevos registros dentro de sí, que luego expuso en pantalla de manera admirable, ahondando de una forma íntima y sumamente veraz en el lado más patético de su personaje, haciéndonos partícipes así del insondable miedo que le tiene poseído a lo largo de la práctica totalidad del metraje. En resumidas cuentas, no queda otra que aplaudir y quitarse el sombrero ante este feliz cambio de registro protagonizado por un actor que parecía estar ya en horas bajas, fatalmente encasillado. El reconocimiento fue unánime por parte de la prensa especializada y los premios no tardaron en llegar: el Festival de Montreal le dio el premio relativo al mejor actor, la revista "Fotogramas" le nominó como mejor actor de cine, el Círculo de Escritores Cinematográficos le premió con la medalla al mejor actor y la Academia de las Ciencias y las Artes Cinematográficas de España le declaró el mejor actor protagonista del año entregándole su preciado Goya, en dura pugna con el Antonio Banderas de ¡Átame!.


Y es que, sin temor a exageraciones, el protagonismo que Pedro Almodóvar regaló al ya considerado uno de sus actores fetiche, suponía la constatación del poderío cinematográfico del intérprete, erigiéndose desde ese momento en su mejor actuación. En ¡Átame!, Banderas es Ricki, un joven recién salido de un centro psiquiátrico cuyo único motor existencial es conseguir conquistar a la chica de la que se encuentra locamente enamorado y fundar una idílica familia con ella. Para ello, su personaje no dudará en recurrir a un brutal y desquiciado secuestro a través del cual darse a conocer a la "afortunada" destinataria de tan admirables sentimientos. Dentro de este personaje tan marcadamente primario, Banderas superaba las constatadas limitaciones dramáticas que siempre le habían acompañado, refugiándose en una sobriedad presencial y gestual realmente admirables, inmiscuyéndose sin pudores en la desequilibrada personalidad de Ricki y dejándola escapar ante las cámaras con una convicción y solidez descomunales, logrando dar una clamorosa verosimilitud a un personaje que brilla especialmente por la dedicación irracional que muestra hacia cada uno de sus actos, sin permitirse la mínima vacilación, el mínimo juicio moral, sobre el alcance de los mismos. A diferencia del cómodo convencionalismo en el que podría haber caído el actor en su incorporación de Ricki, el personaje aparece desde el primer momento impregnado de un halo amoroso e inocente que el actor no abandona nunca a lo largo de su actuación, con lo cual consigue que el espectador entienda y, hasta cierto punto, comparta cada una de sus decisiones. La cercanía y notable honradez con la que Antonio Banderas se manifiesta en cada una de sus intervenciones, la ternura rayana a un infantilismo encantador que despliega en los momentos más comprometidos emocionalmente de su personaje, y la imponente, abrumadora carga expresiva que despierta la profunda y penetrante mirada del intérprete, suplen satisfactoriamente la acusada deficiencia de registros que solía lastrar algunos de sus trabajos anteriores, aunque aquí también se manifieste en algún que otro momento clave (el poco convincente llanto que le asalta tras ser repudiado despectivamente en el baño por Marina, por ejemplo). No obstante, suponen errores menores que no pueden competir con la desenvoltura y la valentía exhibidas por el actor a lo largo de toda su actuación, sin lugar a dudas, la más completa y estudiada de cuantas había llevado a cabo en su carrera, en la que pocas veces se le había permitido el lujo a Banderas de exprimirse emocionalmente de una manera tan constringente, dejando escapar de su ser una hondura sentimental, verdaderamente pura, sin añadidos de ninguna clase, que da forma a un trabajo magnífico, que con todo merecimiento le hizo sumar su segunda nominación al Goya, ahora ya como actor principal, además de proporcionarle el Fotogramas de Plata al mejor actor de cine, concedido también por su labor protagónica en La blanca paloma (1989), de Juan Miñón, y Contra el viento (1990), de Francisco Periñán.


Junto a ellos, quedó finalista también Imanol Arias, quien tras un breve paréntesis después de abordar la figura mítica de El Lute, había regresado a la pantalla grande para protagonizar el thriller A solas contigo, de Eduardo Campoy, por el que lograba esta, su tercera nominación al Goya como actor principal, en una edición en la que Imanol ya no podía presumir de partir como favorito en las quinielas, pues frente a él competían dos pesos pesados interpretativos. No obstante, el trabajo de Imanol Arias no resultaba en modo alguno desmerecedor de una pugna goyesca, aunque tampoco estuviese a la altura de su feroz trabajo en El Lute (1987), de Vicente Aranda. En esta ocasión, daba vida a un teniente de la Marina encargado de custodiar a una indefensa y atractiva ciega, testigo de un asesinato, precisamente el de uno de sus mejores amigos y compañeros, y lo hacía echando mano de esa incuestionable galanura que le abriera las puertas cinematográficas en sus inicios, ahora favorablemente enriquecida por un sólido corpus interpretativo. Sobrio y conciso, el intérprete supo neutralizar aquella languidez de sus comienzos a través de una conveniente rigidez gestual y corporal, que apoyaba estupendamente la naturaleza castrense de su personaje y que lograba abandonar, sabiamente, en los contados momentos de intimidad del mismo. A pesar de este rasgo positivo, el trabajo de Imanol no logra superar la fría corrección, permitiendo de este modo que sean sus compañeros de reparto, Juan Echanove y Victoria Abril, los que le roben limpiamente la función.


Los Olvidados.



Tarde, pero a tiempo, la industria del cine supo rendirse a los pies del veterano Fernando Guillén, que desde mediados de los ochenta en adelante, había comenzado a abordar papeles dignos de su intachable categoría interpretativa, como en La teranyina (La telaraña), de Antoni Verdaguer, donde asumió, ahora ya sí con todas las de la ley, la categoría artística que un intérprete de su talla merecía, acarreando con el papel protagonista de esta aplicada y esmerada recreación histórica ambientada, de manera impoluta, a principios del Siglo XX. En esta adaptación de la novela de Jaume Cabré, Guillén se encargaba de dar vida al viejo y hosco presidente de una todopoderosa fábrica textil que se ve afectada de manera particular ante la insurrección que desencadenó en la población obrera la bien llamada Semana Trágica de Barcelona. Su Julià Rigau representa a esa parte de la población española, patriota y conservadora, que no sólo veía con buenos ojos la participación de España en la Guerra de Marruecos, sino que además, como empresario, veía en tal hecho una oportunidad de oro para hacer negocio. Dominado todo su trabajo por una actitud castrense y totalitaria, Fernando Guillén no precisa de mucho más para erigirse pronto en lo mejor de una función que domina por completo, aún no hallándose encuadrado en el plano, tal es la capacidad de penetración que logra en el minucioso y estricto dibujo de su rol. Acompañado de una perenne cojera, Guillén frunce el ceño, afila la mirada y proyecta desde la firmeza y tirantez corporal toda la despótica y obcecada actitud de su personaje, sirviéndose de manera espléndida de su hermosísimo aparato vocal para otorgar a sus intervenciones la necesaria y necia tiranía que significarán la perdición de su personaje. Puede achacarse en su contra la bidimensionalidad de un papel que, a priori, parece de una sola pieza, pero hay que señalar la esforzada labor del intérprete por remarcar el carácter ambicioso e implacable del mismo, haciéndose obligado señalarle como el gran olvidado al Goya al mejor actor principal en la quinta edición de los Premios de la Academia.


Casi al mismo nivel de injusticia se encuentra el olvido de Mulie Jarju, por Las cartas de Alou, de Montxo Armendáriz. Nacido en la República de Gambia, pero inmigrante en nuestro país desde hacía tiempo, donde trabajaba como escayolista a la vez que participaba en un grupo teatral de Mataró, Mulie Jarju fue el hombre escogido por Montxo Armendáriz para sostener sobre sus hombros todo el peso de Las cartas de Alou, película cuya trama bien podría ser la misma historia vital de su actor protagonista, dando vida a un senegalés que entra en nuestro país de manera clandestina y emprende todo tipo de trabajos, desde Almería hasta Barcelona, pasando por Madrid, mientras logra asentarse definitivamente en España consiguiendo los papeles de residencia. Todos los tópicos puestos al servicio de esta historia de marcado signo social, que nos ofrece un retrato superficial sobre los avatares de un inmigrante africano en nuestro país. Ganadora en el Festival de San Sebastián de la Concha de Oro relativa a la mejor película, Jarju también abandonó el Kursaal con la correspondiente Concha de Plata al mejor actor, algo de lo que seguramente tuvo mucha culpa la entusiasta y afanosa labor llevada a cabo por el intérprete en la película. Exhibiendo sin pudor una sonrisa altamente contagiosa, Mulie Jarju lograba dotar a la didáctica puesta en escena de Armendáriz de una calidez especial, así como también resultar terriblemente empático desde el inicio del filme hasta el final, transmitiendo con su actuación un agradecido positivismo, incluso cuando las adversidades son el leit motiv de la narración. Alguien podría decir que el actor se interpreta a sí mismo y no le faltaría razón, pero la naturalidad y la desenvoltura que demuestra, incluso en los momentos románticos o los más tensos, por no hablar del dramatismo seco de otros, los menos, deberían servir para considerarle entre los olvidados al Goya de aquella edición, convirtiéndose en uno de los pocos casos de ganadores en San Sebastián que no figuraron entre los favoritos de la Academia, caso aún más flagrante por ser Las cartas de Alou una de las cintas que más nominaciones obtuvo (concretamente 8).


Por último, no está de más destacar también entre los olvidados dignos de mención al catalán Ramón Madaula, quien tras trabajar a las órdenes de Fernando Fernán Gómez en El mar y el tiempo (1989), acometía un empeño realmente lucido dentro del abultado reparto de La teranyina (La telaraña), siendo obligado hablar de su participación en calidad de protagonista. Incorporando a un joven obrero, ferviente idealista, que es engañado y engatusado por sus camaradas para acometer actos revolucionarios, Madaula consigue erigirse pronto en el héroe anónimo de una función en la que su personaje no tardará mucho en representar el papel de “cabeza de turco”. El emergente actor se hace pronto con el beneplácito del público, que conecta con su entusiasta indignación ante los abusos de la clase política y empresarial, para terminar lamentando su ilusa valentía. Sobrio y entregado a la causa, la sensación de verdad que irradia el intérprete es fuerte, sobre todo en los violentos interrogatorios que le toca protagonizar y, ya al finalizar, en la desconsolada tristeza que recorre su trabajo, expresada de manera intensa en su mirada, al percatarse y resignarse su rol de su condición de juguete barato. Todo ello, junto con el premio al mejor actor de cine otorgado por la Asociación de Actores y Directores de Cataluña (AADC), nos invita a hablar de Ramón Madaula como de uno de los olvidados al Goya al mejor actor de 1990 por La telaraña.

miércoles, 27 de noviembre de 2013

"Casi inocentes", de Papick Lozano, nos devolverá a Ana Fernández en papel protagonista.


Con sonados antecedentes en años anteriores, todavía resulta un misterio si algunos de los títulos que llegarán a la cartelera a lo largo del próximo mes de enero de 2014 concurrirán o no a la presente 28ª edición de los Premios Goya, caso de Presentimientos, de Santiago Tabernero, o Casi inocentes, de Papick Lozano, de la que conocíamos hace unos días que tiene fijada su fecha de estreno para el día 24 de enero.

Esta cinta, producida por HTTV Media,S.L. e Historias para Contar PC,S.L, que viene de participar en la 34ª edición del Festival Internacional de Cine de Moscú, dentro del ciclo “Russian Trace”, en el 2012, cuenta la historia de Alberto y su familia, que un día se reúnen con un grupo de amigos y sufren la pérdida accidental de su hijo León. El accidente que sufre posteriormente el niño marcará para siempre la vida de Alberto, al quedar paralizado por el horror y no poder salvar a su hijo de una muerte segura. Pero un inmigrante logrará salvar la vida del pequeño y la deuda infinita que cae sobre Alberto dará un importante giro a su vida. Según la directora, en la nota de prensa ofrecida por la web oficial de la película, Casi inocentes es un viaje interior donde sueños, sentimiento y dolor llevará a nuestros personajes al vacío más profundo, a la desesperación. Hay que pensar que la decisión que tomamos en un solo instante, puede cambiar el rumbo de toda una vida”.


Basada en la novela homónima de Pedro Ugarte, editada por Lengua de Trapo, Casi inocentes puede suponer un eficaz vehículo de lucimiento para su pareja de actores protagonistas: un Fernando Cayo, visto recientemente en un papel secundario en la recomendable comedia Esto no es una cita, de Guillermo Fernández Groizard, para el que este papel podría significar su acceso a personajes de mayor envergadura en el cine, equiparables a los que le han dado el prestigio sobre las tablas; y Ana Fernández, a la que no veíamos desde su participación secundaria en Els nens salvatges (2012), de Patricia Ferreira, recuperando ahora la categoría estelar con premio bajo el brazo, el de mejor actriz por este filme en la pasada edición del Festival Internacional de Cine bajo la luna de Islantilla.

Junto a ellos, podremos ver también a Jaroslaw Bielski, actor polaco afincado en España, fundador de la Compañía Réplika Teatro y visto en títulos como Los amantes del círculo polar (1998), de Julio Medem, o Sólo mía (2001), de Javier BalaguerAlexandra Jiménez, presente también en la comedia Esto no es una cita, y Mulie Jarju, el protagonista de la mítica Las cartas de Alou (1990), de Montxo Armendáriz.