Karra Elejalde regresa el viernes a los cines.

Repasamos la filmografía del actor cuando regresa a la comedia con "Ocho apellidos vascos".

Palmarés XXIII Premios de la Unión de Actores.

"Caníbal", de Manuel Martín Cuenca, una de las vencedoras con 2 premios.

17º Festival de Málaga. Cine Español.

La Sección Oficial está compuesta por 15 largometrajes muy esperados para este 2014.

17º Festival de Málaga. Cine Español.

Seis títulos integran la sección paralela, competitiva, Zonazine, el espacio independiente.

17º Festival de Málaga. Cine Español.

Málaga Premiere y Estrenos Especiales completan la oferta de novedades del certamen.

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martes, 11 de febrero de 2014

"La gran familia española" y "Alacrán enamorado", máximos nominados a los XXIII Premios de la Unión de Actores.


En plena resaca de los Premios Goya, conocíamos ayer a los candidatos definitivos a la XXIII edición de los Premios de la Unión de Actores de la Comunidad de Madrid, el sindicato profesional creado para la defensa y reivindicación de los intereses de los actores. Como cada año, los afiliados al mismo han escogido a los que consideran los mejores de cada categoría interpretativa y en los ámbitos laborales de la profesión: cine, televisión y teatro. En lo que se refiere a nuestra materia específica, el cine, los Premios de la Unión de Actores llegan, también como cada año, esencialmente tarde para aportar su estimable granito de arena de emoción y notoriedad a la temporada de premios. Y este año, además, se han descolgado visiblemente de los gustos y criterios imperantes en el resto de grandes premios de nuestra cinematografía.


Las bases para estos XXIII Premios de la Unión de Actores imponían que los trabajos susceptibles de recibir nominación se hubiesen estrenado entre el 1 de enero de 2013 y el 30 de noviembre de 2013, siendo además requisito imprescindible el que los responsables de las obras cinematográficas cumplimentasen a su debido tiempo el formulario de inscripción de sus respectivos candidatos. Explicamos esto porque, en vista no ya sólo de los nominados finales, sino también echando un vistazo a la lista de interpretaciones preseleccionadas, hay sonadas ausencias, entre ellas algunos de los recientes ganadores del Goya y algunos de los máximos favoritos también a los Premios de la Academia.


Eso sí, la máxima nominada en los Goya lo es también aquí: La gran familia española, de Daniel Sánchez Arévalo, concurre con 5 candidaturas. La sigue Alacrán enamorado, de Santiago A. Zannou, con presencia en todas las categorías masculinas (4 nominaciones). Siendo la tercera en discordia, con 3 nominaciones, 10.000 noches en ninguna parte, la aún inédita en salas tercera película de Ramón Salazar. Ni Vivir es fácil con los ojos cerrados, de David Trueba, ni Stockholm, de Rodrigo Sorogoyen, ni La herida, de Fernando Franco, ni Las brujas de Zugarramurdi, de Álex de la Iglesia, se cuentan entre las finalistas.


No debe extrañarnos, por tanto, que no figuren entre las candidatas finales a estos premios ninguna de las nominadas a mejor actriz en los recientes Goya (ni en otros premios como los Forqué, los Feroz o las Medallas del CEC) y es que ni Inma Cuesta, ni Nora Navas, ni Aura Garrido, ni la ganadora Marian Álvarez, ni tan siquiera Candela Peña o Belén Rueda, otras de las grandes favoritas, eran candidatas previas en la categoría. Como tampoco lo fueron Javier Cámara, Eduard Fernández o Tito Valverde, como actores protagonistas, o Terele Pávez, Maribel Verdú y las chicas de Todas las mujeres, como secundarias.


Mientras que el ganador del Goya revelación, Javier Pereira, por Stockholm, sí figuraba entre los candidatos susceptibles de recibir nominación (y no su compañera en el film, Aura Garrido) y se ha quedado incomprensiblemente fuera, Belén López ha logrado la única candidatura posible de la que disponía su película, 15 años y un día. A la sevillana la acompañan como nominadas a la mejor actriz secundaria una de las grandes olvidadas a los Goya, Verónica Echegui, por La gran familia española, y Lola Dueñas, candidata sorpresa por su marciano personaje en 10.000 noches en ninguna parte.


La de mejor actriz de reparto, para papeles secundarios de menor entidad y visibilidad en la trama de una película, ofrece las dos únicas opciones de la desapercibida y aún sin fecha definida de estreno en salas, Casting, por la que son candidatas la desconocida Carmen Mayordomo y la actriz y directora Natalia Mateo. Junto a ellas, la frescura y la gracia exhibida por Alicia Rubio en la piel de aquella prima cachonda en La gran familia española.


El apartado femenino se completa con la categoría reina, donde figura nominada la única de todas las presentes que viene de luchar por un Goya, Susi Sánchez, por su estremecedor trabajo en 10.000 noches en ninguna parte. Ante la ausencia de los grandes trabajos femeninos protagonistas del año, Sánchez parece a todas luces la gran favorita, aunque deberá medirse con el extraordinario despliegue que llevaba a cabo Ingrid Rubio en La Estrella, nuevo y pertinente reconocimiento a un trabajo que corría el riesgo de pasar desapercibido en esto de los grandes premios y que viene de ser candidato también a los Gaudí. La tercera y última nominada es, sorprendentemente, Leticia Dolera, que concurre con su actuación en Violet, cinta de Luiso Berdejo aún pendiente de llegar a las salas.


En el apartado al mejor actor protagonista se echa de menos (y mucho) la presencia de Antonio Dechent, por A puerta fría, por la que, como Pereira, sí había sido seleccionado en las rondas previas. Las particulares normas de inscripción de estos premios ha hecho posible que, eliminando la fuerte competencia en esta categoría, se produzca la inclusión entre los nominados de Álex González, por Alacrán enamorado, y de Andrés Gertrudix, por 10.000 noches en ninguna parte. Frente a ellos, el único candidato a los grandes premios y, por consiguiente, el gran favorito: Antonio de la Torre, por Caníbal.


De la Torre repite el doblete de los Goya también aquí, pues figura candidato como secundario por La gran familia española. Ésta, además, es la única categoría de estos premios en la que se dan cinta tres trabajos presentes en los Goya, pues repiten candidatura los grandes favoritos: Carlos Bardem, por Alacrán enamorado, y el ganador del cabezón Roberto Álamo, por La gran familia española.


Como actores de reparto, la Unión de Actores ha nominado al popular Miguel Ángel Silvestre, por Alacrán enamorado, la única y escueta recompensa que ha recibido este intérprete por este trabajo; al curtido José Luis García Pérez, único representante entre los nominados de esa maravilla de película llamada A puerta fría; y al joven Dani Muriel, candidato por Diamantes negros, que se traduce en la única nominación de esta estimable cinta en toda la temporada de premios de este año.


Las categorías revelación, que no distinguen entre ámbitos laborales, incluyen las interpretaciones de Arancha Martí, por La gran familia española (una de las olvidadas a los Goya), y la esperada Olimpia Melinte, por Caníbal; mientras en el apartado masculino sólo se recoge la labor del nominado al Goya Hovik Keuchkerian, en Alacrán enamorado, como única representante del campo cinematográfico.

Teniendo en cuenta las peculiaridades en los procesos de selección inherentes a estos Premios de la Unión de Actores, resulta difícil dilucidar qué nivel de influencia o simple emoción hubieran podido tener estas candidaturas, de haberse conocido con anterioridad, en el resultado final de los nominados a los Premios de la Academia. Queda, eso sí, la sensación de que estos XXIII Premios de la Unión de Actores sirven de 'premios consolación' a una gran mayoría de olvidados a los distintos premios cinematográficos de nuestra industria. A tenor de las circunstancias, no podemos decir que los afiliados al famoso sindicato hayan logrado paliar injusticias precedentes pues, sin menospreciar a ninguno de los actuales candidatos a estos galardones, lo mejor del año, cinematográficamente hablando, brilla (casi) por su ausencia.

La gala de entrega tendrá lugar el próximo 10 de marzo de 2014, en el Teatro Arteria Coliseum, en plena Gran Vía de Madrid.


Categorías Femeninas (Cine)


Mejor Actriz Protagonista:

  • Ingrid Rubio, por La Estrella.
  • Leticia Dolera, por Violet.
  • Susi Sánchez, por 10.000 noches en ninguna parte.
Mejor Actriz Secundaria:

  • Belén López, por 15 años y un día.
  • Lola Dueñas, por 10.000 noches en ninguna parte.
  • Verónica Echegui, por La gran familia española.
Mejor Actriz de Reparto: 
  • Alicia Rubio, por La gran familia española.
  • Carmen Mayordomo, por Casting.
  • Natalia Mateo, por Casting.
Mejor Actriz Revelación:
  • Arancha Martí, por La gran familia española.
  • Beatriz Grimaldos, por "La gaviota".
  • Olimpia Melinte, por Caníbal. 
Categorías Masculinas (Cine)

Mejor Actor Protagonista:
  • Álex González, por Alacrán enamorado.
  • Andrés Gertrudix, por 10.000 noches en ninguna parte.
  • Antonio de la Torre, por Caníbal.
Mejor Actor Secundario:
  • Antonio de la Torre, por La gran familia española.
  • Carlos Bardem, por Alacrán enamorado.
  • Roberto Álamo, por La gran familia española.
Mejor Actor de Reparto:
  • Dani Muriel, por Diamantes negros.
  • Jose Luis García Pérez, por A puerta fría.
  • Miguel Ángel Silvestre, por Alacrán enamorado.
Mejor Actor Revelación:
  • Hovik Keuchkerian, por Alacrán enamorado.
  • Jorge Usón, por "Feelgood".
  • Llorenç González, por Gran hotel (TV).
Por número de nominaciones:
  • La gran familia española = 5 nominaciones.
  • Alacrán enamorado = 4 nominaciones.
  • 10.000 noches en ninguna parte = 3 nominaciones.
  • Caníbal = 2 nominaciones.
  • Casting = 2 nominaciones.
  • 15 años y un día = 1 nominación.
  • A puerta fría = 1 nominación.
  • Diamantes negros = 1 nominación.
  • La Estrella = 1 nominación.
  • Violet = 1 nominación.

jueves, 18 de abril de 2013

Miguel Ángel Silvestre no ha vuelto a marcar "La distancia".

Con Alacrán enamorado, de Santiago A. Zannou, recién aterrizada en las salas comerciales, nos acordamos de las altas y esperanzadoras expectativas que nos hicimos en su momento sobre uno de sus actores protagonistas, el luego ídolo de adolescentes Miguel Ángel Silvestre. Y no es que el actor no merezca tremendas expectativas, sino que sus trabajos más recientes apenas han permitido aflorar todo el talento que intuíamos allá por el año 2006, cuando se presentaba en sociedad La distancia, thriller de Iñaki Dorronsoro, que permanece todavía como el mejor trabajo llevado a cabo por la estrella para la gran pantalla. 


Aunque este castellonés ya había brillado con luz propia dentro del heterogéneo reparto de Vida y color (2005), del debutante Santiago Tabernero, no fue hasta La distancia, otra ópera prima, cuando tuvo la oportunidad de desplegar todo su potencial en un papel netamente protagonista, después de haber pasado una pequeña temporada en televisión. Con su personaje en La distancia, Miguel Ángel Silvestre se colocó en el punto de mira de todos los analistas y especialistas. Y no es para menos. Su actuación (remarcada con envidiables alabanzas en la prensa) no parecía propia de un intérprete con tan poca experiencia como la que él tenía, más aún teniendo en cuenta que se trata de un personaje llevado muy al límite: un boxeador encarcelado, que comete un asesinato en prisión para poder salir cuanto antes gracias al chantaje al que le somete un policía corrupto, y que una vez fuera, busca a la mujer del hombre que mató para acabar enamorándose de ella mientras soporta las amenazas constantes del policía con oscuro pasado. En un tono lúgubre, Silvestre deambula por un abanico inmenso de registros durante un metraje que soporta estoicamente en sus fuertes espaldas. Sereno, cálido, tímido por momentos, amoroso y tierno, muda de pronto a un tipo seco y amenazante, para cambiar incluso en el mismo plano a una inseguridad descorazonadora, a un miedo atroz que se torna desesperación en cuestión de segundos. 


De físico rotundo, enormemente atractivo para la cámara gracias a una mirada explosiva y ferozmente elocuente, el intérprete dejaba traslucir a través de su rostro el sentimiento de culpa que le atormenta al personaje, el hipnótico deslumbramiento en el que va cayendo ante la presencia de la joven viuda, el miedo constante hacia una permanente amenaza de muerte a la que se encuentra sometido, y, finalmente, una rabia incontestable que sólo aflora en los combates de boxeo. La rabia da pronto paso a un derrumbe moral y emocional que congela la sangre. Sólo el dominio impecable que sobre sus emociones poseen los intérpretes más expertos podría lograr acometer tal catálogo de sentimientos de manera verosímil. Un novel apenas podría llegar más allá de una correcta y plausible asimilación de tantos y tan diferentes estados de ánimo. Silvestre no se conforma con ello y se funde con su personaje, le deja que le coma las entrañas y desde ahí lo saca fuera, en un inusual ejercicio de perfección dramática que lo situó de la noche a la mañana como uno de los mejores actores de la nueva hornada.


Sin excesos, sin estridencias, con la 'verdad' por delante en cada plano y con una absoluta falta de juicios y temores, Miguel Ángel Silvestre se desnudó como un robusto animal cinematográfico en un caso que apenas tiene precedentes en nuestra cinematografía (tal vez sólo comparable con el de Javier Bardem a principios de la década de los noventa), convirtiéndose en uno de los principales y más importantes olvidos de los muchos que tuvieron los académicos a la hora de elegir a sus nominados aquella edición del 2006. Por desgracia, la posterior trayectoria del intérprete le ha permitido afianzarse como uno de los reclamos publicitarios más destacados del cine patrio, sobre todo gracias a sus éxitos en la pequeña pantalla, pero no le ha dado la oportunidad de lucir como merecemos, abnegados espectadores, un talento que nos disuada de pensar que con lo conseguido en La distancia estábamos ante otro frustrante espejismo.


Fin de semana nefasto para un cine español en alarmante declive.

Hemos dejado atrás el peor fin de semana de la historia para la taquilla española. Ha sido, con mucha diferencia, el primer fin de semana del año con buen tiempo y los españoles han optado por saborearlo antes de meterse en una sala oscura. La recaudación total ha sido de solo 5,3 millones de €, el peor dato desde hace nueve meses. Y el 42% del total del mercado ha ido a parar a las arcas del mastodóntico estreno del finde, con 516 pantallas, Oblivion, que ha recaudado él solito 2,25 millones de €, convirtiéndose de paso en el cuarto mejor estreno de lo que llevamos de año, tras Mamá, Django desencadenado y la reciente Los Croods, que no ha podido resistir el envite de la máquina de hacer dinero Tom Cruise y ha caído un 59%, abandonando el primer puesto del ránking y recaudando sólo 578.000€, pero alcanzando una cifra total de 11,11 millones, lo que la convierte en el título más taquillero del año, con notable diferencia.



Y en medio de este panorama tan desolador, ¿cómo le habrá ido a los distintos títulos nacionales a su paso por las carteleras? Pues, ciertamente, peor de lo esperado. Así, la gran apuesta de nuestra cinematografía para este segundo trimestre ha sorprendido por la escasa atención que ha despertado. Podemos echarle la culpa al buen tiempo y ejemplificarlo con las pésimas cifras generales de venta de entradas, pero también es cierto que Alacrán enamorado, de Santiago A. Zannou, parece no haber sabido encontrar su público. Si en nuestra crítica a la película planteábamos como su principal error cierta indefinición narrativa, quizás esto se pueda extrapolar también a su audiencia. La segunda cinta de Zannou llegaba a los cines con un despliegue nada habitual para este tipo de productos, 206 copias de salida y una aceptable y ruidosa campaña promocional. Cuenta además en su reparto con dos de los más destacados ídolos del público adolescente español (Álex González y Miguel Ángel Silvestre) y la presencia de prestigio que aportan los hermanos Bardem a un público más adulto, todos ellos para una trama de interés social que no ha sabido llegar ni a unos ni a otros, quizás por tratarse de un producto alejado de los cauces más convencionales. En total, sólo 20.000 espectadores se han acercado a los cines a ver Alacrán enamorado, que se estrella en la tabla con la peor entrada de un título español en lo que va de año, en la séptima plaza. Con una recaudación de 146.400€ y una media por sala de 711€, la cinta de Zannou protagoniza el primer gran fiasco de nuestro cine en 2013 y es que comparados con los estimados 500.000€ que se preveían antes de su estreno, la cifra real resulta un mal dato en todos los sentidos. Quizás un estimable boca-oreja logre solventar este primer mal paso por las carteleras de una película que, siendo muy optimistas, aún podría alcanzar una recaudación total de 400.000€, ciertamente una minucia comparado con las previsiones.



Doble mala noticia para Morena Films, productora de Alacrán y también de Los últimos días, de los hermanos Pastor, que en su tercer fin de semana se ha casi desplomado del Top10, quedándose al borde del abismo, en la novena posición, al perder un 66% de espectadores, con una recaudación de 120.000€. A la vibrante cinta de Ciencia Ficción protagonizada por Quim Gutiérrez y Jose Coronado le ha sentado muy mal la llegada a los cines de Oblivion, film de Universal dirigido directamente al mismo sector de audiencia de Los últimos días. No obstante, la película roza ya una recaudación total de casi 2 millones de € gracias a los 110.000 recaudados este fin de semana y podría llegar a los 2,1 el fin de semana próximo. Sea como sea, hablamos de un nuevo fracaso para nuestro cine de un título que tampoco ha logrado cumplir con las expectativas.



El tercer título hispano en el Top10 ha logrado mantener las posiciones y ha terminado dejando buen sabor de boca en los ánimos de los aficionados. Hablamos de Tesis sobre un homicidio, de Hernán A. Goldfrid, que ha perdido un 55% de espectadores, pero se mantenido fuerte en la quinta plaza de la tabla, pese a la gran competencia que suponía el compartir marquesinas con un título como Efectos secundarios, de Steven Soderbergh, cuarta en la tabla, dirigido como Tesis... al mismo sector de audiencia. Ambas han aguantado el tipo, recaudando cada una 275.000€, llegando la cinta de Goldfrid a una recaudación total de 1,03 millones en su segundo fin de semana. Es un dato, en cierta medida, alentador que pone de manifiesto el tirón en nuestro país de la estrella argentina Ricardo Darín.

Así las cosas, el futuro de la taquilla para el cine español no resulta muy halagüeño, en vista de que el estreno nacional de mañana, La venta del paraíso, de Emilio Ruiz Barrachina, se hará con pocas copias en circulación y apenas hará ruido. No obstante, ojalá podamos hablar la semana que viene de un cambio en esta tendencia a la baja del público nacional hacia los títulos españoles.

lunes, 15 de abril de 2013

Más que enamorado, Alacrán está desaprovechado.


Alacrán enamorado, segundo largo de Santiago A. Zannou, presume de ser una película ambiciosa o, por lo menos, la actitud de sus responsables en el momento de su llegada a las salas así lo manifiesta. Ambientada en un ambiente seco y hostil, basada en la novela homónima de Carlos Bardem, la película nos cuenta la salida de los infiernos de un joven de clara idología nazi, a través de su toma de cierta conciencia social y también del descubrimiento de su propia personalidad, todo ello tras ser vencido en un improvisado entrenamiento de boxeo por un contrincante de color. Con semejante punto de partida, giro sutil y efectivo en el desarrollo psicológico del personaje protagonista, Alacrán enamorado genera unas estimables y suculentas expectativas que no llega a cumplir al cien por cien a lo largo de un desarrollo demasiado convencional. 


Su principal problema radica en la paradójica circunstancia de que, habiéndose anunciado su llegada a nuestras pantallas tan a bombo y platillo, la película evidencie en el discurrir de sus imágenes una absoluta falta de ambición por parte de sus creadores. Ambición entendida como el riesgo de asumir un lógico y necesario posicionamiento narrativo. En otras palabras, el problema de Alacrán enamorado es su indefinición. Porque la película es, al mismo tiempo, una cinta de iniciación, centrada en la dependiente y admirativa relación que se establece entre un maestro y su pupilo, pero también un intento de cine social que fija su mirada en el despiadado devenir de jóvenes y adiestrados grupos segregacionistas y en la cúpula de poder que les respalda y azuza. Sin olvidarnos, de que, por momentos, la película también quiere jugar a ser una versión de extrarradio de "Romeo y Julieta". Que sea tantas cosas a la vez, a priori, no es una lacra, lo es el que su guión no apueste en serio por ninguna de ellas en detrimento de las otras. 


Porque como film de tintes sociales, a Zannou aún le falta mucho recorrido para conseguir que sus imágenes, siempre duras, hoscas y potentes, adquieran la eficacia necesaria para erigirse en emblema de denuncia. Por decirlo con otras palabras, la opción elegida por el director está más cerca de cierto academicismo narrativo con vistas a no perder su posible tirón comercial, que de una intención real de construir un mensaje que sacuda al espectador en su butaca, algo a lo que tampoco le ayudan algunos errores de puesta en escena, como el recurso, algo demodé, de la cámara lenta para mostrar los hechos más violentos del grupo nazi protagonista, con el que parece querer establecer una determinada metáfora visual y sólo consigue restar impacto a unas secuencias que pedían a gritos precisamente eso, impactar. Parece que no hubo huevos de lanzarse a la piscina sin red tampoco en la más sugestiva trama de iniciación. Con demasiados puntos en común con otras (ilustres) cintas del género pugilístico, Zannou pasa de puntillas por la sensible y cándida relación que se establece entre Julián y su entrenador, Carlomonte, sin (querer o saber) aprovechar las múltiples y ricas posibilidades que ofrecía una trama, mil veces vista antes, sí, pero gloriosamente sustentada en la excelente química habida entre sus dos intérpretes y en la apabullante y efectiva planificación de todo lo que rodea al mundo del boxeo, entrenamientos y combates vistos como nunca antes en una producción española.


En estas, Alacrán enamorado avanza durante todo su metraje por el cómodo y confortable terreno de la solvencia cinematográfica, esbozando sugerentes ideas sin abordar hasta sus últimas consecuencias ninguna de ellas, demostrando la incapacidad (o falta de ambición) de Zannou para saltar al ring y pelear a hierro por un material que pedía a gritos un tratamiento en cierta medida más audaz y comprometido, tanto para bien como para mal. Así, con esa falta de arrojo, Zannou lo único que consigue es que su película se termine quedando en tierra de nadie, en el molesto y decepcionante mundo de las causas perdidas cuando contaba con todos los elementos necesarios para ganar el combate en el primer asalto. Una lástima, porque el resultado último de la película ensombrece la admirable y convincente labor de su protagonista, un Álex González que detalla con aplomo minucioso todo el arco emocional que recorre su personaje a lo largo de la película. Sin duda, una excelente noticia que invita a concebir no pocas esperanzas en un actor perteneciente a una generación de intérpretes, en general, poco solventes en papeles tan rigurosos como éste.


Pero la gran jugada de Alacrán enamorado en el apartado interpretativo llega con el trabajo secundario, implacablemente humanista y sobrecogedor, que efectúa Carlos Bardem de ese acabado y fracasado boxeador retirado, redimido en entrenador, el personaje más interesante de la función a pesar de su obviedad manifiesta, y con el que Bardem se marca un tanto interpretativo que bien podría llevarle a luchar por un merecido Goya, aunque casi le ensombrezcan la revelación que supone un dinámico, confiado y natural Hovik Keuchkerian o la sublime y espléndida colaboración de su hermano, un Javier Bardem en auténtico estado de gracia, sobrio y espeluznante en sus breves y contundentes apariciones. En el lado opuesto habría que mencionar a Miguel Ángel Silvestre, que acarrea con un intenso personaje que en sus manos nunca abandona el estereotipo y el esquematismo del que nace su dibujo, o la presencia de Judith Diakhate, apechugando con un personaje mal descrito y en el que la guapa actriz no logra convencer debido a un error de imprecisión, lastrando así las remotas posibilidades de esa tercera trama romántica que apuntábamos más arriba.


Puntos fuertes a los Goya 2014:
- Mejor Actor: Álex González.
- Mejor Actor Secundario: Carlos Bardem.
- Mejor Actor Secundario: Javier Bardem.
- Mejor Actor Revelación: Hovik Keuchkerian.
- Mejor Guión Adaptado: Santiago A. Zannou y Carlos Bardem.
- Mejor Canción Original: Wolfrank Zannou.
- Mejor Montaje: Jaume Martí y Fernando Franco.
- Mejor Sonido: Ferrán Mengod, David Calleja y Albert Manera.
- Mejor Maquillaje/Peluquería: Esther Guillem, Piluca Guillem y Ana Guillem.

viernes, 12 de abril de 2013

Javier Bardem se estrena al cuadrado en la cartelera.

¡¡¡Ya es viernes!!! Por fin, qué dura se ha hecho la semana... ¿o no? Pero ya podemos respirar tranquilos, relajarnos un poco y afrontar de lleno la tanda de estrenos que nos llegan a las carteleras españolas. Este fin de semana la cosa va de verdaderos tipos duros y es que llegan a las salas auténticos huesos duros de roer (en el buen sentido, pero también en el malo). Y como novedad absoluta, por primera vez en unas cuantas semanas, nos alegramos de que el cine americano toque el timbre de nuestras marquesinas, aunque sólo sea por el estreno de una determinada, determinante, película. Pero el cine español tampoco se ha quedado atrás y ha contraatacado soltando al ruedo uno de los títulos más esperados del año y a lo grande.

La(s) peli(s) del finde.


Ya está aquí. Ya ha llegado el día. Madrid está literalmente colapsada por los pósters promocionales del estreno español del fin de semana. Llega a las salas Alacrán enamorado, segundo largo del madrileño Santiago A. Zannou tras ganar el Goya al mejor director novel por El truco del manco (2008). Y lo hace, salvando las distancias, claro, un poco al estilo norteamericano: por las calles de Madrid uno puede ver no sólo el póster oficial de la película, sino también los individuales de cada uno de los personajes protagonistas. La apuesta es, claramente, muy fuerte. De hecho, lo es tanto que su distribuidora, la independiente Alta Films, se ha arriesgado notablemente a lanzar la película con nada menos que 206 copias. Quizás suponga demasiado riesgo para una película (además, española) con un marcado tinte social, pero se queda en agua de borrajas si atendemos al gancho popular de un reparto, literalmente, estelar: Álex González, Miguel Ángel Silvestre, Carlos Bardem y su recuperado hermano para nuestra cinematografía, nuestra estrella de la semana, Javier Bardem, todos ellos acompañados por la belleza de Judith Diakhate. La película, que nos cuenta la historia de amor entre un joven neonazi redimido por el boxeo (González) y una joven limpiadora mulata (Diakhate), pinta a cine duro, cruel e impactante, como es norma en su director, y se ha saldado (hasta el momento) con críticas por lo general positivas, como las publicadas ya en laButaca o en El Blog del Cine Español. Confiamos en que la opinión de la prensa especializada sea también favorable y que el boca a boca funcione para hacer de Alacrán enamorado uno de los títulos del año. Algo que la beneficiará de cara a los próximos Premios Goya, para los que dábamos como finalista seguro a Javier Bardem, a pesar de su corta intervención, pero quizás también haya que ir haciendo un hueco en nuestras quinielas para su hermano Carlos (autor de la novela homónima en la que se basa un guión co-escrito también por él y el director) y parece que se confirman las buenas expectativas hacia el trabajo del joven González, que afronta aquí un decisivo protagonista para su consolidación en nuestra industria.


Y de Bardem a Bardem. Y tiro porque me toca. ¡Anda! ¡Otra vez Bardem! Sí, señoras y señores. En actoresSinVergüenza no elegimos al calificado como el mejor actor español del momento como nuestra estrella de la semana porque se nos antojara o porque le admirásemos profundamente (¡que también!), sino porque este viernes estrena nada menos que dos películas (o no le vemos nunca o...). La alegría de volver a a ver a Javier por las salas de nuestro país no sólo es doble porque estrene dos pelis (¡qué también!), sino porque una de ellas pone de manifiesto la categoría artística del intérprete en el cine mundial y no es otra que To the Wonder (2012), donde ha disfrutado del privilegio de ser dirigido por ese bicho raro, venerado y odiado a partes iguales, fascinante y desconcertante director que responde al nombre de Terrence Malick. To the Wonder viene a seguir el camino iniciado en su anterior película, The Tree of Life (El árbol de la vida) (2011), tanto en la forma como en el contenido. Es decir, nos encontramos ante una película ciertamente compleja, sumamente reflexiva y existencial, que plantea preguntas al espectador en cada plano para jamás resolverlas, para invitarle a pensar, a devanarse los sesos intentando encontrar coherencia y sentido a lo que ven absortos sus ojos o escuchan ensimismados sus oídos. Si en El árbol de la vida la poética visual y sonora de Malick se ponía al servicio de una reflexión que ocupaba desde la misma creación del Universo hasta una posible vida después de la muerte, todo ello a través de una relación paterno-filial, en To the Wonder, el cineasta toma como excusa el triángulo amoroso que se establece entre un hombre, su actual pareja y su ex (interpretados por Ben Affleck, Rachel McAdams y Olga Kurylenko, respectivamente), para abordar sin tapujos el tema del amor, un amor pasional, intelectual y hasta religioso (aquí entra Bardem, en el papel de un cura que duda de su vocación). Porque Malick es un confeso creyente, místico (que no religioso) y como él, hay que tener mucha fe o mucha sensibilidad ante sus imágenes para no cruzar el límite que separa lo genial de lo ridículo, la belleza de lo grotesco, la grandeza de lo pueril. Sin duda, To the Wonder gustará a los incondicionales de un director como pocos hoy en día, de esos que aún mantienen viva la necesidad de generar un lenguaje propio, una profunda y respetuosa ambición de hacer un cine único, diferente, personal, confiriéndole al Cine, desde la más honesta de sus intenciones, la categoría de Arte al lograr mostrarnos lo cotidiano como algo sumamente trascendente. División de opiniones en la prensa especializada, no hay término medio en las críticas de una película que o bien entusiasma, como al crítico del New York Post, o repele, como leemos en el New York Times, para un Terrence Malick que nunca deja indiferente.

¿Bienvenido Mr. Marshall?

Pues, exceptuando la película de Malick, no. Seamos sinceros. Un verdadero hueso duro de roer se deja caer esta semana por nuestras carteleras para evidenciar (una vez más) lo mucho que le gusta eso de amasar dinero a raudales. Hablamos de la megraestrella Tom Cruise, que vuelve a la carga con otro blockbuster dispuesto a poner la taquilla patas arriba. Regresa al género de la Ciencia ficción para abanderar una historia original de Joseph Kosinski (Tron Legacy), en la que en un lejano futuro, la Tierra, tras haberse librado una cruenta guerra planetaria, es un lugar inhóspito y deshabitado, donde Jack Harper (Crusie, no podía ser de otro modo) es uno de los pocos seres humanos que aún permanecen en el planeta, patrulla diariamente los cielos como parte de su misión, sin que nada inusual suceda hasta que rescata a una desconocida mujer de una nave espacial. La llegada de esta joven desencadena una serie de acontecimientos que lo obligan a cuestionar sus convicciones y lo hacen responsable del destino de la humanidad. ¿Os suena? Pues lo dicho, nada nuevo bajo el sol. Apabullantes y espectaculares efectos especiales, mucha acción y un mensaje con no poca moralina (al estilo hollywoodiense) es lo que parece ofrecernos Oblivion, una nueva y más que rentable pirueta comercial al servicio del lucimiento de un divo verdaderamente cansino y cuyos trabajos hace mucho tiempo que nos dejaron de sorprender. Para darle algo de prestigio al asunto, se ha reclutado al siempre competente Morgan Freeman para un rol que guarda no pocas concomitancias con el Morfeo que mitificó Lawrence Fishburne en la saga Matrix. Las similitudes con la trilogía de los Wachowski no terminan ahí y a Oblivion parece ocurrirle algo similar a lo que desgastaba la eficacia y el alcance de las otras: mucho y muy espectacular revestimiento formal para, finalmente, no aportar nada nuevo al género, salvo ruido, mucho ruido. Con una larga lista de detractores, como Peter Bradshaw en The Guardian o Kevin Harley en Total Film, pero también con algún que otro benévolo defensor, caso de Tim Grierson en Screendaily, Oblivion gustará a los amantes de un cine obvio y explícito, de rápida y fácil digestión, pero nos espanta a todos los que ya no nos conformamos con tan poco.

A priori, que nos digan que llega a los cines una película que reúne en la pantalla a tres grandes glorias del cine americano de la talla de Al Pacino, Christopher Walken y Alan Arkin, tres intérpretes fundamentales de la Historia del Cine reciente, puede resultar una tentación que difícilmente podríamos resistir. Sin embargo, tras echarle un ojo al tráiler de Stand Up Guys (Tipos legales) (2012), del también actor Fisher Stevens, a uno le da por echarse las manos a la cabeza, invocar al Dios del Cine y gritar a pleno pulmón, desde la montaña más recóndita del mundo, algo así como: ¡¡SACRILEGIO!! Ya sabemos que la cosa no anda muy bien al otro lado del charco, que los que antes fueron imprescindibles, ahora son pasto para el ganado. Es la ley de la selva, hay que ir dejando espacio para las nuevas generaciones. Vale, sí, eso está muy bien. Mucha deportividad pero, ¡por favor!, ¿por qué las viejas glorias, aquéllos a los que cualquier cinéfilo con un mínimo de conocimiento admira más que a su propia vida, están tan empeñados en echar por tierra el recuerdo que teníamos de ellos? Con Tipos legales, las tres estrellonas se empeñan en protagonizar una comedia adolescente que habla de nostalgia, del final de una era y de viagra, entre otras cosas, todo ello enmarcado en un ambiente fuera de la ley, con estos dinosaurios ejerciendo de viejos y experimentados gángsters viviendo una (última) noche loca en sus vidas. Todo demasiado grotesco y vulgar, en una cinta vapuleada en su gran mayoría por la crítica especializada, ahí os dejo las opiniones publicadas en el New York Post o en el Wall Street Journal, pero que, como dice Peter Travers en Rolling Stones, hagan lo que hagan, ver a Pacino, Walken y Arkin juntos quizás sí merezca el precio de una entrada o, como en mi caso, que ando bastante pobre, una siesta en el sofá durante su pertinente y futuro pase televisivo.

Y llegamos ya a los dos últimos estrenos norteamericanos del fin de semana. A cada cual más estimulante. Estaba siendo irónico, por supuesto. October Baby (2011), dirigida por Andrew Erwin y Jon Erwin, llega con casi dos años de retraso a nuestro país, algo muy común en producciones independientes y pequeñas. El caso reciente más famoso fue el de Blue Valentine (2010), de Derek Cianfrance, interesante y trágica cinta romántica con una pareja protagonista de infarto (Ryan Gosling y una nominada al Oscar Michelle Williams). Pues bien, si aquélla tardó casi tres años en estrenarse por estos lares y con unos más que atrayentes ganchos comerciales (pareja estelar, nominación al Oscar a la mejor actriz), no nos extraña que October Baby haya tardado también lo suyo en llegar. Sobre todo teniendo en cuenta una sinopsis como la que sigue a continuación: una joven de 19 años se derrumba sobre el escenario del teatro de la Universidad ante la atónita mirada de los espectadores. Después de ciertas pruebas médicas, se llega a la conclusión de que el problema está relacionado con su nacimiento. Pero lo peor es que se entera de que sus padres la han adoptado, tras ser rechazada por su madre biológica después de un aborto fallido. Descentrada, enojada y confundida, Hannah emprende un viaje por carretera para averiguar su pasado. Con un reparto lleno de caras absolutamente desconocidas (al menos para este servidor), October Baby apesta a telefilme de sobremesa que tira para atrás. Pero ¿por qué tienen que ocupar pantallas en nuestro país productos como éste? Literalmente masacrada por la crítica de su país, donde la han tachado de torpe, obvia e inerte, esperemos que October Baby pase sin pena ni gloria también por nuestras salas, demostrando a los distribuidores que nosotros tampoco nos chupamos el dedo.

Lo mismo debería suceder con LOL, de Lisa Azuelos, producto marcadamente mainstream, nueva muestra de la falta de ideas imperante en Hollywood y es que estamos ante otro remake americano de una película francesa, concretamente LOL (Laughing Out Loud) (2008), también de Azuelos y con una magnífica Sophie Marceu, en la que se nos cuenta la complicada existencia de una adolescente que, tras ser abandonada por su novio, busca el apoyo de su mejor amigo, mientras su madre, una divorciada de 40 años, se esfuerza por salir adelante. Típico argumento para adolescentes que si, al menos en el original, tenía su encanto y estaba contado desde una agradecida falta de ambiciones, en su copia americana, Azuelos ha tirado a la basura el prestigio obtenido para demostrar que ella también sabe hacer cine palomitero, directamente dirigido a un público adolescente y poco exigente, donde el acertado tono empleado en la primera para retratar los problemas y sufrimientos de la adolescencia, es elevado a la máxima chorrada en esta nueva versión al dejarla, literalmente, en manos del protagonismo de la estrella teenager Miley Cyrus, tratando de convencer en el papel de una quinceañera del montón y obteniendo más que una interpretación, un sonoro, doloroso y merecido traspiés. Para colmo de males, la grata presencia de una actriz como Marceu se ha sustituido esta vez por el servilismo al magnífico estado de forma físico de Demi Moore, que está de mejor ver que hace veinte años, sí, pero agradeceríamos que hubiera dedicado, por lo menos, la mitad del tiempo invertido en quirófanos y gimnasios a recibir algunas clases de interpretación. ¿Que qué ha dicho la crítica? ¿Acaso lo dudáis?

Cerramos este repaso a las novedades del finde con el único estreno extranjero no estadounidense que ha logrado hacerse un hueco en nuestra cartelera. Se trata de la co-producción entre Alemania, Rusia y Ucrania, 4 Tage im Mai (Cuatro días de mayo), de Achim von Borries. La cinta, nos cuenta como al final de la Segunda Guerra Mundial, un grupo de soldados rusos, enviados al norte de Alemania, ocupan un orfanato cerca de una unidad militar alemana. En este contexto, nace una entrañable relación entre un huérfano alemán y un capitán soviético sin hijos. Con una factura técnica en verdad brillante, esta co-producción europea tienes todos los alicientes para destacar entre los aficionados al melodrama bélico (con niño) que tan buenos dividendos suele dar en la taquilla. Sin embargo, nos da la sensación de no encontrarnos con nada absolutamente brillante en una película cuyas imágenes nos suenan a mil veces vistas con anterioridad.

Hasta aquí esta nueva entrega semanal. Espero que el fin de semana sea largo y aprovechéis para pasaros un rato por vuestro cine de cabecera (si proyectan en Versión Original Subtitulada, mejor que mejor) y echarle un ojo a alguna cinta que verdaderamente merezca la pena (los factores que hagan que esto sea así ya os los dejo a vuestro propio criterio).

¡¡Un saludo, Sinvergüenzas!!

lunes, 1 de abril de 2013

Lluvia de estrellas este abril de 2013

Comenzamos el mes de abril, un mes durante el cual vamos a hablar y mucho sobre cine español y es que el próximo día 20 dará comienzo oficialmente una nueva edición del Festival de Málaga, donde podrán verse algunos de los títulos más esperados del presente curso cinematográfico, así como (esperamos) alguna que otra joya sorpresa. A la espera de que la organización del certamen confirme de una vez la lista de títulos que participarán en la Sección Oficial, la cartelera de abril se verá inundada por la llegada de algunas de las más rutilantes estrellas de nuestra cinematografía, entre las que brillarán de manera especial dos de nuestros más prometedores actores jóvenes del momento: Alberto Ammann y Álex González, ambos con dos cintas a punto de aterrizar.


Ammann será el primero en asomarse a la cartelera y lo hace esta misma semana, ya que este viernes 5 llega a las salas el esperado thriller Tesis sobre un homicidio, de Hernán A. Golfrid, co-producción entre Argentina y España que viene precedida de una recaudación espectacular en su país mayoritario, con 4,7 millones de euros en taquilla. Su buena acogida crítica tampoco nos pasa desapercibida, como el hecho de que a Ammann le acompañe en la cabeza de cartel la estrella indiscutible del cine argentino del momento, el gran Ricardo Darín. Así, a priori, Tesis sobre un homicidio posee muchos puntos a su favor para no pasar desapercibida en nuestro país y convertirse en uno de los títulos imprescindibles de este nuevo mes de abril de 2013.



Una semana después le tocará el turno a Álex González, puesto que el 12 de abril se estrena una de las apuestas españolas del año: Alacrán enamorado, de Santiago A. Zannou, un drama romántico al estilo de "Romeo y Julieta", enmarcado en un ambiente pugilístico, basado en la novela homónima de Carlos Bardem, también presente en un reparto en el que también destacan Miguel Ángel Silvestre y Judith Diakhate, aunque, por encima de todos ellos, prácticamente toda la atención mediática se la vaya a llevar el regreso de Javier Bardem a la cinematografía patria, en un papel de colaboración que figura entre los favoritos al Goya del próximo año. A pesar de su discutible y convencional cartel promocional, esperemos que la cinta responda a las altas expectativas generadas y logre funcionar bien a su paso por la taquilla, aunque sólo sea para verle el palmito al guapo de González.



El duelo definitivo entre ambas estrellas culminará a final de mes, el 26 de abril, cuando llegue a las salas (tras su paso por la Sección Oficial del Festival de Málaga), Combustión, lo último de un hiperactivo Daniel Calparsoro (hace muy pocos meses se estrenaba su anterior película, Invasor), donde estos dos guapos de nuestro cine se medirán las caras en una trama que promete mucha acción y emociones fuertes y donde, como siempre, habrá una chica de por medio: la guapa Adriana Ugarte, para la ocasión. La película, que contará con una fuerte campaña promocional gracias a estar producida por Antena 3 Films, lo tiene todo para convertirse en uno de los títulos más taquilleros del año (caras guapas, trama facilona, imágenes potentes), un poco al estilo de las recientes Tres metros sobre el cielo (2010) y Tengo ganas de ti (2012), de Fernando González Molina. Pero ni González ni Ammann poseen la abultada lista de admiradoras de Mario Casas, ni la película llega avalada por un original literario de tanto éxito como las antes mencionadas, así que cabe la posibilidad que Combustión acabe engrosando la lista de los grandes fiascos del año.



Pero no sólo de caras nuevas y guapas vivirá el cine español este próximo mes de abril. Hace tan sólo unos días, se confirmaba la llegada a las salas, para el día 19, de La venta del paraíso (2012), de Emilio Ruiz Barrachina. Película, basada en la propia novela del director publicada en el 2006, que cuenta la historia de una inmigrante mexicana en nuestro país, a través de un reparto coral que encabeza la guapa Ana Claudia Talancón (El crimen del padre Amaro (2002), de Carlos Carrera), a la que secundan un nutrido grupo de característicos españoles a cada cual más dispar: William Miller, Carlos Iglesias, Juanjo Puigcorbé, Lola Marceli, María Garralón, Txema Blasco o Mariví Bilbao. Vista en el pasado Festival de Gijón, la película presenta una apariencia realmente extraña dentro de la producción nacional, lo cual aparte de resultar hasta cierto punto sugestivo, tampoco permite aventurar grandes esperanzas en su carrera comercial.



Por último, para el mismo día 26, tiene prevista su llegada a los cines Ayer no termina nunca, lo último de la catalana Isabel Coixet, sin lugar a dudas, el plato fuerte del mes en lo que a estrenos españoles se refiere. Inaugurará el Festival de Málaga, fuera de concurso, y nos ofrecerá el que a todas luces se vislumbra ya como uno de los duelos interpretativos del año, a cargo de dos de nuestras más experimentadas y laureadas estrellas: Javier Cámara y Candela Peña. La directora tiene un público que le es fiel desde hace mucho tiempo y gracias al que logrará hacerse un hueco en la cartelera española, donde su película aguantará en las marquesinas de salas pequeñas e independientes durante el tiempo suficiente como para que Ayer no termina nunca alcance cerca del millón de euros de recaudación.


Un mes de abril cargadito, como vemos, y tras el que comenzarán a afianzarse algunos trabajos interpretativos en la aún tenue carrera a los Premios Goya 2014. Pero tras el que y gracias a lo visto en Málaga, nos podremos hacer una idea aproximada de la producción nacional para el próximo cuatrimestre.

lunes, 18 de marzo de 2013

"Los amantes pasajeros" no aterrizan, se estrellan.


Como si de una superproducción hollywoodiense de catástrofes propia de los setenta se tratara (sin ir más lejos, por ejemplo, Airport (Aeropuerto) (1970), de George Seaton), Pedro Almodóvar ha reunido a un mastodóntico reparto de estrellas para su última película, Los amantes pasajeros. Y aunque los mete a todos (o a casi todos) en un avión con problemas para aterrizar, sus similitudes con aquél subgénero tan de moda en los setenta acaban ahí, pues mientras en aquellas producciones uno era capaz de aguantar el habitual cruce de historias de personajes más o menos esquemáticos y meramente funcionales hasta la llegada pletórica de las publicitadas secuencias de catástrofes (daba igual si era un terremoto, un volcán en erupción o un incendio en un rascacielos) en las que los equipos de efectos especiales ponían toda la carne en el asador, en la última cinta de Almodóvar el reclamo es el (también muy publicitado) número musical de los tres azafatos protagonistas al ritmo del vertiginoso "I'm So Excited" de las Pointer Sisters. He ahí la gran traba que podría extenderse al grueso del metraje de Los amantes pasajeros: igual que los conflictos (siempre cogidos con pinzas y resueltos de manera superficial) que vivían los repartos corales de las superproducciones de Hollywood servían de excusa para "entretener" al respetable mientras se desarrollaba la trama principal acerca de la inminente catástrofe, la que justificaba toda la puesta en pie de la película, en Los amantes pasajeros no hay una trama principal que justifique este "montaje", lo que convierte a la cinta en una sucesión de gags (mayoritariamente verbales) que finalmente hacen gracia por acumulación, pero que no sostienen por sí solos la película.

viernes, 10 de febrero de 2012

Vuelven Spielberg, Washington y Watling.


¡¡Ya es viernes!! Y como cada fin de semana, la cartelera se renueva. La películas más antiguas o menos llamativas dejan las salas libres para que las ocupen las novedades que han logrado hacerse un hueco entre las complicadas fechas de estrenos. Hay muchas que se quedan fuera, por distintos motivos, muchas veces por razones ajenas a la calidad intrínseca de la propuesta por desgracia. Y nosotros, espectadores fieles, nos vemos obligados casi siempre a elegir pagar entrada entre cintas a veces poco sugerentes. Este fin de semana nos llegan dos bombazos estadounidenses que esperan y ansían captar el mayor número de espectadores posible (más por sus euros que por otro motivo) y alguna que otra propuesta de menor renombre que tratará de hacerse notar aún disponiendo de menor presencia en las marquesinas.