Karra Elejalde regresa el viernes a los cines.

Repasamos la filmografía del actor cuando regresa a la comedia con "Ocho apellidos vascos".

Palmarés XXIII Premios de la Unión de Actores.

"Caníbal", de Manuel Martín Cuenca, una de las vencedoras con 2 premios.

17º Festival de Málaga. Cine Español.

La Sección Oficial está compuesta por 15 largometrajes muy esperados para este 2014.

17º Festival de Málaga. Cine Español.

Seis títulos integran la sección paralela, competitiva, Zonazine, el espacio independiente.

17º Festival de Málaga. Cine Español.

Málaga Premiere y Estrenos Especiales completan la oferta de novedades del certamen.

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martes, 11 de febrero de 2014

"La gran familia española" y "Alacrán enamorado", máximos nominados a los XXIII Premios de la Unión de Actores.


En plena resaca de los Premios Goya, conocíamos ayer a los candidatos definitivos a la XXIII edición de los Premios de la Unión de Actores de la Comunidad de Madrid, el sindicato profesional creado para la defensa y reivindicación de los intereses de los actores. Como cada año, los afiliados al mismo han escogido a los que consideran los mejores de cada categoría interpretativa y en los ámbitos laborales de la profesión: cine, televisión y teatro. En lo que se refiere a nuestra materia específica, el cine, los Premios de la Unión de Actores llegan, también como cada año, esencialmente tarde para aportar su estimable granito de arena de emoción y notoriedad a la temporada de premios. Y este año, además, se han descolgado visiblemente de los gustos y criterios imperantes en el resto de grandes premios de nuestra cinematografía.


Las bases para estos XXIII Premios de la Unión de Actores imponían que los trabajos susceptibles de recibir nominación se hubiesen estrenado entre el 1 de enero de 2013 y el 30 de noviembre de 2013, siendo además requisito imprescindible el que los responsables de las obras cinematográficas cumplimentasen a su debido tiempo el formulario de inscripción de sus respectivos candidatos. Explicamos esto porque, en vista no ya sólo de los nominados finales, sino también echando un vistazo a la lista de interpretaciones preseleccionadas, hay sonadas ausencias, entre ellas algunos de los recientes ganadores del Goya y algunos de los máximos favoritos también a los Premios de la Academia.


Eso sí, la máxima nominada en los Goya lo es también aquí: La gran familia española, de Daniel Sánchez Arévalo, concurre con 5 candidaturas. La sigue Alacrán enamorado, de Santiago A. Zannou, con presencia en todas las categorías masculinas (4 nominaciones). Siendo la tercera en discordia, con 3 nominaciones, 10.000 noches en ninguna parte, la aún inédita en salas tercera película de Ramón Salazar. Ni Vivir es fácil con los ojos cerrados, de David Trueba, ni Stockholm, de Rodrigo Sorogoyen, ni La herida, de Fernando Franco, ni Las brujas de Zugarramurdi, de Álex de la Iglesia, se cuentan entre las finalistas.


No debe extrañarnos, por tanto, que no figuren entre las candidatas finales a estos premios ninguna de las nominadas a mejor actriz en los recientes Goya (ni en otros premios como los Forqué, los Feroz o las Medallas del CEC) y es que ni Inma Cuesta, ni Nora Navas, ni Aura Garrido, ni la ganadora Marian Álvarez, ni tan siquiera Candela Peña o Belén Rueda, otras de las grandes favoritas, eran candidatas previas en la categoría. Como tampoco lo fueron Javier Cámara, Eduard Fernández o Tito Valverde, como actores protagonistas, o Terele Pávez, Maribel Verdú y las chicas de Todas las mujeres, como secundarias.


Mientras que el ganador del Goya revelación, Javier Pereira, por Stockholm, sí figuraba entre los candidatos susceptibles de recibir nominación (y no su compañera en el film, Aura Garrido) y se ha quedado incomprensiblemente fuera, Belén López ha logrado la única candidatura posible de la que disponía su película, 15 años y un día. A la sevillana la acompañan como nominadas a la mejor actriz secundaria una de las grandes olvidadas a los Goya, Verónica Echegui, por La gran familia española, y Lola Dueñas, candidata sorpresa por su marciano personaje en 10.000 noches en ninguna parte.


La de mejor actriz de reparto, para papeles secundarios de menor entidad y visibilidad en la trama de una película, ofrece las dos únicas opciones de la desapercibida y aún sin fecha definida de estreno en salas, Casting, por la que son candidatas la desconocida Carmen Mayordomo y la actriz y directora Natalia Mateo. Junto a ellas, la frescura y la gracia exhibida por Alicia Rubio en la piel de aquella prima cachonda en La gran familia española.


El apartado femenino se completa con la categoría reina, donde figura nominada la única de todas las presentes que viene de luchar por un Goya, Susi Sánchez, por su estremecedor trabajo en 10.000 noches en ninguna parte. Ante la ausencia de los grandes trabajos femeninos protagonistas del año, Sánchez parece a todas luces la gran favorita, aunque deberá medirse con el extraordinario despliegue que llevaba a cabo Ingrid Rubio en La Estrella, nuevo y pertinente reconocimiento a un trabajo que corría el riesgo de pasar desapercibido en esto de los grandes premios y que viene de ser candidato también a los Gaudí. La tercera y última nominada es, sorprendentemente, Leticia Dolera, que concurre con su actuación en Violet, cinta de Luiso Berdejo aún pendiente de llegar a las salas.


En el apartado al mejor actor protagonista se echa de menos (y mucho) la presencia de Antonio Dechent, por A puerta fría, por la que, como Pereira, sí había sido seleccionado en las rondas previas. Las particulares normas de inscripción de estos premios ha hecho posible que, eliminando la fuerte competencia en esta categoría, se produzca la inclusión entre los nominados de Álex González, por Alacrán enamorado, y de Andrés Gertrudix, por 10.000 noches en ninguna parte. Frente a ellos, el único candidato a los grandes premios y, por consiguiente, el gran favorito: Antonio de la Torre, por Caníbal.


De la Torre repite el doblete de los Goya también aquí, pues figura candidato como secundario por La gran familia española. Ésta, además, es la única categoría de estos premios en la que se dan cinta tres trabajos presentes en los Goya, pues repiten candidatura los grandes favoritos: Carlos Bardem, por Alacrán enamorado, y el ganador del cabezón Roberto Álamo, por La gran familia española.


Como actores de reparto, la Unión de Actores ha nominado al popular Miguel Ángel Silvestre, por Alacrán enamorado, la única y escueta recompensa que ha recibido este intérprete por este trabajo; al curtido José Luis García Pérez, único representante entre los nominados de esa maravilla de película llamada A puerta fría; y al joven Dani Muriel, candidato por Diamantes negros, que se traduce en la única nominación de esta estimable cinta en toda la temporada de premios de este año.


Las categorías revelación, que no distinguen entre ámbitos laborales, incluyen las interpretaciones de Arancha Martí, por La gran familia española (una de las olvidadas a los Goya), y la esperada Olimpia Melinte, por Caníbal; mientras en el apartado masculino sólo se recoge la labor del nominado al Goya Hovik Keuchkerian, en Alacrán enamorado, como única representante del campo cinematográfico.

Teniendo en cuenta las peculiaridades en los procesos de selección inherentes a estos Premios de la Unión de Actores, resulta difícil dilucidar qué nivel de influencia o simple emoción hubieran podido tener estas candidaturas, de haberse conocido con anterioridad, en el resultado final de los nominados a los Premios de la Academia. Queda, eso sí, la sensación de que estos XXIII Premios de la Unión de Actores sirven de 'premios consolación' a una gran mayoría de olvidados a los distintos premios cinematográficos de nuestra industria. A tenor de las circunstancias, no podemos decir que los afiliados al famoso sindicato hayan logrado paliar injusticias precedentes pues, sin menospreciar a ninguno de los actuales candidatos a estos galardones, lo mejor del año, cinematográficamente hablando, brilla (casi) por su ausencia.

La gala de entrega tendrá lugar el próximo 10 de marzo de 2014, en el Teatro Arteria Coliseum, en plena Gran Vía de Madrid.


Categorías Femeninas (Cine)


Mejor Actriz Protagonista:

  • Ingrid Rubio, por La Estrella.
  • Leticia Dolera, por Violet.
  • Susi Sánchez, por 10.000 noches en ninguna parte.
Mejor Actriz Secundaria:

  • Belén López, por 15 años y un día.
  • Lola Dueñas, por 10.000 noches en ninguna parte.
  • Verónica Echegui, por La gran familia española.
Mejor Actriz de Reparto: 
  • Alicia Rubio, por La gran familia española.
  • Carmen Mayordomo, por Casting.
  • Natalia Mateo, por Casting.
Mejor Actriz Revelación:
  • Arancha Martí, por La gran familia española.
  • Beatriz Grimaldos, por "La gaviota".
  • Olimpia Melinte, por Caníbal. 
Categorías Masculinas (Cine)

Mejor Actor Protagonista:
  • Álex González, por Alacrán enamorado.
  • Andrés Gertrudix, por 10.000 noches en ninguna parte.
  • Antonio de la Torre, por Caníbal.
Mejor Actor Secundario:
  • Antonio de la Torre, por La gran familia española.
  • Carlos Bardem, por Alacrán enamorado.
  • Roberto Álamo, por La gran familia española.
Mejor Actor de Reparto:
  • Dani Muriel, por Diamantes negros.
  • Jose Luis García Pérez, por A puerta fría.
  • Miguel Ángel Silvestre, por Alacrán enamorado.
Mejor Actor Revelación:
  • Hovik Keuchkerian, por Alacrán enamorado.
  • Jorge Usón, por "Feelgood".
  • Llorenç González, por Gran hotel (TV).
Por número de nominaciones:
  • La gran familia española = 5 nominaciones.
  • Alacrán enamorado = 4 nominaciones.
  • 10.000 noches en ninguna parte = 3 nominaciones.
  • Caníbal = 2 nominaciones.
  • Casting = 2 nominaciones.
  • 15 años y un día = 1 nominación.
  • A puerta fría = 1 nominación.
  • Diamantes negros = 1 nominación.
  • La Estrella = 1 nominación.
  • Violet = 1 nominación.

viernes, 20 de diciembre de 2013

Quiniela a los Premios Goya 2014 (V): Mejor Actor.

La de mejor actor protagonista viene siendo, desde hace unos meses, la categoría más previsible de las interpretativas a los próximos Premios Goya. Primero las nominaciones a los Premios Forqué y después las de los Feroz, han ratificado las opciones de los tres máximos favoritos que se han venido barajando en todas las quinielas. La verdadera emoción surge entonces por averiguar quién será el afortunado que ocupe la cuarta plaza para estos Premios Goya, bastante más reñida de lo que parece en un principio. Pues mientras la crítica española ha ensalzado entre sus nominados trabajos que parecían perder opciones en los últimos meses, los productores incluyeron en la lista de candidatos otros verdaderamente relevantes y que ni siquiera teníamos en cuenta para la confección de este ránking de favoritos.

1. Àlex Brendemühl, por Wakolda (El médico alemán).
2. Javier Cámara, por Vivir es fácil con los ojos cerrados.
3. Antonio de la Torre, por Caníbal.
4. Eduard Fernández, por Todas las mujeres.
5. Fernando Valverde, por 15 años y un día.
6. Mario Casas, por La mula.
7. Álex González, por Alacrán enamorado.
8. Ricardo Darín, por Tesis sobre un homicidio.
9. Hugo Silva, por Las brujas de Zugarramurdi.
10. Quim Gutiérrez, por ¿Quién mató a Bambi?
11. Ernesto Alterio, por ¿Quién mató a Bambi?


La condición de co-producción de Wakolda (El médico alemán), de Lucía Puenzo, nos predisponía a no contar con él en las quinielas. Sin embargo, su candidatura al mejor actor protagonista ha sido propuesta por los productores de la cinta y existen numerosos antecedentes previos que nos invitan a pensar que Àlex Brendemühl supone un contrincante bastante serio de cara a ocupar la cuarta plaza de los finalistas al Goya. Supondría un glorioso cuarto nominado, pues el actor se marca en la cinta una prodigiosa interpretación en la piel de ese diabólico personaje, lamentablemente célebre, que fue el médico y antropólogo nazi Josef Mengele. Un trabajo metódico hasta el paroxismo, que incluso moldea su efectivo acento alemán con insertos del particular acento del sur de la Patagonia (lugar donde se localiza la trama), y que Brendemühl ejecuta con una fría contención, pero sin renunciar a una imprevista humanización de un personaje con el que el espectador llegará hasta a simpatizar, dada la considerable cercanía y llaneza con la que su actor nos lo muestra en pantalla. Doble mérito, por tanto, el de ser rotundamente fiel a la imagen establecida de un personaje a través de su legado histórico y el de traspasar el umbral de representación del mito para dotar al personaje de un alma ciertamente tangible y corpórea, que desalienta al espectador dada su palpable carga de verosimilitud interna. Con toda la crítica rendida a sus pies desde que la cinta se proyectó en el último Festival de Cannes, Brendemühl acaba de ganar por este trabajo el Premio Sur al mejor actor concedido por la Academia de Cine Argentina y merecería, más que ningún otro aspirante, recibir por Wakolda eso que hace ya mucho tiempo viene mereciendo: su primera nominación al Goya.  



Favorito a ganar la Concha de Plata en San Sebastián, Javier Cámara tiene asegurada su sexta nominación al Goya este año gracias a Vivir es fácil con los ojos cerrados, de David Trueba, por un trabajo de enorme aprehensión, que invita a descartar a cualquier otro actor para tal empeño, incapaces todos de abordarlo de forma tan sobresaliente como él lo hace. Cámara parece haber nacido para interpretar a este personaje, pues resulta un intérprete especialmente dotado para reflejar sin coartadas ante las cámaras todo el patetismo de sus criaturas, sin caer nunca en convencionalismos pueriles o en falsas y amaneradas caricaturas, estériles siempre de emoción. El actor está literalmente espléndido a lo largo de todo el filme, sin alardes desorbitados, desde una agradecida y primorosa contención, plasmando con una naturalidad cercana a la espontaneidad todos los claroscuros de un personaje eminentemente ingenuo. Sus recientes nominaciones a los Forqué y a los Feroz confirman su indiscutible condición de favorito y destierran las opciones que el actor pudiera tener de ser finalista por sus otros empeños protagonistas seleccionados entre los pre-candidatos: Ayer no termina nunca, La vida inesperada y, en menor medida, Los amantes pasajeros.


Con toda la crítica rendida a sus pies y la alta expectación que ha despertado en el público el que se denomina ya como su mejor trabajo para el cine, el Antonio de la Torre de Caníbal, de Manuel Martín Cuenca, es el otro gran favorito en todas las quinielas. Radicalmente demoledor en su esterilizada y minuciosa exposición del carácter retraído y autosuficiente de su personaje, a través de una conveniente contención y una solidez apabullante, De la Torre sustenta toda su actuación en el magnífico partido que de su expresiva y contundente mirada líquida extrae el director para que los pensamientos, las dudas y hasta los miedos del personaje traspasen la pantalla y, llegado el caso, congelen el ánimo del respetable. Todo ello, además, protegido por una descollante naturalidad, sin subrayados ni estridencias del todo innecesarios, lo que ayuda a implantar la conseguida condición de absoluto personaje anónimo, de ser otro tipo más del montón, que sobrevuela al protagonista, añadiendo con esto un componente aún más sobrecogedor a la historia. Literalmente devorado por la personalidad de su personaje, De la Torre termina confeccionando una actuación de implacable y árido efectismo en el respetable, razón más que suficiente como para creer que será uno de los cuatro nominados al Goya, más aún tras sus aplaudidas nominaciones a los Forqué y a los Feroz.


Habitual en las nominaciones desde que irrumpiera en el cine hace solo 14 años, lleva ya acumuladas siete, de las que dos se materializaron en sus correspondientes cabezones. Además, conduce con mano diestra, segura y fascinante la desequilibrada película de Mariano Barroso, Todas las mujeres, logrando una actuación en absoluto estado de gracia. El intérprete se permite el lujazo de pasearse sin tapujos por todos los vericuetos de su personaje, ahondando incluso en los más desagradables, y hacerlo además desde una sublime precisión, matizando y depurando hasta el extremo cada uno de los rasgos (físicos, psíquicos y emocionales) de su personaje, logrando que tan impresentable protagonista no solo nos resulte simpático sino que, para más inri, nos induzca a no poca compasión. Eso sí, en su pletórica exhibición interpretativa colabora el sugestivo juego dialéctico y la química mutante que logra establecer con todas sus oponentes. Probablemente no sea el favorito al premio, pero sus opciones de colarse entre los cuatro nominados no han hecho más que reafirmarse tras ser nominado, como los dos anteriores, tanto a los Premios Forqué como a los Premios Feroz.


Con una nominación más que cantada en la categoría secundaria, los responsables de 15 años y un día, de Gracia Querejeta, optaron por proponer el trabajo de Fernando Valverde en la película en el apartado protagonista, lo que aparte de conferir a las predicciones para esta terna un poco más de emoción, si cabe, le resta posibilidades al actor de lograr la que sería su segunda nominación al Goya de toda su trayectoria. Su trabajo en 15 años y un día roza la perfección en cada uno de sus planos, estoico, admirable, cargado de humanidad y rebosando empatía en cada frase, logrando que la calidez de la que está exenta la cinta, se la otorgue de sobra la presencia de este veterano. Sus opciones al Goya, como decíamos, han menguado con el imprevisto cambio de categoría, pues aunque su estupenda actuación represente a la película seleccionada por la Academia de cara a los Oscar y suponga su vuelta a una pantalla grande después de ocho años, lo que podría propiciar un pertinaz homenaje a modo de bienvenida con una nominación, Valverde se halla en franca desventaja frente al cerrado y más que previsible trío de favoritos que hemos mencionado más arriba, luchando por una cuarta plaza sin el aval que supondría el haber obtenido previos galardones en festivales o similares y con el que sí cuentan algunos de sus más duros contrincantes.

A principios de año nadie lo hubiera dicho, pero tras ganar la Biznaga de Plata al mejor actor en el Festival de Málaga, Mario Casas se aupó a todas las quinielas para los próximos Goya gracias a La mula, película de la que su labor se alza como el gran pilar sobre el que sostenerse. Absolutamente empático y convincente en la piel de ese descreído e inocente cabo, supone el mejor empeño interpretativo del actor hasta la fecha. Su acemilero se nos presenta imprevistamente matizado siempre, incluso allí donde hubiera sido fácil salir airoso tirando de tics y viciados hábitos interpretativos, Casas responde con notable entereza y no poco encanto, resultando finalmente preferible éste trabajo al llevado a cabo en Ismael, de Marcelo Piñeyro, promocionado empeño dramático donde el actor no consigue superar una permisible corrección, muy mermada por el insondable y ostentoso afectamiento hiperromántico desde el que se afana en elaborar el carácter profusamente sensible de su personaje. Dicho esto, el temprano estreno de La mula dentro del primer semestre del año hace peligrar las opciones del actor, aunque su reciente nominación a los Premios Feroz nos invite a no perderle de vista por completo. ¿Valorará la Academia el logrado esfuerzo interpretativo de la estrella o le subestimará por su consabido estatus de 'chico guapo'?

El que Alacrán enamorado, de Santiago A. Zannou, fuera incluida dentro de la terna de las cuatro películas pre-seleccionadas por la Academia a los Oscar ha dado alas también a las opciones de su protagonista de cara a una justa nominación al Goya al mejor actor. A pesar del también temprano estreno de la película, Álex González tiene a su favor el haber superado las expectativas, gracias a la admirable y convincente labor que realiza del protagonista de la cinta, detallando con aplomo minucioso todo el arco emocional que recorre su personaje a lo largo de la película. Sin duda, una excelente noticia que invita a concebir no pocas esperanzas en un actor perteneciente a una generación de intérpretes, en general, poco solventes en papeles tan rigurosos como éste. Por contra, su juventud y su atractivo físico son un lastre para tomar en serio sus opciones al Goya, a lo que hay que sumar la implacable competencia que suponen pesos pesados del calibre de los arriba mencionados.

Como con Àlex Brendemühl, las opciones de Ricardo Darín por Tesis sobre un homicidio, de Hernán A. Golfrid, pasan por la condición de co-producción de su película. Eso, el estreno demasiado anticipado de la cinta y la prácticamente tapiada competencia que suponen empeños protagonistas en películas cien por cien españolas. No obstante, quede constancia del sobrio, impecable, infinitamente matizado, proverbialmente expresivo trabajo llevado a cabo por Darín, alma, motor y estructura base de Tesis sobre un homicidio, demostrando una magistral capacidad para, tras los primeros minutos de metraje, desaparecer por completo dentro de su hermético personaje sin dejar en ningún momento de traspasar la pantalla, conectar con el espectador y que éste empatice hasta el paroxismo con su rol.


Tras su sorpresiva nominación a los Premios Feroz, resulta obligado introducir a Hugo Silva en este ránking de favoritos al Goya por su trabajo en Las brujas de Zugarramurdi, de Álex de la Iglesia. No lo tendrá fácil, a pesar de marcarse un empeño ciertamente dinámico y sugestivo, vibrante y felizmente cómico por momentos, pero carente de la perdurabilidad inherente a muchos de sus más directos competidores. No obstante, cuenta con la gran baza de participar en la competición con una de las películas que, se prevén, más número de nominaciones obtendrá, lo que podría arrastrar los votos de los académicos a su favor, a pesar de que, también, se pueda producir cierta división en los mismos entre su trabajo y el de su compañero de fatigas en el filme, el también propuesto como principal Mario Casas, nominado como él a los Feroz, aunque en el apartado de reparto.


Si existiera la categoría de mejor actor de comedia, Quim Gutiérrez sería a día de hoy uno de los favoritos indiscutibles a alzarse con el premio gracias a ¿Quién mató a Bambi?, de Santi Amodeo, donde el actor nos desvela un pulso cómico de la mejor ley, sustentado en una comicidad histriónica altamente efectiva en gran consonancia con el tono exagerado y disparatado de la función. La pega, de cara a una posible nominación a los Goya, es que, salvo gloriosas excepciones, la comedia nunca ha figurado entre las debilidades de una Academia que, además, ya cuenta con el trabajo de Javier Cámara en Vivir es fácil con los ojos cerrados como la mejor representación del género. Su opciones, además, han perdido peso debido a que, incluso habiendo estrenado la friolera de cuatro películas este año, la crítica española no le ha tenido en cuenta para la composición de sus nominados a los Premios Feroz, ni siquiera por su labor en una de las cintas más nominadas: La gran familia española.


Lo mismo se podría decir de las opciones de Ernesto Alterio por la misma película, aunque es obligado señalar que de colarse entre los cuatro finalistas, sería con todo el merecimiento del mundo, pues, aunque evidencia cierta desorientación en algunas escenas de transición, la estrella logra estamparnos luego un jocoso y sádico recital de primera, de esos que elevan el listón de cualquier función. Lo tiene difícil Alterio, aunque confiamos en que disponga en años sucesivos de mejores oportunidades para ganarse esa tan merecida tercera nominación al Goya que se le viene resistiendo desde hace unos años.

jueves, 28 de noviembre de 2013

Premios Goya 2014: candidatos al Mejor Actor Protagonista.


La pre-selección de candidatos al mejor actor, más que despejar dudas, ofrece aún mayor intriga sobre quienes podrían llegar a la final por el Goya. Los tres favoritos claros siguen siéndolo, pero las candidaturas inesperadas de otros tantos podrían hacer tambalear los cimientos en una categoría que muchos considerábamos cantada.


Para empezar, el gran favorito, Javier Cámara, ha sido propuesto como protagonista nada menos que por cuatro títulos, Los amantes pasajeros, Ayer no termina nunca, Vivir es fácil con lo ojos cerrados y, por la aún sin estrenar, La vida inesperada (la cinta con la que preveíamos podría ser el favorito en la edición del año que viene). El reparto de votos entre los cuatro trabajos puede restarle puntos y favorecer a sus competidores, como Antonio de la Torre, por Caníbal (que podría obtener doble nominación, pues figura candidato como secundario por La gran familia española), y Eduard Fernández, por Todas las mujeres.


En un drástico error de perspectiva, los responsables de Las brujas de Zugarramurdi han propuesto a Mario Casas como protagonista (compitiendo además con su compañero, Hugo Silva), lo que da al traste con las opciones que muchos barajaban de una doble nominación: como secundario por ésta y como principal por La mula o Ismael. Hasta cuatro veces aparece también el nombre de Quim Gutiérrez, aunque sus opciones no sean fuertes ni por Tres bodas de más o Los últimos días, podría dar la sorpresa con ¿Quién mató a Bambi? y, sobre todo, La gran familia española.


Álex González, aunque figure candidato por Combustión, tiene sus verdaderas opciones en su candidatura por Alacrán enamorado. Lo mismo con Ricardo Darín, que tiene en Tesis sobre un homicidio su gran baza, en detrimento de Séptimo.


Y no menospreciemos las posibilidades de ser finalmente nominados que también tienen Ernesto Alterio, por ¿Quién mató a Bambi?, Eduardo Noriega, por Presentimientos, o el veterano Manolo Zarzo, que ha obtenido dos candidaturas, por Blockbuster y Serie B.

Las sorpresas.


La mayor de ellas ha sido la inclusión en esta categoría de uno de los grandes favoritos al mejor actor de reparto, Tito Valverde, por 15 años y un día, que podría quedarse sin su merecida nominación por culpa de la enorme competencia presente en esta categoría principal. Eso sí, sus opciones siguen siendo fuertes y su selección ofrece a la carrera por los Goya aún más emoción.


Un suicido es lo que representan las candidaturas de Ismael Fristchi y Alejandro Albarracín como principales por Al final todos mueren, frente a tan dura competencia y con papeles tan breves y en una película que apenas vio nadie. Sobre todo, Fritschi hubiera tenido opciones de haber sido propuesto como revelación.


Como De la Torre, también Fernando Cayo, Jan Cornet y Alberto Ammann podrían ganar una doble nominación, pues son candidatos como principales y secundarios por varias películas. Cayo es candidato por Esto no es una cita, como secundario, y Casi inocentes, como principal. Cornet lo hace por Barcelona, noche de verano (secundario) y Menú degustación (principal). Y Ammann, por Tesis sobre un homicidio (secundario) y Combustión (principal).


Nos complace mucho también la inclusión del estupendo trabajo de Àlex Brendemühl en El médico alemán. Wakolda, co-producción entre Argentina y España que sólo teníamos en cuenta en la correspondiente categoría de mejor película iberoamericana.


Por último, como todos los años, vuelven a figurar entre los posibles candidatos nombres destacados del cine internacional, como el legendario Robert Duvall, por A Night in Old Mexico, o Elijah Wood, por Grand Piano.



jueves, 21 de noviembre de 2013

Quiniela a los Premios Goya 2014 (IV): Mejor Actor.

Pocas sorpresas deparará también la categoría al mejor actor protagonista y es que podríamos aventurar ya, sin miedo a equivocarnos, tres de los cuatro finalistas definitivos. La cuarta plaza para estos Premios Goya será la más reñida, pues a ella aspiran algunos trabajos estrenados en salas comerciales relativamente pronto y que cuentan con el obstáculo que supone la selectiva memoria de los académicos; así como también otros adscritos a un género tan poco premiable como es la comedia.

1. Javier Cámara, por Vivir es fácil con los ojos cerrados.
2. Antonio de la Torre, por Caníbal.
3. Eduard Fernández, por Todas las mujeres.
4. Javier Pereira, por Stockholm.
5. Mario Casas, por La mula.
6. Álex González, por Alacrán enamorado.
7. Ricardo Darín, por Tesis sobre un homicidio.
8. Quim Gutiérrez, por ¿Quién mató a Bambi?
9. Ernesto Alterio, por ¿Quién mató a Bambi?
10. Javier Cámara, por Ayer no termina nunca.
11. Ricardo Darín, por Séptimo.





Favorito a ganar la Concha de Plata en San Sebastián, Javier Cámara tiene asegurada su sexta nominación al Goya este año gracias a Vivir es fácil con los ojos cerrados, de David Trueba, por un trabajo de enorme aprehensión, que invita a descartar a cualquier otro actor para tal empeño, incapaces todos de abordarlo de forma tan sobresaliente como él lo hace. Cámara parece haber nacido para interpretar a este personaje, pues resulta un intérprete especialmente dotado para reflejar sin coartadas ante las cámaras todo el patetismo de sus criaturas, sin caer nunca en convencionalismos pueriles o en falsas y amaneradas caricaturas, estériles siempre de emoción. El actor está literalmente espléndido a lo largo de todo el filme, sin alardes desorbitados, desde una agradecida y primorosa contención, plasmando con una naturalidad cercana a la espontaneidad todos los claroscuros de un personaje eminentemente ingenuo.


Con toda la crítica rendida a sus pies y la alta expectación que ha despertado en el público el que se denomina ya como su mejor trabajo para el cine, el Antonio de la Torre de Caníbal, de Manuel Martín Cuenca, es el otro gran favorito en todas las quinielas. Radicalmente demoledor en su esterilizada y minuciosa exposición del carácter retraído y autosuficiente de su personaje, a través de una conveniente contención y una solidez apabullante, De la Torre sustenta toda su actuación en el magnífico partido que de su expresiva y contundente mirada líquida extrae el director para que los pensamientos, las dudas y hasta los miedos del personaje traspasen la pantalla y, llegado el caso, congelen el ánimo del respetable. Todo ello, además, protegido por una descollante naturalidad, sin subrayados ni estridencias del todo innecesarios, lo que ayuda a implantar la conseguida condición de absoluto personaje anónimo, de ser otro tipo más del montón, que sobrevuela al protagonista, añadiendo con esto un componente aún más sobrecogedor a la historia. Literalmente devorado por la personalidad de su personaje, De la Torre termina confeccionando una actuación de implacable y árido efectismo en el respetable, razón más que suficiente como para creer que será uno de los cuatro nominados al Goya.


Habitual en las nominaciones desde que irrumpiera en el cine hace solo 14 años, lleva ya acumuladas siete, de las que dos se materializaron en sus correspondientes cabezones. Además, conduce con mano diestra, segura y fascinante la desequilibrada película de Mariano Barroso, Todas las mujeres, logrando una actuación en absoluto estado de gracia. El intérprete se permite el lujazo de pasearse sin tapujos por todos los vericuetos de su personaje, ahondando incluso en los más desagradables, y hacerlo además desde una sublime precisión, matizando y depurando hasta el extremo cada uno de los rasgos (físicos, psíquicos y emocionales) de su personaje, logrando que tan impresentable protagonista no solo nos resulte simpático sino que, para más inri, nos induzca a no poca compasión. Eso sí, en su pletórica exhibición interpretativa colabora el sugestivo juego dialéctico y la química mutante que logra establecer con todas sus oponentes. Probablemente no sea el favorito al premio, pero sus opciones de colarse entre los cuatro nominados no menguarán fácilmente.



Apuesta personal nuestra, el trabajo de Javier Pereira en Stockholm, de Rodrigo Sorogoyen, debería con toda justicia llegar a la final por el Goya de este año, pues en ella el intérprete se marca la que, con diferencia, se debe contar ya como su mejor interpretación para el cine, desplegando primeramente un contagioso encanto, derrochando sensualidad a través de una mirada de fingida inocencia y una sonrisa que, cual zorro, se sabe arma infalible para conseguir sus propósitos; para luego desvelar sus cartas atropelladamente y acabar estampando en la pantalla la idiosincrasia necia e incongruente de un auténtico capullo. Un empeño que Pereira, literalmente, borda, en uno de los mejores títulos del año y que no debería pasar inadvertido para los académicos.

A principios de año nadie lo hubiera dicho, pero tras ganar la Biznaga de Plata al mejor actor en el Festival de Málaga, Mario Casas se aupó a todas las quinielas para los próximos Goya gracias a La mula, película de la que su labor se alza como el gran pilar sobre el que sostenerse. Absolutamente empático y convincente en la piel de ese descreído e inocente cabo, supone el mejor empeño interpretativo del actor hasta la fecha. Su acemilero se nos presenta imprevistamente matizado siempre, incluso allí donde hubiera sido fácil salir airoso tirando de tics y viciados hábitos interpretativos, Casas responde con notable entereza y no poco encanto. ¿Valorará la Academia el logrado esfuerzo interpretativo de la estrella o le subestimará por su consabido estatus de 'chico guapo'? No obstante, el temprano estreno de la película dentro del primer semestre del año hace peligrar las opciones de un Mario Casas que, además, tiene previsto otro importante y sugestivo empeño dramático a finales de año.

El que Alacrán enamorado, de Santiago A. Zannou, fuera incluida dentro de la terna de las cuatro películas pre-seleccionadas por la Academia a los Oscar ha dado alas a las opciones de su protagonista de cara a una justa nominación al Goya al mejor actor. A pesar del también temprano estreno de la película, Álex González tiene a su favor el haber superado las expectativas, gracias a la admirable y convincente labor que realiza del protagonista de la cinta, detallando con aplomo minucioso todo el arco emocional que recorre su personaje a lo largo de la película. Sin duda, una excelente noticia que invita a concebir no pocas esperanzas en un actor perteneciente a una generación de intérpretes, en general, poco solventes en papeles tan rigurosos como éste. Por contra, su juventud y su atractivo físico son un lastre para tomar en serio sus opciones al Goya, a lo que hay que sumar la implacable competencia que suponen pesos pesados del calibre de los arriba mencionados.

Como con Mario Casas, las opciones de Ricardo Darín por Tesis sobre un homicidio, de Hernán A. Golfrid, pasan por otro protagonismo de la estrella argentina en uno de los títulos más taquilleros del año, Séptimo, de Patxi Amezcua. Eso, el estreno demasiado anticipado de la cinta y la condición de co-producción entre España y Argentina, lo que puede provocar que la película no entre en la competición por los galardones ordinarios. No obstante, quede constancia del sobrio, impecable, infinitamente matizado, proverbialmente expresivo trabajo llevado a cabo por Darín, alma, motor y estructura base de Tesis sobre un homicidio, demostrando una magistral capacidad para, tras los primeros minutos de metraje, desaparecer por completo dentro de su hermético personaje sin dejar en ningún momento de traspasar la pantalla, conectar con el espectador y que éste empatice hasta el paroxismo con su rol.


Si existiera la categoría de mejor actor de comedia, Quim Gutiérrez sería a día de hoy uno de los favoritos indiscutibles a alzarse con el premio gracias a ¿Quién mató a Bambi?, de Santi Amodeo, donde el actor nos desvela un pulso cómico de la mejor ley, sustentado en una comicidad histriónica altamente efectiva en gran consonancia con el tono exagerado y disparatado de la función. La pega, de cara a una posible nominación a los Goya, es que, salvo gloriosas excepciones, la comedia nunca ha figurado entre las debilidades de una Academia que, además, ya cuenta con el trabajo de Javier Cámara en Vivir es fácil con los ojos cerrados como la mejor representación del género.


Lo mismo se podría decir de las opciones de Ernesto Alterio por la misma película, aunque es obligado señalar que de colarse entre los cuatro finalistas, sería con todo el merecimiento del mundo, pues, aunque evidencia cierta desorientación en algunas escenas de transición, la estrella logra estamparnos luego un jocoso y sádico recital de primera, de esos que elevan el listón de cualquier función. Lo tiene difícil Alterio, aunque confiamos en que disponga en años sucesivos de mejores oportunidades para ganarse esa tan merecida tercera nominación al Goya que se le viene resistiendo desde hace unos años.

Ayer no termina nunca, de Isabel Coixet, aterrizó en la cartelera demasiado pronto para la temporada de premios, pero Javier Cámara se marcaba en ella una actuación deslumbrante, expresando mucho a través de muy pocos elementos, haciéndose sublime, componiendo una interpretación sosegada y pragmática, convenientemente medida y ajustada en un cadencioso crescendo dramático que se erige en la mejor actuación del actor para el cine, hasta el momento. Tiene a su favor, además, la sensación de que la Academia le debe un Goya después de nominarle hasta cinco veces de manera infructuosa, pero el proverbial despliegue efectuado por la estrella en Vivir es fácil con los ojos cerrados eclipsará por completo el aquí comentado.


Tras su mal recibido estreno (a nivel crítico), Séptimo parece propiciarle pocas opciones de ser finalista al ajustado y completo trabajo de Ricardo Darín, que logra con su actuación transmitirnos de manera palpable, casi visceral, desde el desconcierto inicial de su personaje hasta el coraje de un hombre capaz de tirar por la borda toda su existencia con tal de recuperar a sus hijos, exponiendo ante la cámara a lo largo de ese viaje la angustia, el miedo, la rabia y la desesperación que van sucediéndose en el ánimo de su criatura. Logrando él solo generar en el espectador el verdadero leit-motiv para asistir sin pestañear a toda la función. Si la Academia hubiera de elegir entre los dos empeños de la estrella argentina de este año, éste de Séptimo debería quedar descartado.

ATENTOS A:


Mañana mismo aterriza en las salas comerciales La por (El miedo), lo último de Jordi Cadena, visto en Valladolid y que trae consigo un aplaudido trabajo protagónico de Ramón Madaula, en un registro duro y contundente, como padre maltratador, de esos que tan del gusto académico son.


Historia melodramática para el protagonismo de un Mario Casas que se intuye supondrá un cambio de registro importante en el actor. Ismael se encuentra además dirigida por un excelente director de actores, Marcelo Piñeyro, ¿convencerá todo esto a la Academia?


Presente en la Seminci, de donde salió beneficiado de buenos comentarios críticos, el trabajo de Eduardo Noriega en el thriller psicológico Presentimientos, de Santiago Tabernero, no llegará a las pantallas hasta enero, lo cual podría dificultar sus opciones de lograr su tercera nominación al Goya.



Tras el mal recibimiento suscitado entre la prensa por Blockbuster, de Tirso Calero, en su presentación oficial en el presente Festival de Gijón, las esperanzadoras opciones que merodeaban al veterano y gloria del cine nacional Manuel Zarzo parecen desinflarse. La película tendrá un estreno limitado a partir del 29 de noviembre, momento en el que discerniremos qué posibilidades tiene Zarzo de llegar a la final.





sábado, 19 de octubre de 2013

Quiniela a los Premios Goya 2014 (III): Mejor Actor.

Conforme van avanzando las semanas, se van sumando nombres de favoritos para una categoría cuya batalla final este año parece, a las claras, que se disputará prácticamente entre dos hombres. Aún así, en los próximos meses irán llegando a las salas nuevos y esperados trabajos masculinos protagonistas que podrían hacer bastante ruido y desestabilizar las opciones de muchos. De momento, por lo que llevamos estrenado este año, la lista de favoritos al Goya al mejor actor debería quedar así:

1. Antonio de la Torre, por Caníbal.
2. Eduard Fernández, por Todas las mujeres.
3. Javier Cámara, por Ayer no termina nunca.
4. Mario Casas, por La mula.
5. Ricardo Darín, por Tesis sobre un homicidio.
6. Álex González, por Alacrán enamorado.


Ni que decir tiene que, a estas alturas de la película, con toda la crítica rendida a sus pies y la alta expectación que ha despertado en el público el que se denomina ya como su mejor trabajo para el cine, el Antonio de la Torre de Caníbal, de Manuel Martín Cuenca, es el gran favorito en todas las quinielas. Radicalmente demoledor en su esterilizada y minuciosa exposición del carácter retraído y autosuficiente de su personaje, a través de una conveniente contención y una solidez apabullante, De la Torre sustenta toda su actuación en el magnífico partido que de su expresiva y contundente mirada líquida extrae el director para que los pensamientos, las dudas y hasta los miedos del personaje traspasen la pantalla y, llegado el caso, congelen el ánimo del respetable. Todo ello, además, protegido por una descollante naturalidad, sin subrayados ni estridencias del todo innecesarios, lo que ayuda a implantar la conseguida condición de absoluto personaje anónimo, de ser otro tipo más del montón, que sobrevuela al protagonista, añadiendo con esto un componente aún más sobrecogedor a la historia. Literalmente devorado por la personalidad de su personaje, De la Torre termina confeccionando una actuación de implacable y árido efectismo en el respetable, razón más que suficiente como para creer que nada ni nadie se interpondrá en su camino al Goya.


Habitual en las nominaciones desde que irrumpiera en el cine hace solo 14 años, lleva ya acumuladas siete, de las que dos se materializaron en sus correspondientes cabezones. Además, conduce con mano diestra, segura y fascinante la desequilibrada película de Mariano Barroso, Todas las mujeres, logrando una actuación en absoluto estado de gracia. El intérprete se permite el lujazo de pasearse sin tapujos por todos los vericuetos de su personaje, ahondando incluso en los más desagradables, y hacerlo además desde una sublime precisión, matizando y depurando hasta el extremo cada uno de los rasgos (físicos, psíquicos y emocionales) de su personaje, logrando que tan impresentable protagonista no solo nos resulte simpático sino que, para más inri, nos induzca a no poca compasión. Eso sí, en su pletórica exhibición interpretativa colabora el sugestivo juego dialéctico y la química mutante que logra establecer con todas sus oponentes. Probablemente no sea el favorito al premio, pero sus opciones de colarse entre los cuatro nominados son altísimas.


Ayer no termina nunca, de Isabel Coixet, aterrizó en la cartelera demasiado pronto para la temporada de premios, pero Javier Cámara se marcaba en ella una actuación deslumbrante, expresando mucho a través de muy pocos elementos, haciéndose sublime, componiendo una interpretación sosegada y pragmática, convenientemente medida y ajustada en un cadencioso crescendo dramático que se erige en la mejor actuación del actor para el cine, hasta el momento. Tiene a su favor, además, la sensación de que la Academia le debe un Goya después de nominarle hasta cinco veces de manera infructuosa. El problema es que deberá competir contra sí mismo y es que su aplaudido trabajo en la ya al caer Vivir es fácil con los ojos cerrados, de David Trueba, promete eclipsar el aquí comentado.


A principios de año nadie lo hubiera dicho, pero tras ganar la Biznaga de Plata al mejor actor en el Festival de Málaga, Mario Casas se aupó a todas las quinielas para los próximos Goya gracias a La mula, película de la que su labor se alza como el gran pilar sobre el que sostenerse. Absolutamente empático y convincente en la piel de ese descreído e inocente cabo, supone el mejor empeño interpretativo del actor hasta la fecha. Su acemilero se nos presenta imprevistamente matizado siempre, incluso allí donde hubiera sido fácil salir airoso tirando de tics y viciados hábitos interpretativos, Casas responde con notable entereza y no poco encanto. ¿Valorará la Academia el logrado esfuerzo interpretativo de la estrella o le subestimará por su consabido estatus de 'chico guapo'? No obstante, el temprano estreno de la película dentro del primer semestre del año hace peligrar las opciones de un Mario Casas que, además, tiene previsto otro importante y sugestivo empeño dramático a finales de año.


Como los dos anteriores, las opciones de Ricardo Darín por Tesis sobre un homicidio, de Hernán A. Golfrid, pasan por otro protagonismo de la estrella argentina en otro de los títulos más esperados del año, a punto de aterrizar en las salas. Eso, el estreno demasiado anticipado de la cinta y la condición de co-producción entre España y Argentina, lo que puede provocar que la película no entre en la competición por los galardones ordinarios. No obstante, quede constancia del sobrio, impecable, infinitamente matizado, proverbialmente expresivo trabajo llevado a cabo por Darín, alma, motor y estructura base de Tesis sobre un homicidio, demostrando una magistral capacidad para, tras los primeros minutos de metraje, desaparecer por completo dentro de su hermético personaje sin dejar en ningún momento de traspasar la pantalla, conectar con el espectador y que éste empatice hasta el paroxismo con su rol.


El que Alacrán enamorado, de Santiago A. Zannou, fuera incluida dentro de la terna de las cuatro películas pre-seleccionadas por la Academia a los Oscar ha dado alas a las opciones de su protagonista de cara a una justa nominación al Goya al mejor actor. A pesar del también temprano estreno de la película, Álex González tiene a su favor el haber superado las expectativas, gracias a la admirable y convincente labor que realiza del protagonista de la cinta, detallando con aplomo minucioso todo el arco emocional que recorre su personaje a lo largo de la película. Sin duda, una excelente noticia que invita a concebir no pocas esperanzas en un actor perteneciente a una generación de intérpretes, en general, poco solventes en papeles tan rigurosos como éste. Por contra, su juventud y su atractivo físico son un lastre para tomar en serio sus opciones al Goya, a lo que hay que sumar la implacable competencia que suponen pesos pesados del calibre de los arriba mencionados.

ATENTOS A:


Favorito en las quinielas a la Concha de Plata al mejor actor en el pasado Festival de San Sebastián, Javier Cámara lo tiene todo a su favor para recibir su sexta nominación al Goya gracias a Vivir es fácil con los ojos cerrados, de David Trueba. El problema es que, con tres trabajos estrenados en el mismo año (el arriba mencionado, éste y el que lleva a cabo en Los amantes pasajeros, de Pedro Almodóvar) los votos de los académicos se repartan dejándole fuera de la terna. Además, con el agravante de que se rumorea que otro suculento y muy nominable trabajo suyo llegará a las salas antes de que acabe el año: La vida inesperada, de Jorge Torregrossa.


Presente en la Sección Oficial de la, ya en marcha, Semana de Cine Internacional de Valladolid (SEMINCI), estaremos pendientes de las impresiones que causa el trabajo de Eduardo Noriega en el thriller psicológico Presentimientos, de Santiago Tabernero. De lo que no hay duda es de que hay ganas de verle figurar entre los nominados por tercera vez en su trayectoria.


Otro thriller nos sirve al siguiente actor con posibles, un Ricardo Darín que parece bordarlo en la piel de ese padre desesperado por encontrar a sus hijos desaparecidos en Séptimo, lo nuevo del muy interesante Patxi Amezcua. El éxito de taquilla cosechado por la cinta en Argentina nos avisa de que estamos ante una de las películas que más va a dar que hablar en las próximas semanas y eso siempre capta la atención de la Academia.


Historia melodramática para el protagonismo de un Mario Casas que se intuye supondrá un cambio de registro importante en el actor. Ismael se encuentra además dirigida por un excelente director de actores, Marcelo Piñeyro, ¿convencerá todo esto a la Academia?


Con escaso tirón últimamente en los Goya, la comedia siempre ha dado grandes alegrías a muchos de sus intérpretes. Este año podría significar la vuelta a las nominaciones para un Ernesto Alterio que no ha vuelto a ser nominado desde que lo fuera, precisamente, con otra comedia: Días de fútbol (2003), de David Serrano. ¿Quién mató a Bambi?, de Santi Amodeo, será una de las comedias del año, probable bombazo en taquilla mediante, lo que dará alas a las opciones de Alterio.


Más de lo mismo para el caso de un Quim Gutiérrez, que por ¿Quién mató a Bambi? parece lucir una comicidad de clase A. Presente en la cartelera a lo largo de todo el año (Los últimos días, La gran familia española, Tres bodas de más), no resulta desproporcionado considerarle con opciones en las quinielas.


Ser el protagonista de una de las cintas independientes del año tiene su aquél, el problema es que Stockholm, de Rodrigo Sorogoyen, promete pasar bastante desapercibida, a pesar de los premios obtenidos en el Festival de Málaga y su protagonista, Javier Pereira se las tendrá que ver con contrincantes más publicitados que él.


Tanto el maestro por excelencia, siempre susceptible de resultar nominado (haga lo que haga), Juan Diego, por Anochece en la India, de Chema Rodríguez, como el veterano y gloria del cine nacional Manuel Zarzo, por Blockbuster, de Tirso Calero, podrían colarse con fuerza en las quinielas. Pero sus verdaderos obstáculos son el desconcierto y la incertidumbre que provoca el que sus cintas aún no tengan fecha de estreno confirmada.