Karra Elejalde regresa el viernes a los cines.

Repasamos la filmografía del actor cuando regresa a la comedia con "Ocho apellidos vascos".

Palmarés XXIII Premios de la Unión de Actores.

"Caníbal", de Manuel Martín Cuenca, una de las vencedoras con 2 premios.

17º Festival de Málaga. Cine Español.

La Sección Oficial está compuesta por 15 largometrajes muy esperados para este 2014.

17º Festival de Málaga. Cine Español.

Seis títulos integran la sección paralela, competitiva, Zonazine, el espacio independiente.

17º Festival de Málaga. Cine Español.

Málaga Premiere y Estrenos Especiales completan la oferta de novedades del certamen.

Mostrando entradas con la etiqueta Miquel Fernández. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Miquel Fernández. Mostrar todas las entradas

jueves, 13 de febrero de 2014

Aura Garrido y Miquel Fernández protagonizarán "Vulcania".


Ya es oficial. De nuevo, nos enteramos por Variety, y de nuevo desde el Festival de Berlín: dos de las más destacadas estrellas emergentes de nuestro presente cinematográfico serán los cabeza de cartel de la nueva película que prepara Zentropa, con su homóloga de Suecia, la filial española de la productora danes de Lars Von Trier. Se trata de Vulcania, cinta que protagonizarán Aura Garrido y Miquel Fernández.


Rodada íntegramente en castellano, la cinta podría consolidar definitivamente a sus dos protagonistas en el actual panorama artístico de nuestro cine, para los que este pasado 2013 ha supuesto un año crucial en sus respectivas trayectorias para la gran pantalla. Fernández sonó fuerte en todas las quinielas para aspirar a un Goya revelación que, finalmente, se le resistió por, eso sí, una de las pocas películas españolas que no han sufrido el maltrato de la taquilla: La gran familia española, de Daniel Sánchez Arévalo. A la que hay que sumar su coprotagonismo en el desapercibido thriller de inconfundible sabor negro y urbano Alpha, de Joan Cutrina.

Garrido, por su parte, demostró su permeabilidad al prestarse, sin vacilaciones, a proyectos de tan distinta índole como fueron Los ilusos, de Jonás Trueba, o Viral, de Lucas Figueroa; logrando que su fantástica actuación en Stockholm, de Rodrigo Sorogoyen, no pasara inadvertida para nadie y sumando su segunda nominación al Goya, ahora ya en la categoría principal.


La película, que significará la ópera prima en el largometraje de José Skaf, habitual cortometrajista, cuenta con guión de Diego Soto, basado en una idea original de ambos, y adquirirá los visos del thriller sobrenatural, que convivirá con el drama íntimo que soportarán sus protagonistas. Contará la historia de una pequeña comunidad aislada, dirigida por un líder enigmático, donde nada es lo que parece y estará ambientada en una distopía industrial de la que nadie puede escapar, como explicaba su productor David Matamoros, de Zentropa España, en Berlín, donde se negocian sus ventas internacionales.

Vulcania cuenta ya con el respaldo de TVE y TV3, y todo indica que empezará a rodarse el próximo mes de mayo en Tarragona, Lleida y distintas localizaciones del Pirineo catalán. 

martes, 31 de diciembre de 2013

Nuestros 10(+1) mejores actores del 2013.


En el año en el que nos dejaron actores tan grandes e inolvidables como Alfredo Landa, Fernando Guillén o José Sancho, hemos asistido a la confirmación de talentos tan notables que pugnan por convertirse en parte importante de nuestro particular Olimpo de dioses de la pantalla. Y es que, en materia interpretativa, el Cine Español de 2013 nos ha dado importantes razones como para seguir defendiendo la excelente categoría artística de nuestros intérpretes. Nos han hecho llorar, reír, bailar, estremecernos de amor y hasta de miedo, representando desde la gran pantalla a tipos a los que nos pegaríamos como una lapa y viajaríamos tras ellos hasta el fin del mundo o todo lo contrario. 2013 ha sido el año en el que hemos tenido hasta en la sopa la irresistible sonrisa de Quim Gutiérrez, el rey de la cartelera con cuatro películas estrenadas, y en el que hemos vislumbrado la madurez interpretativa de Mario Casas, al que también vimos en tres películas. Pero, sobre ellos, los que más nos han gustado en ActoresSinVergúenza, aquellos que se han colado (o cimentado) en un rincón especial de nuestra cinefilia este 2013 son estos:

10. Carlos Areces, por Los amantes pasajeros.


Le vimos travestido en Las brujas de Zugarramurdi, de Álex de la Iglesia, formando un tronchante tándem con Santiago Segura, pero ni eso pudo hacernos olvidar la genialidad que Pedro Almódovar extrajo de Carlos Areces en Los amantes pasajeros, donde el actor podría ser fácilmente catalogado como "la auténtica reina del baile". El camaleonismo de Carlos 'pestañones' Areces arranca y alcanza grados de estupefacción en el respetable en Los amantes pasajeros, que si suma carcajada tras carcajada es simple y llanamente por el trabajo de Areces, soltando las inenarrables frases escritas por el manchego con esa insulsez tan característica suya y que aporta el nivel justo de mala uva a un personaje estereotipado, sí, pero ciertamente irresistible. Cada leve gesto, cada mirada, cada aparición suya son una invitación descarada a la risotada. Si hay un motivo por el que recomendar el visionado de Los amantes pasajeros, ése es el trabajo de Carlos Areces.

9. Miquel Fernández, por La gran familia española.


Aunque con larga y fecunda trayectoria teatral, en materia cinematográfica se puede hablar de Miquel Fernández como la más sugestiva y esperanzadora revelación acaecida para la gran pantalla este 2013, refrendada además por una manifiesta versatilidad que ha demostrado, con creces, formando parte del trío protagonista del desapercibido thriller Alpha, de Joan Cutrina, y, sobre todo, liderando sin querer el elenco de La gran familia española, de Daniel Sánchez Arévalo, donde fácilmente se alza como lo mejor de la película gracias a un matizado, preciso y pormenorizado retrato de su personaje, de sus neuras y sus traumas, acertando hasta el más mínimo gesto en su exposición de las mismas. Parece claro que con Fernández ha nacido un actor de auténtico carácter para el cine español, de esos que, como los más grandes, son capaces de saltar de un registro a otro sin mostrar por el camino signos de desgaste. Esperemos no equivocarnos, pero podría ser que en un futuro no lejano hablemos de él en los mismos términos en los que a día de hoy hablamos de Luis Tosar o Eduard Fernández.

8. Fernando Valverde, por 15 años y un día.


Después de ocho largos años sin aparecer en una gran pantalla, Gracia Querejeta nos devolvió a este grande y encima en un papel bastante jugoso en 15 años y un día. Y, tal y como preveíamos, el intérprete no defraudó las expectativas, marcándose para la ocasión un trabajo que roza la perfección en cada uno de sus planos: estoico, admirable, cargado de humanidad y rebosando empatía en cada frase, logrando que la calidez de la que está exenta la cinta, se la otorgue de sobra la presencia de este veterano. Puede hablarse, por tanto, de uno los más extraordinarios y mejor aprovechados come-back que se recuerdan en nuestro cine, digno de la gran categoría interpretativa de Tito Valverde.

7. Francesco Carril, por Los ilusos.


Lejos de toda duda, Carril supone una de las grandes virtudes de esa gran sorpresa cinematográfica que fue Los ilusos, de Jonás Trueba, donde el novel intérprete carga con un protagonista indefinido, descolocado y desubicado (en tiempo y forma) dentro de la narración, probablemente igual que el propio intérprete, y que va ganando enteros (él y su personaje) a medida que van surgiendo conversaciones, miradas y encuentros con otros (intérpretes y personajes), hasta terminar encontrando su sitio; todo ello a través de un tremendo ejercicio de investigación y creación interpretativa completamente alejado de normas y cánones, lleno de espontaneidad, inseguridades y frescura que, por sí solo, justifica su presencia entre los mejores trabajos masculinos vistos en el cine español de 2013.

6. Sergi López, por Ismael.


Ha sido el último en llegar a la cartelera pero poco le ha bastado a este veterano para colarse entre los mejores del año. Y es que, tal y como nos tiene acostumbrados, Sergi López lleva a cabo en Ismael, de Marcelo Piñeyro un excelente y deslumbrante trabajo, en auténtico estado de gracia, imponiéndose pronto, como quien no quiere la cosa, en lo mejor de la película, gracias a una irresistible exhibición de desparpajo como ese músico fracasado que aprovecha cada mínima ocasión para "lanzar fichas" a la, aún de muy buen ver, madre de su amigo. De sus intervenciones nacen los grandes y reconfortantes momentos cómicos de la película, así como también la mayor carga de humanidad y sensitiva verosimilitud que destila la puesta en escena de Ismael. Un trabajo tan holgadamente naturalizado y detallado no podía faltar en nuestra lista.

5. Ramón Madaula, por La por (El miedo).


Quizás sea este uno de los trabajos más logrados y redondos vistos en una película española este año, pero su extensión total en el filme, desgraciadamente corta, nos obliga a mencionarlo en la parte intermedia de la tabla. No obstante, quede constancia de nuestra más rendida admiración hacia la labor de este veterano intérprete, espeluznantemente intachable, pues apenas necesita levantar la voz para transmitir y justificar toda la aprensión que destila la película. Rotundo y circunspecto, el trabajo de Madaula inserta incluso amargos apuntes que nos hablan, de manera insospechada, de ese otro 'miedo', el que padece el maltratador a quedarse irremediablemente solo.

4. Antonio Dechent, por A puerta fría.


Eficaz y siempre eficiente secundario (le pudimos ver en La última isla, de Dácil Pérez de Guzmán), Xavi Puebla nos ofreció, por fin, a este sevillano como máximo protagonista de una película. Justo ganador del premio al mejor actor en el Festival de Málaga 2012 y uno de los grandes olvidados en las nominaciones de los Premios Goya del año pasado, el trabajo de Dechent roza lo sublime transmitiendo verdad desde la nada, poniéndose la naturalidad por bandera y traspasando la pantalla para ahogarnos con la angustia y la desesperación que inundan su mirada. Contagiado por ese espíritu áspero e insensible que recorre toda la película, Dechent nos lanza sin medias tintas toda la bajeza moral de su personaje, invitándonos a recorrer junto a él los rincones más incómodos de esa bajada a los infiernos, de ese desapacible viaje al lugar donde el deber hace tambalear los cimientos de la dignidad.

3. Javier Cámara, por Vivir es fácil con los ojos cerrados.


Si hay un actor que este año merezca un premia, sea el que sea, ése es Javier Cámara. No sólo nos volvió a deleitar con su cara más 'loca' en Los amantes pasajeros, si no que, además, se atrevió a marcarse un rotundo y emocionalmente sublime duelo interpretativo frente a Candela Peña en Ayer no termina nunca, de Isabel Coixet. Por si esto no fuera poco, en el último trimestre del año David Trueba nos lo volvió a servir como inolvidable protagonista de Vivir es fácil con los ojos cerrados, en un trabajo de enorme aprehensión, que invita a descartar a cualquier otro actor para tal empeño, incapaces todos de abordarlo de forma tan sobresaliente como él lo hace. Cámara parece haber nacido para interpretar a este personaje, pues resulta un intérprete especialmente dotado para reflejar sin coartadas ante las cámaras todo el patetismo de sus criaturas, sin caer nunca en convencionalismos pueriles o en falsas y amaneradas caricaturas, estériles siempre de emoción. El actor está literalmente espléndido a lo largo de todo el filme, sin alardes desorbitados, desde una agradecida y primorosa contención, plasmando con una naturalidad cercana a la espontaneidad todos los claroscuros de un personaje eminentemente ingenuo y dándole, de paso, un giro imprevisto y muy agradecido a su registro tragicómico.

2. Àlex Brendemühl, por Wakolda (El médico alemán).


Àlex Brendemühl podría haber alcanzado este año un nuevo estatus dentro del panorama interpretativo nacional y tal cosa se la debe el actor al trabajo que lleva a cabo en Wakolda (El médico alemán), de Lucía Puenzo. Habiendo estrenado este mismo año Insensibles, de Juan Carlos Medina, donde su aplicado y funcional empeño casi nos obligaba a hablar de desaprovechamiento, llegó a tiempo esta co-producción con Argentina para resarcirle, donde se marca una prodigiosa interpretación en la piel de ese diabólico personaje, lamentablemente célebre, que fue el médico y antropólogo nazi Josef Mengele. Un trabajo metódico hasta el paroxismo, que incluso moldea su efectivo acento alemán con insertos del particular acento del sur de la Patagonia (lugar donde se localiza la trama), y que Brendemühl ejecuta con una fría contención, pero sin renunciar a una imprevista humanización de un personaje con el que el espectador llegará hasta a simpatizar, dada la considerable cercanía y llaneza con la que su actor nos lo muestra en pantalla. Doble mérito, por tanto, el de ser rotundamente fiel a la imagen establecida de un personaje a través de su legado histórico y el de traspasar el umbral de representación del mito para dotar al personaje de un alma ciertamente tangible y corpórea, que desalienta al espectador dada su palpable carga de verosimilitud interna.

1. Eduard Fernández, por Todas las mujeres (ex-aequo).


Conduce con mano diestra, segura y fascinante la desequilibrada película de Mariano Barroso, Todas las mujeres, logrando una actuación en absoluto estado de gracia. El intérprete se permite el lujazo de pasearse sin tapujos por todos los vericuetos de su personaje, ahondando incluso en los más desagradables, y hacerlo además desde una sublime precisión, matizando y depurando hasta el extremo cada uno de los rasgos (físicos, psíquicos y emocionales) de su personaje, logrando que tan impresentable protagonista no solo nos resulte simpático sino que, para más inri, nos induzca a no poca compasión. Eso sí, en su pletórica exhibición interpretativa colabora el sugestivo juego dialéctico y la química mutante que logra establecer con todas sus oponentes femeninas, que le sirven en bandeja la posibilidad de marcarse unos irreprochables duelos interpretativos de primerísimo nivel. Sin lugar a dudas, Eduard Fernández, cuando parecía que ya no podía sorprendernos más, demuestra en Todas las mujeres estar, como su personaje, por encima del bien y del mal.

1. Antonio de la Torre, por Caníbal (ex-aequo).


Le vimos tirando de carisma en Los amantes pasajeros, luego efectuando un modélico empeño cómico en La gran familia española y, para rematar el año, se dejó ver en Gente en sitios, esa obra maestra indescriptible de Juan Cavestany. Pero si alguien dudaba que este 2013 ha sido el año de Antonio de la Torre, no tiene más que recuperar del injusto olvido esa admirable pieza que fue Caníbal, de Manuel Martín Cuenca, donde el actor andaluz se mostraba radicalmente demoledor en su esterilizada y minuciosa exposición del carácter retraído y autosuficiente de su personaje. A través de una conveniente contención y una solidez apabullante, De la Torre va dando forma a la que se debe erigir desde ya en su mejor actuación para el cine, sustentada toda ella en el magnífico partido que de su expresiva y contundente mirada líquida extrae el director para que los pensamientos, las dudas y hasta los miedos del personaje traspasen la pantalla y, llegado el caso, congelen el ánimo del respetable. Todo ello, además, protegido por una descollante naturalidad, sin subrayados ni estridencias del todo innecesarios, lo que ayuda a implantar la conseguida condición de absoluto personaje anónimo, de ser otro tipo más del montón, que sobrevuela al protagonista, añadiendo con esto un componente aún más sobrecogedor a la historia. Literalmente devorado por la personalidad de su personaje, De la Torre termina confeccionando una actuación de implacable y árido efectismo en el respetable que, en el ensimismamiento que la recorre encierra el germen del terror que no tardará en ponerse de manifiesto.

martes, 17 de diciembre de 2013

Quiniela a los Premios Goya 2014 (V): Mejor Actor Revelación.

Tras el anuncio por parte de la Academia de Cine de las candidaturas oficiales de cada película para los próximos Premios Goya, nuestra última quiniela de noviembre se quedó rápidamente anticuada, dada la inclusión en otras categorías de muchos de los intérpretes que valorábamos con no pocas posibilidades en el apartado correspondiente al mejor actor revelación. Con, prácticamente, la mayor parte de la producción nacional susceptible de ser nominada a los Goya ya vista, nos aventuramos a lanzar el último ránking de ActoresSinVergüenza al mejor actor revelación.

1. Igor Szpakowski, por La por (El miedo).
2. Javier Pereira, por Stockholm.
3. Jaime Ordóñez, por Las brujas de Zugarramurdi.
4. Miquel Fernández, por La gran familia española.
5. Aron Piper, por 15 años y un día.
6. Hovik Keuchkerian, por Alacrán enamorado.
7. Darío Frías, por Esto no es una cita.
8. Miguel de Lira, por Somos gente honrada.
9. Patrick Criado, por La gran familia española.
10. Francesco Carril, por Los ilusos.
11. Alfonso Bassave, por Presentimientos.
12. Enrico Vecchi, por ¿Quién mató a Bambi?
13. Carlo D'Ursi, por Diamantes negros.


Nos arriesgamos lo nuestro pero, llevados por un irrefrenable deseo personal, nos gustaría que sí o sí llegara a la final por el Goya un ajustadísimo y matizadísimo Igor Szpakowski en La por (El miedo), de Jordi Cadena, donde, a pesar de su juventud, se marca un trabajo cargado de una madurez incuestionable, como ese adolescente lleno de rabia, impotencia y miedo, que intenta refugiarse en sí mismo, sin conseguirlo del todo, mientras trata de encontrar, dentro del mismo infierno, una solución que, en absoluto, se encuentra a su alcance. La mirada del actor, oscilante entre la perplejidad y la rebeldía, se torna pronto en el doloroso narrador involuntario de la película y todo lo que acontece interiormente a su personaje nos llega de forma nítida gracias al vínculo robusto que La por establece entre el espectador y el detallado trabajo de Szpakowski. Por desgracia, la competencia entre los siguientes en el ránking suponen un duro obstáculo a batir para un Szpakowski que compite por una película que ha pasado casi desapercibida.


El mes pasado apostábamos fuerte por el trabajo de Javier Pereira en Stockholm, de Rodrigo Sorogoyen, aunque en la categoría principal. Los responsables de la cinta nos dieron la sorpresa al incluir al actor en la terna de noveles (donde, sin duda, puede tener mayores opciones dada la reñida competencia de la terna protagonista), cuando por todos es conocido que Pereira hace ya tiempo que se "reveló" en el cine con películas como Frío sol de invierno (2004), Heroína (2005) o Tu vida en 65' (2006). Sin embargo, esperamos que esto no entorpezca su camino en la carrera por el Goya y es que Javier Pereira debería con toda justicia llegar a la final de este año, pues en Stockholm el intérprete se marca la que, con diferencia, se debe contar ya como su mejor interpretación para el cine. Despliega primeramente un contagioso encanto, derrochando sensualidad a través de una mirada de fingida inocencia y una sonrisa que, cual zorro, se sabe arma infalible para conseguir sus propósitos; para luego desvelar sus cartas atropelladamente y acabar estampando en la pantalla la idiosincrasia necia e incongruente de un auténtico capullo. Un empeño que Pereira, literalmente, borda, en uno de los mejores títulos del año y que no debería pasar inadvertido para los académicos.


Con la incorporación del anterior a la terna revelación, el líder de este ránking en los últimos meses ha perdido tal posición de honor, pero creemos que no lo tendrá difícil para conseguir una nominación. El trabajo de Jaime Ordóñez para Las brujas de Zugarramurdi, cuyo estruendoso éxito en la taquilla sirve de aval más que suficiente para que la Academia no le pase en alto a lo hora de confeccionar la lista de nominados definitivos, merecería figurar candidato primero por llevar a cabo un trabajo notable, recorrido todo él por un contagioso sentido del humor y una entusiasta ternura que buscan y encuentran pronto las simpatías del espectador, y segundo, por lograr destacar sobre las presencias de estrellas de la talla de Hugo Silva y Mario Casas. Como dijimos el mes pasado: si el filme de Álex de la Iglesia recibe un aluvión de nominaciones, es más que probable que Ordóñez se beneficie de ello.


Miquel Fernández parece seguir teniendo importantes opciones de cara a conseguir su primera nominación al Goya y es que su fantástico trabajo en La gran familia española, de Daniel Sánchez Arévalo, destaca de manera muy especial sobre el excelente nivel interpretativo de todo el elenco. La película fue una de las cuatro pre-seleccionadas por la Academia de cara a los Oscar, lo que nos hace intuir que su presencia entre las nominadas será fuerte. Esto supone un punto a favor de la candidatura de Fernández, que podría verse arrastrado por el aluvión de votos que obtenga la película. En su contra, tendrá que "competir" con uno de sus compañeros de reparto.



Protagonista absoluto de la película que finalmente nos representará en los Oscar este año, sería bastante extraño que Arón Piper no ocupase una de las cuatro plazas de esta categoría. Con la edad mínima requerida por la Academia para optar a uno de los cabezones ya cumplida, Piper cuenta además con la baza de llevar a cabo un trabajo detallado y esforzado en la descripción del carácter de su personaje en 15 años y un día, algo alentador para un intérprete de su edad. Sin embargo, el pasar del tiempo juega en contra de las opciones finales de la película de Gracia Querejeta, algo que puede suponer menos presencia entre las nominaciones de la esperada.





















El que su película se estrenara tan pronto jugaba en contra de sus posibilidades, pero la inclusión de Alacrán enamorado entre las cuatro pre-seleccionadas a los Oscar ha dado alas a las opciones de Hovik Keuchkerian de resultar finalmente nominado. Eso, y el agradecido boca a boca que se ha extendido a lo largo de los meses y que apela a una justa revaloración de las virtudes que encierra Alacrán enamorado. Quizás la Academia ofrezca esa segunda oportunidad a la película, teniéndola en cuenta entre los títulos más nominados, lo que conllevaría que la naturalidad y el dinamismo con el que lleva a cabo todo su trabajo Keuchkerian en la película de Santiago A. Zannou, no fuesen pasados por alto a la hora de confeccionar la definitiva lista de candidatos.


El premio al mejor actor en el Festival de Alicante avala las prometedoras opciones de Darío Frías por resultar finalmente nominado por su divertidisímo y desenvuelto protagonismo en la comedia independiente Esto no es una cita, de Guillermo Fernández Groizard. En ella, el actor asimila convenientemente los cánones de la comedia disparatada y consigue un trabajo consecuente con ello, ocurrente y desinhibido, incorporando no poca ternura al retrato de su atribulado antihéroe. Lo tiene difícil frente a los candidatos procedentes de producciones más visibles y de mayores presupuesto y ambiciones, pero es justo reconocer la valía y la calidad de un trabajo como el suyo, uno de los más estimulantes de los vistos en nuestra cinematografía el presente año.


Veterano actor de televisión, teatro y, algo menos, de cine, Miguel de Lira obtuvo este año una notoriedad extraordinaria gracias a su co-protagonismo en la comedia dramática Somos gente honrada, logrado debut de Alejandro Marzoa. En la piel de ese parado padre de familia que trata de seguir manteniendo las apariencias, De Lira daba toda una lección de humildad interpretativa, al dar forma con admirable contención a todas las aristas de su personaje. En virtud de lo reñida que se presenta la categoría principal, los responsables de la película ganarían votos a favor del trabajo del actor si lo presentasen a competición en la categoría revelación y no sería la primera vez que un curtido y veterano intérprete accede a su primera nominación al Goya en dicha categoría: ¿alguien ha olvidado el caso de Walter Vidarte, nominado como revelación a los 75 años por La noche de los girasoles (2006), de Jorge Sánchez-Cabezudo, y con una extensa trayectoria que se remontaba a los años 50?


Con Piper y, en menor medida, Szpakowski como claros exponentes del relevo adolescente, es probable que las opciones de Patrick Criado se vean reducidas. No lo tiene fácil el intérprete de La gran familia española, a pesar de llevar a cabo un trabajo loable, rebosante de naturalidad y verosimilitud, y es que se las tendrá que ver con el reparto de votos que conllevará el que su compañero en el filme, Miquel Fernández, también haya sido propuesto en esta categoría por los productores de la cinta. Y, siendo sinceros, entre los dos, Fernández debería llegar a la final.


Ha pasado mucho tiempo desde que Los ilusos, de Jonás Trueba, nos fascinara. Pero aún así, sigue siendo una de las películas más especiales del año y nuestra memoria cinéfila aún la recuerda. La Academia es muy posible que no. De ahí que las opciones de su máximo protagonista, Francesco Carril, se hayan reducido notablemente. No obstante, sería una lástima que tremendo ejercicio de investigación y creación interpretativa, lleno de espontaneidad, inseguridades y frescura no obtuviese un reconocimiento académico como realmente merece y que ya presume de haber ganado el premio al mejor actor en el Festival Cinespaña de Toulouse.


Dado el flojo y deslavazado resultado final de Presentimientos, de Santiago Tabernero, las opciones de resultar finalmente nominado de Alfonso Bassave son ínfimas, pero es justo reconocer la prestancia del actor en una película donde su presencia supone uno de los mayores atractivos finales, tirando de encanto personal para desempeñar con notable y cautivadora arrogancia toda su intervención como ese vividor descarado y aprovechado seductor ante el que resulta muy difícil resistirse.



Tras ver ¿Quién mató a Bambi?, de Santi Amodeo, podemos aseverar que las opciones del italiano Enrico Vecchi de resultar finalmente nominado pasan porque los académicos tengan el día juguetón a la hora de realizar las votaciones y la película acumule candidaturas de manera desproporcionada. Sin desempeñar un mal trabajo, de hecho Vecchi se muestra resultón y grato en su atribulado cometido de compañero reacio de fatigas, logrando transmitir la inseguridad de su personaje a través de una naturalizada exageración; el intérprete bebe de la buena interpretación generalizada del filme, pero sin brillar de un modo especial, como sí consiguen otros miembros del reparto.


Resulta hasta cierto punto incomprensible la razón por la que los productores de Diamantes negros, de Miguel Alcantud, han propuesto como protagonistas a sus dos intérpretes africanos cuando, a todas luces, si tenían alguna remota opción de ser finalistas al Goya era en esta categoría, donde sí ha sido propuesto Carlo D'Ursi, también productor de la cinta, por un trabajo muy apegado a una notable corrección, sobria y severa por momentos, en un papel que se desvela un tanto esquemático, a pesar de suponer el único foco amable de la durísima historia contenida en Diamantes negros.

jueves, 28 de noviembre de 2013

Premios Goya 2014: candidatos al Mejor Actor Revelación.


La Academia de las Artes y Ciencias Cinematográficas de España acaba de hacer pública la extensa lista de candidatos propuestos por los productores de las cintas que lucharán este año por los Premios Goya. Y, como viene siendo habitual, surgen las sorpresas al repasar la distribución de los intérpretes según las categorías asignadas. Qué estrategias seguirán los responsables de cada película para lograr el mayor número posible de nominaciones finales sigue siendo una incógnita, lo que está claro es que muchas de nuestras predicciones se han ido al garete dada la lista definitiva, como ocurre en la categoría correspondiente al mejor actor revelación.


De la lista de favoritos publicada en nuestra última quiniela, han sido corroborados en la categoría prácticamente todos los posibles. Se refuerzan así las opciones de Jaime Ordóñez, por Las brujas de Zugarramurdi (único representante de la película en esta categoría), Arón Piper, por 15 años y un día, Hovik Keuchkerian, por Alacrán enamorado, y Miquel Fernández, por La gran familia española, que además tendrá que vérselas con su compañero de reparto Patrick Criado, también designado.


Pujando por llegar a la final se hallan también los muy remarcables trabajos de Igor Szpakowski, por La por (El miedo), Darío Frías, por Esto no es una cita, Francesco Carril, por Los ilusos, y, en un acierto de perspectiva, Miguel de Lira, por Somos gente honrada, propuesto por los responsables del filme en la categoría en la que más opciones claras tenía. Todo lo contrario a lo sucedido con los protagonistas de Diamantes negros, Setigui Diallo y Hamidou Samake, dos desconocidos propuestos en una de las categorías más reñidas: la principal. En su lugar, figura candidato al mejor actor revelación Carlo D'Ursi.

Las sorpresas.


La ausencia de Ismael Fritschi, por Al final todos mueren, y Vito Sanz, por Los ilusos, ambos propuestos en las categorías de actor protagonista y actor de reparto, respectivamente, lo que literalmente les ha dejado fuera de la lucha por una nominación. Por su parte, el thriller Alpha, por el que considerábamos con opciones a Álex Barahona, ni siquiera ha entrado a formar parte de la competición. 


Aparte de la mencionada ausencia de los protagonistas de Diamantes negros o de Ismael Fritschi, destaca también la no inclusión en la lista de Adam Jezierski, por Blockbuster, aunque sí figure candidato por Tres-60, compartiendo categoría con el protagonista de la cinta, Raúl Mérida.


Juan Blanco ha obtenido nada menos que cuatro candidaturas, tres en esta categoría, por Afterparty, Al final todos mueren y Viral, por la que también figura como actor protagonista. Y Christian Mulas es candidato por dos películas: Zipi y Zape y el club de la canica y Combustión.


Resultan dignas de mención la presencia entre estos candidatos previos de intérpretes de títulos prácticamente invisibles, poseedores de algunos premios en distintos festivales, como Christian Dolz, por Frontera, o Javier López, por Casting. Como también, la del mediático Berto Romero, por Tres bodas de más.


Pero sobre todas ellas, destaca la selección de Javier Pereira, por Stockholm, que nosotros predecíamos en la categoría protagonista, lo que coloca al intérprete entre los máximos favoritos a la gran final.



viernes, 15 de noviembre de 2013

Quiniela a los Premios Goya 2014 (IV): Mejor Actor Revelación.

Octubre nos dejó unos cuantos favoritos en este categoría, que noviembre termina de redondear con la inclusión de otros tantos trabajos que deberían, por méritos propios, figurar entre los cuatro finalistas. Una de las categorías sin duda más reñidas, la correspondiente al mejor actor revelación aún no dispone de ningún favorito totalmente claro y las opciones de todos los intérpretes contenidos en este ránking pasan claramente por la suerte que corran sus películas en el cómputo general de votos.

1. Jaime Ordóñez, por Las brujas de Zugarramurdi.
2. Miquel Fernández, por La gran familia española.
3. Aron Piper, por 15 años y un día.
4. Hovik Keuchkerian, por Alacrán enamorado.
5. Darío Frías, por Esto no es una cita.
6. Ismael Fritschi, por Al final todos mueren.
7. Miguel de Lira, por Somos gente honrada.
8. Patrick Criado, por La gran familia española.
9. Francesco Carril, por Los ilusos.
10. Enrico Vecchi, por ¿Quién mató a Bambi?
11. Álex Barahona, por Alpha.
12. Vito Sanz, por Los ilusos.


Un mes después, sigue liderando el ránking de nuestras apuestas el trabajo de Jaime Ordóñez para Las brujas de Zugarramurdi, cuyo estruendoso éxito en la taquilla sirve de aval más que suficiente para que la Academia no le pase en alto a lo hora de confeccionar la lista de nominados definitivos. Pero también, Ordóñez merecería figurar candidato primero por llevar a cabo un trabajo notable, recorrido todo él por un contagioso sentido del humor y una entusiasta ternura que buscan y encuentran pronto las simpatías del espectador, y segundo, por lograr destacar sobre las presencias de estrellas de la talla de Hugo Silva y Mario Casas. Como dijimos el mes pasado: si el filme de Álex de la Iglesia recibe un aluvión de nominaciones, es más que probable que Ordóñez se beneficie de ello.


Quien, junto al anterior, parece estar más claro en la lista de posibles sigue siendo Miquel Fernández, cuyo fantástico trabajo en La gran familia española, de Daniel Sánchez Arévalo, destaca de manera muy especial sobre el excelente nivel interpretativo de todo el elenco. La película fue una de las cuatro pre-seleccionadas por la Academia de cara a los Oscar, lo que nos hace intuir que su presencia entre las nominadas será fuerte. Esto supone un punto a favor de la candidatura de Fernández, que podría verse arrastrado por el aluvión de votos que obtenga la película. En su contra, que tendrá que "competir" con uno de sus compañeros de reparto.


Protagonista absoluto de la película que finalmente nos representará en los Oscar este año, sería bastante extraño que Arón Piper no ocupase una de las cuatro plazas de esta categoría. Con la edad mínima requerida por la Academia para optar a uno de los cabezones ya cumplida, Piper cuenta además con la baza de llevar a cabo un trabajo detallado y esforzado en la descripción del carácter de su personaje en 15 años y un día, algo alentador para un intérprete de su edad. Sin embargo, el pasar del tiempo juega en contra de las opciones finales de la película de Gracia Querejeta, algo que puede suponer menos presencia entre las nominaciones de la esperada.





















El que su película se estrenara tan pronto jugaba en contra de sus posibilidades, pero la inclusión de Alacrán enamorado entre las cuatro pre-seleccionadas a los Oscar ha dado alas a las opciones de Hovik Keuchkerian de resultar finalmente nominado. Eso, y el agradecido boca a boca que se ha extendido a lo largo de los meses y que apela a una justa revaloración de las virtudes que encierra Alacrán enamorado. Quizás la Academia ofrezca esa segunda oportunidad a la película, teniéndola en cuenta entre los títulos más nominados, lo que conllevaría que la naturalidad y el dinamismo con el que lleva a cabo todo su trabajo Keuchkerian en la película de Santiago A. Zannou, no fuesen pasados por alto a la hora de confeccionar la definitiva lista de candidatos.


El premio al mejor actor en el Festival de Alicante avala las prometedoras opciones de Darío Frías por resultar finalmente nominado por su divertidisímo y desenvuelto protagonismo en la comedia independiente Esto no es una cita, de Guillermo Fernández Groizard. En ella, el actor asimila convenientemente los cánones de la comedia disparatada y consigue un trabajo consecuente con ello, ocurrente y desinhibido, incorporando no poca ternura al retrato de su atribulado antihéroe. Lo tiene difícil frente a los candidatos procedentes de producciones más visibles y de mayores presupuesto y ambiciones, pero es justo reconocer la valía y la calidad de un trabajo como el suyo, uno de los más estimulantes de los vistos en nuestra cinematografía el presente año.




Mal que nos pese, pocas opciones cuenta de llegar a la final goyesca un título tan recomendable como Al final todos mueren, ni tan siquiera parece tener opciones el mejor trabajo interpretativo recogido en ella, el de un adorable, literalmente espléndido Ismael Fritschi en el cuarto episodio de la cinta, el dirigido por David Galán Galindo, incorporando uno de los mejores personajes de comedia surgidos en el Cine Español reciente, merecedor (desde ya) de una película para él solo. Si el cortometraje se hubiera exhibido de forma independiente, probablemente hablaríamos del trabajo de Fritschi como el de uno de los más premiados en la historia del cortometraje español. Pero Al final todos mueren es un largo, formado por cuatro (o cinco) cortometrajes y, además, con una muy escasa distribución y visibilidad. Para nosotros, sería uno de los cuatro finalistas, pero nosotros no somos la Academia.



Veterano actor de televisión, teatro y, algo menos, de cine, Miguel de Lira obtuvo este año una notoriedad extraordinaria gracias a su co-protagonismo en la comedia dramática Somos gente honrada, logrado debut de Alejandro Marzoa. En la piel de ese parado padre de familia que trata de seguir manteniendo las apariencias, De Lira daba toda una lección de humildad interpretativa, al dar forma con admirable contención a todas las aristas de su personaje. En virtud de lo reñida que se presenta la categoría principal, los responsables de la película ganarían votos a favor del trabajo del actor si lo presentasen a competición en la categoría revelación y no sería la primera vez que un curtido y veterano intérprete accede a su primera nominación al Goya en dicha categoría: ¿alguien ha olvidado el caso de Walter Vidarte, nominado como revelación a los 75 años por La noche de los girasoles (2006), de Jorge Sánchez-Cabezudo, y con una extensa trayectoria que se remontaba a los años 50?


Con Piper como claro exponente del relevo adolescente, es probable que las opciones de Patrick Criado se vean reducidas. No lo tiene fácil el intérprete de La gran familia española, a pesar de llevar a cabo un trabajo loable, rebosante de naturalidad y verosimilitud y es que se las tendrá que ver con el reparto de votos que conllevará el que su compañero en el filme, Miquel Fernández, también sea propuesto en esta categoría por los productores de la cinta. Y, siendo sinceros, entre los dos, Fernández debería llegar a la final.


Ha pasado mucho tiempo desde que Los ilusos, de Jonás Trueba, nos fascinara. Pero aún así, sigue siendo una de las películas más especiales del año y nuestra memoria cinéfila aún la recuerda. La Academia es muy posible que no. De ahí que las opciones de su máximo protagonista, Francesco Carril, se hayan reducido notablemente. Eso y que el sistema de distribución al que respondió su llegada a las salas podría no cumplir cien por cien las bases de la competición. No obstante, sería una lástima que tremendo ejercicio de investigación y creación interpretativa, lleno de espontaneidad, inseguridades y frescura no obtuviese un reconocimiento académico como realmente merece. A ver si el reciente premio al mejor actor ganado en el Festival Cinespaña de Toulouse le ayuda a ganar posiciones.



Con ¿Quién mató a Bambi?, de Santi Amodeo, ya en las marquesinas, podemos aseverar que las opciones del italiano Enrico Vecchi de resultar finalmente nominado pasan porque los académicos tengan el día juguetón a la hora de realizar las votaciones y la película acumule candidaturas de manera desproporcionada. Sin desempeñar un mal trabajo, de hecho Vecchi se muestra resultón y grato en su atribulado cometido de compañero reacio de fatigas, logrando transmitir la inseguridad de su personaje a través de una naturalizada exageración; el intérprete bebe de la buena interpretación generalizada del filme, pero sin brillar de un modo especial, como sí consiguen otros miembros del reparto.



Se estrena en el ránking, pero en muy baja posición el trabajo de un esforzado Álex Barahona en el desequilibrado thriller Alpha, de Joan Cutrina, probablemente el más llamativo de los empeños interpretativos contenidos en la cinta, pero más por la obcecada intención del intérprete para, primero, convencer en un registro dramático a pesar de su físico y, segundo, dotar de verosimilitud a su parte del pastel, una trama que peca precisamente por el trazado grueso y esquemático. Por contra, las buenas críticas recogidas por la película en los medios (y que no compartimos al cien por cien) podrían darle alas a sus opciones.


Si Francesco Carril lo tiene difícil, su compañero en el reparto, Vito Sanz, aún más. Sobre todo porque a todos los contras con los que tiene que lidiar Carril, Sanz también ha de sumar el propio protagonismo de su compañero en Los ilusos. Quede constancia aquí de nuestra admiración por ese espontáneo cometido secundario donde sobresale una excelente vis cómica basada en un componente sutil de patetismo autoconsciente.

ATENTOS A:


Es el protagonista absoluto de una nueva y sugestiva mirada a la terrible problemática de la violencia machista en el esperado y, a priori, muy interesante filme de Jordi Cadena La por (El miedo). El joven Igor Szpakowski, con los 16 años requeridos recién cumplidos, podría ocupar la plaza del cine independiente que siempre obtiene representación en esta categoría.



Menos opciones (de momento) parece tener Juan Blanco, por Viral, de Lucas Figueroa, precisamente por la tibia recepción que obtuvo también en ZonaZine en el marco del Festival de Málaga. La película tiene previsto su estreno en salas el 29 de noviembre.


El mismo día llegará a los cines Diamantes negros, de Miguel Alcantud, cuyos protagonistas, los actores no profesionales Setigui Diallo y Hamidou Samake, también podrían llamar la atención académica, precisamente por el tono de denuncia social de su película, algo muy del gusto de los votantes.



Blockbuster, de Tirso Calero, va definiendo poco a poco su llegada a las salas. Este mes se podrá ver en el marco del Festival de Gijón, donde compite como única producción nacional en la Sección Oficial. Así mismo, tiene previstos varios pases en salas del circuito independiente. Son pequeños pero decisivos pasos para la consideración de Adam Jezierski entre los favoritos al Goya al mejor actor revelación.


Por último, una quiniela más no nos olvidamos del protagonista de Casting, de Jorge NaranjoJavier López, Biznaga de Plata al mejor actor de reparto (compartida con el resto del elenco masculino) en el Festival de Málaga, película sobre la que todavía sobrevuela la duda de si llegará definitivamente a las salas o no.