Karra Elejalde regresa el viernes a los cines.

Repasamos la filmografía del actor cuando regresa a la comedia con "Ocho apellidos vascos".

Palmarés XXIII Premios de la Unión de Actores.

"Caníbal", de Manuel Martín Cuenca, una de las vencedoras con 2 premios.

17º Festival de Málaga. Cine Español.

La Sección Oficial está compuesta por 15 largometrajes muy esperados para este 2014.

17º Festival de Málaga. Cine Español.

Seis títulos integran la sección paralela, competitiva, Zonazine, el espacio independiente.

17º Festival de Málaga. Cine Español.

Málaga Premiere y Estrenos Especiales completan la oferta de novedades del certamen.

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martes, 31 de diciembre de 2013

Nuestras 10(+1) mejores actrices del 2013.


2013 ha sido el año en el que nos dejaron actrices como la copa de un pino, tales como María Asquerino, Amparo Rivelles, Amparo Soler Leal o Anna Lizarán, la estrella por antonomasia de nuestro cine más castizo, Sara Montiel, o una de las más queridas intérpretes de la pequeña pantalla, Mariví Bilbao. Pero también ha sido el año del merecido primer Premio Donostia a una de las nuestras, Carmen Maura, y de la Medalla de Oro entregada por la Academia a modo de justo reconocimiento a toda su labor a Ángela Molina, y del tan ansiado Goya de Honor a la gran Concha Velasco. Y, además, ha sido el año en el que hemos constatado, una vez más, la extraordinaria categoría del cuadro interpretativo femenino de nuestro cine, donde un selecto grupo de actrices han dispuesto de un jugoso lucimiento, con personajes eficazmente construidos, a través de los que han podido sentar cátedra y ofrecer verdaderas lecciones de arte dramático. Terminamos nuestro repaso a lo mejor del 2013 con nuestra selección de las mejores actrices del año:

10. Olimpia Melinte, por Caníbal.


Lejos de toda duda, la rumana Melinte debe figurar entre las más destacadas revelaciones del curso cinematográfico que hoy concluye, gracias a Caníbal, la magnífica película de Manuel Martín Cuenca. La actriz, que en doble papel logra dar forma a un trabajo sensitivo y verdaderamente emotivo, que sin perder ni un ápice de frescura, se alza como una de las grandes actuaciones femeninas del año, modélica y sumamente medida y contenida, recibió excelentes críticas por su trabajo desde que la cinta se proyectase en San Sebastián. Protagonista femenina indiscutible de una de las mejores películas del año, Olimpia Melinte aporta a la inhóspita cinta el calor y la sensibilidad de la que parece estar exenta, erigiéndose en la frágil heroína de un cuento de amor absolutamente terrorífico.

9. Natalia de Molina, por Vivir es fácil con los ojos cerrados.



Pero si de revelaciones hablamos, Natalia de Molina lidera el ránking gracias a Vivir es fácil con los ojos cerrados, sobre todo por el extraordinario encanto y la luz delicada que su presencia aporta a toda la película de David Trueba, donde la intérprete brilla muy especialmente a través de la ejecución candorosa que efectúa de su personaje, sonando en cada una de sus réplicas conmovedoramente auténtica, rezumando una belleza templada y delicada que redunda en el exquisito alcance de la vertiente dramática de su intervención. Es el suyo, uno de los trabajos femeninos más redondos de los vistos también en una pantalla de cine este año, beneficiado además por la excelsa fotogenia de un rostro del que es imposible apartar la mirada. Presente también en el reparto de la desapercibida Temporal, de Catxo, De Molina puede presumir de haber llegado a la industria del cine español para quedarse.

8. Maribel Verdú, por 15 años y un día.


Un año más, la Verdú vuelve a ser una presencia ineludible en el repaso a lo mejor del año. En este 2013, aparte de una breve colaboración en la estupenda Gente en sitios, de Juan Cavestany, la que quizás sea la mayor estrella femenina con que cuenta nuestra industria en este momento, volvió a demostrar que si hay una actriz que todo lo puede en nuestro cine es ella, marcándose en la irregular 15 años y un día, de Gracia Querejeta, una interpretación ajustadísima, de muchos matices, y apechugando además con un arriesgado monólogo en un largo plano secuencia, razón ineludible para efectuar el visionado de la película, donde su participación, por desgracia, nos resulta inmerecidamente corta. He ahí el poder de fascinación de una intérprete que, lejos de menguar con los años, ha ido adquiriendo una incombustible solidez induciéndonos a desear siempre más minutos con ella en la gran pantalla.

7. Roser Camí, por La por (El miedo).


Habitual del teatro y del doblaje, esta catalana se ha hecho un importante hueco en nuestra más honda sensibilidad este 2013 por marcarse uno de los trabajos más redondos vistos en nuestro cine este año en esa dolorosa maravilla que es La por (El miedo), de Jordi Cadena. Un trabajo que duele mirar, como esa madre literalmente anulada que ha asumido, con no poco estoicismo, la presencia en su cuerpo de los moratones, que se resiste a rebelarse y se conforma con seguir viviendo por inercia. En su piel, Camí ejemplifica el absentismo de voluntad propia en su rol, ejecutando con notable delicadeza el ensimismado automatismo de su personaje, dando de sí un trabajo riguroso y templado, que termina por romperse en un convulsivo y desgarrador clímax dramático en uno de los finales más desoladores y poco complacientes que hemos visto este 2013.

6. Petra Martínez, por Todas las mujeres.


Muy corta también es la intervención de esta veterana en Todas las mujeres, de Mariano Barroso, donde, sin embargo, la actriz termina imponiéndose como uno de los aspectos fundamentales que obligan a visionar la película. Exhibiendo una clase y elegancia desbordantes, Martínez se marca un portentoso duelo interpretativo con su oponente en pantalla, un hijo al que su personaje tiene tan calado y, en el fondo, hastiada, que tal confrontación se perfila pronto como una gozosa batalla. Con una eminente mala uva, Petra Martínez nos borra de un plumazo la imagen establecida de mujer candorosa a la que parecía relegada en el cine, acometiendo un personaje femenino árido y complejo, con la maestría acostumbrada.

5. Candela Peña, por Ayer no termina nunca.


El 2013 ha sido el año de la feliz recuperación de ese portento de actriz que siempre fue Candela Peña, primero con su tercer Goya bajo el brazo y después con la magnífica demostración de su talento que manifiesta el visionado de Ayer no termina nunca, de Isabel Coixet, donde la actriz, literalmente desgarrada y desgarradora, lleva a cabo un agresivo y contundente despliegue de sus armas interpretativas, inconteniblemente subyugada por el inmenso dolor que acarrea su personaje, lo que permite a la actriz un demoledor y sincopado tour de force que juega peligrosamente en su intensidad y arrojo a hacer que el trabajo de la actriz, verdaderamente entregada, caiga en una excesiva afectación en puntuales momentos que, no obstante, no ensombrecen el alcance último de la que podríamos calificar ya como una de las mejores interpretaciones de la intérprete en toda su trayectoria.

4. Susi Sánchez, por 10.000 noches en ninguna parte.

Este ha sido el año, sin duda, de Susi Sánchez. Primero robó planos por doquier en 15 años y un día y luego se marcó una magnífica interpretación en una de las obras imprescindibles del año, La fotógrafa, de Fernando Baños Fidalgo, donde caldea el nivel empático de la cinta, logrando además, con pocas pero decisivas escenas, componer un personaje de lo más potente: una mujer herida que busca venganza en su inefable verdugo, a través de un matizadísimo y ejemplar trabajo de exposición interpretativa, sin artificios, sobrio y contenido y que permanece en todo momento feliz y sentidamente apegado a una radiante naturalidad. Pero cuando creíamos que no podía ir a más, a final de año tuvimos la ocasión de echarle un vistazo al trabajo de Sánchez en la película de Ramón Salazar, única e importante razón de peso para visionar 10.000 noches en ninguna parte, pues tan artificiosa película sirve una arriesgada y purgativa performance por parte de una excepcional y dolorosamente minuciosa Susi Sánchez, como la alcoholizada y decadente madre del protagonista, en un trabajo pormenorizadamente vívido, hiriente, de esos que traspasan la pantalla y se pegan al alma, congelándola. Sin dejar hueco para la compasión fácil, Susi Sánchez dota a su trabajo de una permanente hostilidad, mostrándose insoportablemente arisca en su insondable exhibición de amargura y logrando así dar cuerpo al carácter áspero y dolido de su personaje.

3. Inma Cuesta, por 3 bodas de más.


Sin temor a exagerar, podríamos hablar de este trabajo como uno de los mejores empeños cómicos vistos para la gran pantalla en mucho tiempo y es que la actriz está en 3 bodas de más sencillamente espectacular. Inma Cuesta se entrega con deslumbrante ingenio a su difícil cometido, consciente tal vez de tener entre manos uno de los, precisamente, personajes femeninos más jugosos y ricos que se hayan escrito para una comedia en mucho tiempo. Sería injusto no reconocer que parte de las virtudes que encierra 3 bodas de más tienen su origen en el desternillante trabajo de su actriz, capaz de sortear las limitaciones que su (atractivo) físico podían propinar a la consecución de la verosimilitud de su rol y, a través de una hilarante y atinada manifestación de tics y mohínes, dar con la medida justa del carácter anodino y patoso del personaje. Un enorme triunfo personal el conseguido por la actriz en esta película que, además, abre para ella nuevas vías de actuación y sugestivos futuros registros para el cine español.

2. Aura Garrido, por Stockholm.


Si hay una actriz que merezca poseer el título de intérprete del año esa es Aura Garrido, pues este 2013 ha constatado que lo que intuíamos hace unas temporadas es ya toda una realidad: estamos ante una de las más aventajadas y compactas actrices de su generación, una de las más claras herederas del futuro cine nacional. Este años, además, la intérprete ha demostrado su valía en distintos frentes: dotó de solidez y magia una propuesta tan personal y arriesgada como Los ilusos, de Jonás Trueba; antepuso su profesionalidad a un personaje endeble en Viral, de Lucas Figueroa; y, para rematar, lidió con el arco dramático más complicado de los dos personajes protagonistas de esa maravilla llamada Stockholm, de Rodrigo Sorogoyen, marcándose al final una actuación gigantesca, de puro perfecta, porque el comportamiento esquivo de su personaje al inicio no es sólo una pose, sino que encierra siempre algo enfermizo y endémico, algo que vertebra toda su actuación y que Garrido logra transmitir a lo largo de todo el metraje, por mucho que también, y al mismo tiempo, nos obsequie un esmerado y detallado transcurrir de emociones y actitudes, hilvanadas con sensatez y armonía.

1. Nora Navas, por Todos queremos lo mejor para ella (ex-aequo).


Hablar de las excelencias interpretativas de esta catalana nunca será gratuito y menos cuando resulta vital su trabajo para entender y disfrutar plenamente de Todos queremos lo mejor para ella, de Mar Coll, donde Nora Navas está en absoluto estado de gracia, haciendo recaer sobre sus hombros todo el peso de una película que, ciertamente, no sería lo mismo sin ella. Ya en la primera secuencia, con su cojera perfecta y el tartamudeo oportuno, la intérprete nos bosqueja un aplicado y preciso retrato de su personaje, que a lo largo de los siguientes minutos logrará desarrollar y desplegar ante la cámara con absoluta libertad, haciendo fácil lo difícil, logrando que las rarezas de su comportamiento nazcan y se expongan ante nosotros con pasmosa naturalidad, no siendo capaces en ningún momento de advertir de qué mecanismos o de qué métodos surge tal prodigio interpretativo, llegando incluso a brindarnos de manera magistral la exposición escrupulosa, medida y esmerada del desconcierto que embarga a su personaje, no por nada El desconcierto era el título que manejaba la película durante su rodaje. Es tan sublime el grado de perfección alcanzado por la actriz, que incluso hay momentos del filme en el que el cambio de registro ambiental, del drama a la comedia o viceversa (pues la cinta coquetea con ambos por igual), lo marca el propio trabajo de Nora Navas.

1. Marián Álvarez, por La herida (ex-aequo).


Algunos hablarán de revelación, pero en su caso hace ya unos años que esta madrileña se nos reveló, cinematográficamente hablando, con lo que lo ofrecido por la intérprete este 2013 no es más que una ansiada y felizmente aprovechada demostración de uno de los talentos menos exprimidos de nuestro actual panorama artístico. Heróico es el adjetivo que mejor define el trabajo llevado a cabo por Marián Álvarez en La herida, de Fernando Franco. Decir que la película es ella puede ser la vía fácil para expresar que sin su salto sin red a las mismas entrañas de su personaje, La herida no supondría el mazazo a la conciencia que concluye siendo. Porque la actriz evoluciona desde la primera secuencia hasta el final completamente enfrascada en la piel de Ana, exponiendo sin estridencias y sin tabúes de ninguna clase, todos los pormenores, todos los entresijos, que construyen la precaria situación psicológica y emocional de su personaje. La generosa planificación de Franco, a través de planos secuencia, le sirven a Álvarez en bandeja la oportunidad de crear y confeccionar sin cortapisas el entramado interno de su rol, lo que nos invita a hablar de un modélico trabajo interpretativo, que debería ser ya objeto de estudio en cualquier escuela de interpretación.

martes, 17 de diciembre de 2013

Quiniela a los Premios Goya 2014 (V): Mejor Actriz Revelación.

A menos de un mes de conocer la definitiva lista de nominadas, hacemos público nuestro último ránking de favoritas al Goya en la categoría de mejor actriz revelación, que se ha visto bastante alterado con respecto al publicado en el pasado mes de noviembre debido al anuncio, por parte de la Academia, de las candidatas propuestas por los productores de las cintas, incluyéndose en este apartado a alguna que otra actriz que valorábamos con posibilidades en otras categorías interpretativas. Pero también al revés, pues algún que otro trabajo que hubiera sonado con opciones como revelación, ha sido finalmente propuesto como secundario o principal, perdiendo con ello sus actrices cualquier posibilidad de ser finalmente nominadas. Eso y que, tras el visionado de la plana mayor de la producción del año, muchas de las posibles han perdido relevancia debido al poco logrado alcance de su trabajo (léase el caso de Ella Kweku en Ismael).

1. Roser Camì, por La por (El miedo).
2. Natalia de Molina, por Vivir es fácil con los ojos cerrados.
3. Olimpia Melinte, por Caníbal.
4. Bárbara Santa Cruz, por 3 bodas de más o Barcelona, nit d'estiu.
5. Belén López, por 15 años y un día.
6. Arantxa Martí, por La gran familia española.
7. Sandra Martín, por La gran familia española.
8. Virginia Rodríguez, por Esto no es una cita.
9. María Morales, por Todas las mujeres.
10. Elisa Mouliaá, por Al final todos mueren.
11. Marisol Membrillo, por Somos gente honrada.
12. Rut Santamaría, por 10.000 noches en ninguna parte.
13. María Castro, por Combustión.

Como en su equivalente masculina, La por (El miedo), de Jordi Cadena, ofrece una de las que, con mayor justicia, debería entrar a formar parte del cuarteto finalista en esta categoría. Aunque la competencia sea dura y la película haya pasado prácticamente desapercibida (tanto para el gran público como para la crítica), Roser Camí merece aspirar al Goya por marcarse uno de los trabajos más redondos vistos en nuestro cine este año. Un trabajo que duele mirar, como esa madre literalmente anulada que ha asumido, con no poco estoicismo, la presencia en su cuerpo de los moratones, que se resiste a rebelarse y se conforma con seguir viviendo por inercia. En su piel, Camí ejemplifica el absentismo de voluntad propia en su rol, ejecutando con notable delicadeza el ensimismado automatismo de su personaje, dando de sí un trabajo riguroso y templado, que termina por romperse en un convulsivo y desgarrador clímax dramático.



A pesar de Camí, Natalia de Molina sigue presentándose como la gran favorita al Goya a la mejor actriz revelación del año gracias a Vivir es fácil con los ojos cerrados, sobre todo por el extraordinario encanto y la luz delicada que su presencia aporta a toda la película de David Trueba, donde la intérprete brilla muy especialmente a través de la ejecución candorosa que efectúa de su personaje, sonando en cada una de sus réplicas conmovedoramente auténtica, rezumando una belleza templada y delicada que redunda en el exquisito alcance de la vertiente dramática de su intervención. Es el suyo, uno de los trabajos femeninos más redondos de los vistos también en una pantalla de cine este año. Eso y que su película parte en claras condiciones de ser una de las favoritas en las categorías más importantes, lo que nos invita a pensar que su presencia entre las cuatro finalistas está más que asegurada, a lo que contribuye su reciente nominación como actriz de reparto a la primera edición de los Premios Feroz.


Su condición de "actriz extranjera" lleva a la rumana Olimpia Melinte a partir con cierta desventaja en la carrera por este Goya gracias a Caníbal, la magnífica película de Manuel Martín Cuenca. La actriz, que en doble papel logra dar forma a un trabajo sensitivo y verdaderamente emotivo, que sin perder ni un ápice de frescura, se alza como una de las grandes actuaciones femeninas del año, modélica y sumamente medida y contenida, ha recibido excelentes críticas por su trabajo desde que la cinta se proyectase en San Sebastián. Además, cuenta con el aval de poseer la condición de protagonista femenina en una de las películas que, a buen seguro, acumulará mayor número de candidaturas.


El reciente éxito en taquilla de 3 bodas de más, de Javier Ruiz Caldera, unido a la rendición absoluta de la crítica ante su breve pero desternillante trabajo, ejemplificada por su nominación como actriz de reparto a los Premios Feroz, que otorga la crítica española, nos invitan a pensar en Bárbara Santa Cruz como una fuerte contendiente en este apartado. Y no sólo por la tronchante malicia que exhibe en tan divertida comedia, sino también merece un puesto de honor entre las favoritas al Goya de este año, por significar lo mejor del desequilibrado reparto coral de la endeble Barcelona, nit d'estiu (Barcelona, noche de verano), de Dani de la Orden, donde dota a su personaje (y a su historia) de un componente diferenciador: una más que agradecida autoironía, plasmada gracias a la sutil y soslayada vis cómica con la que afronta la práctica totalidad de su participación. La buena acogida comercial de ambas cintas podría jugar a su favor y, teniendo en cuenta que se haya propuesta al premio por un tercer trabajo más (Ilusión, de Daniel Castro), nadie debe poner en duda que estamos ante una de las más claras revelaciones femeninas del año.


La veterana Belén López perdía posiciones de manera imparable en la categoría secundaria, allí donde la ubicábamos al inicio de esta particular carrera a los premios Goya. Sin embargo, los productores de 15 años y un día optaron por proponer su trabajo como revelación, consiguiendo con ello instaurar a la actriz como una de las favoritas indiscutibles en esta terna. Y es que figurar en el reparto de la película seleccionada para los Oscar refuerza las opciones de Belén López, que dependen de si 15 años y un día se posiciona como una de las películas más nominadas, lo que sin duda la beneficiaría. Apechugando con el personaje menos descrito de toda la función, la sevillana se impone pronto en uno de los motores de la misma, inyectando a sus intervenciones un hálito de vida indispensable para sacar al personaje del plano lineal en el que podría haber quedado e insuflarle un emotivo y sensible subtexto que refuerzan y justifican el carácter distante y varonil de su rol.



Las chicas de La gran familia española, de Daniel Sánchez Arévalo, Sandra Martín y Arantxa Martí, abandonan las primeras posiciones de este ránking, pero siguen teniendo opciones de colarse en la terna final por el Goya al trabajar en una de las películas que, probablemente, más cantidad de votos acumulen. La gran familia española es una de las cintas que más ha gustado a los académicos este año, lo sabemos por su inclusión entre las cuatro pre-seleccionadas para representarnos a los Oscar, lo que mantiene tanto a Martín como a Martí en una posición bastante privilegiada en la carrera por el Goya. No obstante, la una competirá contra la otra y esta división de votos podría restarles puntos a ambas.



El Premio a la mejor actriz en la Sección Zonazine del Festival de Málaga ya nos predisponía a pensar en las posibilidades de Virginia Rodríguez de cara a una nominación al Goya a la mejor actriz revelación. Una vez vista Esto no es una cita, de Guillermo Fernández Groizard, no cabe duda de que su actuación es una de las que merecería llegar a la final. Sobre todo por tirar por la borda el arquetipo de heroína presente siempre en este tipo de películas y regalarnos una actuación cargada de ironía, compacta y precisa, efectuando un divertido retrato de un personaje que podría tacharse fácilmente de arpía. La casi invisible distribución de la película a su llegada a las salas juega a la contra de sus posibilidades reales, no obstante, los académicos siempre gustan de dar la sorpresa incluyendo producciones de tan bajo presupuesto como ésta entre las nominadas.


Escasa distribución ha tenido también Todas las mujeres, de Mariano Barroso, la película por la que María Morales vuelve a sonar fuerte en las quinielas a la mejor actriz revelación (ya sonó su nombre hace varias temporadas cuando participó en Gordos, de Sánchez Arévalo). Como en aquella ocasión, corre el riesgo de quedarse fuera precisamente porque otros trabajos femeninos de su misma cinta llamen la atención. Ratificada, muy acertadamente, por los productores de la cinta en esta categoría y no en la de secundaria, Morales significa una muy buena alternativa para componer el cuarteto finalista y es que la actriz aporta contundencia y severidad, resultando estupenda en su participación frente a la absurda pretensión de su oponente masculino.


Con pocas opciones, para qué nos vamos a engañar, parte Elisa Mouliaá por su trabajo en uno de los cortometrajes que conforman Al final todos mueren, concretamente el dirigido por David Galán Galindo. Sin embargo, no podemos pasar la oportunidad de señalarla como una de nuestras indiscutibles favoritas, por el inabarcable encanto con el que lleva a cabo toda su intervención y por el fresco y socarrón sentido del humor que desprende desde la pantalla como esa joven a punto de dar a luz, minutos antes del choque de un meteorito contra La Tierra. Su química con su compañero de función no puede ser más irresistible, siendo su trabajo uno de los alicientes primordiales de la cinta.


Actriz cordobesa de larga trayectoria en televisión, a Marisol Membrillo le ha tocado este año el premio gordo con su papel en Somos gente honrada, de Alejandro Marzoa, donde podía lucir a sus anchas el magnífico temple dramático que la caracteriza. Con una sobresaliente capacidad para comunicar cualquier pequeño detalle de su personaje, Membrillo se pasa toda la película robando planos sin despeinarse, razón más que suficiente como para que la Academia valore como es debido la categoría de esta actriz, aunque el estreno de la cinta queda ya lejos en la memoria de los votantes y, para más inri, las nuevas incorporaciones a este ránking la han hecho perder bastantes posiciones.


El artificio presentado por 10.000 noches en ninguna parte, de Ramón Salazar, ofrece poco margen a las opciones de la película de cara a posibles nominaciones a los Goya. Quizás, una de las más evidentes resulte ser la de la revelación de la cinta, Rut Santamaría, quien gracias a la austera y casi hiriente interpretación que efectúa del personaje de la egoísta hermana, se labra uno de los trabajos más esmerados de la función y, por lo menos, uno a los que el sentido sumamente estético de la puesta en escena empleada por el director menos afecta negativamente. No obstante, la condición de "rareza" de la que presume 10.000 noches en ninguna parte supone bastantes obstáculos de cara a conseguir alguna nominación. Eso y que Santamaría comparte candidatura con la, también muy alabada, frescura de su compañera de reparto Paula Medina.


Ya el mes pasado apenas dábamos cancha a las opciones de María Castro y, debido al destacable nivel de las nuevas incorporaciones, volvemos a afirmar que se queda fuera absolutamente de todas las quinielas su trabajo en Combustión, de Daniel Calparsoro, aunque desde aquí volvemos a repetirnos en lanzar una baza a su favor precisamente por lograr, con muy pocos elementos -sólo una serie de sutiles detalles-, alejar a su también muy estándar personaje de la vulgaridad interpretativa, consiguiendo alzarse con tan poco en lo mejor de la función.

jueves, 28 de noviembre de 2013

Premios Goya 2014: candidatas a la Mejor Actriz Revelación.


En la categoría relativa a la Mejor Actriz Revelación, parece que no íbamos muy desencaminados en nuestra última quiniela y los productores han ratificado a prácticamente todas las favoritas que nosotros barajábamos. De este modo, tanto Natalia de Molina, por Vivir es fácil con los ojos cerrados, como Olimpia Melinte, por Caníbal, las máximas aspirantes a lograr la nominación, comparten candidatura con las protagonistas de La gran familia española, Arantxa Martí y Sandra Martín, con lo que la posibilidad de que un reparto técnico de votos entre ambas las deje a las dos fuera de la terna, sigue estando presente.


Esto podría repercutir el que accedieran a la nominación otras fuertes contendientes como Roser Camí, por La por (El miedo), Virginia Rodríguez, por Esto no es una cita, Marisol Membrillo, por Somos gente honrada, o María Morales, por Todas las mujeres, éstas últimas designadas, afortunadamente, en la categoría donde más posibilidades tienen de éxito, aunque la última compita también junto a su compañera de reparto, Lucía Quintana.


Otras candidatas cantadas eran Elisa Mouliaá, por Al final todos mueren, María Castro, por Combustión, Ella Kweku, por Ismael, Sara Sálamo, por Tres-60, y Elena Furiase, por Un dios prohibido.


Las sorpresas.

Empezando por los olvidos, la inclusión de Marta Torné, por Menú degustación, en lugar de Claudia Bassols, designada como protagonista, lo que ha hecho perder a la película sus opciones no en una, sino en dos categorías. Algo parecido ocurre con Los ilusos, por la que Isabelle Stoffel, su gran opción en esta categoría, ha sido incluida en la terna a la mejor actriz de reparto. Exactamente lo mismo a lo ocurrido con Úrsula Corberó, por ¿Quién mató a Bambi?, presente entre las secundarias.


La película Temporal no ha sido incluida en ninguna categoría, con lo que las opciones de Maggie Civantos son nulas. Sin embargo, sí figuran candidatas una película del año pasado, Memorias de mis putas tristes, por la que figura propuesta Olivia Molina, y títulos que aún  no han llegado a las salas, como Presentimientos o 10.000 noches en ninguna parte, por las que son candidatas Irene Escolar, por la primera, y Paula Medina y Rut Santamaría, por la segunda.


Bárbara Santa Cruz figura candidata por nada menos que tres películas: Tres bodas de más, Barcelona, noche de verano e Ilusión. Y, también, nos alegra comprobar cómo los responsables de Casting han designado como secundarias a la mayoría de sus prometedoras actrices, dejando, eso sí, vía libre a las opciones de su protagonista: Esther Rivas, única representante de la película en la categoría.


En un dramático giro del destino para todas las candidatas, los responsables de 15 años y un día han designado como revelación el trabajo de Belén López, una de nuestras favoritas a secundaria, que se alza desde ya en una más que posible finalista.


Por último, como dato anecdótico, si hace dos años nos sonrojaba la presencia entre los candidatos a una posible nominación de Kiko Rivera, por Torrente 4: Lethal Crisis, este año la caspa vuelve a estar presente en esta ronda previa a los Premios Goya, pues figura entre las candidatas Sonia Monroy, por Serie B.


lunes, 25 de noviembre de 2013

Jordi Cadena nos golpea con "El miedo" a flor de piel.


Calificar a La por (El miedo) como un título más sobre la violencia de género es hacerle un flaco favor al nuevo trabajo tras la cámara del veterano realizador catalán Jordi Cadena, adaptación del cuento "M", de Lolita Bosch. Porque aún reconociendo que sí, que La por fija su objetivo en un estigma social firmemente arraigado en nuestra población, también es cierto que tal denominación conlleva connotaciones hasta cierto punto peyorativas sobre la calidad última de un filme adscrito a esta temática. Las necesarias campañas de concienciación ciudadana, unidas al estereotipo al que ha recurrido muchas veces el cine a la hora de abordar el tema, han dado de sí una generalizada reserva por parte del público hacia las cintas que osen hablar del asunto. Lo que podría repercutir en que más gente de la debida termine por no interesarse por un título como La por, absolutamente necesario por lo que denuncia y del todo imprescindible por cómo se aparta de los usos habituales para contarnos lo que otros muchos ya han hecho, pero desde una óptica radicalmente distinta, demoledoramente efectiva, tanto como lo era la anterior película del director, Elisa K, co-dirigida junto a Judith Collel, sobre otro tema también áspero como la pederastia; conformando entre las dos obras un díptico ejemplar que invitan a hablar de Cadena como de uno de los autores más sugestivos y turbadores del Cine Español moderno.


Porque en La por no vamos a asistir a la exhibición explícita del mal trato, de esa violencia doméstica que, por desgracia, ocupa los titulares de la prensa día sí y día también, a veces más por la escabrosidad y la truculencia que tal hecho lleva consigo. La por prefiere optar por centrar su objetivo en eso que no trasciende en los periódicos: el miedo enfermizo y paralizante de las víctimas a lo largo de una única jornada absolutamente rutinaria. Ese miedo que obliga a abrir los ojos en la oscuridad de la habitación y a atender con oídos expectantes a todos los insignificantes ruidos que el monstruo en cuestión pueda generar de forma ordinaria en su proceder matutino. El inicio de la película no puede ser más contundente: Cadena no precisa mostrar al 'malo' para lograr con pocos elementos (un montaje sumamente ilustrativo y el magnífico empleo del sonido dentro y fuera de campo), infundirnos esa descorazonadora sensación de pavor que recorre las imágenes. Es tanta la efectividad instantánea que se logra tras la apertura del filme que incluso podríamos hablar de él como de uno de los más logrados e inclasificables ejercicios de terror vistos en una gran pantalla.


La economía, en todos los sentidos, viene a ser una de las mayores virtudes de un filme que, por ejemplo, apenas supera la hora y cuarto de metraje. En tan poco tiempo, Cadena consigue, con escasos pero eficaces recursos, construir una de las películas más desalentadoramente incómodas de visionar del cine actual. La asepsia y distanciamiento con el que la cámara asiste al devenir de los tres personajes protagonistas duele por la sensación de impotencia que genera la sobria y elegante planificación de Cadena, así como también el hábil manejo de ciertos procedimientos (los desenfocados, el magnífico y terrorífico empleo del fuera de campo, los planos fijos mantenidos por largo tiempo y que infunden una considerable tensión), que logran zarandearnos hacia una perturbadora implicación no exenta de recelo. Lástima, como único pero achacable a un título que roza la perfección, la inclusión en mitad de la función de esos preciosistas flash fowards que anticipan de modo molesto el final de la película, lo que resta impacto a un desenlace de no poca conmoción, que puede pecar tal vez de excesivamente precipitado, pero que se nos antoja del todo coherente como conclusión a una trama minada de una atmósfera tan malsana como claustrofóbica.


Dura, implacable y devastadora película que ofrece, en su campo interpretativo, varios favoritos a figurar entre los próximos candidatos a los Premios Goya: un ajustadísimo y matizadísimo Igor Szpakowski que, a pesar de su juventud, se marca un trabajo cargado de una madurez incuestionable, como ese adolescente lleno de rabia, impotencia y miedo, que intenta refugiarse en sí mismo, sin conseguirlo del todo, mientras trata de encontrar, dentro del mismo infierno, una solución que, en absoluto, se encuentra a su alcance. La mirada del actor, oscilante entre la perplejidad y la rebeldía, se torna pronto en el doloroso narrador involuntario de la película y todo lo que acontece interiormente a su personaje nos llega de forma nítida gracias al vínculo robusto que La por establece entre el espectador y el detallado trabajo de Szpakowski. También duele mirar el trabajo de Roser Camí como esa madre literalmente anulada que ha asumido, con no poco estoicismo, la presencia en su cuerpo de los moratones, que se resiste a rebelarse y se conforma con seguir viviendo por inercia. En su piel, Camí ejemplifica el absentismo de voluntad propia en su rol, ejecutando con notable delicadeza el ensimismado automatismo de su personaje, dando de sí un trabajo riguroso y templado, que termina por romperse en un convulsivo y desgarrador clímax dramático. Por último, intachable resulta la labor de Ramón Madaula, quien apenas necesita levantar la voz para transmitir y justificar toda la aprensión que destila la película. Rotundo y circunspecto, el trabajo de Madaula inserta incluso amargos apuntes que nos hablan incluso de ese otro 'miedo', el que padece el maltratador a quedarse irremediablemente solo, y que lanzan a La por, con su desenlace, hacia otro grado de reflexión, hasta el momento inaudito dentro del audiovisual español sobre la violencia de género.


Puntos fuertes al Goya 2014:
- Mejor Película.
- Mejor Director: Jordi Cadena.
- Mejor Guión Adaptado: Jordi Cadena y Núria Villazán.
- Mejor Actor Secundario: Ramón Madaula.
- Mejor Actor Revelación: Igor Szpakowski.
- Mejor Actriz Revelación: Roser Camí.
- Mejor Dirección de Fotografía: Sergi Gallardo.
- Mejor Dirección Artística: Eva Torres.
- Mejor Maquillaje y Peluquería: Maru Errando.
- Mejor Montaje: David Gallart.
- Mejor Sonido: Biel Cabré (montaje), Daniel Fontrodona (directo) y Albert Manera (mezclas).

viernes, 22 de noviembre de 2013

El cine social protagoniza el finde: se estrenan "La por (El miedo)" y "Temporal".

¡¡¡Ya es viernes!!! Y, de nuevo satisfechos por la avalancha de personas que acudieron esta semana a los cines Yelmo y Cinesa con motivo de la simbólica reducción en el precio de sus entradas, volvemos a centrar nuestras miras en las novedades que llegan hoy a la cartelera, que en lo que respecta a nuestra cinematografía, solo son dos y, para no faltar a la tradición, de estreno reducido. 

La peli del finde.


Presente en la Sección Oficial de la pasada Seminci de Valladolid, La por (El miedo), es lo último del veterano director barcelonés Jordi Cadena, adaptación cinematográfica de la novela juvenil "M", de Lolita Bosch, la misma autora de la que partió el texto de su película inmediatamente anterior, la aplaudida Elisa K (2010), dirigida junto a Judith Colell. Ahora vuelve en solitario para contarnos la historia de Manel, un joven que tiene 17 años y nunca habla con nadie de lo que pasa en su familia. Nunca habla de que, por las mañanas, cuando su padre se levanta, él ya está despierto. Nunca habla de los morados que su madre tiene en diferentes partes del cuerpo. Ni tampoco habla del miedo que él, su madre y su hermana pequeña sienten cuando están en casa con su padre. Por eso a Manel le gusta ir al instituto, porque mientras está allí no está en casa.


Cine de denuncia social sobre un estigma que aún lastra nuestra sociedad, el tema de la comúnmente conocida como violencia de género, la película fue acogida con cierta tibieza emocional en sus pases en el marco de la Seminci, aunque más que por un mal acabado final de la misma, pudiera deberse al particular tratamiento visual de la que hace gala. Protagonizada por el joven y televisivo Igor Szpakowski, al que acompañan en los papeles principales los veteranos Ramón Madaula (éste, en una aplaudida interpretación) y Roser Camí, así como la niña Alícia Falcó, el filme es distribuido por Splendor Films con sólo 12 copias digitales (nueve de ellas en su versión original en catalán y las otras tres con subtítulos en castellano).

El crítico de El País, Jordi Costa, la califica como "una miniatura sobresaliente, estremecedora, cuyo desenlace acompañará al espectador como una infección hasta mucho después de terminada la proyección". Mientras, para Mirito Torreiro, en Fotogramas, "Jordi Cadena da un verdadero curso acelerado de buen gusto en la composición del encuadre, de saber exprimir de sus actores (todos bien, pero Camí y Szpakowski se lucen con personajes de más entidad) lo mejor que llevan dentro (...). Extraordinario ejemplo de madurez narrativa, película necesaria en estos tiempos de 50 mujeres muertas al año a manos de sus maridos, su crescendo dramático, mesurado, impecable, y su clausura sin concesiones permanecen en la retina mucho después de que se enciendan las luces".


Por el contrario, en Cinema Bites, no parecen tan entusiasmados y comentan que "el concepto se asimila, se aprecia y funciona, sobre todo en sus acertadísimos cuarto de hora finales, pero un paupérrimo tratamiento de la imagen y el sonido así como una realización y fotografía que recuerda a los spots que emiten por televisión restan calidad a una película que podría haber sido muy superior". En la misma línea, en Cine Maldito, concluye que "su parte final (...) hace tambalear el tono. No obstante el buen hacer de la dirección (sólo hay que fijarse en la puesta en escena, el uso del sonido, las miradas y silencios que lo dicen todo…) termina por rescatar y rematar una buena cinta, ahora sí, llena de buenas intenciones como bien hecha".

Historias mínimas.


Sólo una copia pone en circulación Blur Producciones de la independiente Temporal, de José Luis López 'Catxo' y que podrá verse durante toda la semana en la sala Artistic Metropol de Madrid por el módico precio de 3€. Ópera prima de bajo presupuesto, en torno a los 650.000€ y que se rodó durante cinco semanas del año pasado en Madrid, con guión obra de Andrés Arias y Pablo Caballero, Temporal nos mostrará veinticuatro horas en la vida de cinco personajes anónimos, que no se conocen entre sí, y cuyo único vínculo es haber encontrado trabajo a través de la misma empresa de trabajo temporal.


Entre el drama y la comedia social navegará esta producción que cuenta con un reparto coral en el que figuran nombres conocidos, como los de Adrián Lastra, Melani Olivares, Luis Callejo y la recién descubierta para el cine Natalia de Molina, acompañados por rostros menos conocidos como Nuria Mencía, Maggie Civantos, Alfonso Torregrossa, Imán Padellano y la muy desaprovechada por el cine Violeta Pérez.

Desde Cinema Bites alaban la propuesta señalando que "Catxo realiza un film coral, en el que cada personaje calca un estereotipo de la realidad laboral que vivimos, lo que hace que prácticamente todo el mundo se pueda identificar con alguno o varios de los personajes. Dicha radiografía es tan sincera que en muchos momentos la historia parece ser incluso más un documental que una historia de ficción". En el mismo tono, en la Cope, escriben que “Catxo debuta con buen pie en el cine con esta tragicomedia negra de historias entrecruzadas (...). Presenta una atractiva galería de personajes (...) todos ellos magníficamente interpretados (...). Queda así una notable disección social e intimista, desgraciadamente cerrada a la trascendencia, pero que da continuidad a otras buenas películas españolas de temática laboral".


Termino aquí este habitual repaso a los estrenos españoles de ficción de la semana recordando que, tal día como ayer, hace seis años, nos dejaba una de las figuras más representativas y trascendentales de nuestra cinematografía, en particular, y de nuestra cultura, en general: el gran actor, escritor y director Fernando Fernán Gómez. Esta misma semana se procedía a la eliminación de su nombre en la fachada del teatro madrileño y centro cultural que tan distinguidamente lo lucía al final del Paseo de Recoletos. Flaco homenaje a la memoria de tan insigne personalidad por parte de un Ayuntamiento indigno de ser el responsable de la gestión cultural de nuestra capital.

¡¡Un saludo, Sinvergüenzas!!

lunes, 11 de noviembre de 2013

Quiniela a los Premios Goya 2014 (IV): Mejor Actriz Revelación.

Ha llegado noviembre y, un mes después, nuestra anterior quiniela se ha quedado desfasada y es que, a lo largo de este mes han llegado a las salas nuevas producciones que nos han ofrecido una visión aún más completa del presente curso cinematográfico, en general, y de las interpretaciones femeninas revelación, en particular. El Festival de San Sebastián ya anunciaba a dos de las actrices con más puntos en esta categoría y, tras sus estrenos en salas, no nos queda otra que confirmar esas expectativas.

1. Natalia de Molina, por Vivir es fácil con los ojos cerrados.
2. Olimpia Melinte, por Caníbal.
3. Arantxa Martí, por La gran familia española.
4. Sandra Martín, por La gran familia española.
5. Virginia Rodríguez, por Esto no es una cita.
6. María Morales, por Todas las mujeres.
7. Elisa Mouliaá, por Al final todos mueren.
8. Marisol Membrillo, por Somos gente honrada.
9. Bárbara Santa Cruz, por Barcelona, nit d'estiu (Barcelona, noche de verano).
10. Isabelle Stoffel, por Los ilusos.
11. María Castro, por Combustión.
12. Claudia Bassols, por Menú degustación.



Ni que decir tiene que Natalia de Molina se presenta como la gran favorita al Goya a la mejor actriz revelación del año gracias a Vivir es fácil con los ojos cerrados, sobre todo por el extraordinario encanto y la luz delicada que su presencia aporta a toda la película de David Trueba, donde la intérprete brilla muy especialmente a través de la ejecución candorosa que efectúa de su personaje, sonando en cada una de sus réplicas conmovedoramente auténtica, rezumando una belleza templada y delicada que redunda en el exquisito alcance de la vertiente dramática de su intervención. Es el suyo, además, uno de los trabajos femeninos más redondos de los vistos en una pantalla de cine este año. Eso y que su película parte en claras condiciones de ser una de las favoritas también en las categorías más importantes, lo que nos invita a pensar que su presencia entre las cuatro finalistas está más que asegurada.


Su condición de "actriz extranjera" lleva a la rumana Olimpia Melinte a partir con cierta desventaja en la carrera por este Goya gracias a Caníbal, la magnífica película de Manuel Martín Cuenca. La actriz, que en doble papel logra dar forma a un trabajo sensitivo y verdaderamente emotivo, que sin perder ni un ápice de frescura, se alza como una de las grandes actuaciones femeninas del año, modélica y sumamente medida y contenida, ha recibido excelentes críticas por su trabajo desde que la cinta se proyectase en San Sebastián. Además, cuenta con el aval de poseer la condición de protagonista femenina en una de las películas que, a buen seguro, acumulará mayor número de candidaturas.


En la anterior quiniela nos olvidamos de Sandra Martín, por su trabajo en La gran familia española. Quede aquí constancia de que, opinamos, tendrá casi las mismas opciones que su compañera de reparto Arantxa Martí de aspirar al Goya. Ambas han perdido posiciones en este ránking, aunque todavía se mantienen entre las cuatro actrices con más posibles y es que sus opciones de colarse en la terna final por el Goya pasan por trabajar en una de las películas que, probablemente, más cantidad de votos acumulen. La gran familia española, de Daniel Sánchez Arévalo, es una de las cintas que más ha gustado a los académicos este año, lo sabemos por su inclusión entre las cuatro pre-seleccionadas para representarnos a los Oscar, lo que mantiene tanto a Martín como a Martí en una posición bastante privilegiada en la carrera por el Goya. No obstante, la una competirá contra la otra y esta división de votos podría restarles puntos a ambas.



El Premio a la mejor actriz en la Sección Zonazine del Festival de Málaga ya nos predisponía a pensar en las posibilidades de Virginia Rodríguez de cara a una nominación al Goya a la mejor actriz revelación. Una vez vista Esto no es una cita, de Guillermo Fernández Groizard, no cabe duda de que su actuación es una de las que merecería llegar a la final. Sobre todo por tirar por la borda el arquetipo de heroína presente siempre en este tipo de películas y regalarnos una actuación cargada de ironía, compacta y precisa, efectuando un divertido retrato de un personaje que podría tacharse fácilmente de arpía. La casi invisible distribución de la película a su llegada a las salas juega a la contra de sus posibilidades reales, no obstante, los académicos siempre gustan de dar la sorpresa incluyendo producciones de tan bajo presupuesto como ésta entre las nominadas.


Escasa distribución ha tenido también Todas las mujeres, de Mariano Barroso, la película por la que María Morales vuelve a sonar fuerte en las quinielas a la mejor actriz revelación (ya sonó su nombre hace varias temporadas cuando participó en Gordos, de Sánchez Arévalo). Como en aquella ocasión, corre el riesgo de quedarse fuera precisamente porque otros trabajos femeninos de su misma cinta llamen la atención. Eso y que todavía no sabemos en qué categoría la propondrán los productores de la película (también podría ir como secundaria). A pesar de todo, significa una muy buena alternativa para componer el cuarteto finalista y es que la actriz aporta contundencia y severidad, resultando estupenda en su participación frente a la absurda pretensión de su oponente masculino.


Con pocas opciones, para qué nos vamos a engañar, parte Elisa Mouliaá por su trabajo en uno de los cortometrajes que conforman Al final todos mueren, concretamente el dirigido por David Galán Galindo. Sin embargo, no podemos pasar la oportunidad de señalarla como una de nuestras indiscutibles favoritas, por el inabarcable encanto con el que lleva a cabo toda su intervención y por el fresco y socarrón sentido del humor que desprende desde la pantalla como esa joven a punto de dar a luz, minutos antes del choque de un meteorito contra La Tierra. Su química con su compañero de función no puede ser más irresistible, siendo su trabajo uno de los alicientes primordiales de la cinta.


Actriz cordobesa de larga trayectoria en televisión, a Marisol Membrillo le ha tocado este año el premio gordo con su papel en Somos gente honrada, de Alejandro Marzoa, donde podía lucir a sus anchas el magnífico temple dramático que la caracteriza. Con una sobresaliente capacidad para comunicar cualquier pequeño detalle de su personaje, Membrillo se pasa toda la película robando planos sin despeinarse, razón más que suficiente como para que la Academia valore como es debido la categoría de esta actriz, aunque el estreno de la cinta queda ya lejos en la memoria de los votantes y, para más inri, las nuevas incorporaciones a este ránking la han hecho perder bastantes posiciones.


Lejos de toda duda, Bárbara Santa Cruz merece un puesto entre las favoritas al Goya en esta categoría, no solo por significar lo mejor del desequilibrado reparto coral de la endeble Barcelona, nit d'estiu (Barcelona, noche de verano), de Dani de la Orden, sino por dotar a su personaje (y a su historia) de un componente diferenciador: una más que agradecida autoironía, plasmada gracias a la sutil y soslayada vis cómica con la que afronta la práctica totalidad de su participación. La buena acogida comercial de la cinta podría jugar a su favor, pero su propia condición de cinta independiente la hará prácticamente invisible frente a las últimas incorporaciones como máximas favoritas.


Aunque no tan invisible como lo son las opciones de Isabelle Stoffel, por Los ilusos. Por mucho que cuente a su favor la agradecida frescura que aporta a toda la primera parte de la película de Jonás Trueba, desplegando una vis cómica radiante en la secuencia del bar a través de una cuasi autoparodia. No hay que olvidar que Stoffel desaparece por completo de la película al finalizar casi el primer tercio de la misma y que, aún tratándose de uno de los mejores títulos paridos por el cine nacional este año, Los ilusos podría pasar inadvertida para los académicos por su manifiesta condición de cine outsider.


Ahora sí podemos afirmar que se queda fuera absolutamente de todas las quinielas el trabajo de María Castro en Combustión, de Daniel Calparsoro, aunque desde aquí volvemos a repetirnos en lanzar una baza a su favor precisamente por lograr, con muy pocos elementos -sólo una serie de sutiles detalles-, alejar a su también muy estándar personaje de la vulgaridad interpretativa, consiguiendo alzarse con tan poco en lo mejor de la función.


Tampoco parece tener muchas posibilidades el correcto, sencillo e impoluto trabajo de Claudia Bassols en Menú degustación, el esperado regreso a la dirección de Roger Gual que se saldó con un tibio resultado. La actriz daba veracidad a su atribulado personaje en sus dudas sentimentales, pero el escaso interés suscitado por la cinta a su llegada a las salas y, sobre todo, el rápido olvido de la misma cuatro meses después no benefician a las opciones de Bassols.

ATENTOS A:


Ismael, de Marcelo Piñeyro, es una de las pocas cintas que quedan por estrenarse que tiene verdaderos visos de convertirse en una de las películas con mayor presencia en las nominaciones a los Premios Goya. De ser así, no debería resultar nada extraño que una de ellas recompensara el trabajo de la debutante Ella Kweku.


Actriz primordialmente de teatro y de doblaje, Roser Camí ha venido desarrollando una escueta trayectoria cinematográfica hasta la fecha, cuando llegará a las salas su alabado trabajo en La por (El miedo), de Jordi Cadena, en la piel de una mujer víctima de malos tratos, lejos de toda duda, una de las características que elevan las posibilidades de un papel de resultar nominado a los Goya. Otra cosa es que el cine de Cadena nunca ha gozado de muchas simpatías entre los votantes: su anterior obra, Elisa K., codirigida junto a Judith Colell, sólo figuró nominada en el apartado de guión adaptado.


Con categoría estelar se viene hablando desde hace tiempo de la figura de Úrsula Corberó, dado el éxito obtenido por la actriz en la pequeña pantalla. En el cine, aún le falta demostrar que merece tal consideración. La comedia ¿Quién mató a Bambi?, de Santi Amodeo, promete darle la oportunidad de demostrarlo. Pero, ¿opinarán lo mismo los académicos?


La joven malagueña Maggie Civantos, habitual de la televisión, podría dar la campanada este año gracias a su intervención en la coral Temporal, de José Luis López, cuyo estreno para este mismo mes de noviembre conocíamos hace relativamente poco. Todo depende del alcance mediático y promocional, así como de las críticas que obtenga, a su llegada a las salas.


Tras el estreno en la SEMINCI de Presentimientos, lo nuevo de Santiago Tabernero, poco se ha hablado de ella en la película. No obstante, la cinta tiene previsto su estreno para enero, justo el mismo mes en el que se anuncian los nominados, algo que siempre resulta ventajoso, aunque las quinielas hablan de nominaciones para su pareja protagonista. ¿Arrastrará esto los votos hacia la participación de Irene Escolar, actriz que ya disfrutó de verdaderas opciones de ser nominada gracias a Los girasoles ciegos (2008), de José Luis Cuerda?


Por último, con varios pases programados en Madrid para este mes, sigue sin tenerse noticias fiables de un más que deseado estreno en salas comerciales de Casting, de Jorge Naranjo, una de las cintas triunfadoras en el pasado Festival de Málaga. Ello sigue manteniendo en el limbo las opciones de su protagonista, Esther Rivas, quien con unas críticas inmejorables recibidas tras la presentación de la película en dicho festival, que la señalaban como una justa vencedora del premio a la mejor actriz, al final compartió premio a la mejor actriz de reparto con el resto del elenco femenino.