Karra Elejalde regresa el viernes a los cines.

Repasamos la filmografía del actor cuando regresa a la comedia con "Ocho apellidos vascos".

Palmarés XXIII Premios de la Unión de Actores.

"Caníbal", de Manuel Martín Cuenca, una de las vencedoras con 2 premios.

17º Festival de Málaga. Cine Español.

La Sección Oficial está compuesta por 15 largometrajes muy esperados para este 2014.

17º Festival de Málaga. Cine Español.

Seis títulos integran la sección paralela, competitiva, Zonazine, el espacio independiente.

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Málaga Premiere y Estrenos Especiales completan la oferta de novedades del certamen.

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miércoles, 18 de diciembre de 2013

Quiniela a los Premios Goya 2014 (V): Mejor Actor Secundario.

Continuamos con nuestro particular ránking a las categorías interpretativas de los próximos Premios Goya 2014 y lo hacemos atendiendo una de las más imprevisible de todas, en la que, incluso, es frecuente el que el número final de candidatos se aumente de cuatro a cinco debido al empate de votos entre algunos de los nominados. Algunos de los favoritos de noviembre mantienen sus opciones intactas tras el anuncio de los candidatos oficiales por parte de la Academia, pero el factor sorpresa nunca desaparece del todo. Sin ir más lejos, tras el anuncio ayer mismo de los nominados a los Premios Feroz, es obligado ingresar en la quiniela a alguno de sus nominados y cuestionarse las entusiastas opciones que desde ActoresSinVergüenza les auguramos a los líderes del ránking, todos ellos ausentes en los Feroz.

1. Sergi López, por Ismael.
2. Ramón Fontserè, por Vivir es fácil con los ojos cerrados.
3. Ramón Madaula, por La por (El miedo).
4. Carlos Areces, por Los amantes pasajeros.
5. Carlos Bardem, por Alacrán enamorado.
6. Enrique Villén, por Las brujas de Zugarramurdi.
7. Roberto Álamo, por La gran familia española.
8. Joaquín Núñez, por ¿Quién mató a Bambi?
9. Raúl Arévalo, por Los amantes pasajeros.
10. Pau Durà, por Todos queremos los mejor para ella.
11. Julián Villagrán, por ¿Quién mató a Bambi?
12. Secun de la Rosa, por La mula.
13. Manolo Solo, por La herida.
14. Antonio de la Torre, por La gran familia española.
15. Ramón Barea, por La herida.
16. Héctor Colomé, por La gran familia española.
17. Jose Coronado, por Los últimos días.


Pocas opciones parece que presenta Ismael, de Marcelo Piñeyro, de conseguir nominaciones a los próximos Goya, aunque debería figurar presente, sí o sí, en este apartado gracias al excelente y deslumbrante trabajo que en la cinta lleva a cabo Sergi López, en auténtico estado de gracia, imponiéndose pronto, como quien no quiere la cosa, en lo mejor de la película, gracias a una irresistible exhibición de desparpajo como ese músico fracasado que aprovecha cada mínima ocasión para "lanzar fichas" a la, de muy buen ver, madre de su amigo. De sus intervenciones nacen los grandes y reconfortantes momentos cómicos de la película, así como también la mayor carga de humanidad y sensitiva verosimilitud que destila la puesta en escena de Ismael. Un trabajo tan holgadamente naturalizado y detallado no debería ser ignorado a la hora componer la definitiva lista de nominados de este año, además proveniente de uno de nuestros intérpretes que mayor prestigio gozan en el extranjero, que sumaría con esta su cuarta nominación al Goya.



Desde el estreno en salas de Vivir es fácil con los ojos cerrados, de David Trueba, el veterano Ramón Fontserè ha venido ocupando la parte alta de todas las quinielas al mejor actor secundario, hasta su sorprendente ausencia entre los finalistas al Premio Feroz. Aún está por ver qué grado de influencia obtienen los recién nacidos premios de la Asociación de Informadores del Cine en las definitivas candidaturas de los premios de la Academia. Mientras tanto, es pronto para dilapidar las opciones de un actor que, nunca nominado a un Goya, posee un trabajo que es una de las grandes virtudes de la película, pues carga con solemne empatía con uno de esos personajes desbordados de magia y humanismo, de tan larga tradición cinematográfica, una especie de viejo lobo de mar anclado a tierra cargado de nobleza y honestidad por obra y gracia del extraordinario dominio del actor. Creemos que lo tiene fácil este año y es que su película se cuenta entre las favoritas a acumular un mayor número de nominaciones.


Tampoco ha sido nunca finalista a un Goya Ramón Madaula y, en contra de nuestros deseos, parece que este año lo tendrá difícil: la competencia es dura y muy amplia y su película, La por (El miedo), de Jordi Cadena, apenas ha llamado la atención mediática (ni tan siquiera figura entre las finalistas a alguna categoría en los Premios Feroz concedidos por la crítica nacional). Sin embargo, estamos ante uno de los trabajos más logrados y redondos vistos en una película española este año, resultando intachable la labor de Ramón Madaula, quien apenas necesita levantar la voz para transmitir y justificar toda la aprensión que destila la película. Rotundo y circunspecto, el trabajo de Madaula inserta incluso amargos apuntes que nos hablan incluso de ese otro 'miedo', el que padece el maltratador a quedarse irremediablemente solo. Puede que no llegue a la final por el Goya, pero se alza como uno de los más justos merecedores de la nominación.


Aunque estrenada a principios de año, una película de Pedro Almodóvar siempre es susceptible de acaparar nominaciones. Los amantes pasajeros no parece que vaya a arrasar, aunque su reciente nominación a los Premios del Cine Europeo, en la categoría de mejor comedia, y las inesperadas 5 candidaturas que atesora en los Premios Feroz parecen haber ampliado sus expectativas. No obstante, el miembro del abultado reparto de la cinta que parte con mayor ventaja sigue siendo Carlos Areces. Y es que el camaleonismo demostrado por el actor alcanza tal grado de estupefacción en el respetable que si algo permanece aún hoy en el recuerdo de la película es precisamente él. Cada leve gesto, cada mirada, cada aparición suya son una invitación descarada a la risotada.


Cuenta con el hándicap de que Alacrán enamorado pasó casi sin pena ni gloria por la cartelera y ha llovido mucho desde entonces. Por el contrario y para sorpresa de muchos, la película de Santiago A. Zannou se vio reforzada en la carrera a los Goya tras ser incluida dentro de las cuatro pre-seleccionadas por la Academia para competir por el Oscar. Esto ha evitado que el trabajo de Carlos Bardem pierda opciones, lo cual es de agradecer pues el actor se marca una interpretación implacablemente humanista y sobrecogedora, sobre ese acabado y fracasado boxeador retirado, redimido en entrenador, el personaje más interesante de la función a pesar de su obviedad manifiesta, pero que fue ensalzada como la mejor actuación de la película de manera unánime por toda la crítica especializada, algo que se ha visto refrendado con su reciente nominación a los Premios Feroz.


A estas alturas de la película pensar que un actor de la talla de Enrique Villén aún no tenga un Goya en su poder nos hace preguntarnos si el mundo se ha vuelto loco. Pero así es. Por esta razón, se hace casi obligado pensar en él como uno de los grandes favoritos en esta categoría y porque, además, lleva a cabo un estrambótico trabajo en Las brujas de Zugarramurdi, en una caracterización delirante, hiperbólica, libre de tabúes y prejuicios, por momentos despreciable, otros sumamente divertido, rebosando la maestría que le corresponde a un grande. Rodeado de esa atmósfera insana que recorre toda la película de Álex de la Iglesia, parece como si su trabajo fuera un homenaje encubierto al Igor que inmortalizara Marty Feldman en el clásico Young Frankenstein (El jovencito Frankenstein) (1974), de Mel Brooks. Las recientes 7 nominaciones recibidas por la película a los Premios Feroz, con su compañero de reparto, el nominado en esta categoría Mario Casas, fuera de circulación al haber sido propuesto por los productores como principal, dan alas a las opciones de Villén de ser incluido entre los finalistas.


Ha llegado la hora de incluir en la posición de privilegio que se merece en este ránking el trabajo de Roberto Álamo en La gran familia española, de Daniel Sánchez Arévalo. Siendo sinceros, no le veíamos con opciones dada la categoría de sus compañeros de reparto también presentes en esta categoría, pero su nombre no ha dejado de sonar fuerte entre los posibles en multitudes de quinielas a lo largo de estos meses y que han culminado en su nominación al mejor actor reparto en los Premios Feroz. No sería extraño, por tanto, que Álamo accediese a su primera nominación al Goya por un trabajo enormemente efectivo en su primaria intención de obtener las simpatías del espectador, como ese hermano deficiente que en su inconsciencia casi infantil evidencia incluso hasta mayor madurez que el resto de su familia, cargado de una magnífica ternura y expuesto a través de una detallista y brillante caracterización física del mismo.


Tachada de "colaboración", la participación de Joaquín Núñez en ¿Quién mató a Bambi?, de Santi Amodeo se alza pronto como la gran sorpresa en el campo interpretativo que ofrece tan disparatada comedia, un género, por lo general, poco dado a recibir recompensas goyescas. No obstante, Núñez se postula como uno de los grandes favoritos por un papel de irresistible ingenio que el actor malagueño literalmente borda, en un tono de intachable bufonada que no rehúsa las comparaciones con ciertos arquetipos presentes en la comedia americana más estrafalaria y revulsiva. Lo tiene difícil frente a verdaderos pesos pesados de nuestro cine, pero el estreno de su película va a quedar muy reciente cuando se inicie la fase de votación, lo que podría favorecerle.


El descubrimiento del registro plumífero de Raúl Arévalo en Los amantes pasajeros nos dejó a todos en verdadero estado de shock. La exacerbada feminidad de la que hacía gala y la descreída frescura con la que llevaba a cabo toda su intervención, convierten su trabajo en uno de los más desternillantemente disfrutables del año. El actor, verdaderamente radiante en la piel de ese exagerado azafato, se ha reintegrado a las quinielas por el Goya tras su reciente nominación a los Premios Feroz. Y, aunque creemos que las verdaderas opciones de la cinta de Almodóvar en esta categoría pasan por Carlos Areces, no está de más señalar que Arévalo es un actor que cuenta con las simpatías manifiestas de la Academia, que le ha nominado ya, para su corta trayectoria, en cuatro ocasiones.








Las mejores opciones de Todos queremos lo mejor para ella de resultar candidata a los Premios Goya son, ¡qué duda cabe!, el trabajo de su realizadora y el de su actriz protagonista, pero Pau Durà se presenta como un digno contrincante en esta categoría, al conseguir que el espectador comprenda e, incluso, comparta la posición de su personaje, a través de un cuidado humanismo y no poca ternura, así como también se atreve a exponer el miedo a afrontar cambios que se desmarquen de lo establecido que padece su rol y que degenerará en una incómoda violencia temperamental.


Aunque su rol pueda ser considerado co-protagonista, es cierto que Julián Villagrán goza de mayores opciones de resultar finalmente nominado como secundario, aunque debe competir con las opciones de su compañero en el reparto Joaquín Núñez. No obstante, Villagrán se marca una divertida interpretación en ¿Quién mató a Bambi?, de Santi Amodeo, entablando un jugoso juego interpretativo con Quim Gutiérrez, donde prevalece su contenido y ácido trabajo.



Parecía improbable por la multitud de problemas que habían impedido su estreno, pero La mula, la película que Michael Radford se negó a firmar, nos dejó mejor sabor de boca de lo que esperábamos. Parte de la culpa la tuvo el trabajo de Secun de la Rosa, en un papel poco desarrollado, pero que el actor supo sacar adelante imponiéndose pronto como el elemento cómico del relato, evolucionando con entusiasta soltura y campechanía por toda la película, tantas que aún permanece grabado en la memoria del respetable con no poca ternura y candidez, razones más que suficientes para valorarlo seriamente al Goya.


Las opciones de Manolo Solo de resultar finalmente nominado son tenues, no obstante ha dado dos trabajos bastante remarcables para el Cine Español de este año: uno sobrio, sencillo, cargado de humanismo y serenidad en uno de los mejores títulos del 2013, La herida, de Fernando Franco, una de las cintas que más presencia en las candidaturas importantes debería tener. El otro, la incorporación de un personaje desquiciado y casi caricaturesco en ¿Quién mató a Bambi?, de Santi Amodeo, una actuación delirante que causa un tronchante efecto en todo momento.


Otro que haga lo haga siempre estará presente ya en todas las quinielas y más si es, como en este caso, por un nuevo papel al servicio del director que le ha dado su único Goya hasta la fecha, Daniel Sánchez Arévalo. Su compañero Roberto Álamo en La gran familia española,  es el que parece mejor posicionado de cara a la nominación, sin embargo, Antonio de la Torre siempre es susceptible de recibir una nominación y es que su labor en la película roza la genialidad por momentos, siempre ajustado y casi impertérrito en ocasiones, De la Torre logra traspasar la pantalla y exponer sin concesiones los traumas de su personaje con el mínimo de elementos.


La herida debería suponer también el estreno en esto de los Premios Goya de un intérprete de larga trayectoria, ninguneado como pocos por la Academia: Ramón Barea, que en breves secuencias, logra encogernos el ánimo con su tierna y admirable actuación de ese anciano enfermo que se erige en un confortable bálsamo para la inestabilidad de la protagonista.


Lo mismo que con Barea habría que decir sobre Héctor Colomé, la diferencia es que a éste último nunca le han nominado. Quizás vaya siendo hora de enmendar ciertas deudas y esta categoría es muy dada a ello. Puede que el trabajo, cargado de humildad y entereza, que lleva a cabo este veterano de forma admirable en La gran familia española no sea el más acertado para propiciar una más que merecida nominación al Goya que sirva de homenaje a toda una trayectoria, precisamente por el escaso tiempo que se le ofrece en pantalla, pero no lo es menos el que cualquier empeño que se le encomiende a un actor de su categoría merecerá mil veces más una nominación al Goya que cualquier otro.


Queda muy lejos en el tiempo ya el estreno de Los últimos días, de los hermanos Pastor, lo cual nos hace pensar que las verdaderas opciones de la película siguen estando en las categorías técnicas. Por lo cual, el trabajo de Jose Coronado parece estar ya fuera de cualquier apuesta. No obstante, recordemos que llevaba a cabo una espléndida labor que superaba el esquematismo de su rol propiciándonos otro retrato de sucio y fracasado anti-héroe de esos que tan bien sabe sacar adelante y que terminaba siendo inolvidable en el diálogo frente a la hoguera en el interior de la iglesia, donde con pocas y escuetas palabras, lograba conmover el doble que toda la película entera.

jueves, 28 de noviembre de 2013

Premios Goya 2014: candidatos al Mejor Actor Secundario.


Más de cien candidatos figuran en la lista de posibles finalistas al Goya al mejor actor de reparto del 2014. Es, de lejos, la categoría interpretativa más concurrida. Prácticamente todos los favoritos que barajábamos en nuestra última quiniela han obtenido su correspondiente mención por parte de los productores de sus respectivas cintas. De todos ellos, el que parece ser un finalista asegurado es Ramón Fontserè, por Vivir es fácil con los ojos cerrados. Carlos Bardem también lo tendrá fácil con Alacrán enamorado, aunque también figure designado por su trabajo en Diamantes negros.


Las brujas de Zugarramurdi podría ganar tres nominaciones en esta categoría, aunque quien más posibilidades tiene es Enrique Villén, por delante de Pepón Nieto y Secun de la Rosa. Las mismas opciones presenta La gran familia española, con menciones para Héctor Colomé, Antonio de la Torre y Roberto Álamo. Mientras que la otra gran cinta coral del año, Los amantes pasajeros, sólo apuesta por dos de sus intérpretes al mejor actor de reparto: el favorito Carlos Areces y Raúl Arévalo.


La reciente ¿Quién mató a Bambi? también propone a tres actores: Julián Villagrán, Joaquín Núñez y Manolo Solo, éste con doble candidatura, pues también concurre con La herida, por la que también compite el reciente Premio Nacional de Teatro, Ramón Barea.


Los posibles repartos en los votos entre tanta competencia por las mismas películas, podrían resultar beneficiosas para los únicos representantes de otras cintas dignas de nominación en este apartado, como Pau Durà, por Tots volem il millor per a ella (Todos queremos lo mejor para ella), Ramón Madaula, por La por (El miedo), o, de nuevo Secun de la Rosa, por La mula.


Pero también podrían tener algo que decir al final los candidatos de Ismael, Sergi López y Juan Diego Botto, o el estupendo Jose Coronado de Los últimos días.


Contra todos ellos, parecen tener pocas opciones los seis candidatos presentados por Al final todos mueren, los cuatro de la co-producción con México Colosio, el asesinato, o los nada menos que nueve propuestos por Un dios prohibido.

Las sorpresas.

La mayor sorpresa ha sido, sin duda, la ausencia en esta categoría de uno de los máximos favoritos, Tito Valverde, por 15 años y un día, que sus responsables colocan en la categoría principal, restándole así posibilidades de resultar finalmente nominado.


La inclusión de Raúl Arévalo, por La vida inesperada, y de Luis Tosar, por A Night in Old Mexico; dos cintas que preveíamos no concurrirían en la presente edición de los Premios Goya, sino en la del año que viene.


Tampoco nos esperábamos el olvido en todas las categorías de Hijo de Caín, que aquí poseía una buena baza en el trabajo de Jack Taylor, actor que, al menos, figura entre los candidatos por su cometido en Presentimientos.


Así como también la presencia entre los candidatos de estrellas extranjeras de la talla de John Cusack, por Grand Piano, Stephen Rea, por Menú degustación, o Brian Cox, por Mindscape.


lunes, 18 de noviembre de 2013

Quiniela a los Premios Goya 2014 (IV): Mejor Actor Secundario.

Continuamos con nuestro particular ránking a las categorías interpretativas de los próximos Premios Goya 2014 y lo hacemos atendiendo a la más imprevisible de todas, en la que, incluso, es frecuente el que el número final de candidatos se aumente de cuatro a cinco debido al empate de votos entre algunos de los nominados. Algunos de los favoritos de octubre mantienen sus opciones intactas en noviembre, pero el factor sorpresa nunca desaparece del todo.

1. Ramón Fontserè, por Vivir es fácil con los ojos cerrados.
2. Fernando Valverde, por 15 años y un día.
3. Carlos Areces, por Los amantes pasajeros.
4. Carlos Bardem, por Alacrán enamorado.
5. Joaquín Núñez, por ¿Quién mató a Bambi?
6. Enrique Villén, por Las brujas de Zugarramurdi.
7. Pau Durà, por Todos queremos los mejor para ella.
8. Julián Villagrán, por ¿Quién mató a Bambi?
9. Javier Bardem, por Alacrán enamorado.
10. Secun de la Rosa, por La mula.
11. Manolo Solo, por La herida.
12. Antonio de la Torre, por La gran familia española.
13. Ramón Barea, por La herida.
14. Héctor Colomé, por La gran familia española.
15. Jose Coronado, por Los últimos días.
16. Juan Carlos Vellido, por Alpha.
17. Jack Taylor, por Hijo de Caín.



Desde el estreno en salas de Vivir es fácil con los ojos cerrados, de David Trueba, el veterano Ramón Fontserè debería ocupar la parte alta de todas las quinielas al mejor actor secundario. Nunca nominado a un Goya, el trabajo de Fontserè es una de las grandes virtudes de la película, pues carga con solemne empatía con uno de esos personajes desbordados de magia y humanismo, de tan larga tradición cinematográfica, una especie de viejo lobo de mar anclado a tierra cargado de nobleza y honestidad por obra y gracia del extraordinario dominio del actor. Lo tiene fácil este año y es que su pelicula se cuenta entre las favoritas a acumular un mayor número de nominaciones.

Si hay alguno de todos los posibles candidatos que parezca tener la nominación cantada ese es Fernando Valverde. Su trabajo en 15 años y un día roza la perfección en cada uno de sus planos, estoico, admirable, cargado de humanidad y rebosando empatía en cada frase. La calidez de la que está exenta la cinta de Gracia Querejeta es la que le sobra a la presencia de este veterano. Sus opciones al Goya son triples. Y es que a su estupenda actuación hay que sumar el que representa a la película seleccionada por la Academia de cara a los Oscar y también que ésta supone su vuelta a una pantalla grande después de ocho años, ¿qué mejor manera de homenajear su regreso que con una nominación al Goya?


Aunque estrenada a principios de año, una película de Pedro Almodóvar siempre es susceptible de acaparar nominaciones. Los amantes pasajeros no parece que vaya a arrasar, aunque su reciente nominación a los Premios del Cine Europeo, en la categoría de mejor comedia, parece haber ampliado sus expectativas. No obstante, el miembro del abultado reparto de la cinta que parte con ventaja sigue siendo Carlos Areces. Y es que el camaleonismo demostrado por el actor alcanza tal grado de estupefacción en el respetable que si algo permanece aún hoy en el recuerdo de la película es precisamente él. Cada leve gesto, cada mirada, cada aparición suya son una invitación descarada a la risotada.


Cuenta con el hándicap de que Alacrán enamorado pasó casi sin pena ni gloria por la cartelera y ha llovido mucho desde entonces. Por el contrario y para sorpresa de muchos, la película de Santiago A. Zannou se vio reforzada en la carrera a los Goya tras ser incluida dentro de las cuatro pre-seleccionadas por la Academia para competir por el Oscar. Esto ha evitado que el trabajo de Carlos Bardem pierda opciones, lo cual es de agradecer pues el actor se marca una interpretación implacablemente humanista y sobrecogedora, sobre ese acabado y fracasado boxeador retirado, redimido en entrenador, el personaje más interesante de la función a pesar de su obviedad manifiesta, pero que fue ensalzada como la mejor actuación de la película de manera unánime por toda la crítica especializada.


Tachada de "colaboración", la participación de Joaquín Núñez en ¿Quién mató a Bambi?, de Santi Amodeo se alza pronto como la gran sorpresa en el campo interpretativo que ofrece tan disparatada comedia, un género, por lo general, poco dado a recibir recompensas goyescas. No obstante, Núñez se postula como uno de los grandes favoritos por un papel de irresistible ingenio que el actor malagueño literalmente borda, en un tono de intachable bufonada que no rehúsa las comparaciones con ciertos arquetipos presentes en la comedia americana más estrafalaria y revulsiva. Lo tiene difícil frente a verdaderos pesos pesados de nuestro cine, pero el estreno de su película va a quedar muy reciente cuando se inicie la fase de votación, lo que podría favorecerle.


A estas alturas de la película pensar que un actor de la talla de Enrique Villén aún no tenga un Goya en su poder nos hace preguntarnos si el mundo se ha vuelto loco. Pero así es. Por esta razón, se hace casi obligado pensar en él como uno de los grandes favoritos en esta categoría y porque, además, lleva a cabo un estrambótico trabajo en Las brujas de Zugarramurdi, en una caracterización delirante, hiperbólica, libre de tabúes y prejuicios, por momentos despreciable, otros sumamente divertido, rebosando la maestría que le corresponde a un grande. Rodeado de esa atmósfera insana que recorre toda la película de Álex de la Iglesia, parece como si su trabajo fuera un homenaje encubierto al Igor que inmortalizara Marty Feldman en el clásico Young Frankenstein (El jovencito Frankenstein) (1974), de Mel Brooks.








Las mejores opciones de Todos queremos lo mejor para ella de resultar candidata a los Premios Goya son, ¡qué duda cabe!, el trabajo de su realizadora y el de su actriz protagonista, pero Pau Durà se presenta como un digno contrincante en esta categoría, al conseguir que el espectador comprenda e, incluso, comparta la posición de su personaje, a través de un cuidado humanismo y no poca ternura, así como también se atreve a exponer el miedo a afrontar cambios que se desmarquen de lo establecido que padece su rol y que degenerará en una incómoda violencia temperamental.


Aunque su rol pueda ser considerado co-protagonista, es cierto que Julián Villagrán goza de mayores opciones de resultar finalmente nominado si su productora le propone como secundario, aunque debe competir con las opciones de su compañero en el reparto Joaquín Núñez. No obstante, Villagrán se marca una divertida interpretación en ¿Quién mató a Bambi?, de Santi Amodeo, entablando un jugoso juego interpretativo con Quim Gutiérrez, donde prevalece su contenido y ácido trabajo.


En una categoría donde priman las sorpresas, nadie pone la mano en el fuego porque no vaya a resultar nominado Javier Bardem, actor que, como bien sabemos, haga lo haga siempre es susceptible de ser nominado e, incluso, premiado. En esta ocasión, no sería nada injusto pues hablamos de la sublime y espléndida colaboración que ejecuta en Alacrán enamorado. Sobrio y espeluznante, ofreciendo verdaderas clases de interpretación en cada una de sus breves y contundentes apariciones, el mayor obstáculo que puede tener son las posibilidades de su hermano, que goza de mayor lucimiento en pantalla.



Parecía improbable por la multitud de problemas que habían impedido su estreno, pero La mula, la película que Michael Radford se negó a firmar, nos dejó mejor sabor de boca de lo que esperábamos. Parte de la culpa la tuvo el trabajo de Secun de la Rosa, en un papel poco desarrollado, pero que el actor supo sacar adelante imponiéndose pronto como el elemento cómico del relato, evolucionando con entusiasta soltura y campechanía por toda la película, tantas que aún permanece grabado en la memoria del respetable con no poca ternura y candidez, razones más que suficientes para valorarlo seriamente al Goya.


Las opciones de Manolo Solo de resultar finalmente nominado son tenues, no obstante ha dado dos trabajos bastante remarcables para el Cine Español de este año: uno sobrio, sencillo, cargado de humanismo y serenidad en uno de los mejores títulos del 2013, La herida, de Fernando Franco, una de las cintas que más presencia en las candidaturas importantes debería tener. El otro, la incorporación de un personaje desquiciado y casi caricaturesco en ¿Quién mató a Bambi?, de Santi Amodeo, una actuación delirante que causa un tronchante efecto en todo momento.


Otro que haga lo haga siempre estará presente ya en todas las quinielas y más si es, como en este caso, por un nuevo papel al servicio del director que le ha dado su único Goya hasta la fecha, Daniel Sánchez Arévalo. Del abultado reparto de La gran familia española, Antonio de la Torre es el que, a priori, parte con ventaja de cara a una posible nominación y es que su labor en la película roza la genialidad por momentos, siempre ajustado y casi impertérrito en ocasiones, De la Torre logra traspasar la pantalla y exponer sin concesiones los traumas de su personaje con el mínimo de elementos.


La herida debería suponer también el estreno en esto de los Premios Goya de un intérprete de larga trayectoria, ninguneado como pocos por la Academia: Ramón Barea, que en breves secuencias, logra encogernos el ánimo con su tierna y admirable actuación de ese anciano enfermo que se erige en un confortable bálsamo para la inestabilidad de la protagonista.


Lo mismo que con Barea habría que decir sobre Héctor Colomé, la diferencia es que a éste último nunca le han nominado. Quizás vaya siendo hora de enmendar ciertas deudas y esta categoría es muy dada a ello. Puede que el trabajo, cargado de humildad y entereza, que lleva a cabo este veterano de forma admirable en La gran familia española no sea el más acertado para propiciar una más que merecida nominación al Goya que sirva de homenaje a toda una trayectoria, precisamente por el escaso tiempo que se le ofrece en pantalla, pero no lo es menos el que cualquier empeño que se le encomiende a un actor de su categoría merecerá mil veces más una nominación al Goya que cualquier otro.


Queda muy lejos en el tiempo ya el estreno de Los últimos días, de los hermanos Pastor, lo cual nos hace pensar que las verdaderas opciones de la película siguen estando en las categorías técnicas. Por lo cual, el trabajo de Jose Coronado parece estar ya fuera de cualquier apuesta. No obstante, recordemos que llevaba a cabo una espléndida labor que superaba el esquematismo de su rol propiciándonos otro retrato de sucio y fracasado anti-héroe de esos que tan bien sabe sacar adelante y que terminaba siendo inolvidable en el diálogo frente a la hoguera en el interior de la iglesia, donde con pocas y escuetas palabras, lograba conmover el doble que toda la película entera.


Muy por debajo en la tabla se estrena Juan Carlos Vellido gracias a su trabajo en el deficiente thriller Alpha, de Joan Cutrina, donde a pesar de componer con estoicismo y solemnidad su personaje, levantándolo del lugar común y confiriéndole una grata empatía que fomenta la desconcertante sensación de hallarse todo el filme a favor del lado de los "malos", la repercusión y el resultado final de la película nos invitan a hablar de las posibilidades de Vellido como prácticamente inexistentes.


Prácticamente las mismas que debe tener el británico Jack Taylor, de larga y fecunda trayectoria en el Cine Español, pero quede constancia aquí de que su trabajo en Hijo de Caín, de Jesús Monllaó, no desmerecería de resultar finalista a un Goya y es que, aportando una exquisita disciplina y su acostumbrado estoicisimo a un personaje poco desarrollado, Taylor, con una clase indiscutible, transforma un rol secundario y bidimensional en el de más indiscutible interés fílmico, algo que sólo consiguen los grandes.

ATENTOS A:



Ismael podría significar su cuarta nominación al Goya, el problema es que, a tenor de lo que hemos podido ver en el tráiler, el papel de Sergi López en la película de Marcelo Piñeyro peca de amable y bienintencionado, lo que le resta a la estrella posibilidades ante una Academia fascinada por su lado oscuro, pues siempre que le han nominado ha sido por sus papeles de malvado.


Por ello es probable que su compañero en el reparto, Juan Diego Botto obtenga el favor de la Academia, sobre todo gracias a un personaje que, según se vislumbra, proporcionará al actor suficientes dosis de lucimiento en materia dramática.


Por último, presente en la actual edición del Festival de Gijón, donde compite en la Sección Oficial, no queremos pasar la oportunidad de señalar las posibilidades que veteranos de la talla de Luis Varela, Jesús Guzmán o, sobre todo, Fernando Esteso (interpretándose a sí mismo, pero en un cambio de registro sorprendente, profundamente dramático), podrían tener si Blockbuster, de Tirso Calero, llegara a conocer una distribución normalizada. Y es que una película de actores que hable sobre los actores tiene siempre a la Academia comiendo en la palma de su mano.



miércoles, 9 de octubre de 2013

Quiniela a los Premios Goya 2014 (III): Mejor Actor Secundario.

Dentro del campo interpretativo, ésta es la categoría más imprevisible de todas, en la que, incluso, es frecuente el que el número final de candidatos se aumente de cuatro a cinco (seis en la edición correspondiente al año 1989) debido al empate de votos entre algunos de los nominados. Por lo que, cualquier conjetura puede resultar bastante alejada de la realidad definitiva. A día de hoy, los siguientes trabajos son los que más opciones deberían tener de figurar dentro de la terna final, lo que no quita que en los próximos meses los favoritos sean otros.

1. Fernando Valverde, por 15 años y un día.
2. Carlos Areces, por Los amantes pasajeros.
3. Carlos Bardem, por Alacrán enamorado.
4. Enrique Villén, por Las brujas de Zugarramurdi.
5. Javier Bardem, por Alacrán enamorado.
6. Antonio de la Torre, por La gran familia española.
7. Secun de la Rosa, por La mula.
8. Héctor Colomé, por La gran familia española.
9. Jose Coronado, por Los últimos días.
10. Jack Taylor, por Hijo de Caín.


Si hay alguno de todos los posibles candidatos que parezca tener la nominación cantada ese es Fernando Valverde. Su trabajo en 15 años y un día roza la perfección en cada uno de sus planos, estoico, admirable, cargado de humanidad y rebosando empatía en cada frase. La calidez de la que está exenta la cinta de Gracia Querejeta es la que le sobra a la presencia de este veterano. Sus opciones al Goya son triples. Y es que a su estupenda actuación hay que sumar el que representa a la película seleccionada por la Academia de cara a los Oscar y también que ésta supone su vuelta a una pantalla grande después de ocho años, ¿qué mejor manera de homenajear su regreso que con una nominación al Goya?


Aunque estrenada a principios de año, una película de Pedro Almodóvar siempre es susceptible de acaparar nominaciones. Los amantes pasajeros no parece que vaya a arrasar, pero las opciones de Carlos Areces en esta categoría no han hecho más que reforzarse con el paso de los meses. Y es que el camaleonismo demostrado por el actor alcanza tal grado de estupefacción en el respetable que si algo permanece aún hoy en el recuerdo de la película es precisamente él. Cada leve gesto, cada mirada, cada aparición suya son una invitación descarada a la risotada.


Cuenta con el hándicap de que Alacrán enamorado pasó casi sin pena ni gloria por la cartelera y ha llovido mucho desde entonces. Por el contrario y para sorpresa de muchos, la película de Santiago A. Zannou se vio reforzada en la carrera a los Goya tras ser incluida dentro de las cuatro pre-seleccionadas por la Academia para competir por el Oscar. Esto ha evitado que el trabajo de Carlos Bardem pierda opciones, lo cual es de agradecer pues el actor se marca una interpretación implacablemente humanista y sobrecogedora, sobre ese acabado y fracasado boxeador retirado, redimido en entrenador, el personaje más interesante de la función a pesar de su obviedad manifiesta, pero que fue ensalzada como la mejor actuación de la película de manera unánime por toda la crítica especializada.


A estas alturas de la película pensar que un actor de la talla de Enrique Villén aún no tenga un Goya en su poder nos hace preguntarnos si el mundo se ha vuelto loco. Pero así es. Por esta razón, se hace casi obligado pensar en él como uno de los grandes favoritos en esta categoría y porque, además, lleva a cabo un estrambótico trabajo en Las brujas de Zugarramurdi, en una caracterización delirante, hiperbólica, libre de tabúes y prejuicios, por momentos despreciable, otros sumamente divertido, rebosando la maestría que le corresponde a un grande. Rodeado de esa atmósfera insana que recorre toda la película de Álex de la Iglesia, parece como si su trabajo fuera un homenaje encubierto al Igor que inmortalizara Marty Feldman en el clásico Young Frankenstein (El jovencito Frankenstein) (1974), de Mel Brooks.


En una categoría donde priman las sorpresas, nadie pone la mano en el fuego porque no vaya a resultar nominado Javier Bardem, actor que, como bien sabemos, haga lo haga siempre es susceptible de ser nominado e, incluso, premiado. En esta ocasión, no sería nada injusto pues hablamos de la sublime y espléndida colaboración que ejecuta en Alacrán enamorado. Sobrio y espeluznante, ofreciendo verdaderas clases de interpretación en cada una de sus breves y contundentes apariciones, el mayor obstáculo que puede tener son las posibilidades de su hermano, que goza de mayor lucimiento en pantalla.


Otro que haga lo haga siempre estará presente ya en todas las quinielas y más si es, como en este caso, por un nuevo papel al servicio del director que le ha dado su único Goya hasta la fecha, Daniel Sánchez Arévalo. Del abultado reparto de La gran familia española, Antonio de la Torre es el que, a priori, parte con ventaja de cara a una posible nominación y es que su labor en la película roza la genialidad por momentos, siempre ajustado y casi impertérrito en ocasiones, De la Torre logra traspasar la pantalla y exponer sin concesiones los traumas de su personaje con el mínimo de elementos. 


Parecía improbable por la multitud de problemas que habían impedido su estreno, pero La mula, la película que Michael Radford se negó a firmar, nos dejó mejor sabor de boca de lo que esperábamos. Parte de la culpa la tuvo el trabajo de Secun de la Rosa, en un papel poco desarrollado, pero que el actor supo sacar adelante imponiéndose pronto como el elemento cómico del relato, evolucionando con entusiasta soltura y campechanía por toda la película, tantas que aún permanece grabado en la memoria del respetable con no poca ternura y candidez, razones más que suficientes para valorarlo seriamente al Goya.


Lo mismo que con Villén habría que decir sobre Héctor Colomé, la diferencia es que a éste último nunca le han nominado. Quizás vaya siendo hora de enmendar ciertas deudas y esta categoría es muy dada a ello. Puede que el trabajo, cargado de humildad y entereza, que lleva a cabo este veterano de forma admirable en La gran familia española no sea el más acertado para propiciar una más que merecida nominación al Goya que sirva de homenaje a toda una trayectoria, precisamente por el escaso tiempo que se le ofrece en pantalla, pero no lo es menos el que cualquier empeño que se le encomiende a un actor de su categoría merecerá mil veces más una nominación al Goya que cualquier otro.


Queda muy lejos en el tiempo ya el estreno de Los últimos días, de los hermanos Pastor, lo cual nos hace pensar que las verdaderas opciones de la película siguen estando en las categorías técnicas. Por lo cual, el trabajo de Jose Coronado parece estar ya fuera de cualquier apuesta. No obstante, recordemos que llevaba a cabo una espléndida labor que superaba el esquematismo de su rol propiciándonos otro retrato de sucio y fracasado anti-héroe de esos que tan bien sabe sacar adelante y que terminaba siendo inolvidable en el diálogo frente a la hoguera en el interior de la iglesia, donde con pocas y escuetas palabras, lograba conmover el doble que toda la película entera.


Prácticamente ninguna opción debe tener el británico Jack Taylor, de larga y fecunda trayectoria en el Cine Español, pero quede constancia aquí de que su trabajo en Hijo de Caín, de Jesús Monllaó, no desmerecería de resultar finalista a un Goya y es que, aportando una exquisita disciplina y su acostumbrado estoicisimo a un personaje poco desarrollado, Taylor, con una clase indiscutible, transforma un rol secundario y bidimensional en el de más indiscutible interés fílmico, algo que sólo consiguen los grandes.

ATENTOS A:


Otro veterano nunca nominado al Goya y algún que otro motivo ha dado a la Academia para que le tuviesen en consideración. Este año Ramon Fontserè podría convertirse en uno de los favoritos indiscutibles en la carrera gracias a participar en una de las que, se dice y se rumorea, será una de las cintas del año: Vivir es fácil con los ojos cerrados, de David Trueba. 


Ismael podría significar su cuarta nominación al Goya, el problema es que, a tenor de lo que hemos podido ver en el tráiler, el papel de Sergi López en la película de Marcelo Piñeyro peca de amable y bienintencionado, lo que le resta a la estrella posibilidades ante una Academia fascinada por su lado oscuro, pues siempre que le han nominado ha sido por sus papeles de malvado.


Por ello es probable que su compañero en el reparto, Juan Diego Botto obtenga el favor de la Academia, sobre todo gracias a un personaje que, según se vislumbra, proporcionará al actor suficientes dosis de lucimiento en materia dramática.


Todo lo contrario a lo que nos proporcionará el más reciente ganador del Goya al mejor secundario, un Julián Villagrán que podría repetir galardón gracias a la comedia ¿Quién mató a Bambi?, de Santi Amodeo, donde parece dar un recital cómico de verdadera altura.


Con menos tiempo en pantalla que el anterior, el también más reciente ganador del Goya, esta vez revelación, Joaquín Núñez podría consolidarse en la industria gracias a su papel de colaboración en ¿Quién mató a Bambi?, sin duda alguna el abogado que interpreta parece no tener desperdicio.


Tiene pinta de que Tres bodas de más, de Javier Ruiz Caldera, puede ser la comedia del año y es posible que la Academia lo entienda así también, premiando por ello a algunos de sus intérpretes. El camaleonismo de Paco León podría verse así beneficiado.


Por último, y aunque aún no está confirmada su llegada a las salas, no queremos pasar la oportunidad de señalar las posibilidades que veteranos de la talla de Luis Varela, Jesús Guzmán o, sobre todo, Fernando Esteso (interpretándose a sí mismo, pero en un cambio de registro sorprendente, profundamente dramático), podrían tener si Blockbuster, de Tirso Calero, llegara a conocer una distribución normalizada. Y es que una película de actores que hable sobre los actores tiene siempre a la Academia comiendo en la palma de su mano.