Karra Elejalde regresa el viernes a los cines.

Repasamos la filmografía del actor cuando regresa a la comedia con "Ocho apellidos vascos".

Palmarés XXIII Premios de la Unión de Actores.

"Caníbal", de Manuel Martín Cuenca, una de las vencedoras con 2 premios.

17º Festival de Málaga. Cine Español.

La Sección Oficial está compuesta por 15 largometrajes muy esperados para este 2014.

17º Festival de Málaga. Cine Español.

Seis títulos integran la sección paralela, competitiva, Zonazine, el espacio independiente.

17º Festival de Málaga. Cine Español.

Málaga Premiere y Estrenos Especiales completan la oferta de novedades del certamen.

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miércoles, 19 de febrero de 2014

Aura Garrido ya rueda "Asesinos inocentes", junto a Maxi Iglesias en Sevilla.


De que Aura Garrido es una de las más firmes candidatas a engrosar en las listas de las figuras más destacadas de nuestro particular star system da fe el hecho de que no pare de acumular proyectos. Si hace unos días nos hacíamos eco de que protagonizaría el interesante thriller sobrenatural Vulcania, puesta de largo del cortometrajista José Skaf, con producción nada menos que de Zentropa, la filial española de la productora del danés Lars Von Trier, previsto su rodaje a partir del próximo mes de mayo; ahora la actriz madrileña es noticia porque se encuentra inmersa en pleno rodaje de Asesinos inocentes, otro thriller, esta vez con elementos de enredo y humor que supondrá también el debut en el largometraje de su director, el habitual productor y cortometrajista Gonzalo Bendala.


La película estará producida por Áralan Films, de la que el propio Bendala es socio junto a Marta Velasco, y parte de un guión escrito por el propio director en colaboración con José Manuel Asensio y se inspira libremente en los intentos frustrados de asesinato que sufrió Michael Malloy, un exbombero irlandés que vivió en la década de los años 20 en Nueva York, como parte de una trama para cobrar una indemnización de la compañía aseguradora, según ha explicado el director. Asesinos inocentes cuenta la historia de Francisco Garralda, un joven universitario que, en una situación personal muy comprometida, recibe una oferta para matar a Espinosa, su profesor de Psicología, con la peculiaridad de que dicho encargo parte de la propia víctima.


Poco se sabe del papel que efectuará Garrido en la trama, pero sí que el atribulado protagonista lo encarnará Maxi Iglesias, mientras que al oportunista profesor le dará vida un veterano de la talla de Miguel Ángel Solá. En el reparto figura también el televisivo Luis Fernández. El equipo rueda, desde el pasado 17 de febrero, en la ciudad de Sevilla, que continúa su escalada ascendente como escenario cinematográfico de primer nivel tras albergar los rodajes de otras destacadas producciones como La isla mínima, de Alberto Rodríguez, o La ignorancia de la sangre, de Manuel Gómez Pereira.


jueves, 19 de septiembre de 2013

Un canto al AMOR con sabor a gaseosa.


Con la práctica totalidad de la prensa especializada rendida a sus pies y con cifras de taquilla en verdad esperanzadoras (fue la película española que mejor media de recaudación obtuvo por copia el fin de semana de su estreno), es lógico y razonable que a uno le dé por pensar que se encuentra ante una de las que podría considerarse pequeña joya del cine patrio en este 2013. ¿Estábamos ante el debut del año en el cine español? Nada más lejos de la realidad, señoras y señores. No nos llamemos a engaño, que Barcelona, nit d'estiu (Barcelona, noche de verano), debut en la dirección de largometrajes de Dani de la Orden, se queda en las antípodas de los grandes e inolvidables debuts con los que, por suerte, nuestro cine nos sorprende año sí y año también. ¿Quiere decir esto que estamos ante una película mala? En absoluto, lo único que pretendo decir es que la película no merece ni por asomo el tremendo beneplácito suscitado entre los críticos.


Si bien comparto la opinión generalizada acerca de que se trata de un filme cuya mayor virtud es su falta de ambiciones, que sin tabúes de ningún tipo se atreve a hablar de un tema tan manido y mil veces defenestrado en el cine como es el AMOR (sí, sí, en mayúsculas) y hacerlo además sin rodeos, abordándolo desde una óptica marcadamente romántica, edulcorada y hasta cursi, sin que por ello se le caigan los anillos; también disiento de tal al creer que dicha virtud nada en un mar de aceite si observamos con detenimiento los pilares sobre los que se sustenta todo el edificio. Para empezar, un guión no ya sólo poco trabajado, donde apenas detectamos la más mínima profundidad en la descripción de personajes y situaciones, sino absolutamente esquemático, que bebe y se emborracha de los clichés más recurridos en este tipo de producciones para dar forma a los conflictos y a los caracteres de los distintos personajes protagonistas de estas seis historias cruzadas, obteniendo un mejunje que no molesta por lo trillado, sino por su escasez de inventiva y su inequívoca y soporífera previsibilidad.


Ninguna de las historias de amor, desamor o tensión sexual no resuelta brilla precisamente por un desarrollo audaz o, por lo menos, novedoso. Sólo existen destellos de algo realmente bueno en algunos contados momentos de la película (el descubrimiento de la paternidad y la responsabilidad que conlleva en un caso, la confesión amorosa de dos amigos vía juego etílico en otro, el adoctrinamiento amatorio de una niña a su hermanastro retraído en última instancia), que terminan siendo perjudicados por el segundo gran defecto de la cinta: una puesta en escena más cercana a los dogmas de un spot publicitario que a los de un auténtico y veraz ejercicio cinematográfico. Barcelona, nit d'estiu se la juega a ganar a través de un montaje desequilibrado, una colección de estampas de bonito acabado visual y una música sentimental y algo melancólica para acompañar emocionalmente no a los personajes ni mucho menos a las imágenes, sino a los entregados espectadores que, todo hay que decirlo, se quedarían fríos durante el visionado si no escuchara de fondo las bonitas canciones de Joan Dausà (también presente en el reparto como protagonista de una de las historias).


Las seis historias se terminan quedando vacías, huecas, embargadas por la misma emoción que desprenden los anuncios de Coca-Cola, de efecto instantáneo y más rápido olvido, dejando a Barcelona, nit d'estiu muy lejos de todos los referentes cinematográficos a los que alude, consciente e inconscientemente (incluso desde la confección del mismo cartel) en su predecible transcurrir y ni donde una historia tan, a priori, subversiva como la de la pareja de futbolistas homosexuales alcanza la altura crítica que tan a gritos pedía, produciendo casi más sonrojo por la resolución caricaturesca de la misma que por la falta de química establecida entre sus dos intérpretes (Àlex Monner y Luis Fernández). Apartado este, el de la interpretación, en el que no hay actores que puedan destacar por la obvia razón de lidiar todos ellos con personajes que no van más allá de una simple y estereotipada máscara de roles establecidos. Sólo la televisiva Bárbara Santa Cruz logra hacerse un hueco en nuestra cinefilia por dotar a su personaje (y a su historia) de un componente diferenciador: una más que agradecida autoironía, plasmada gracias a la sutil y soslayada vis cómica con la que afronta la práctica totalidad de su participación.



Puntos fuertes a los Goya 2014:
- Mejor Actriz Revelación: Bárbara Santa Cruz.

lunes, 16 de septiembre de 2013

¡Maldita resaca!


El cine de terror para adolescentes viene adoleciendo en los últimos años de una cierta falta de inventiva, una palpable escasez de ideas realmente originales que tiene su origen en la propia naturaleza del (sub)género, donde es difícil desmarcarse de lo establecido y acertar con una reinvención de la fórmula. El slasher, que es como se denominó al género allá por los 80 cuando los estadounidenses copiaron y banalizaron a los célebres giallos italianos, no es que esté de capa caída, sino que parece dar poco margen de maniobra a sus perpetradores para revitalizar, innovar y dar alas al género. Y España no iba a ser una excepción. De ello da buena cuenta el último ejemplo cinematográfico que desembarcó el pasado viernes en las carteleras de nuestro país. 


Este After party posee una premisa argumental decididamente irónica y bastante suculenta: un joven, guapo y chulito ídolo de masas televisivo se queda encerrado en una casa laberíntica tras una devastadora fiesta junto a tres fans adolescentes y a un asesino armado con cuchillo y que viene a imitar los asesinatos acaecidos en la serie de TV que le ha hecho famoso. Esta idea de partida se malgasta al poco de comenzar porque queda demasiado patente desde el principio que After party no va a rozar ni tan siquiera la posibilidad de aprovechar la ocasión para construir una crítica, o por lo menos un atisbo de ella, acerca del mundillo del famoseo televisivo y sus persistentes fans en edades hormonales. Lo que es peor, ni mucho menos se toma todo el asunto con un mínimo de perspicacia y afronta tan terrible suceder de acontecimientos "terroríficos" con la voluntad de reírse de sí misma, algo que en su día hizo muy grande al inicio de la saga Scream (1996), de Wes Craven.


Es más, el grado de insensatez se alcanza cuando, pasada la mitad del metraje, desaprovechando un giro de guión no por esperado y bastante previsible, menos eficaz, su director, el debutante Miguel Larraya se atreve a virar el tono de su criatura y After party abandona los trillados senderos del terror con cuchilladas por el del thriller asfixiante y claustrofóbico en virtud del escenario único en el que transcurre la trama. Y si en la primera parte, Larraya se había desenvuelto con corrección, a pesar de una equivocada y tramposa planificación en aras del giro posterior, tras éste, el director pierde fuelle y estampa su película contra un muro, primero al demostrarse incapaz de generar tensión y atmósfera dentro de un registro que requiere de tales para funcionar y, segundo, con una resolución final definitivamente soporífera.


Larraya no sólo no logra levantar su película con su oficio, sino que además demuestra poseer poco tino en la dirección de actores, pues no hay ni uno solo de los pocos intérpretes de la cinta que no patine en su trabajo ante las cámaras, empezando por el protagonista, el televisivo Luis Fernández, y terminando por los cameos de Úrsula Corberó (en una secuencia inicial que remite directamente y sin tapujos a la que abría Scream) y Pilar Rubio, sin olvidarnos del grupo de quinceañeras protagonistas, a cada cual más desajustada, dando forma a algo que se acerca más a una representación teatral de un colegio de primaria que a un trabajo interpretativo realmente serio y profesional. 


Puntos fuertes a los Goya 2014:
- Ninguno.