Karra Elejalde regresa el viernes a los cines.

Repasamos la filmografía del actor cuando regresa a la comedia con "Ocho apellidos vascos".

Palmarés XXIII Premios de la Unión de Actores.

"Caníbal", de Manuel Martín Cuenca, una de las vencedoras con 2 premios.

17º Festival de Málaga. Cine Español.

La Sección Oficial está compuesta por 15 largometrajes muy esperados para este 2014.

17º Festival de Málaga. Cine Español.

Seis títulos integran la sección paralela, competitiva, Zonazine, el espacio independiente.

17º Festival de Málaga. Cine Español.

Málaga Premiere y Estrenos Especiales completan la oferta de novedades del certamen.

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lunes, 3 de febrero de 2014

Los Gaudí coronan a "La plaga", de Neus Ballús, sin olvidarse de "Los últimos días", de los hermanos Pastor.


Abrimos la recta final de la presente temporada de premios en nuestra cinematografía con la concesión, anoche, desde el Barcelona Teatre Musical, de los Premios Gaudí que la Academia del Cine Catalán otorgó en su VI edición. Fue una gala ágil y dinámica, conducida con gracia por Àngel Llàcer, que se vio afectada por el conflicto laboral que enfrenta a la cadena pública autonómica TV3 con sus trabajadores, lo que hizo que el acto coincidiera con una jornada de huelga que obligó a cerrar un acuerdo en el último momento entre la Academia y la Xarxa Audiovisual Local para que así los Gaudí disfrutaran de su merecida retransmisión en directo por televisión.

Contra todos los pronósticos, Neus Ballús hubo de subir hasta en cuatro ocasiones al escenario para recoger los galardones que fue cosechando su ópera prima La plaga, que terminó protagonizando la gran sorpresa de la noche al alzarse con los Gaudí más importantes (película, dirección y guión, además de montaje). Presente en el pasado Festival de Berlín 2013, nominada también a los Premios del Cine Europeo, así como a los Goya en la categoría de dirección novel, los cuatro premios otorgados ayer a La plaga celebran la mirada sobre el presente desalentador, del todo a contracorriente, de un tipo de cine (catalán sí, pero también español) completamente minoritario, de difícil, casi invisible acceso a los circuitos convencionales de distribución y exhibición.



Sin embargo, frente a este fantástico reconocimiento a un cine profundamente comprometido, los académicos catalanes también se permitieron el lujo de coronar por todo lo alto ese otro cine de gran factura técnica, adscrito sin disimulos al cine de género y cuya última intención no es otra que la de generar industria elaborando productos dirigidos al gran público. Por ello, Los últimos días, de Álex y David Pastor, que partía como la gran favorita de la noche con 11 nominaciones, finalizó la noche aupándose como la película con mayor número de estatuillas: siete, todas en apartados técnicos salvo la correspondiente a la mejor película en lengua no catalana. Ante su éxito, otros títulos de similares características, también ampliamente nominados, como Fill de Caín (Hijo de Caín), de Jesús Monllaó Plana, con 8 nominaciones, Grand Piano, de Eugenio Mira, con 6, o El cuerpo, de Oriol Paulo, con 3, se fueron completamente de vacío, convirtiéndose la primera de las tres en la gran derrotada de esta VI edición de los Premios Gaudí.

El resto de galardones fue bastante repartido. Así, dos de las películas que más han dado que hablar (por distintas razones) del cine catalán del año pasado, lograron sendos galardones 'menores': Barcelona, nit d'estiu (Barcelona, noche de verano), de Dani de la Orden, ganó en el apartado de mejor música original (contaba con 3 nominaciones), e Història de la meva mort (Historia de mi muerte), de Albert Serra, se hizo con el correspondiente al mejor vestuario (tras figurar candidata en 4 apartados).


Dos de las mejores muestras cinematográficas que nos deparó el 2013 desde Cataluña tampoco se fueron de vacío. Hablamos de Tots volem el millor per a ella (Todos queremos lo mejor para ella), de Mar Coll, y La por (El miedo), de Jordi Cadena. La primera, que partía como una de las grandes favoritas con 8 nominaciones, logró triunfar en las categorías interpretativas femeninas. Clara Segura ganaba de este modo el segundo Gaudí de su carrera a la mejor secundaria, mientras su compañera de reparto, Nora Navas, hacía honor a su condición de máxima favorita obteniendo también su segundo Gaudí, que muy probablemente sea el premio más importante que obtenga por su excelente trabajo pues lo tendrá realmente difícil en los ya cercanos Premios Goya.


La contundente y magnífica cinta de Cadena, que contaba con 5 nominaciones, logró colarse en el palmarés final al ganar una de las más merecidas de la noche: la de mejor actor secundario para el terrorífico despliegue de Ramón Madaula, modélico Gaudí que palia en parte el olvido sufrido por el actor en otras convocatorias de premios. El correspondiente al mejor actor recayó, contra todos los pronósticos (que daban como vencedor a Eduard Fernández, por Todas las mujeres), pero también como debía de ser, al veterano José Sacristán, reciente Premio de Honor en los Premios Feroz, por su imponente e inolvidable trabajo en El muerto y ser feliz, que ya le valiera la Concha de Plata en el Festival de San Sebastián 2012 y el Goya en la pasada edición.

La herida, de Fernando Franco, única película española candidata en la categoría de mejor película europea, y una de las grandes favoritas a los Goya, hubo de irse de vacío al competir con la obra maestra que es Amour (Amor), de Michael Haneke. Por su parte, tampoco deparó sorpresa alguna el premio al mejor documental, que recayó en otra de las favoritas a los Premios de la Academia: Mon Petit (Mundo pequeño), de Marcel Barrena.


Con el merecido Gaudí de Honor otorgado a la maravillosa actriz Julieta Serrano, se completó esta VI edición de los Premios de la Academia del Cine Catalán que, a diferencia de lo que ha venido sucediendo en los años anteriores, y en consonancia con el resto de galardones que pueblan nuestra cinematografía (como los Forqué o los Feroz), pugnan por premiar lo diferente y lo valiente frente a los estándares de una industria fuertemente anquilosada, echando por la borda cualquier tipo de quiniela que pueda generarse de cara a la gran cita de premios de nuestra industria: los Goya.

Mejor Película:

  • Barcelona, nit d'estiu (Barcelona, noche de verano), de Dani de la Orden.
  • Fill de Caín (Hijo de Caín), de Jesús Monllaó Plana.
  • La plaga, de Neus Ballús. Ganadora.
  • Tots volem el millor per a ella (Todos queremos lo mejor para ella), de Mar Coll.
Mejor Película en Lengua No Catalana:

  • El cuerpo, de Oriol Paulo.
  • El muerto y ser feliz, de Javier Rebollo.
  • Grand Piano, de Eugenio Mira.
  • Los últimos días, de Álex y David Pastor. Ganadora.
Mejor Director:

  • Neus Ballús, por La plaga. Ganadora.
  • Jordi Cadena, por La por (El miedo).
  • Mar Coll, por Todos queremos lo mejor para ella.
  • Álex y David Pastor, por Los últimos días.
Mejor Guión:

  • Neaus Ballús y Pau Subirós, por La plaga. Ganadora.
  • Jordi Cadena y Núria Villazán, por El miedo.
  • Mar Coll y Valentina Viso, por Todos queremos lo mejor para ella.
  • Álex y David Pastor, por Los últimos días.
Mejor Actriz Protagonista:

  • Nora Navas, por Todos queremos lo mejor para ella. Ganadora.
  • Candela Peña, por Ayer no termina nunca.
  • Vicky Peña, por Un berenar a Ginebra (Una merienda en Ginebra).
  • Ingrid Rubio, por La Estrella.
Mejor Actor Protagonista:

  • Javier Cámara, por Ayer no termina nunca.
  • Eduard Fernández, por Todas las mujeres.
  • José Sacristán, por El muerto y ser feliz. Ganador.
  • David Solans, por Hijo de Caín.
Mejor Actriz Secundaria:
  • Carmen Machi, por La Estrella.
  • María Molins, por Hijo de Caín.
  • Àgata Roca, por Todos queremos lo mejor para ella.
  • Clara Segura, por Todos queremos lo mejor para ella. Ganadora.
Mejor Actor Secundario:

  • Jose Coronado, por Hijo de Caín.
  • Pau Durà, por Todos queremos lo mejor para ella.
  • Sergi López, por Ismael.
  • Ramon Madaula, por El miedo. Ganador.
Mejor Dirección de Producción:

  • Josep Amorós, por Los últimos días. Ganador.
  • Aritz Cirbián, por Otel·lo.
  • Oriol Maymó, por Món Petit (Mundo Pequeño).
  • Iván S. Mas, por Hijo de Caín.
Mejor Película Documental:
  • Bajarí, de Eva Vila.
  • Els records glaçats, de Albert Solé.
  • Mundo Pequeño, de Marcel Barrena. Ganador.
  • Serrat y Sabina, el símbolo y el cuate, de Francesc Relea.
Mejor Dirección Artística:

  • Alain Bainée, por Mindscape.
  • Balter Gallart, por Los últimos días. Ganador.
  • Sylvia Steinbrecht, por 3 bodas de más.
  • Sebastian Vogler y Mihnea Mihailescu, por Història de la meva mort (Historia de mi muerte).
Mejor Montaje:

  • Bernat Aragonès, por Hijo de Caín.
  • Neus Ballús y Domi Parra, por La plaga. Ganador.
  • David Gallart, por El miedo.
  • Elena Ruiz y Albert Gutiérrez, por Barcelona, noche de verano.
Mejor Música Original:

  • Joan Dausà, por Barcelona, noche de verano. Ganador.
  • Víctor Reyes, por Grand Piano.
  • Pau Vallvé, por Mundo Pequeño.
  • Fernando Velázquez, por Los últimos días.
Mejor Dirección de Fotografía:

  • Daniel Aranyó, por Los últimos días. Ganador.
  • Diego Dussuel, por La plaga.
  • Sergi Gallardo, por El miedo.
  • Jimmy Gimferrer, por Historia de mi muerte.
Mejor Vestuario:

  • Núria Anglada, por Hijo de Caín.
  • Patricia Monné, por Grand Piano.
  • Lourdes Pérez y Rosa Tharrats, por Historia de mi muerte. Ganador.
  • Olga Rodal, por Los últimos días.
Mejor Sonido:

  • Albert Manera, Isaac Bonfill, Oscar Grau y Marc Orts, por Hijo de Caín.
  • Albert Manera, James Muñoz y José A. Manovel, por Grand Piano.
  • Albert Manera, Oriol Tarragó y David Calleja, por El cuerpo.
  • Licio Marcos de Oliveira, Oriol Tarragó y David Calleja, por Los últimos días. Ganador.
Mejores Efectos Especiales:

  • Lluís Castells (Fassman); Lluís Rivera (In Extremis Film Service); David Martí y Montse Ribé (DDT), por El cuerpo.
  • Lluís Rivera, Pablo Perona, Juanma Nogales, Jon Aguirre, Manuel Ramírez e Isidro Jiménez, por Los últimos días. Ganador.
  • Àlex Villagrasa y Raúl Romanillos, por Grand Piano.
  • Mister X, Cúbica User T38, DDT (David Martí y Montse Ribé), por Mamá.
Mejor Maquillaje y Peluquería:

  • Laura Bruy y Txus González, por Todos queremos lo mejor para ella.
  • Ana López-Puigcerver y Belén López-Puigcerver, por Grand Piano.
  • Patricia Reyes, por Los últimos días. Ganadora.
  • Mariona Trias y Lluís Soriano, por Historia de mi muerte.
Mejor Película Europea:

  • Amour (Amor), de Michael Haneke. Ganadora.
  • Hannah Arendt, de Margarethe von Trotta.
  • La herida, de Fernando Franco.
  • La vie d'Adèle (La vida de Adèle), de Abdellatif Kechiche.

sábado, 4 de enero de 2014

Los Premios Gaudí sucumben a "Los últimos días", la gran favorita con 11 nominaciones.


La Academia del Cine Catalán dio a conocer ayer por la mañana los candidatos definitivos a la VI edición de sus Premios Gaudí, el máximo galardón que se concede a la producción catalana, y las sorpresas han sido múltiples. Los últimos días, la cinta apocalíptica de los hermanos Pastor, estrenada en el primer trimestre del año y que apenas suena en las quinielas a los próximos Premios Goya, se ha impuesto como la gran favorita al sumar el mayor número de nominaciones (11), entre ellas algunas de las más importantes, como mejor película en lengua no catalana, dirección o guión, junto a su presencia entre los finalistas a casi todas las categorías técnicas. Como ocurría el año pasado, cuando Lo imposible, de Juan Antonio Bayona, ganó 6 estatuillas, los Gaudí vuelven a ensalzar con este reconocimiento a Los últimos días a un cine industrialmente impecable y de buen acabado técnico, de exportación fácil, y de clara vocación comercial, por mucho que esto repercuta al nivel narrativo que, como en la cinta de los Pastor, cojeaba de forma alarmante.


Algo que evidencian también las 8 nominaciones logradas por Fill de Caín (Hijo de Caín), de Jesús Monllaó Plana, incluida la de mejor película, thriller muy bien armado en su aspecto formal que pecaba de un grave error de previsibilidad, lo que ponía de manifiesto la condición de novel de su director. No obstante, su presencia entre las favoritas para los académicos catalanes servirá para resarcir a sus responsables del injusto veto sufrido por la cinta en los Premios Goya, donde debido a un error de trámite en el momento de presentar sus candidaturas, la Academia dejó fuera de la competición a Hijo de Caín por incumplimiento de las bases de participación.


En el mismo saco podríamos incluir las 6 nominaciones conseguidas por Grand piano, de Eugenio Mira, todas técnicas (salvo la de mejor película en lengua no catalana), que vienen a valorar muy positivamente la excelencia técnica de un producto excesivamente hueco en su base argumental y servicial a los cánones del cine de consumo; o las 3 anecdóticas alcanzadas por El cuerpo, de Oriol Paulo, thriller mejor construido que los anteriores y, por lo tanto, preferible a ellos, estrenado en diciembre del año pasado.


La otra gran favorita y que a todas luces se perfila como la cinta que más opciones posee para materializar sus candidaturas en premios, es Tots volem el millor per a ella (Todos queremos lo mejor para ella), de Mar Coll. Esta extraordinaria pieza, de corte intimista, ha obtenido el favor de la Academia también en 8 categorías, siendo una fuerte contendiente en las de mejor película, dirección, guión y, sobre todo, actriz protagonista, pues Nora Navas no sólo ganó la Espiga de Plata a la mejor actriz en el pasado Festival de Valladolid por esta película, sino que además se perfila como una de las máximas favoritas a figurar candidata también a los Premios Goya.


Favorita a figurar en los Goya en la categoría documental, La plaga, alabado y premiadísimo debut en la dirección de Neus Ballús, ha proporcionado las más entusiastas sorpresas de la lista de candidatos a estos Premios Gaudí, al sumar 5 candidaturas, colándose entre las finalistas a la mejor película, mejor dirección y mejor guión. También a 5 premios aspira otra de nuestras cintas imprescindibles del pasado año, La por (El miedo), de Jordi Cadena, ninguneada en la categoría reina, figura, no obstante, entre las candidatas a mejor dirección y mejor guión, amén de mejor actor secundario para el intachable trabajo realizado por Ramon Madaula, para el que ésta supone su primera nominación a estos galardones.


Son significativas también las 4 nominaciones recibidas por la personal Història de la meva mort (Historia de mi muerte), de Albert Serra, que aunque sólo figure candidata en apartados técnicos, hablan muy bien sobre los paradójicos gustos de unos académicos que tampoco han olvidado el auténtico sleeper del año, la colorista pero insustancial Barcelona, nit d'estiu (Barcelona, noche de verano), de Dani de la Orden, candidata en 3 categorías, siendo una de ellas la de mejor película del año.


En el capítulo específico de la interpretación, hay que reseñar los olvidos entre los finalistas de los otros intérpretes de El miedo, los sobresalientes Roser Camí y Igor Szpakowski, éste último especialmente reseñable cuando en su lugar figura candidato el también joven David Solans, por Hijo de Caín, en un trabajo más convencional y esquemático que el de Szpakowski. Junto a Solans, compiten al premio al mejor actor protagonista el ganador del Goya el año pasado, José Sacristán, por El muerto y ser feliz, y dos de los máximos favoritos a figurar candidatos a los Premios de la Academia este mismo año, Eduard Fernández, por Todas las mujeres, y Javier Cámara, por Ayer no termina nunca. Fernández se postula ya como el claro favorito, siendo más que probable que obtenga así su tercer Premio Gaudí en la que supone su cuarta nominación a estos premios.


A Navas, para quien éste podría ser su segundo Gaudí tras el obtenido por Pa negre (Pan negro) (2010), de Agustí Villaronga, le disputará el premio nada menos que Candela Peña, por Ayer no termina nunca, para quien ésta podría ser la única nominación importante que obtendrá este año al estar muy reñida la competición a los Goya. Significa su segunda candidatura a los Gaudí, justo un año después de ganarlo en la categoría secundaria por Una pistola en cada mano (2012), de Cesc Gay. Lo mismo con Vicky Peña, para quien esta nominación por Un berenar a Ginebra (Una merienda en Ginebra) supone su segunda vez tras obtenerlo como secundaria por Catalunya über alles (2011), de Ramon Térmens. Por su parte, Ingrid Rubio se estrena en los Gaudí por su espléndido protagonista en La Estrella, merecido reconocimiento a un trabajo que nos tememos pasará desapercibido en el resto de premios cinematográficos del año.


También por La Estrella ha logrado ser candidata en la categoría secundaria Carmen Machi, significando ésta una de sus primeras menciones para uno de los premios cinematográficos más importantes del país. No lo tendrá fácil, pues compite nada menos que con las actrices de Todos queremos lo mejor para ella: Àgata Roca, en su primera nominación, y Clara Segura, que obtiene aquí su tercera nominación a un premio que ya ganó por Les dues vides d'Andrés Rabadán (Las dos vidas de Andrés Rabadán) (2008), de Ventura Durall. La cuarta finalista no es otra que la última ganadora del Gaudí protagonista, María Molins, por Hijo de Caín, logrando también así su tercera nominación.


Como Madaula, sus compañeros en la liza al mejor secundario Jose Coronado y Pau Durà compiten por primera vez a los Gaudí, por Hijo de Caín y Todos queremos lo mejor para ella, respectivamente; siendo Sergi López el único de los contendientes con experiencia en estos galardones, pues ya había sido candidato, también como secundario, por Petit indi (2009), de Marc Recha. Su presente nominación, debida a su maravilloso trabajo en Ismael, supone una grata sorpresa no sólo por el merecimiento de la misma, sino porque muy probablemente sea una de las pocas recompensas que obtendrá un trabajo digno de los más grandes premios cinematográficos del año.


Por último, se hace obligado reseñar la nominación obtenida por una de las grandes favoritas a los Goya, La herida, de Fernando Franco, en la categoría de mejor película europea, junto a tres de las películas que más premios y menciones andan recibiendo en los últimos tiempos: la última ganadora del Oscar a la mejor película en lengua extranjera, Amour (Amor), de Michael Haneke, la ganadora de la Palma de Oro del último Festival de Cannes, La vie d'Adèle (La vida de Adèle), de Abdellatif Kechiche, y Hannah Arendt, de Margarethe von Trotta.



Mejor Película:

  • Barcelona, nit d'estiu (Barcelona, noche de verano), de Dani de la Orden.
  • Fill de Caín (Hijo de Caín), de Jesús Monllaó Plana.
  • La plaga, de Neus Ballús.
  • Tots volem el millor per a ella (Todos queremos lo mejor para ella), de Mar Coll.
Mejor Película en Lengua No Catalana:

  • El cuerpo, de Oriol Paulo.
  • El muerto y ser feliz, de Javier Rebollo.
  • Grand Piano, de Eugenio Mira.
  • Los últimos días, de Álex y David Pastor.
Mejor Director:

  • Neus Ballús, por La plaga.
  • Jordi Cadena, por La por (El miedo).
  • Mar Coll, por Todos queremos lo mejor para ella.
  • Álex y David Pastor, por Los últimos días.
Mejor Guión:

  • Neaus Ballús y Pau Subirós, por La plaga.
  • Jordi Cadena y Núria Villazán, por El miedo.
  • Mar Coll y Valentina Viso, por Todos queremos lo mejor para ella.
  • Álex y David Pastor, por Los últimos días.
Mejor Actriz Protagonista:

  • Nora Navas, por Todos queremos lo mejor para ella.
  • Candela Peña, por Ayer no termina nunca.
  • Vicky Peña, por Un berenar a Ginebra (Una merienda en Ginebra).
  • Ingrid Rubio, por La Estrella.
Mejor Actor Protagonista:

  • Javier Cámara, por Ayer no termina nunca.
  • Eduard Fernández, por Todas las mujeres.
  • José Sacristán, por El muerto y ser feliz.
  • David Solans, por Hijo de Caín.
Mejor Actriz Secundaria:
  • Carmen Machi, por La Estrella.
  • María Molins, por Hijo de Caín.
  • Àgata Roca, por Todos queremos lo mejor para ella.
  • Clara Segura, por Todos queremos lo mejor para ella.
Mejor Actor Secundario:

  • Jose Coronado, por Hijo de Caín.
  • Pau Durà, por Todos queremos lo mejor para ella.
  • Sergi López, por Ismael.
  • Ramon Madaula, por El miedo.
Mejor Dirección de Producción:

  • Josep Amorós, por Los últimos días.
  • Aritz Cirbián, por Otel·lo.
  • Oriol Maymó, por Món Petit (Mundo Pequeño).
  • Iván S. Mas, por Hijo de Caín.
Mejor Película Documental:
  • Bajarí, de Eva Vila.
  • Els records glaçats, de Albert Solé.
  • Mundo Pequeño, de Marcel Barrena.
  • Serrat y Sabina, el símbolo y el cuate, de Francesc Relea.
Mejor Dirección Artística:

  • Alain Bainée, por Mindscape.
  • Balter Gallart, por Los últimos días.
  • Sylvia Steinbrecht, por 3 bodas de más.
  • Sebastian Vogler y Mihnea Mihailescu, por Història de la meva mort (Historia de mi muerte).
Mejor Montaje:

  • Bernat Aragonès, por Hijo de Caín.
  • Neus Ballús y Domi Parra, por La plaga.
  • David Gallart, por El miedo.
  • Elena Ruiz y Albert Gutiérrez, por Barcelona, noche de verano.
Mejor Música Original:

  • Joan Dausà, por Barcelona, noche de verano.
  • Víctor Reyes, por Grand Piano.
  • Pau Vallvé, por Mundo Pequeño.
  • Fernando Velázquez, por Los últimos días.
Mejor Dirección de Fotografía:

  • Daniel Aranyó, por Los últimos días.
  • Diego Dussuel, por La plaga.
  • Sergi Gallardo, por El miedo.
  • Jimmy Gimferrer, por Historia de mi muerte.
Mejor Vestuario:

  • Núria Anglada, por Hijo de Caín.
  • Patricia Monné, por Grand Piano.
  • Lourdes Pérez y Rosa Tharrats, por Historia de mi muerte.
  • Olga Rodal, por Los últimos días.
Mejor Sonido:

  • Albert Manera, Isaac Bonfill, Oscar Grau y Marc Orts, por Hijo de Caín.
  • Albert Manera, James Muñoz y José A. Manovel, por Grand Piano.
  • Albert Manera, Oriol Tarragó y David Calleja, por El cuerpo.
  • Licio Marcos de Oliveira, Oriol Tarragó y David Calleja, por Los últimos días.
Mejores Efectos Especiales:

  • Lluís Castells (Fassman); Lluís Rivera (In Extremis Film Service); David Martí y Montse Ribé (DDT), por El cuerpo.
  • Lluís Rivera, Pablo Perona, Juanma Nogales, Jon Aguirre, Manuel Ramírez e Isidro Jiménez, por Los últimos días.
  • Àlex Villagrasa y Raúl Romanillos, por Grand Piano.
  • Mister X, Cúbica User T38, DDT (David Martí y Montse Ribé), por Mamá.
Mejor Maquillaje y Peluquería:

  • Laura Bruy y Txus González, por Todos queremos lo mejor para ella.
  • Ana López-Puigcerver y Belén López-Puigcerver, por Grand Piano.
  • Patricia Reyes, por Los últimos días.
  • Mariona Trias y Lluís Soriano, por Historia de mi muerte.
Mejor Película Europea:

  • Amour (Amor), de Michael Haneke.
  • Hannah Arendt, de Margarethe von Trotta.
  • La herida, de Fernando Franco.
  • La vie d'Adèle (La vida de Adèle), de Abdellatif Kechiche.

martes, 31 de diciembre de 2013

Nuestros 10(+1) mejores actores del 2013.


En el año en el que nos dejaron actores tan grandes e inolvidables como Alfredo Landa, Fernando Guillén o José Sancho, hemos asistido a la confirmación de talentos tan notables que pugnan por convertirse en parte importante de nuestro particular Olimpo de dioses de la pantalla. Y es que, en materia interpretativa, el Cine Español de 2013 nos ha dado importantes razones como para seguir defendiendo la excelente categoría artística de nuestros intérpretes. Nos han hecho llorar, reír, bailar, estremecernos de amor y hasta de miedo, representando desde la gran pantalla a tipos a los que nos pegaríamos como una lapa y viajaríamos tras ellos hasta el fin del mundo o todo lo contrario. 2013 ha sido el año en el que hemos tenido hasta en la sopa la irresistible sonrisa de Quim Gutiérrez, el rey de la cartelera con cuatro películas estrenadas, y en el que hemos vislumbrado la madurez interpretativa de Mario Casas, al que también vimos en tres películas. Pero, sobre ellos, los que más nos han gustado en ActoresSinVergúenza, aquellos que se han colado (o cimentado) en un rincón especial de nuestra cinefilia este 2013 son estos:

10. Carlos Areces, por Los amantes pasajeros.


Le vimos travestido en Las brujas de Zugarramurdi, de Álex de la Iglesia, formando un tronchante tándem con Santiago Segura, pero ni eso pudo hacernos olvidar la genialidad que Pedro Almódovar extrajo de Carlos Areces en Los amantes pasajeros, donde el actor podría ser fácilmente catalogado como "la auténtica reina del baile". El camaleonismo de Carlos 'pestañones' Areces arranca y alcanza grados de estupefacción en el respetable en Los amantes pasajeros, que si suma carcajada tras carcajada es simple y llanamente por el trabajo de Areces, soltando las inenarrables frases escritas por el manchego con esa insulsez tan característica suya y que aporta el nivel justo de mala uva a un personaje estereotipado, sí, pero ciertamente irresistible. Cada leve gesto, cada mirada, cada aparición suya son una invitación descarada a la risotada. Si hay un motivo por el que recomendar el visionado de Los amantes pasajeros, ése es el trabajo de Carlos Areces.

9. Miquel Fernández, por La gran familia española.


Aunque con larga y fecunda trayectoria teatral, en materia cinematográfica se puede hablar de Miquel Fernández como la más sugestiva y esperanzadora revelación acaecida para la gran pantalla este 2013, refrendada además por una manifiesta versatilidad que ha demostrado, con creces, formando parte del trío protagonista del desapercibido thriller Alpha, de Joan Cutrina, y, sobre todo, liderando sin querer el elenco de La gran familia española, de Daniel Sánchez Arévalo, donde fácilmente se alza como lo mejor de la película gracias a un matizado, preciso y pormenorizado retrato de su personaje, de sus neuras y sus traumas, acertando hasta el más mínimo gesto en su exposición de las mismas. Parece claro que con Fernández ha nacido un actor de auténtico carácter para el cine español, de esos que, como los más grandes, son capaces de saltar de un registro a otro sin mostrar por el camino signos de desgaste. Esperemos no equivocarnos, pero podría ser que en un futuro no lejano hablemos de él en los mismos términos en los que a día de hoy hablamos de Luis Tosar o Eduard Fernández.

8. Fernando Valverde, por 15 años y un día.


Después de ocho largos años sin aparecer en una gran pantalla, Gracia Querejeta nos devolvió a este grande y encima en un papel bastante jugoso en 15 años y un día. Y, tal y como preveíamos, el intérprete no defraudó las expectativas, marcándose para la ocasión un trabajo que roza la perfección en cada uno de sus planos: estoico, admirable, cargado de humanidad y rebosando empatía en cada frase, logrando que la calidez de la que está exenta la cinta, se la otorgue de sobra la presencia de este veterano. Puede hablarse, por tanto, de uno los más extraordinarios y mejor aprovechados come-back que se recuerdan en nuestro cine, digno de la gran categoría interpretativa de Tito Valverde.

7. Francesco Carril, por Los ilusos.


Lejos de toda duda, Carril supone una de las grandes virtudes de esa gran sorpresa cinematográfica que fue Los ilusos, de Jonás Trueba, donde el novel intérprete carga con un protagonista indefinido, descolocado y desubicado (en tiempo y forma) dentro de la narración, probablemente igual que el propio intérprete, y que va ganando enteros (él y su personaje) a medida que van surgiendo conversaciones, miradas y encuentros con otros (intérpretes y personajes), hasta terminar encontrando su sitio; todo ello a través de un tremendo ejercicio de investigación y creación interpretativa completamente alejado de normas y cánones, lleno de espontaneidad, inseguridades y frescura que, por sí solo, justifica su presencia entre los mejores trabajos masculinos vistos en el cine español de 2013.

6. Sergi López, por Ismael.


Ha sido el último en llegar a la cartelera pero poco le ha bastado a este veterano para colarse entre los mejores del año. Y es que, tal y como nos tiene acostumbrados, Sergi López lleva a cabo en Ismael, de Marcelo Piñeyro un excelente y deslumbrante trabajo, en auténtico estado de gracia, imponiéndose pronto, como quien no quiere la cosa, en lo mejor de la película, gracias a una irresistible exhibición de desparpajo como ese músico fracasado que aprovecha cada mínima ocasión para "lanzar fichas" a la, aún de muy buen ver, madre de su amigo. De sus intervenciones nacen los grandes y reconfortantes momentos cómicos de la película, así como también la mayor carga de humanidad y sensitiva verosimilitud que destila la puesta en escena de Ismael. Un trabajo tan holgadamente naturalizado y detallado no podía faltar en nuestra lista.

5. Ramón Madaula, por La por (El miedo).


Quizás sea este uno de los trabajos más logrados y redondos vistos en una película española este año, pero su extensión total en el filme, desgraciadamente corta, nos obliga a mencionarlo en la parte intermedia de la tabla. No obstante, quede constancia de nuestra más rendida admiración hacia la labor de este veterano intérprete, espeluznantemente intachable, pues apenas necesita levantar la voz para transmitir y justificar toda la aprensión que destila la película. Rotundo y circunspecto, el trabajo de Madaula inserta incluso amargos apuntes que nos hablan, de manera insospechada, de ese otro 'miedo', el que padece el maltratador a quedarse irremediablemente solo.

4. Antonio Dechent, por A puerta fría.


Eficaz y siempre eficiente secundario (le pudimos ver en La última isla, de Dácil Pérez de Guzmán), Xavi Puebla nos ofreció, por fin, a este sevillano como máximo protagonista de una película. Justo ganador del premio al mejor actor en el Festival de Málaga 2012 y uno de los grandes olvidados en las nominaciones de los Premios Goya del año pasado, el trabajo de Dechent roza lo sublime transmitiendo verdad desde la nada, poniéndose la naturalidad por bandera y traspasando la pantalla para ahogarnos con la angustia y la desesperación que inundan su mirada. Contagiado por ese espíritu áspero e insensible que recorre toda la película, Dechent nos lanza sin medias tintas toda la bajeza moral de su personaje, invitándonos a recorrer junto a él los rincones más incómodos de esa bajada a los infiernos, de ese desapacible viaje al lugar donde el deber hace tambalear los cimientos de la dignidad.

3. Javier Cámara, por Vivir es fácil con los ojos cerrados.


Si hay un actor que este año merezca un premia, sea el que sea, ése es Javier Cámara. No sólo nos volvió a deleitar con su cara más 'loca' en Los amantes pasajeros, si no que, además, se atrevió a marcarse un rotundo y emocionalmente sublime duelo interpretativo frente a Candela Peña en Ayer no termina nunca, de Isabel Coixet. Por si esto no fuera poco, en el último trimestre del año David Trueba nos lo volvió a servir como inolvidable protagonista de Vivir es fácil con los ojos cerrados, en un trabajo de enorme aprehensión, que invita a descartar a cualquier otro actor para tal empeño, incapaces todos de abordarlo de forma tan sobresaliente como él lo hace. Cámara parece haber nacido para interpretar a este personaje, pues resulta un intérprete especialmente dotado para reflejar sin coartadas ante las cámaras todo el patetismo de sus criaturas, sin caer nunca en convencionalismos pueriles o en falsas y amaneradas caricaturas, estériles siempre de emoción. El actor está literalmente espléndido a lo largo de todo el filme, sin alardes desorbitados, desde una agradecida y primorosa contención, plasmando con una naturalidad cercana a la espontaneidad todos los claroscuros de un personaje eminentemente ingenuo y dándole, de paso, un giro imprevisto y muy agradecido a su registro tragicómico.

2. Àlex Brendemühl, por Wakolda (El médico alemán).


Àlex Brendemühl podría haber alcanzado este año un nuevo estatus dentro del panorama interpretativo nacional y tal cosa se la debe el actor al trabajo que lleva a cabo en Wakolda (El médico alemán), de Lucía Puenzo. Habiendo estrenado este mismo año Insensibles, de Juan Carlos Medina, donde su aplicado y funcional empeño casi nos obligaba a hablar de desaprovechamiento, llegó a tiempo esta co-producción con Argentina para resarcirle, donde se marca una prodigiosa interpretación en la piel de ese diabólico personaje, lamentablemente célebre, que fue el médico y antropólogo nazi Josef Mengele. Un trabajo metódico hasta el paroxismo, que incluso moldea su efectivo acento alemán con insertos del particular acento del sur de la Patagonia (lugar donde se localiza la trama), y que Brendemühl ejecuta con una fría contención, pero sin renunciar a una imprevista humanización de un personaje con el que el espectador llegará hasta a simpatizar, dada la considerable cercanía y llaneza con la que su actor nos lo muestra en pantalla. Doble mérito, por tanto, el de ser rotundamente fiel a la imagen establecida de un personaje a través de su legado histórico y el de traspasar el umbral de representación del mito para dotar al personaje de un alma ciertamente tangible y corpórea, que desalienta al espectador dada su palpable carga de verosimilitud interna.

1. Eduard Fernández, por Todas las mujeres (ex-aequo).


Conduce con mano diestra, segura y fascinante la desequilibrada película de Mariano Barroso, Todas las mujeres, logrando una actuación en absoluto estado de gracia. El intérprete se permite el lujazo de pasearse sin tapujos por todos los vericuetos de su personaje, ahondando incluso en los más desagradables, y hacerlo además desde una sublime precisión, matizando y depurando hasta el extremo cada uno de los rasgos (físicos, psíquicos y emocionales) de su personaje, logrando que tan impresentable protagonista no solo nos resulte simpático sino que, para más inri, nos induzca a no poca compasión. Eso sí, en su pletórica exhibición interpretativa colabora el sugestivo juego dialéctico y la química mutante que logra establecer con todas sus oponentes femeninas, que le sirven en bandeja la posibilidad de marcarse unos irreprochables duelos interpretativos de primerísimo nivel. Sin lugar a dudas, Eduard Fernández, cuando parecía que ya no podía sorprendernos más, demuestra en Todas las mujeres estar, como su personaje, por encima del bien y del mal.

1. Antonio de la Torre, por Caníbal (ex-aequo).


Le vimos tirando de carisma en Los amantes pasajeros, luego efectuando un modélico empeño cómico en La gran familia española y, para rematar el año, se dejó ver en Gente en sitios, esa obra maestra indescriptible de Juan Cavestany. Pero si alguien dudaba que este 2013 ha sido el año de Antonio de la Torre, no tiene más que recuperar del injusto olvido esa admirable pieza que fue Caníbal, de Manuel Martín Cuenca, donde el actor andaluz se mostraba radicalmente demoledor en su esterilizada y minuciosa exposición del carácter retraído y autosuficiente de su personaje. A través de una conveniente contención y una solidez apabullante, De la Torre va dando forma a la que se debe erigir desde ya en su mejor actuación para el cine, sustentada toda ella en el magnífico partido que de su expresiva y contundente mirada líquida extrae el director para que los pensamientos, las dudas y hasta los miedos del personaje traspasen la pantalla y, llegado el caso, congelen el ánimo del respetable. Todo ello, además, protegido por una descollante naturalidad, sin subrayados ni estridencias del todo innecesarios, lo que ayuda a implantar la conseguida condición de absoluto personaje anónimo, de ser otro tipo más del montón, que sobrevuela al protagonista, añadiendo con esto un componente aún más sobrecogedor a la historia. Literalmente devorado por la personalidad de su personaje, De la Torre termina confeccionando una actuación de implacable y árido efectismo en el respetable que, en el ensimismamiento que la recorre encierra el germen del terror que no tardará en ponerse de manifiesto.

miércoles, 18 de diciembre de 2013

Quiniela a los Premios Goya 2014 (V): Mejor Actor Secundario.

Continuamos con nuestro particular ránking a las categorías interpretativas de los próximos Premios Goya 2014 y lo hacemos atendiendo una de las más imprevisible de todas, en la que, incluso, es frecuente el que el número final de candidatos se aumente de cuatro a cinco debido al empate de votos entre algunos de los nominados. Algunos de los favoritos de noviembre mantienen sus opciones intactas tras el anuncio de los candidatos oficiales por parte de la Academia, pero el factor sorpresa nunca desaparece del todo. Sin ir más lejos, tras el anuncio ayer mismo de los nominados a los Premios Feroz, es obligado ingresar en la quiniela a alguno de sus nominados y cuestionarse las entusiastas opciones que desde ActoresSinVergüenza les auguramos a los líderes del ránking, todos ellos ausentes en los Feroz.

1. Sergi López, por Ismael.
2. Ramón Fontserè, por Vivir es fácil con los ojos cerrados.
3. Ramón Madaula, por La por (El miedo).
4. Carlos Areces, por Los amantes pasajeros.
5. Carlos Bardem, por Alacrán enamorado.
6. Enrique Villén, por Las brujas de Zugarramurdi.
7. Roberto Álamo, por La gran familia española.
8. Joaquín Núñez, por ¿Quién mató a Bambi?
9. Raúl Arévalo, por Los amantes pasajeros.
10. Pau Durà, por Todos queremos los mejor para ella.
11. Julián Villagrán, por ¿Quién mató a Bambi?
12. Secun de la Rosa, por La mula.
13. Manolo Solo, por La herida.
14. Antonio de la Torre, por La gran familia española.
15. Ramón Barea, por La herida.
16. Héctor Colomé, por La gran familia española.
17. Jose Coronado, por Los últimos días.


Pocas opciones parece que presenta Ismael, de Marcelo Piñeyro, de conseguir nominaciones a los próximos Goya, aunque debería figurar presente, sí o sí, en este apartado gracias al excelente y deslumbrante trabajo que en la cinta lleva a cabo Sergi López, en auténtico estado de gracia, imponiéndose pronto, como quien no quiere la cosa, en lo mejor de la película, gracias a una irresistible exhibición de desparpajo como ese músico fracasado que aprovecha cada mínima ocasión para "lanzar fichas" a la, de muy buen ver, madre de su amigo. De sus intervenciones nacen los grandes y reconfortantes momentos cómicos de la película, así como también la mayor carga de humanidad y sensitiva verosimilitud que destila la puesta en escena de Ismael. Un trabajo tan holgadamente naturalizado y detallado no debería ser ignorado a la hora componer la definitiva lista de nominados de este año, además proveniente de uno de nuestros intérpretes que mayor prestigio gozan en el extranjero, que sumaría con esta su cuarta nominación al Goya.



Desde el estreno en salas de Vivir es fácil con los ojos cerrados, de David Trueba, el veterano Ramón Fontserè ha venido ocupando la parte alta de todas las quinielas al mejor actor secundario, hasta su sorprendente ausencia entre los finalistas al Premio Feroz. Aún está por ver qué grado de influencia obtienen los recién nacidos premios de la Asociación de Informadores del Cine en las definitivas candidaturas de los premios de la Academia. Mientras tanto, es pronto para dilapidar las opciones de un actor que, nunca nominado a un Goya, posee un trabajo que es una de las grandes virtudes de la película, pues carga con solemne empatía con uno de esos personajes desbordados de magia y humanismo, de tan larga tradición cinematográfica, una especie de viejo lobo de mar anclado a tierra cargado de nobleza y honestidad por obra y gracia del extraordinario dominio del actor. Creemos que lo tiene fácil este año y es que su película se cuenta entre las favoritas a acumular un mayor número de nominaciones.


Tampoco ha sido nunca finalista a un Goya Ramón Madaula y, en contra de nuestros deseos, parece que este año lo tendrá difícil: la competencia es dura y muy amplia y su película, La por (El miedo), de Jordi Cadena, apenas ha llamado la atención mediática (ni tan siquiera figura entre las finalistas a alguna categoría en los Premios Feroz concedidos por la crítica nacional). Sin embargo, estamos ante uno de los trabajos más logrados y redondos vistos en una película española este año, resultando intachable la labor de Ramón Madaula, quien apenas necesita levantar la voz para transmitir y justificar toda la aprensión que destila la película. Rotundo y circunspecto, el trabajo de Madaula inserta incluso amargos apuntes que nos hablan incluso de ese otro 'miedo', el que padece el maltratador a quedarse irremediablemente solo. Puede que no llegue a la final por el Goya, pero se alza como uno de los más justos merecedores de la nominación.


Aunque estrenada a principios de año, una película de Pedro Almodóvar siempre es susceptible de acaparar nominaciones. Los amantes pasajeros no parece que vaya a arrasar, aunque su reciente nominación a los Premios del Cine Europeo, en la categoría de mejor comedia, y las inesperadas 5 candidaturas que atesora en los Premios Feroz parecen haber ampliado sus expectativas. No obstante, el miembro del abultado reparto de la cinta que parte con mayor ventaja sigue siendo Carlos Areces. Y es que el camaleonismo demostrado por el actor alcanza tal grado de estupefacción en el respetable que si algo permanece aún hoy en el recuerdo de la película es precisamente él. Cada leve gesto, cada mirada, cada aparición suya son una invitación descarada a la risotada.


Cuenta con el hándicap de que Alacrán enamorado pasó casi sin pena ni gloria por la cartelera y ha llovido mucho desde entonces. Por el contrario y para sorpresa de muchos, la película de Santiago A. Zannou se vio reforzada en la carrera a los Goya tras ser incluida dentro de las cuatro pre-seleccionadas por la Academia para competir por el Oscar. Esto ha evitado que el trabajo de Carlos Bardem pierda opciones, lo cual es de agradecer pues el actor se marca una interpretación implacablemente humanista y sobrecogedora, sobre ese acabado y fracasado boxeador retirado, redimido en entrenador, el personaje más interesante de la función a pesar de su obviedad manifiesta, pero que fue ensalzada como la mejor actuación de la película de manera unánime por toda la crítica especializada, algo que se ha visto refrendado con su reciente nominación a los Premios Feroz.


A estas alturas de la película pensar que un actor de la talla de Enrique Villén aún no tenga un Goya en su poder nos hace preguntarnos si el mundo se ha vuelto loco. Pero así es. Por esta razón, se hace casi obligado pensar en él como uno de los grandes favoritos en esta categoría y porque, además, lleva a cabo un estrambótico trabajo en Las brujas de Zugarramurdi, en una caracterización delirante, hiperbólica, libre de tabúes y prejuicios, por momentos despreciable, otros sumamente divertido, rebosando la maestría que le corresponde a un grande. Rodeado de esa atmósfera insana que recorre toda la película de Álex de la Iglesia, parece como si su trabajo fuera un homenaje encubierto al Igor que inmortalizara Marty Feldman en el clásico Young Frankenstein (El jovencito Frankenstein) (1974), de Mel Brooks. Las recientes 7 nominaciones recibidas por la película a los Premios Feroz, con su compañero de reparto, el nominado en esta categoría Mario Casas, fuera de circulación al haber sido propuesto por los productores como principal, dan alas a las opciones de Villén de ser incluido entre los finalistas.


Ha llegado la hora de incluir en la posición de privilegio que se merece en este ránking el trabajo de Roberto Álamo en La gran familia española, de Daniel Sánchez Arévalo. Siendo sinceros, no le veíamos con opciones dada la categoría de sus compañeros de reparto también presentes en esta categoría, pero su nombre no ha dejado de sonar fuerte entre los posibles en multitudes de quinielas a lo largo de estos meses y que han culminado en su nominación al mejor actor reparto en los Premios Feroz. No sería extraño, por tanto, que Álamo accediese a su primera nominación al Goya por un trabajo enormemente efectivo en su primaria intención de obtener las simpatías del espectador, como ese hermano deficiente que en su inconsciencia casi infantil evidencia incluso hasta mayor madurez que el resto de su familia, cargado de una magnífica ternura y expuesto a través de una detallista y brillante caracterización física del mismo.


Tachada de "colaboración", la participación de Joaquín Núñez en ¿Quién mató a Bambi?, de Santi Amodeo se alza pronto como la gran sorpresa en el campo interpretativo que ofrece tan disparatada comedia, un género, por lo general, poco dado a recibir recompensas goyescas. No obstante, Núñez se postula como uno de los grandes favoritos por un papel de irresistible ingenio que el actor malagueño literalmente borda, en un tono de intachable bufonada que no rehúsa las comparaciones con ciertos arquetipos presentes en la comedia americana más estrafalaria y revulsiva. Lo tiene difícil frente a verdaderos pesos pesados de nuestro cine, pero el estreno de su película va a quedar muy reciente cuando se inicie la fase de votación, lo que podría favorecerle.


El descubrimiento del registro plumífero de Raúl Arévalo en Los amantes pasajeros nos dejó a todos en verdadero estado de shock. La exacerbada feminidad de la que hacía gala y la descreída frescura con la que llevaba a cabo toda su intervención, convierten su trabajo en uno de los más desternillantemente disfrutables del año. El actor, verdaderamente radiante en la piel de ese exagerado azafato, se ha reintegrado a las quinielas por el Goya tras su reciente nominación a los Premios Feroz. Y, aunque creemos que las verdaderas opciones de la cinta de Almodóvar en esta categoría pasan por Carlos Areces, no está de más señalar que Arévalo es un actor que cuenta con las simpatías manifiestas de la Academia, que le ha nominado ya, para su corta trayectoria, en cuatro ocasiones.








Las mejores opciones de Todos queremos lo mejor para ella de resultar candidata a los Premios Goya son, ¡qué duda cabe!, el trabajo de su realizadora y el de su actriz protagonista, pero Pau Durà se presenta como un digno contrincante en esta categoría, al conseguir que el espectador comprenda e, incluso, comparta la posición de su personaje, a través de un cuidado humanismo y no poca ternura, así como también se atreve a exponer el miedo a afrontar cambios que se desmarquen de lo establecido que padece su rol y que degenerará en una incómoda violencia temperamental.


Aunque su rol pueda ser considerado co-protagonista, es cierto que Julián Villagrán goza de mayores opciones de resultar finalmente nominado como secundario, aunque debe competir con las opciones de su compañero en el reparto Joaquín Núñez. No obstante, Villagrán se marca una divertida interpretación en ¿Quién mató a Bambi?, de Santi Amodeo, entablando un jugoso juego interpretativo con Quim Gutiérrez, donde prevalece su contenido y ácido trabajo.



Parecía improbable por la multitud de problemas que habían impedido su estreno, pero La mula, la película que Michael Radford se negó a firmar, nos dejó mejor sabor de boca de lo que esperábamos. Parte de la culpa la tuvo el trabajo de Secun de la Rosa, en un papel poco desarrollado, pero que el actor supo sacar adelante imponiéndose pronto como el elemento cómico del relato, evolucionando con entusiasta soltura y campechanía por toda la película, tantas que aún permanece grabado en la memoria del respetable con no poca ternura y candidez, razones más que suficientes para valorarlo seriamente al Goya.


Las opciones de Manolo Solo de resultar finalmente nominado son tenues, no obstante ha dado dos trabajos bastante remarcables para el Cine Español de este año: uno sobrio, sencillo, cargado de humanismo y serenidad en uno de los mejores títulos del 2013, La herida, de Fernando Franco, una de las cintas que más presencia en las candidaturas importantes debería tener. El otro, la incorporación de un personaje desquiciado y casi caricaturesco en ¿Quién mató a Bambi?, de Santi Amodeo, una actuación delirante que causa un tronchante efecto en todo momento.


Otro que haga lo haga siempre estará presente ya en todas las quinielas y más si es, como en este caso, por un nuevo papel al servicio del director que le ha dado su único Goya hasta la fecha, Daniel Sánchez Arévalo. Su compañero Roberto Álamo en La gran familia española,  es el que parece mejor posicionado de cara a la nominación, sin embargo, Antonio de la Torre siempre es susceptible de recibir una nominación y es que su labor en la película roza la genialidad por momentos, siempre ajustado y casi impertérrito en ocasiones, De la Torre logra traspasar la pantalla y exponer sin concesiones los traumas de su personaje con el mínimo de elementos.


La herida debería suponer también el estreno en esto de los Premios Goya de un intérprete de larga trayectoria, ninguneado como pocos por la Academia: Ramón Barea, que en breves secuencias, logra encogernos el ánimo con su tierna y admirable actuación de ese anciano enfermo que se erige en un confortable bálsamo para la inestabilidad de la protagonista.


Lo mismo que con Barea habría que decir sobre Héctor Colomé, la diferencia es que a éste último nunca le han nominado. Quizás vaya siendo hora de enmendar ciertas deudas y esta categoría es muy dada a ello. Puede que el trabajo, cargado de humildad y entereza, que lleva a cabo este veterano de forma admirable en La gran familia española no sea el más acertado para propiciar una más que merecida nominación al Goya que sirva de homenaje a toda una trayectoria, precisamente por el escaso tiempo que se le ofrece en pantalla, pero no lo es menos el que cualquier empeño que se le encomiende a un actor de su categoría merecerá mil veces más una nominación al Goya que cualquier otro.


Queda muy lejos en el tiempo ya el estreno de Los últimos días, de los hermanos Pastor, lo cual nos hace pensar que las verdaderas opciones de la película siguen estando en las categorías técnicas. Por lo cual, el trabajo de Jose Coronado parece estar ya fuera de cualquier apuesta. No obstante, recordemos que llevaba a cabo una espléndida labor que superaba el esquematismo de su rol propiciándonos otro retrato de sucio y fracasado anti-héroe de esos que tan bien sabe sacar adelante y que terminaba siendo inolvidable en el diálogo frente a la hoguera en el interior de la iglesia, donde con pocas y escuetas palabras, lograba conmover el doble que toda la película entera.