Karra Elejalde regresa el viernes a los cines.

Repasamos la filmografía del actor cuando regresa a la comedia con "Ocho apellidos vascos".

Palmarés XXIII Premios de la Unión de Actores.

"Caníbal", de Manuel Martín Cuenca, una de las vencedoras con 2 premios.

17º Festival de Málaga. Cine Español.

La Sección Oficial está compuesta por 15 largometrajes muy esperados para este 2014.

17º Festival de Málaga. Cine Español.

Seis títulos integran la sección paralela, competitiva, Zonazine, el espacio independiente.

17º Festival de Málaga. Cine Español.

Málaga Premiere y Estrenos Especiales completan la oferta de novedades del certamen.

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viernes, 10 de enero de 2014

"Stockholm" y "Vivir es fácil con los ojos cerrados", las favoritas para el CEC con 7 nominaciones.


Pues ya están aquí, con un día de retraso en virtud de la fecha establecida (el 9 de enero), las nominaciones por parte del Círculo de Escritores Cinematográficos a lo mejor del año, las prestigiosas Medallas del CEC. Un premio que ya existía antes de los Goya y que, con el transcurrir de los años, ha ido modificando su aspecto para alzarse en la más fiel antesala con la que podrían contar los Premios de la Academia si, por una mera cuestión de calendario, su anuncio de candidatos se ofreciera con anterioridad al de los Goya. Como ha venido siendo habitual en los últimos tiempos, las Medallas del CEC han vuelto a coincidir con los definitivos candidatos a los Goya en lo esencial, con algunas que otras sorpresas (casi siempre gratas) y que alzan la voz en favor de algunas de las muchas ausencias injustificadas que se dan cita en los llamados máximos galardones cinematográficos de nuestra industria.


Como en los Goya, también aquí se ha nominado de manera algo excesiva a 15 años y un día, la cinta de Gracia Querejeta, que compite por 6 medallas (tres de ellas en apartados interpretativos). Eso sí, las grandes nominadas a los 'cabezones' de la Academia, han pasado casi sin pena ni gloria por estas nominaciones: La gran familia española, de Daniel Sánchez Arévalo, sólo figura candidata a dos premios (interpretativos) y Las brujas de Zugarramurdi, de Álex de la Iglesia, salvo la cantada a Terele Pávez, ha obtenido tres candidaturas más, todas técnicas. De este modo, se ha producido una estimable brecha entre los gustos académicos y de los escritores e informadores del cine español, que han erigido como máximas candidatas a sus premios a dos cintas, más pequeñas y logradas, como son Vivir es fácil con los ojos cerrados, de David Trueba, y (primera sorpresa agradable del listado) Stockholm, de Rodrigo Sorogoyen. Las dos compiten por siete medallas, algunas de ellas técnicas que alaban el tino de los miembros del Círculo en dicha materia.


Caníbal, de Manuel Martín Cuenca, vuelve a figurar entre las máximas aspirantes también a estos premios, como ocurría en los Goya, logrando haber sido nominada en 6 apartados. Las siguientes buenas sorpresas las hallamos en la categoría de dirección novel, donde ha sido incluido Diego Quemada-Díez, por La jaula de oro, y en la de guión original, donde también está presente Juan Cavestany, por Gente en sitios (una de las grandes olvidadas en los Goya).


En el ámbito de los desatinos (que los hay y son garrafales), aparte de las mencionadas nominaciones en los grandes apartados de 15 años y un día, los del Círculo han olvidado nominar a lo grande a una de las mejores películas del año: La herida, de Fernando Franco, presente sólo en dos categorías (las obvias, dirección novel y actriz). Siendo también excesivamente discutible la elección de Eugenio Mira en el apartado a la mejor dirección, por Grand Piano. O la del guión 'adaptado' de Zipi y Zape y el club de la canica, de Óskar Santos.


En el terreno interpretativo, la ausencia más notable la protagoniza Eduard Fernández, sorprendentemente olvidado por su magistral recital en Todas las mujeres, de Mariano Barroso, más aún cuando tres de sus actrices figuran candidatas a la mejor actriz secundaria (un acierto en este sentido, las de Petra Martínez y Nathalie Poza, pero ¿Michelle Jenner? ¿Estando Marta Larralde por la misma película?). En lugar de Fernández, la cuarta plaza, junto a los 'goyescos' Antonio de la Torre, Javier Cámara y Tito Valverde, la ostenta Mario Casas, por La mula. Desconcertante elección, por lo que repercute en el olvido del protagonista de Todas las mujeres, que ha de verse como un digno reconocimiento a la esforzada labor de la estrella a lo largo de todo el curso cinematográfico.


Como actores secundarios, repiten tres de los candidatos al Goya (Roberto Álamo, Carlos Bardem -también nominado por el guión de Alacrán enamorado- y Juan Diego Botto), pero el buen juicio no ha errado en esta ocasión y también ha sido nominado el espléndido trabajo de Sergi López en Ismael. Película con cuatro nominaciones, todas interpretativas: además de estas dos al mejor actor secundario, también ha logrado colar a Belén Rueda, como actriz principal, y a Ella Kweku, como revelación. Para terminar con las interpretaciones masculinas, en la categoría revelación, ha habido también un apreciable consenso en favor de Javier Pereira, Hovik Keuchkerian y Berto Romero, a los que se suma el joven David Solans, por Hijo de Caín, nominado este año a los Gaudí al mejor actor.


En las categorías femeninas se han producido numerosos empates, lo que explica el que en la principal hayan sido nominadas 5 actrices y en las otras dos hasta 6. A las también nominadas al Goya y esperadas candidatas Natalia de Molina, Olimpia Melinte y Belén López, se unen, aparte de la ya mencionada Kweku, dos reconfortantes alegrías en revelación: la inclusión de la colombiana Karen Martínez, por La jaula de oro, y el justo reconocimiento a una de nuestras favoritas en la carrera a los Premios Goya en esta categoría, Virginia Rodríguez, por Esto no es una cita. Por otro lado, a las tres actrices ya mencionadas de Todas las mujeres y a la multinominada Pávez, los miembros del Círculo han incluido en la terna final también a Maribel Verdú y a Verónica Echegui.


Las cinco candidatas a mejor actriz han sido las de siempre, es decir: Aura Garrido, Marian Álvarez, Nora Navas e Inma Cuesta, junto a una Belén Rueda que, para nosotros, ocupa un lugar que debería haber sido para Candela Peña, por Ayer no termina nunca. Precisamente, Navas es la única candidatura con la que cuenta Todos queremos lo mejor para ella, de Mar Coll, otro de los importantes títulos del año ninguneados por el Círculo de Escritores Cinematográficos, aunque no tanto como La por (El miedo), de Jordi Cadena, de la que no nos cansaremos de hablar en términos de una de las mejores cintas del pasado 2013, ausente en la presente temporada de premios (salvo los Gaudí).

Mejor Película:

  • 15 años y un día, de Gracia Querejeta.
  • Caníbal, de Manuel Martín Cuenca.
  • Vivir es fácil con los ojos cerrados, de David Trueba.
  • Stockholm, de Rodrigo Sorogoyen.

Mejor Director:

  • Gracia Querejeta, por 15 años y un día.
  • Manuel Martín Cuenca, por Caníbal.
  • David Trueba, por Vivir es fácil con los ojos cerrados.
  • Eugenio Mira, por Grand Piano.

Mejor Director Revelación:

  • Rodrigo Sorogoyen, por Stockholm.
  • Fernando Franco, por La herida.
  • Manuel Sicilia, por Justin y la espada del valor.
  • Diego Quemada-Díez, por La jaula de oro.

Mejor Guión Original:
  • David Trueba, por Vivir es fácil con los ojos cerrados.
  • Antonio Santos Mercero y Gracia Querejeta, por 15 años y un día.
  • Isabel Peña y Rodrigo Sorogoyen, por Stockholm.
  • Juan Cavestany, por Gente en sitios.

Mejor Guión Adaptado:

  • Alejandro Hernández y Manuel Martín Cuenca, por Caníbal.
  • Santiago A. Zannou y Carlos Bardem, por Alacrán enamorado.
  • Alejandro Hernández y Mariano Barroso, por Todas las mujeres.
  • Francisco Roncal y Jorge A. Lara, por Zipi y Zape y el club de la canica.

Mejor Actor:

  • Antonio de la Torre, por Caníbal.
  • Javier Cámara, por Vivir es fácil con los ojos cerrados.
  • Tito Valverde, por 15 años y un día.
  • Mario Casas, por La mula.

Mejor Actriz:

  • Aura Garrido, por Stockholm.
  • Marián Álvarez, por La herida.
  • Nora Navas, por Todos queremos lo mejor para ella.
  • Inma Cuesta, por 3 bodas de más.
  • Belén Rueda, por Ismael.

Mejor Actor Secundario:

  • Carlos Bardem, por Alacrán enamorado.
  • Sergi López, por Ismael.
  • Juan Diego Botto, por Ismael.
  • Roberto Álamo, por La gran familia española.

Mejor Actriz Secundaria:

  • Terele Pávez, por Las brujas de Zugarramurdi.
  • Maribel Verdú, por 15 años y un día.
  • Verónica Echegui, por La gran familia española.
  • Michelle Jenner, por Todas las mujeres.
  • Petra Martínez, por Todas las mujeres.
  • Nathalie Poza, por Todas las mujeres.

Mejor Actor Revelación:

  • Javier Pereira, por Stockholm.
  • David Solans, por Hijo de Caín.
  • Hovik Keuchkerian, por Alacrán enamorado.
  • Berto Romero, por 3 bodas de más.

Mejor Actriz Revelación:

  • Natalia de Molina, por Vivir es fácil con los ojos cerrados.
  • Olimpia Melinte, por Caníbal.
  • Belén López, por 15 años y un día.
  • Karen Martínez, por La jaula de oro.
  • Ella Kweku, por Ismael.
  • Virginia Rodríguez, por Esto no es una cita.

Mejor Fotografía:

  • Pau Esteve Birba, por Caníbal.
  • Kiko de la Rica, por Las brujas de Zugarramurdi.
  • Daniel Vilar, por Vivir es fácil con los ojos cerrados.
  • Alejandro de Pablo, por Stockholm.

Mejor Montaje:

  • José Luis Romeu, por Grand Piano.
  • Pablo Blanco, por Las brujas de Zugarramurdi.
  • Alberto de Toro, por 3 bodas de más.
  • Alberto del Campo, por Stockholm.

Mejor Música:

  • Víctor Reyes, por Grand Piano.
  • Pat Metheny, por Vivir es fácil con los ojos cerrados.
  • Alberto Iglesias, por Los amantes pasajeros.
  • Joan Valent, por Las brujas de Zugarramurdi.

Mejor Largometraje Documental:

  • Guadalquivir, de Joaquín Gutiérrez Acha.
  • Mary’s Land – Tierra de María, de Juan Manuel Cotelo.
  • El efecto K. El montador de Stalin, de Valentí Figueres.
  • Encierro, de Olivier van der Zee.

Mejor Largometraje de Animación:

  • Justin y la espada del valor, de Manuel Sicilia.
  • Futbolín, de Juan José Campanella.
  • El extraordinario viaje de Lucius Dumb, de Maite Ruiz de Austri.
  • Gigantes, la leyenda de Tombatossals, de Manuel J. García.
  • Hiroku. Defensores de Gaia, de Saúl Barreto Ramos y Manuel González Mauricio.

Mejor Película Extranjera:

  • Gravity, de Alfonso Cuarón (Estados Unidos).
  • 12 años de esclavitud, de Steve McQueen (Estados Unidos).
  • Una familia de Tokio, de Yôji Yamada (Japón).
  • Amor, de Michael Haneke (Francia-Austria-Alemania).

Por número de nominaciones:

  • Vivir es fácil con los ojos cerrados = 7 candidaturas.
  • Stockholm = 7 candidaturas.
  • 15 años y un día = 6 candidaturas.
  • Caníbal = 6 candidaturas.
  • Ismael = 4 candidaturas.
  • Todas las mujeres = 4 candidaturas.
  • Las brujas de Zugarramurdi = 4 candidaturas.
  • Grand Piano = 3 candidaturas.
  • 3 bodas de más = 3 candidaturas.
  • Alacrán enamorado = 3 candidaturas.
  • La herida = 2 candidaturas.
  • Justin y la espada del valor = 2 candidaturas.
  • La jaula de oro = 2 candidaturas.
  • La gran familia española = 2 candidaturas.
  • La mula = 1 candidatura.
  • Todos queremos lo mejor para ella = 1 candidatura.
  • Hijo de Caín = 1 candidatura.
  • Esto no es una cita = 1 candidatura.
  • Gente en sitios = 1 candidatura.
  • Zipi y Zape y el club de la canica = 1 candidatura.
  • Los amantes pasajeros = 1 candidatura.

jueves, 26 de diciembre de 2013

"Ismael", de Marcelo Piñeyro, único estreno español del finde.

¡¡¡Ya es Navidad!!! Con motivo de las esperadas fiestas invernales, la llegada de los estrenos se adelantó al día 25 de diciembre, día festivo en todo el país, tratando de aprovechar el tirón comercial que pueda suponer el que prácticamente todos disfrutarámos de tan merecido descanso. Sólo una cinta española desembarcó en la cartelera y sonaban fuertes las apuestas que predecían un auténtico hit taquillero para rematar este maltrecho curso cinematográfico. Por desgracia, parece ser que la realidad dista mucho de las expectativas generadas.

La peli del finde:


Con 19 candidaturas previas a los Goya se estrenaba justo el día de Navidad, este melodrama de Antena 3 Films y Zeta Audiovisual, que venía siendo, desde hace ya muchos meses, uno de los títulos más esperados en la cartelera del año. Ismael nos cuenta cómo Ismael Tchou, un niño de 10 años de madre africana, se fuga en AVE rumbo a Barcelona para encontrarse con su padre, al que no conoce. Su única pista es una dirección de un apartamento en la ciudad condal, escrita en el remite de una carta dirigida a su madre Alika. Una vez allí, consigue encontrar el edificio, pero en el apartamento sólo encuentra a Nora, una elegante mujer de unos 50 años que resulta ser la madre de Félix Ambrós, es decir, su desconocida abuela.

Distribuida nada menos que por la todopoderosa Sony, algo que (aparte de la publicidad extra que desde sus respectivos medios televisivos ha obtenido) le garantiza una adecuada y envidiable salida comercial, con presencia nada menos que en 241 pantallas. El riesgo de esta producción de cara a un rendimiento ejemplar en la taquilla es bastante escaso, si tenemos en cuenta que su protagonista cuenta con un más que contrastado tirón y que esta cinta prometía el tan ansiado cambio de registro de un actor que necesita demostrar cuanto antes su preparación para afrontar papeles que le alejen de su imagen establecida si quiere permanecer con pies de plomo en la industria. Nos referimos, claro está, a Mario Casas. A quien le secundan un sólido reparto, que incluye a Belén Rueda, Sergi López, Juan Diego Botto y Mikel Iglesias, además de las revelaciones de la modelo Ella Kweku y el niño Larsson do Amaral.


Como decíamos, las expectativas que se vertían sobre la última película del director argentino Marcelo Piñeyro no se han visto refrendadas. Por un lado, la cinta se ha estrenado en el puesto número 10 de las más vistas en su primer día de exhibición, muy por debajo de lo que se esperaba para una cinta que, aparte de salir al mercado con un amplio margen de copias, contaba con el aval de estar protagonizada por los dos actores más taquilleros del último cine nacional (Casas y Rueda). Todavía es pronto para aseverar que nos encontramos ante un claro fracaso comercial, pues hasta la semana que viene no conoceremos las cifras totales de su recaudación durante este largo fin de semana.

Para más inri, a pesar de la nominación a los Premios Feroz de su protagonista femenina, Ismael no ha entusiasmado a la crítica como, también, se esperaba, mostrándose, por lo general, bastante templados en sus observaciones sobre ella, aunque todos coincidan en aplaudir las buenas intenciones de una cinta elementalmente amable. En Cinemanía, Andrea G. Bermejo admite que pueda haber quienes "dirán que la última película de Piñeyro es de diálogo fácil y explícito, que es irregular en su tono y en sus interpretaciones, hasta ñoña". Mientras, Mirito Torreiro, en su crítica para Fotogramas, da importancia a las virtudes antes que a los defectos,  señalando que Ismael resulta "interesante cuando Piñeyro deja campar por sus fueros a los veteranos, menos cuando el niño se apropia de la función". A este respecto, el que suscribe se muestra completamente de acuerdo en que el gran acierto de la película supone la agradable sencillez y sutileza exhibida por la película en los momentos más alejados del componente melodramático, agradeciendo los insertos de tierna comedia que contiene y confirmando que la química establecida entre un estupendo Sergi López y una ajustadísima Belén Rueda supone lo mejor de toda la función.

Sin más, me despido recomendándoos juzgar Ismael por vosotros mismos y recordándoos que también ayer llegaba a las salas la controvertida primera parte de esa magna obra que seguro será Nymphomaniac, de Lars von Trier. Cerramos esta sección dedicada a los estrenos hasta el 10 de enero, pues hasta entonces ningún otro título español tiene prevista su llegada a las salas.

¡¡Un saludo, Sinvergüenzas!!



lunes, 23 de diciembre de 2013

Crítica de "Ismael": sentimentalismo indolente.


Hablar de melodrama en el cine suele conllevar no pocas connotaciones peyorativas. Esto se debe a la larga tradición que acompaña al género del consabido tratamiento sentimentaloide con el que se ha practicado, la mayoría de las veces, la acometida a un tipo de historia que vela por el ensalzamiento de los más edulcorantes valores humanos. En España, exceptuando los flirteos melodramáticos producidos dentro del cine social o de denuncia, apenas existen ejemplos recientes de películas que puedan ajustarse cien por cien a los códigos de un género que sigue teniendo su máximo exponente y ejecutante en Pedro Almódovar, a través de su exacerbada concepción del mismo. Ismael, del argentino Marcelo Piñeyro, nace con la sana y admirable intención de adscribirse, sin pudor alguno, a las constantes de un género profusamente defenestrado en un momento en el que, como el actual, pararse a abordar de frente y sin tabúes sólo las emociones y los sentimientos de unos cuantos personajes íntimamente relacionados entre sí, resulta una tarea fútil, no carente de cierto grado de absurdez dadas las maltrechas condiciones (económicas, laborales, sociales) que nos rodean por doquier. Pero no resulta nada baladí el que, dada la deshumanización imperante en nuestro entorno, venga alguien a recordarnos, aunque sea de vez en cuando, que ante todo seguimos siendo seres humanos y, como tales, poseemos la extraordinaria capacidad de anhelar querer a alguien, de sentirse querido, de querer y saber perdonar, de no querer renunciar a los otros y, en definitiva, de amar.


En Ismael, Piñeyro indaga en tales emociones a partir del viaje de un niño de color de ocho años desde Madrid a Barcelona con la única y determinante intención de conocer a su padre biológico, factor detonante del florecimiento de sentimientos largo tiempo escondidos entre el grupo de adultos que le rodean. La confluencia de los aspectos emocionales que caracterizan las relaciones entre ellos y su posterior desarrollo conforman el entramado argumental de una película que no llega nunca a esgrimir con convincente ahínco la vertiente lacrimógena predecible en este tipo de productos, discurriendo la puesta en escena de Ismael a través de un buscado realismo que haga más reconocible para el espectador y, de paso, aclimate y mitigue, el huracán sentimental que encierra la historia, algo que, por desgracia, no se logra con total plenitud en la vertiente dramática de la función. Y es que la película de Piñeyro naufraga en su pretendidamente cercana plasmación de los sentimientos cuando estos cobran el absoluto protagonismo de la función, por la excesiva explicitud de sus afectados diálogos y la artificiosa y teatral construcción y planificación de algunas de las escenas clave en el devenir dramático de la trama (la huida nocturna por la playa del niño, prácticamente todas las escenas que comparten los padres biológicos de la criatura, los primerísimos primer planos de las caricias y afectos), que repercuten, diezmándola, en la verosimilitud interna de las imágenes, menguando así el alcance emocional de todo el conjunto.


Esta incapacidad por traspasar la pantalla resulta aún más frustrante cuando se contrapone a la manifiesta y efectiva afinidad que exhorta Ismael cuando menos trascendental se nos muestra. Es decir, cuando la película adquiere ese beneficioso tono bastante más amable y noble que el habitualmente esperado en un melodrama, salpicado además de refrescantes gotas de humor que dotan a la propuesta de la adhesión sincera del espectador. En esos momentos, la película logra alzar el vuelo y desmarcarse de la obviedad y la rutinaria blandura a la que parece predestinada, demostrando ahí su director una sugestiva capacidad para la sutileza, sobre todo en lo que se refiere a la relación que se establece entre el amigo y la madre, interpretados por Sergi López (en auténtico estado de gracia, imponiéndose pronto, como quien no quiere la cosa, en lo mejor de la película, gracias a una irresistible exhibición de desparpajo) y Belén Rueda (muy ajustada y precisa, por momentos incluso encantadoramente cómica, aportando esa naturalizada proximidad tan inherente a ella, así como una notable autenticidad en un personaje para el que, sobre el papel, podría no ser la intérprete más indicada).


La brillantez alcanzada en los aledaños a la trama principal perjudica notablemente al total de la obra, pues, aparte de robarle importancia, constata qué derrotero debería haber seguido Piñeyro para elaborar de manera efectiva una película que se nos desvela al final trabajosamente lánguida e insípida, por mucho que su esmerada ornamentación formal nos llegue a fascinar durante todo el metraje. Algo, que, por el contrario, no logra la muy publicitada labor de Mario Casas, cuyo trabajo no consigue superar una permisible corrección, muy mermada por el insondable y ostentoso afectamiento hiperromántico desde el que se afana en elaborar el carácter profusamente sensible de su personaje. Tampoco Juan Diego Botto consigue brillar a la altura esperada para un actor de su calibre, precisamente por la disparidad ofrecida en el dibujo de un personaje que, finalmente, carece de relieve. Por último, las supuestas revelaciones de Ismael no terminan de cuajar, evidenciando Ella Kweku encontrarse muy verde aún como para dar entidad ante la cámara a, para más inri, emociones tan complejas como las que asaltan a su personaje y que sólo vislumbramos a medias; y el niño Larsson do Amaral, quien a pesar de lograr irradiar una desenvuelta frescura, no puede evitar denotar su condición de primerizo al hacerse demasiado patente la impostura en muchas de sus intervenciones.


Puntos fuertes a los Goya 2014:
- Mejor Actriz: Belén Rueda.
- Mejor Actor Secundario: Sergi López.
- Mejor Dirección de Fotografía: Xavi Giménez.
- Mejor Dirección Artística: Balter Gallart.
- Mejores Efectos Especiales: Jordi Costa.

sábado, 21 de diciembre de 2013

Quiniela a los Premios Goya 2014 (V): Mejor Actriz.

Con dos favoritas realmente claras desde hace meses, salidas de los festivales de San Sebastián y Valladolid, la categoría a la mejor actriz parece haberse ido clarificando en las últimas semanas, sobre todo tras conocer a las tres finalistas a los Premios Forqué, que prácticamente nos han proporcionado el nombre de la tercera nominada. Las dudas sobre quién ocupará la cuarta plaza siguen en el aire, sobre todo después de producirse un empate en las votaciones a los Premios Feroz y resultar finalmente seis y no cinco candidatas en el apartado a la mejor actriz principal.

1. Marián Álvarez, por La herida.
2. Nora Navas, por Todos queremos lo mejor para ella.
3. Aura Garrido, por Stockholm.
4. Inma Cuesta, por 3 bodas de más.
5. Candela Peña, por Ayer no termina nunca.
6. Belén Rueda, por Ismael.
7. Elena Anaya, por Pensé que iba a haber fiesta.
8. Ingrid Rubio, por La Estrella.
9. Marta Etura, por Presentimientos.
10. Carmen Maura, por Las brujas de Zugarramurdi.
11. Ariadna Gil, por Sola contigo.


Ni que decir tiene que ser la última Concha de Plata a la mejor actriz es sinónimo de posicionarse como la gran favorita al Goya del año. Marián Álvarez parecía no tener competencia alguna en esta categoría, pero tras la Seminci y el premio ganado por Nora Navas la incógnita se cierne sobre la condición de favorita indiscutible que poseía la protagonista de La herida, de Fernando Franco, quien además ha ganado el premio correspondiente a la mejor actriz en el festival Cinespaña de Toulouse y figura candidata tanto a los Forqué como a los Feroz. Presente en absolutamente todos los planos de un filme que reposa adecuada y confiadamente en su labor, Álvarez desborda la pantalla exponiendo sin tapujos, pormenorizadamente y de manera harto dolorosa y empática, el infierno interior que subyuga a su personaje. Hay quienes sostenían que los responsables de la cinta podrían proponerla en la categoría revelación, lo cual incluso favorecería sus opciones al Goya, pues ahí sí que no conocería competencia alguna. No obstante, lo justo es reconocer que su revelación ya se produjo hace unos años con Lo mejor de mí (2007), de Roser Aguilar, y que un trabajo de esta envergadura debe optar al Goya en la "categoría reina", donde ha sido propuesta finalmente.


Desde Valladolid, con la Espiga de Plata bajo el brazo a la mejor actriz, Nora Navas se ha impuesto como la otra gran favorita a ganar el Goya de este año. Su cabezón por Pa negre (Pan negro) (2010), de Agustí Villaronga, queda aún muy reciente en la memoria de los académicos, lo que podría restarle opciones. No obstante, merecería ganar (tanto como Marián Álvarez) por marcarse un magnífico trabajo en Todos queremos lo mejor para ella, de Mar Coll, donde Navas está en absoluto estado de gracia, recayendo también sobre ella todo el peso de una película que, ciertamente, no sería lo mismo sin su labor. Ya en la primera secuencia, con su cojera perfecta y el tartamudeo oportuno, la intérprete nos bosqueja un aplicado y preciso retrato de su personaje, que a lo largo de los siguientes minutos logrará desarrollar y desplegar ante la cámara con absoluta libertad, haciendo fácil lo difícil, logrando que las rarezas de su comportamiento nazcan y se expongan ante nosotros con pasmosa naturalidad, no siendo capaces en ningún momento de advertir de qué mecanismos o de qué métodos surge tal prodigio interpretativo, llegando incluso a brindarnos de manera magistral la exposición escrupulosa, medida y esmerada del desconcierto que embarga a su personaje. Es tan sublime el grado de perfección alcanzado por la actriz, que incluso hay momentos del filme en el que el cambio de registro ambiental, del drama a la comedia o viceversa (pues la cinta coquetea con ambos por igual), lo marca el propio trabajo de Nora Navas. Como Álvarez, también ha recibido nominaciones a los Forqué y a los Feroz y, muy seguramente, sea nominada (y gane) el Gaudí de la Academia del Cine Catalán.


Ha llegado tarde a las salas, pero lo ha hecho a tiempo como para posicionar a su protagonista entre las favoritas en la carrera por los Premios Goya. Stockholm, de Rodrigo Sorogoyen, aparte de ser uno de los mejores títulos del año, viene de ser uno de los triunfadores del ya lejano Festival de Málaga, donde Aura Garrido se alzó con la Biznaga de Plata a la mejor actriz. Había ganas de visionar su trabajo y, una vez visto, es justo reconocer que la joven actriz merece figurar entre el cuarteto finalista al Goya y es que Garrido lidia con el arco dramático más complicado de los dos únicos personajes de la función y logra al final una actuación gigantesca, de puro perfecta, porque el comportamiento esquivo de su personaje al inicio no es sólo una pose, sino que encierra siempre algo enfermizo y endémico, algo que vertebra toda su actuación y que Garrido logra transmitir a lo largo de todo el metraje, por mucho que también, y al mismo tiempo, nos obsequie un esmerado y detallado transcurrir de emociones y actitudes, hilvanadas con sensatez y armonía. Aunque en Málaga compartió premio interpretativo con Candela Peña, Garrido le ha sacado ventaja a su oponente en la carrera por el Goya, pues figura candidata ya a los Premios Forqué y a los Feroz, lo cual nos invita a pensar que la tercera plaza tiene ya grabado su nombre.


El arrollador éxito de taquilla de 3 bodas de más, de Javier Ruiz Caldera, supone un aval más que suficiente para considerar las opciones de Inma Cuesta al Goya como bastante serias. Pero es que, además, la crítica se ha deshecho en elogios hacia su trabajo y ya figura candidata a los Premios Feroz, donde de existir una división de categorías entre actrices dramáticas y cómicas, Cuesta triunfaría en la segunda sin discusión alguna. Y es que la actriz está en 3 bodas de más sencillamente espectacular. Inma Cuesta se entrega con deslumbrante ingenio a su difícil cometido, consciente tal vez de tener entre manos uno de los personajes femeninos más jugosos y ricos que se hayan escrito para una comedia en mucho tiempo. Sería injusto no reconocer que parte de las virtudes que encierra 3 bodas de más tienen su origen en el desternillante trabajo de su actriz, capaz de sortear las limitaciones que su (atractivo) físico podían propinar a la consecución de la verosimilitud de su rol y, a través de una hilarante y atinada manifestación de tics y mohínes, dar con la medida justa del carácter anodino y patoso del personaje. Un enorme triunfo personal el conseguido por la actriz en esta película que podría redondearse con una merecidísima nominación al Goya.


Única candidata segura desde principios de año, Candela Peña ha ido perdiendo posiciones a medida que han ido viendo la luz los previos trabajos reseñados. Y todo porque el estreno de su película se produjo con demasiada antelación para el calendario académico. Sería una lástima porque su heróico, demoledor y desgarrador tour de force, principal gancho indiscutible de Ayer no termina nunca, de Isabel Coixet, supone la mejor interpretación de su carrera, aún jugando peligrosamente, en algunos momentos, con una afectación excesiva. Un mal menor que no impidió que ganara la Biznaga de Plata a la mejor actriz en el Festival de Málaga. A su favor también cuenta el hecho de que, haga lo que haga, siempre cuenta con el beneplácito de una Academia que la ha premiado ya en tres ocasiones y que, además, ha sido incluida entre las seis finalistas en la misma categoría a los Premios Feroz.


Otra habitual en las quinielas es Belén Rueda. Descartadas sus opciones de aspirar al Goya por el flojo thriller Séptimo, de Patxi Amezcua, la actriz ha logrado colarse entre las finalistas a los Premios Feroz como mejor actriz principal por Ismael, de Marcelo Piñeyro, lo que ha provocado que se sume a la lista de grandes favoritas por este melodrama sentimental del que la actriz puede presumir de ser de lo mejorcito de la función, pues se marca una interpretación muy ajustada y precisa, por momentos incluso encantadoramente cómica, aportando esa naturalizada proximidad tan inherente a ella, así como una notable autenticidad en un personaje para el que, sobre el papel, podría no ser la intérprete más indicada. Sin embargo, con una desbordante simpatía, Rueda logra hacerse verosímil en la piel de esa abuela aún de buen ver mientras va desplegando, sin aspavientos y con mucha sobriedad, el despertar de emociones encontradas que asaltan a su personaje en la extraña e intensa jornada retratada por el filme de Piñeyro.


Por desgracia, el trabajo de Elena Anaya en Pensé que iba a haber fiesta, de Victoria Galardi, llegará demasiado tarde a las pantallas como para generar la más que necesaria 'rumorología' que beneficie sus opciones al Goya. Eso y que la condición de co-producción de la película puede jugar a la contra de unas posibilidades que, para más inri, pasan por la excelente acogida que han recibido todos los trabajos arriba mencionados. El suyo no merece menos, pues apechuga con el mayor tiempo en pantalla de la película y, como tal, tira del carro de la función, conduciéndonos de manera armoniosa gracias a una interpretación limpia e íntegra, absolutamente irreprochable, sostenida sobre un esmerado muestrario de las motivaciones de su personaje, por mucho que también represente de forma precisa sus esfuerzos por disimularlos. Un trabajo magnífico y reposado en el que, además, la actriz sabe imponer y hacer visible el espacio privado de su personaje, logrando con ello que compartamos la inquietud y el desasosiego que la acompañan a lo largo y ancho de una película que merecería correr mejor suerte en los Goya de la que, a buen seguro, tendrá.


Presente en el cuarteto favorito de hace unos meses, Ingrid Rubio ha abandonado por completo su puesto de honor y es que sus opciones de llegar a la final, en este momento, son remotas; primero, por el alto y comentado nivel en los trabajos que la preceden y, segundo, por el escaso bombo suscitado por La Estrella, de Alberto Aranda, cinta que pasó más desapercibida por las carteleras de lo que realmente merecía. Sobre todo por el protagonismo exhultante, arrollador y entregado de una fantástica Ingrid Rubio. Sólo ella, su fresca fotogenia y su radiante exposición de talento, justificaban el visionado de la película. Como la Estrella del título, la actriz se marca uno de los mejores trabajos cinematográficos de toda su carrera, recorrido por una frescura contagiosa, que hace irresistibles sus puntuales momentos cómicos, y una implicación emocional con su rol pasmosa, puesta de manifiesto a lo largo de todo el metraje y cuyo punto álgido es la trágica y brillante transición emocional que protagoniza en una de las clases de flamenco y en la que el trabajo metódico de la actriz queda sensacionalmente oculto tras la plasmación vívida de los pensamientos del personaje. Una interpretación luminosa y desenvuelta que no desmerecería figurar entre las favoritas a los próximos Premios Goya.


Como el de Anaya, también el trabajo de Marta Etura en el thriller Presentimientos, de Santiago Tabernero, llega muy tarde a las salas como para suponerlo con verdaderas opciones, reales, de resultar finalmente nominado. Tiene en contra, además, el proceder de un filme en verdad fallido, donde ella se gana a pulso el ser considerada lo mejor de una película que, vistos los resultados, desmerece de tan brillante ejercicio de introspección psicológica, exhibido a través de una pormenorizada y sensitiva sucesión de matices, lo que evidencia el sumo nivel de profesionalidad y talento de una intérprete particularmente dotada para representar ante la cámara, de forma excelente, las tragedias y traumas internos de sus personajes. Una verdadera lástima pues Presentimientos suponía la vuelta de Etura a los personajes protagonistas y de considerable lucimiento.


Último Premio Donostia, la Academia podría aprovechar la racha de homenajes a Carmen Maura y adjudicarle una nueva nominación en la categoría principal, donde no ha vuelto a quedar finalista desde que ganara su tercer Goya por La comunidad (2000), de Álex de la Iglesia. Su cometido en Las brujas de Zugarramurdi está lejos de ser protagónico, pero la clase y la maestría de una actriz de su categoría se imponen pronto en uno de los puntos fuertes de una función que, a buen seguro, acumulará nominaciones por doquier. Si los Académicos tienen el día juguetón, muchos votos irán a parar también a Carmen Maura.


Protagonista absoluta de un filme que pasó sin pena ni gloria por las carteleras, a pesar del interés que podría despertar su trama y su tono de thriller psicológico, Ariadna Gil es, sin duda, lo mejor de una función desperdiciada. Y es que lleva a cabo en Sola contigo, de Alberto Lecchi, un admirable y generoso ejercicio de exposición dramática, del todo introspectivo. La condición de co-producción entre Argentina y España suma peros a sus opciones, junto a la media calidad de la película. No obstante, la vuelta de una de nuestras mejores actrices a la categoría principal de los Goya siempre es bien recibida, sobre todo si se trata de Ariadna Gil.

martes, 17 de diciembre de 2013

"3 bodas de más" y "Las brujas de Zugarramurdi" lideran con 7 nominaciones los I Premios Feroz.


Esta mañana la Asociación de Informadores Cinematográficos de España ha dado a conocer las esperadísimas nominaciones a los I PREMIOS FEROZ®, que se entregarán el próximo 27 de enero de 2014 con el patrocinio de Gas Natural Fenosa y Callao City Lights. El anuncio de las candidaturas se ha realizado en un acto celebrado en el Cine Callao de Madrid, con la presencia del equipo responsable de la entrega de premios, la actriz Alexandra Jiménez y el director y guionista, Paco Cabezas, quienes serán los encargados de presentar y dirigir la gala de entrega de premios.

Las sorpresas han sido muchas y lo primero que es necesario señalar de estas primeras candidaturas a los Premios Feroz de la historia, es el predominio de la comedia. 3 bodas de más, de Javier Ruiz Caldera, y Las brujas de Zugarramurdi, de Álex de la Iglesia, lideran holgadamente, con 7 candidaturas cada una, las preferencias de la crítica española, lo que las convierte en indiscutibles favoritas en el futuro reparto de estas estatuillas. Las siguen, con 6 nominaciones cada una también, otras dos comedias La gran familia española, de Daniel Sánchez Arévalo, y Vivir es fácil con los ojos cerrados, de David Trueba, empatadas en número de menciones con Caníbal, de Manuel Martín Cuenca, el drama que más nominaciones posee.


La crítica española ha tenido muy presente a nuestro gran "embajador" internacional y Los amantes pasajeros, de Pedro Almodóvar, ha obtenido 5 nominaciones. Mientras que una menos ha obtenido una de nuestras cintas predilectas del año en curso, Stockholm, de Rodrigo Sorogoyen, y sólo 3, La herida, de Fernando Franco. Llama la atención, también, que una película como Grand Piano, de Eugenio Mira, bastante maltratada por la crítica en su momento, se haya colado entre las finalistas a uno de los premios más importantes, el de mejor película dramática.


A decir verdad, se aprecia una palpable falta de riesgo en el reparto de nominaciones hacia títulos que, por lo general, han gozado de buena aceptación comercial, quedando completamente excluidas de entre las finalistas películas tan redondas como La por (El miedo), de Jordi Cadena, La fotógrafa, de Fernando Baños Fidalgo, o Los ilusos, de Jonás Trueba, adscritas casi a los márgenes de una industria de donde ni siquiera la crítica especializada ha sabido sacarlas con algún determinado reconocimiento. Tampoco ha sido nominada en ningún apartado nuestra representante a los Oscar, 15 años y un día, de Gracia Querejeta, ni tan siquiera por la espléndida labor de su pareja protagonista, lo que pone sobre la mesa  la disconformidad que su elección para competir por el Oscar produjo en la prensa especializada.


En el apartado de los intérpretes, aparte de las notables ausencias de Maribel Verdú y Tito Valverde, destaca el olvido de un enorme Ramón Fontserè, por Vivir es fácil con los ojos cerrados, así como el de la actriz protagonista de Caníbal, la rumana Olimpia Melinte. Por el contrario, un inesperado Hugo Silva se sube al carro de las quinielas por el Goya al obtener una nominación a los Premios Feroz por Las brujas de Zugarramurdi, mientras su compañero en el filme, Mario Casas, hace ya historia logrando el primer doblete de estos premios: secundario por Las brujas de Zugarramurdi y principal por La mula. Su promocionado trabajo en la, ya al caer, Ismael, de Marcelo Piñeyro, no ha calado (afortunadamente) entre los críticos, aunque sí el de su compañera de reparto, Belén Rueda, única representante del filme entre los finalistas.


Por lo demás, los I Premios Feroz ratifican a prácticamente todos los favoritos que se han venido barajando estos meses en las quinielas previas a los Premios Goya, confirmándose Javier Cámara, Antonio de la Torre y Eduard Fernández como los grandes favoritos en la terna al mejor actor y Carlos Areces y Carlos Bardem, en la de reparto.


En las categorías femeninas, al producirse sendos empates, han quedado finalistas seis y no cinco, como en el resto, lo que ha hecho posible que las dos grandes favoritas a los Goya, Marián Álvarez y Nora Navas, sigan compartiendo opciones con las cuatro alumnas más aventajadas de la carrera: Aura Garrido, Candela Peña, Inma Cuesta y la ya mencionada Rueda, que se aupa al grupo de favoritas con esta nominación.


Más claro parece el asunto en la categoría secundaria, donde dos de las seis nominadas son favoritas al Goya en la categoría revelación (Natalia de Molina y Bárbara Santa Cruz), dejando vía libre para las otras cuatro de cara a la final por los cabezones de la Academia: Terele Pávez, Rossy de Palma, Petra Martínez y Verónica Echegui.

Las nominaciones a los I Premios Feroz son las siguientes:

Mejor Drama:
  • Caníbal.
  • Grand Piano.
  • La herida.
  • Stockholm.
  • Todos queremos lo mejor para ella.
Mejor Comedia:
  • 3 bodas de más.
  • Las brujas de Zugarramurdi.
  • La gran familia española.
  • Todas las mujeres.
  • Vivir es fácil con los ojos cerrados.
Mejor Dirección:
  • Fernando Franco, por La herida.
  • Álex de la Iglesia, por Las brujas de Zugarramurdi.
  • Manuel Martín Cuenca, por Caníbal.
  • Daniel Sánchez Arévalo, por La gran familia española.
  • David Trueba, por Vivir es fácil con los ojos cerrados.
Mejor Actriz Protagonista:
  • Marián Álvarez por La herida.
  • Imma Cuesta, por 3 bodas de más.
  • Aura Garrido, por Stockholm.
  • Nora Navas, por Todos queremos lo mejor para ella.
  • Candela Peña, por Ayer no termina nunca.
  • Belén Rueda, por Ismael.
Mejor Actor Protagonista:
  • Javier Cámara, por Vivir es fácil con los ojos cerrados.
  • Mario Casas, por La mula.
  • Eduard Fernández, por Todas las mujeres.
  • Hugo Silva, por Las brujas de Zugarramurdi.
  • Antonio de la Torre, por Caníbal.
Mejor Actriz de Reparto:
  • Verónica Echegui, por La gran familia española.
  • Petra Martínez, por Todas las mujeres.
  • Natalia de Molina, por Vivir es fácil con los ojos cerrados.
  • Rossy de Palma, por 3 bodas de más.
  • Telere Pávez, por Las brujas de Zugarramurdi.
  • Bárbara Santa Cruz, por 3 bodas de más.
Mejor Actor de Reparto:
  • Roberto Álamo, por La gran familia española.
  • Carlos Areces, por Los amantes pasajeros.
  • Raúl Arévalo, por Los amantes pasajeros.
  • Carlos Bardem, por Alacrán enamorado.
  • Mario Casas, por Las brujas de Zugarramurdi.
Mejor Guión:
  • Breixo Corral y Pablo Alén, por 3 bodas de más.
  • Manuel Martín Cuenca y Alejandro Hernández, por Caníbal.
  • Daniel Sánchez Arévalo, por La gran familia española.
  • Isabel Peña y Rodrigo Sorogoyen, por Stockholm.
  • David Trueba, por Vivir es fácil con los ojos cerrados.
Mejor Música Original:
  • Alberto Iglesias, por Los amantes pasajeros.
  • Joan Valent, por Las brujas de Zugarramurdi.
  • Josh Rouse, por La gran familia española.
  • Víctor Reyes, por Grand Piano.
  • Pat Metheny, por Vivir es fácil con los ojos cerrados.
Mejor Tráiler:
  • Tráiler de 3 bodas de más.
  • Teaser de Los amantes pasajeros.
  • Tráiler de Las brujas de Zugaramurdi.
  • Tráiler de Caníbal.
  • Tráiler de Gente en sitios.
Mejor Cartel:
  • Serie ‘10 razones’ de 3 bodas de más.
  • Cartel 2 de Los amantes pasajeros.
  • Serie ‘Petons’ de Barcelona nit d'estiu (Barcelona, noche de verano).
  • Cartel de Caníbal.
  • Cartel de Stockholm.