Karra Elejalde regresa el viernes a los cines.

Repasamos la filmografía del actor cuando regresa a la comedia con "Ocho apellidos vascos".

Palmarés XXIII Premios de la Unión de Actores.

"Caníbal", de Manuel Martín Cuenca, una de las vencedoras con 2 premios.

17º Festival de Málaga. Cine Español.

La Sección Oficial está compuesta por 15 largometrajes muy esperados para este 2014.

17º Festival de Málaga. Cine Español.

Seis títulos integran la sección paralela, competitiva, Zonazine, el espacio independiente.

17º Festival de Málaga. Cine Español.

Málaga Premiere y Estrenos Especiales completan la oferta de novedades del certamen.

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miércoles, 12 de febrero de 2014

Candela Peña ya rueda "Las ovejas nunca pierden el tren", la nueva comedia de Álvaro Fernández Armero.


Leemos en El Diario que Álvaro Fernández Armero ya ha comenzado a rodar Las ovejas no pierden el tren, una comedia generacional que protagoniza un elenco formado por algunas de las caras más conocidas del panorama cinematográfico español, como Candela Peña, Inma Cuesta, Raúl Arévalo, Irene Escolar, Alberto San Juan, Jorge Bosch y Kiti Manver. El pistoletazo de salida a este proyecto se dado en Las Palmas de Gran Canaria, el primer escenario elegido por el director madrileño para localizar su historia en el que, principalmente, la grabación se realizará en interiores del municipio capitalino, que gracias a la "magia" del cine quedará camuflado en una historia que sucede en Madrid. Los pocos exteriores elegidos se encuentran en Vegueta (la Alameda de Colón y Triana) y algunos bares ubicados en la zona de Puerto-Canteras.


En la correpondiente rueda de prensa, el director indicó que, tras arrancar en el Archipiélago y extenderse hasta el próximo 22 de febrero, el rodaje se trasladará a Madrid y Segovia, y definió el filme, de cuyo guión es también artífice, como "una comedia actual que ahonda en los problemas que surgen en las parejas y cómo las personas lidian con sus familias y las expectativas que tienen en la vida, especialmente cuando estas últimas no llegan al puerto que uno imaginaba. La trama se centra en un grupo de amigos que, a sus 40 años, encaran la falta de oportunidades laborales de la sociedad. La necesidad de reciclarse, unida a historias de amor volubles, llevarán a los protagonistas a hacer lo posible para reencauzar sus vidas".


Producida por Morena Films, con un presupuesto de tres millones de euros, Las ovejas no pierden el tren cuenta con la participación de TVE, Canal Plus y el Cabildo de Gran Canaria y supone la vuelta de Armero a la dirección cinematográfica después de siete años, cuando estrenara Salir pitando (2007), habiendo permanecido en activo todo es tiempo en la pequeña pantalla, trabajando en series como El síndrome de Ulises o Doctor Mateo. Contumaz creador de comedia, suyas son Todo es mentira (1994), su ópera prima por la que fue candidato al Goya al mejor director novel, y dos de los mejores empeños para la gran pantalla de la actriz María Esteve, Nada en la nevera (1998) y El juego de la verdad (2004), Armero ha confesado que le "gustaría que el espectador se sintiera identificado con estas historias que hablan un poco de nosotros, de las historias normales y corrientes en las que no hay héroes ni villanos necesariamente y todos somos un poco 'loosers' y triunfadores a nuestra manera".


jueves, 30 de enero de 2014

Álvaro Fernández Armero rodará en marzo "Las ovejas nunca pierden el tren", con Irene Escolar en un lujoso reparto.

Capaz de lo mejor (Todo es mentira, 1994, Nada en la nevera, 1998) y lo peor (El arte de morir, 2000), el director Álvaro Fernández Armero ha anunciado que ya prepara su regreso a la dirección de largometrajes, actividad de la que no se ocupaba desde que estrenara la comedia Salir pitando (2007), dedicándose todo este tiempo a su labor como director de cortometrajes y series o mini-series de televisión. La vuelta de Armero a la gran pantalla llevará por título Las ovejas nunca pierden el tren y partirá de un guión escrito por él mismo, producido por Juan Gordon, a través de Morena Films.


A la espera de conocer algún dato más del proyecto, Irene Escolar, una de sus actrices protagonistas ha confirmado, en un encuentro digital en la web TiraMillas a propósito de la actual promoción en la que se encuentra tras el estreno de Presentimientos, de Santiago Tabernero, que la cinta comenzará a rodarse el próximo mes de marzo y que posee uno de los repartos más actractivos que se recuerdan en el actual panorama del cine español: junto a Escolar, estarán también Alberto San Juan, Inma Cuesta, Raúl Arévalo, Candela Peña y la veterana Kiti Manver, a la que no veíamos en el cine desde que interviniera en Lo contrario al amor (2011), de Vicente Villanueva.

sábado, 4 de enero de 2014

Los Premios Gaudí sucumben a "Los últimos días", la gran favorita con 11 nominaciones.


La Academia del Cine Catalán dio a conocer ayer por la mañana los candidatos definitivos a la VI edición de sus Premios Gaudí, el máximo galardón que se concede a la producción catalana, y las sorpresas han sido múltiples. Los últimos días, la cinta apocalíptica de los hermanos Pastor, estrenada en el primer trimestre del año y que apenas suena en las quinielas a los próximos Premios Goya, se ha impuesto como la gran favorita al sumar el mayor número de nominaciones (11), entre ellas algunas de las más importantes, como mejor película en lengua no catalana, dirección o guión, junto a su presencia entre los finalistas a casi todas las categorías técnicas. Como ocurría el año pasado, cuando Lo imposible, de Juan Antonio Bayona, ganó 6 estatuillas, los Gaudí vuelven a ensalzar con este reconocimiento a Los últimos días a un cine industrialmente impecable y de buen acabado técnico, de exportación fácil, y de clara vocación comercial, por mucho que esto repercuta al nivel narrativo que, como en la cinta de los Pastor, cojeaba de forma alarmante.


Algo que evidencian también las 8 nominaciones logradas por Fill de Caín (Hijo de Caín), de Jesús Monllaó Plana, incluida la de mejor película, thriller muy bien armado en su aspecto formal que pecaba de un grave error de previsibilidad, lo que ponía de manifiesto la condición de novel de su director. No obstante, su presencia entre las favoritas para los académicos catalanes servirá para resarcir a sus responsables del injusto veto sufrido por la cinta en los Premios Goya, donde debido a un error de trámite en el momento de presentar sus candidaturas, la Academia dejó fuera de la competición a Hijo de Caín por incumplimiento de las bases de participación.


En el mismo saco podríamos incluir las 6 nominaciones conseguidas por Grand piano, de Eugenio Mira, todas técnicas (salvo la de mejor película en lengua no catalana), que vienen a valorar muy positivamente la excelencia técnica de un producto excesivamente hueco en su base argumental y servicial a los cánones del cine de consumo; o las 3 anecdóticas alcanzadas por El cuerpo, de Oriol Paulo, thriller mejor construido que los anteriores y, por lo tanto, preferible a ellos, estrenado en diciembre del año pasado.


La otra gran favorita y que a todas luces se perfila como la cinta que más opciones posee para materializar sus candidaturas en premios, es Tots volem el millor per a ella (Todos queremos lo mejor para ella), de Mar Coll. Esta extraordinaria pieza, de corte intimista, ha obtenido el favor de la Academia también en 8 categorías, siendo una fuerte contendiente en las de mejor película, dirección, guión y, sobre todo, actriz protagonista, pues Nora Navas no sólo ganó la Espiga de Plata a la mejor actriz en el pasado Festival de Valladolid por esta película, sino que además se perfila como una de las máximas favoritas a figurar candidata también a los Premios Goya.


Favorita a figurar en los Goya en la categoría documental, La plaga, alabado y premiadísimo debut en la dirección de Neus Ballús, ha proporcionado las más entusiastas sorpresas de la lista de candidatos a estos Premios Gaudí, al sumar 5 candidaturas, colándose entre las finalistas a la mejor película, mejor dirección y mejor guión. También a 5 premios aspira otra de nuestras cintas imprescindibles del pasado año, La por (El miedo), de Jordi Cadena, ninguneada en la categoría reina, figura, no obstante, entre las candidatas a mejor dirección y mejor guión, amén de mejor actor secundario para el intachable trabajo realizado por Ramon Madaula, para el que ésta supone su primera nominación a estos galardones.


Son significativas también las 4 nominaciones recibidas por la personal Història de la meva mort (Historia de mi muerte), de Albert Serra, que aunque sólo figure candidata en apartados técnicos, hablan muy bien sobre los paradójicos gustos de unos académicos que tampoco han olvidado el auténtico sleeper del año, la colorista pero insustancial Barcelona, nit d'estiu (Barcelona, noche de verano), de Dani de la Orden, candidata en 3 categorías, siendo una de ellas la de mejor película del año.


En el capítulo específico de la interpretación, hay que reseñar los olvidos entre los finalistas de los otros intérpretes de El miedo, los sobresalientes Roser Camí y Igor Szpakowski, éste último especialmente reseñable cuando en su lugar figura candidato el también joven David Solans, por Hijo de Caín, en un trabajo más convencional y esquemático que el de Szpakowski. Junto a Solans, compiten al premio al mejor actor protagonista el ganador del Goya el año pasado, José Sacristán, por El muerto y ser feliz, y dos de los máximos favoritos a figurar candidatos a los Premios de la Academia este mismo año, Eduard Fernández, por Todas las mujeres, y Javier Cámara, por Ayer no termina nunca. Fernández se postula ya como el claro favorito, siendo más que probable que obtenga así su tercer Premio Gaudí en la que supone su cuarta nominación a estos premios.


A Navas, para quien éste podría ser su segundo Gaudí tras el obtenido por Pa negre (Pan negro) (2010), de Agustí Villaronga, le disputará el premio nada menos que Candela Peña, por Ayer no termina nunca, para quien ésta podría ser la única nominación importante que obtendrá este año al estar muy reñida la competición a los Goya. Significa su segunda candidatura a los Gaudí, justo un año después de ganarlo en la categoría secundaria por Una pistola en cada mano (2012), de Cesc Gay. Lo mismo con Vicky Peña, para quien esta nominación por Un berenar a Ginebra (Una merienda en Ginebra) supone su segunda vez tras obtenerlo como secundaria por Catalunya über alles (2011), de Ramon Térmens. Por su parte, Ingrid Rubio se estrena en los Gaudí por su espléndido protagonista en La Estrella, merecido reconocimiento a un trabajo que nos tememos pasará desapercibido en el resto de premios cinematográficos del año.


También por La Estrella ha logrado ser candidata en la categoría secundaria Carmen Machi, significando ésta una de sus primeras menciones para uno de los premios cinematográficos más importantes del país. No lo tendrá fácil, pues compite nada menos que con las actrices de Todos queremos lo mejor para ella: Àgata Roca, en su primera nominación, y Clara Segura, que obtiene aquí su tercera nominación a un premio que ya ganó por Les dues vides d'Andrés Rabadán (Las dos vidas de Andrés Rabadán) (2008), de Ventura Durall. La cuarta finalista no es otra que la última ganadora del Gaudí protagonista, María Molins, por Hijo de Caín, logrando también así su tercera nominación.


Como Madaula, sus compañeros en la liza al mejor secundario Jose Coronado y Pau Durà compiten por primera vez a los Gaudí, por Hijo de Caín y Todos queremos lo mejor para ella, respectivamente; siendo Sergi López el único de los contendientes con experiencia en estos galardones, pues ya había sido candidato, también como secundario, por Petit indi (2009), de Marc Recha. Su presente nominación, debida a su maravilloso trabajo en Ismael, supone una grata sorpresa no sólo por el merecimiento de la misma, sino porque muy probablemente sea una de las pocas recompensas que obtendrá un trabajo digno de los más grandes premios cinematográficos del año.


Por último, se hace obligado reseñar la nominación obtenida por una de las grandes favoritas a los Goya, La herida, de Fernando Franco, en la categoría de mejor película europea, junto a tres de las películas que más premios y menciones andan recibiendo en los últimos tiempos: la última ganadora del Oscar a la mejor película en lengua extranjera, Amour (Amor), de Michael Haneke, la ganadora de la Palma de Oro del último Festival de Cannes, La vie d'Adèle (La vida de Adèle), de Abdellatif Kechiche, y Hannah Arendt, de Margarethe von Trotta.



Mejor Película:

  • Barcelona, nit d'estiu (Barcelona, noche de verano), de Dani de la Orden.
  • Fill de Caín (Hijo de Caín), de Jesús Monllaó Plana.
  • La plaga, de Neus Ballús.
  • Tots volem el millor per a ella (Todos queremos lo mejor para ella), de Mar Coll.
Mejor Película en Lengua No Catalana:

  • El cuerpo, de Oriol Paulo.
  • El muerto y ser feliz, de Javier Rebollo.
  • Grand Piano, de Eugenio Mira.
  • Los últimos días, de Álex y David Pastor.
Mejor Director:

  • Neus Ballús, por La plaga.
  • Jordi Cadena, por La por (El miedo).
  • Mar Coll, por Todos queremos lo mejor para ella.
  • Álex y David Pastor, por Los últimos días.
Mejor Guión:

  • Neaus Ballús y Pau Subirós, por La plaga.
  • Jordi Cadena y Núria Villazán, por El miedo.
  • Mar Coll y Valentina Viso, por Todos queremos lo mejor para ella.
  • Álex y David Pastor, por Los últimos días.
Mejor Actriz Protagonista:

  • Nora Navas, por Todos queremos lo mejor para ella.
  • Candela Peña, por Ayer no termina nunca.
  • Vicky Peña, por Un berenar a Ginebra (Una merienda en Ginebra).
  • Ingrid Rubio, por La Estrella.
Mejor Actor Protagonista:

  • Javier Cámara, por Ayer no termina nunca.
  • Eduard Fernández, por Todas las mujeres.
  • José Sacristán, por El muerto y ser feliz.
  • David Solans, por Hijo de Caín.
Mejor Actriz Secundaria:
  • Carmen Machi, por La Estrella.
  • María Molins, por Hijo de Caín.
  • Àgata Roca, por Todos queremos lo mejor para ella.
  • Clara Segura, por Todos queremos lo mejor para ella.
Mejor Actor Secundario:

  • Jose Coronado, por Hijo de Caín.
  • Pau Durà, por Todos queremos lo mejor para ella.
  • Sergi López, por Ismael.
  • Ramon Madaula, por El miedo.
Mejor Dirección de Producción:

  • Josep Amorós, por Los últimos días.
  • Aritz Cirbián, por Otel·lo.
  • Oriol Maymó, por Món Petit (Mundo Pequeño).
  • Iván S. Mas, por Hijo de Caín.
Mejor Película Documental:
  • Bajarí, de Eva Vila.
  • Els records glaçats, de Albert Solé.
  • Mundo Pequeño, de Marcel Barrena.
  • Serrat y Sabina, el símbolo y el cuate, de Francesc Relea.
Mejor Dirección Artística:

  • Alain Bainée, por Mindscape.
  • Balter Gallart, por Los últimos días.
  • Sylvia Steinbrecht, por 3 bodas de más.
  • Sebastian Vogler y Mihnea Mihailescu, por Història de la meva mort (Historia de mi muerte).
Mejor Montaje:

  • Bernat Aragonès, por Hijo de Caín.
  • Neus Ballús y Domi Parra, por La plaga.
  • David Gallart, por El miedo.
  • Elena Ruiz y Albert Gutiérrez, por Barcelona, noche de verano.
Mejor Música Original:

  • Joan Dausà, por Barcelona, noche de verano.
  • Víctor Reyes, por Grand Piano.
  • Pau Vallvé, por Mundo Pequeño.
  • Fernando Velázquez, por Los últimos días.
Mejor Dirección de Fotografía:

  • Daniel Aranyó, por Los últimos días.
  • Diego Dussuel, por La plaga.
  • Sergi Gallardo, por El miedo.
  • Jimmy Gimferrer, por Historia de mi muerte.
Mejor Vestuario:

  • Núria Anglada, por Hijo de Caín.
  • Patricia Monné, por Grand Piano.
  • Lourdes Pérez y Rosa Tharrats, por Historia de mi muerte.
  • Olga Rodal, por Los últimos días.
Mejor Sonido:

  • Albert Manera, Isaac Bonfill, Oscar Grau y Marc Orts, por Hijo de Caín.
  • Albert Manera, James Muñoz y José A. Manovel, por Grand Piano.
  • Albert Manera, Oriol Tarragó y David Calleja, por El cuerpo.
  • Licio Marcos de Oliveira, Oriol Tarragó y David Calleja, por Los últimos días.
Mejores Efectos Especiales:

  • Lluís Castells (Fassman); Lluís Rivera (In Extremis Film Service); David Martí y Montse Ribé (DDT), por El cuerpo.
  • Lluís Rivera, Pablo Perona, Juanma Nogales, Jon Aguirre, Manuel Ramírez e Isidro Jiménez, por Los últimos días.
  • Àlex Villagrasa y Raúl Romanillos, por Grand Piano.
  • Mister X, Cúbica User T38, DDT (David Martí y Montse Ribé), por Mamá.
Mejor Maquillaje y Peluquería:

  • Laura Bruy y Txus González, por Todos queremos lo mejor para ella.
  • Ana López-Puigcerver y Belén López-Puigcerver, por Grand Piano.
  • Patricia Reyes, por Los últimos días.
  • Mariona Trias y Lluís Soriano, por Historia de mi muerte.
Mejor Película Europea:

  • Amour (Amor), de Michael Haneke.
  • Hannah Arendt, de Margarethe von Trotta.
  • La herida, de Fernando Franco.
  • La vie d'Adèle (La vida de Adèle), de Abdellatif Kechiche.

martes, 31 de diciembre de 2013

Nuestras 10(+1) mejores actrices del 2013.


2013 ha sido el año en el que nos dejaron actrices como la copa de un pino, tales como María Asquerino, Amparo Rivelles, Amparo Soler Leal o Anna Lizarán, la estrella por antonomasia de nuestro cine más castizo, Sara Montiel, o una de las más queridas intérpretes de la pequeña pantalla, Mariví Bilbao. Pero también ha sido el año del merecido primer Premio Donostia a una de las nuestras, Carmen Maura, y de la Medalla de Oro entregada por la Academia a modo de justo reconocimiento a toda su labor a Ángela Molina, y del tan ansiado Goya de Honor a la gran Concha Velasco. Y, además, ha sido el año en el que hemos constatado, una vez más, la extraordinaria categoría del cuadro interpretativo femenino de nuestro cine, donde un selecto grupo de actrices han dispuesto de un jugoso lucimiento, con personajes eficazmente construidos, a través de los que han podido sentar cátedra y ofrecer verdaderas lecciones de arte dramático. Terminamos nuestro repaso a lo mejor del 2013 con nuestra selección de las mejores actrices del año:

10. Olimpia Melinte, por Caníbal.


Lejos de toda duda, la rumana Melinte debe figurar entre las más destacadas revelaciones del curso cinematográfico que hoy concluye, gracias a Caníbal, la magnífica película de Manuel Martín Cuenca. La actriz, que en doble papel logra dar forma a un trabajo sensitivo y verdaderamente emotivo, que sin perder ni un ápice de frescura, se alza como una de las grandes actuaciones femeninas del año, modélica y sumamente medida y contenida, recibió excelentes críticas por su trabajo desde que la cinta se proyectase en San Sebastián. Protagonista femenina indiscutible de una de las mejores películas del año, Olimpia Melinte aporta a la inhóspita cinta el calor y la sensibilidad de la que parece estar exenta, erigiéndose en la frágil heroína de un cuento de amor absolutamente terrorífico.

9. Natalia de Molina, por Vivir es fácil con los ojos cerrados.



Pero si de revelaciones hablamos, Natalia de Molina lidera el ránking gracias a Vivir es fácil con los ojos cerrados, sobre todo por el extraordinario encanto y la luz delicada que su presencia aporta a toda la película de David Trueba, donde la intérprete brilla muy especialmente a través de la ejecución candorosa que efectúa de su personaje, sonando en cada una de sus réplicas conmovedoramente auténtica, rezumando una belleza templada y delicada que redunda en el exquisito alcance de la vertiente dramática de su intervención. Es el suyo, uno de los trabajos femeninos más redondos de los vistos también en una pantalla de cine este año, beneficiado además por la excelsa fotogenia de un rostro del que es imposible apartar la mirada. Presente también en el reparto de la desapercibida Temporal, de Catxo, De Molina puede presumir de haber llegado a la industria del cine español para quedarse.

8. Maribel Verdú, por 15 años y un día.


Un año más, la Verdú vuelve a ser una presencia ineludible en el repaso a lo mejor del año. En este 2013, aparte de una breve colaboración en la estupenda Gente en sitios, de Juan Cavestany, la que quizás sea la mayor estrella femenina con que cuenta nuestra industria en este momento, volvió a demostrar que si hay una actriz que todo lo puede en nuestro cine es ella, marcándose en la irregular 15 años y un día, de Gracia Querejeta, una interpretación ajustadísima, de muchos matices, y apechugando además con un arriesgado monólogo en un largo plano secuencia, razón ineludible para efectuar el visionado de la película, donde su participación, por desgracia, nos resulta inmerecidamente corta. He ahí el poder de fascinación de una intérprete que, lejos de menguar con los años, ha ido adquiriendo una incombustible solidez induciéndonos a desear siempre más minutos con ella en la gran pantalla.

7. Roser Camí, por La por (El miedo).


Habitual del teatro y del doblaje, esta catalana se ha hecho un importante hueco en nuestra más honda sensibilidad este 2013 por marcarse uno de los trabajos más redondos vistos en nuestro cine este año en esa dolorosa maravilla que es La por (El miedo), de Jordi Cadena. Un trabajo que duele mirar, como esa madre literalmente anulada que ha asumido, con no poco estoicismo, la presencia en su cuerpo de los moratones, que se resiste a rebelarse y se conforma con seguir viviendo por inercia. En su piel, Camí ejemplifica el absentismo de voluntad propia en su rol, ejecutando con notable delicadeza el ensimismado automatismo de su personaje, dando de sí un trabajo riguroso y templado, que termina por romperse en un convulsivo y desgarrador clímax dramático en uno de los finales más desoladores y poco complacientes que hemos visto este 2013.

6. Petra Martínez, por Todas las mujeres.


Muy corta también es la intervención de esta veterana en Todas las mujeres, de Mariano Barroso, donde, sin embargo, la actriz termina imponiéndose como uno de los aspectos fundamentales que obligan a visionar la película. Exhibiendo una clase y elegancia desbordantes, Martínez se marca un portentoso duelo interpretativo con su oponente en pantalla, un hijo al que su personaje tiene tan calado y, en el fondo, hastiada, que tal confrontación se perfila pronto como una gozosa batalla. Con una eminente mala uva, Petra Martínez nos borra de un plumazo la imagen establecida de mujer candorosa a la que parecía relegada en el cine, acometiendo un personaje femenino árido y complejo, con la maestría acostumbrada.

5. Candela Peña, por Ayer no termina nunca.


El 2013 ha sido el año de la feliz recuperación de ese portento de actriz que siempre fue Candela Peña, primero con su tercer Goya bajo el brazo y después con la magnífica demostración de su talento que manifiesta el visionado de Ayer no termina nunca, de Isabel Coixet, donde la actriz, literalmente desgarrada y desgarradora, lleva a cabo un agresivo y contundente despliegue de sus armas interpretativas, inconteniblemente subyugada por el inmenso dolor que acarrea su personaje, lo que permite a la actriz un demoledor y sincopado tour de force que juega peligrosamente en su intensidad y arrojo a hacer que el trabajo de la actriz, verdaderamente entregada, caiga en una excesiva afectación en puntuales momentos que, no obstante, no ensombrecen el alcance último de la que podríamos calificar ya como una de las mejores interpretaciones de la intérprete en toda su trayectoria.

4. Susi Sánchez, por 10.000 noches en ninguna parte.

Este ha sido el año, sin duda, de Susi Sánchez. Primero robó planos por doquier en 15 años y un día y luego se marcó una magnífica interpretación en una de las obras imprescindibles del año, La fotógrafa, de Fernando Baños Fidalgo, donde caldea el nivel empático de la cinta, logrando además, con pocas pero decisivas escenas, componer un personaje de lo más potente: una mujer herida que busca venganza en su inefable verdugo, a través de un matizadísimo y ejemplar trabajo de exposición interpretativa, sin artificios, sobrio y contenido y que permanece en todo momento feliz y sentidamente apegado a una radiante naturalidad. Pero cuando creíamos que no podía ir a más, a final de año tuvimos la ocasión de echarle un vistazo al trabajo de Sánchez en la película de Ramón Salazar, única e importante razón de peso para visionar 10.000 noches en ninguna parte, pues tan artificiosa película sirve una arriesgada y purgativa performance por parte de una excepcional y dolorosamente minuciosa Susi Sánchez, como la alcoholizada y decadente madre del protagonista, en un trabajo pormenorizadamente vívido, hiriente, de esos que traspasan la pantalla y se pegan al alma, congelándola. Sin dejar hueco para la compasión fácil, Susi Sánchez dota a su trabajo de una permanente hostilidad, mostrándose insoportablemente arisca en su insondable exhibición de amargura y logrando así dar cuerpo al carácter áspero y dolido de su personaje.

3. Inma Cuesta, por 3 bodas de más.


Sin temor a exagerar, podríamos hablar de este trabajo como uno de los mejores empeños cómicos vistos para la gran pantalla en mucho tiempo y es que la actriz está en 3 bodas de más sencillamente espectacular. Inma Cuesta se entrega con deslumbrante ingenio a su difícil cometido, consciente tal vez de tener entre manos uno de los, precisamente, personajes femeninos más jugosos y ricos que se hayan escrito para una comedia en mucho tiempo. Sería injusto no reconocer que parte de las virtudes que encierra 3 bodas de más tienen su origen en el desternillante trabajo de su actriz, capaz de sortear las limitaciones que su (atractivo) físico podían propinar a la consecución de la verosimilitud de su rol y, a través de una hilarante y atinada manifestación de tics y mohínes, dar con la medida justa del carácter anodino y patoso del personaje. Un enorme triunfo personal el conseguido por la actriz en esta película que, además, abre para ella nuevas vías de actuación y sugestivos futuros registros para el cine español.

2. Aura Garrido, por Stockholm.


Si hay una actriz que merezca poseer el título de intérprete del año esa es Aura Garrido, pues este 2013 ha constatado que lo que intuíamos hace unas temporadas es ya toda una realidad: estamos ante una de las más aventajadas y compactas actrices de su generación, una de las más claras herederas del futuro cine nacional. Este años, además, la intérprete ha demostrado su valía en distintos frentes: dotó de solidez y magia una propuesta tan personal y arriesgada como Los ilusos, de Jonás Trueba; antepuso su profesionalidad a un personaje endeble en Viral, de Lucas Figueroa; y, para rematar, lidió con el arco dramático más complicado de los dos personajes protagonistas de esa maravilla llamada Stockholm, de Rodrigo Sorogoyen, marcándose al final una actuación gigantesca, de puro perfecta, porque el comportamiento esquivo de su personaje al inicio no es sólo una pose, sino que encierra siempre algo enfermizo y endémico, algo que vertebra toda su actuación y que Garrido logra transmitir a lo largo de todo el metraje, por mucho que también, y al mismo tiempo, nos obsequie un esmerado y detallado transcurrir de emociones y actitudes, hilvanadas con sensatez y armonía.

1. Nora Navas, por Todos queremos lo mejor para ella (ex-aequo).


Hablar de las excelencias interpretativas de esta catalana nunca será gratuito y menos cuando resulta vital su trabajo para entender y disfrutar plenamente de Todos queremos lo mejor para ella, de Mar Coll, donde Nora Navas está en absoluto estado de gracia, haciendo recaer sobre sus hombros todo el peso de una película que, ciertamente, no sería lo mismo sin ella. Ya en la primera secuencia, con su cojera perfecta y el tartamudeo oportuno, la intérprete nos bosqueja un aplicado y preciso retrato de su personaje, que a lo largo de los siguientes minutos logrará desarrollar y desplegar ante la cámara con absoluta libertad, haciendo fácil lo difícil, logrando que las rarezas de su comportamiento nazcan y se expongan ante nosotros con pasmosa naturalidad, no siendo capaces en ningún momento de advertir de qué mecanismos o de qué métodos surge tal prodigio interpretativo, llegando incluso a brindarnos de manera magistral la exposición escrupulosa, medida y esmerada del desconcierto que embarga a su personaje, no por nada El desconcierto era el título que manejaba la película durante su rodaje. Es tan sublime el grado de perfección alcanzado por la actriz, que incluso hay momentos del filme en el que el cambio de registro ambiental, del drama a la comedia o viceversa (pues la cinta coquetea con ambos por igual), lo marca el propio trabajo de Nora Navas.

1. Marián Álvarez, por La herida (ex-aequo).


Algunos hablarán de revelación, pero en su caso hace ya unos años que esta madrileña se nos reveló, cinematográficamente hablando, con lo que lo ofrecido por la intérprete este 2013 no es más que una ansiada y felizmente aprovechada demostración de uno de los talentos menos exprimidos de nuestro actual panorama artístico. Heróico es el adjetivo que mejor define el trabajo llevado a cabo por Marián Álvarez en La herida, de Fernando Franco. Decir que la película es ella puede ser la vía fácil para expresar que sin su salto sin red a las mismas entrañas de su personaje, La herida no supondría el mazazo a la conciencia que concluye siendo. Porque la actriz evoluciona desde la primera secuencia hasta el final completamente enfrascada en la piel de Ana, exponiendo sin estridencias y sin tabúes de ninguna clase, todos los pormenores, todos los entresijos, que construyen la precaria situación psicológica y emocional de su personaje. La generosa planificación de Franco, a través de planos secuencia, le sirven a Álvarez en bandeja la oportunidad de crear y confeccionar sin cortapisas el entramado interno de su rol, lo que nos invita a hablar de un modélico trabajo interpretativo, que debería ser ya objeto de estudio en cualquier escuela de interpretación.

sábado, 21 de diciembre de 2013

Quiniela a los Premios Goya 2014 (V): Mejor Actriz.

Con dos favoritas realmente claras desde hace meses, salidas de los festivales de San Sebastián y Valladolid, la categoría a la mejor actriz parece haberse ido clarificando en las últimas semanas, sobre todo tras conocer a las tres finalistas a los Premios Forqué, que prácticamente nos han proporcionado el nombre de la tercera nominada. Las dudas sobre quién ocupará la cuarta plaza siguen en el aire, sobre todo después de producirse un empate en las votaciones a los Premios Feroz y resultar finalmente seis y no cinco candidatas en el apartado a la mejor actriz principal.

1. Marián Álvarez, por La herida.
2. Nora Navas, por Todos queremos lo mejor para ella.
3. Aura Garrido, por Stockholm.
4. Inma Cuesta, por 3 bodas de más.
5. Candela Peña, por Ayer no termina nunca.
6. Belén Rueda, por Ismael.
7. Elena Anaya, por Pensé que iba a haber fiesta.
8. Ingrid Rubio, por La Estrella.
9. Marta Etura, por Presentimientos.
10. Carmen Maura, por Las brujas de Zugarramurdi.
11. Ariadna Gil, por Sola contigo.


Ni que decir tiene que ser la última Concha de Plata a la mejor actriz es sinónimo de posicionarse como la gran favorita al Goya del año. Marián Álvarez parecía no tener competencia alguna en esta categoría, pero tras la Seminci y el premio ganado por Nora Navas la incógnita se cierne sobre la condición de favorita indiscutible que poseía la protagonista de La herida, de Fernando Franco, quien además ha ganado el premio correspondiente a la mejor actriz en el festival Cinespaña de Toulouse y figura candidata tanto a los Forqué como a los Feroz. Presente en absolutamente todos los planos de un filme que reposa adecuada y confiadamente en su labor, Álvarez desborda la pantalla exponiendo sin tapujos, pormenorizadamente y de manera harto dolorosa y empática, el infierno interior que subyuga a su personaje. Hay quienes sostenían que los responsables de la cinta podrían proponerla en la categoría revelación, lo cual incluso favorecería sus opciones al Goya, pues ahí sí que no conocería competencia alguna. No obstante, lo justo es reconocer que su revelación ya se produjo hace unos años con Lo mejor de mí (2007), de Roser Aguilar, y que un trabajo de esta envergadura debe optar al Goya en la "categoría reina", donde ha sido propuesta finalmente.


Desde Valladolid, con la Espiga de Plata bajo el brazo a la mejor actriz, Nora Navas se ha impuesto como la otra gran favorita a ganar el Goya de este año. Su cabezón por Pa negre (Pan negro) (2010), de Agustí Villaronga, queda aún muy reciente en la memoria de los académicos, lo que podría restarle opciones. No obstante, merecería ganar (tanto como Marián Álvarez) por marcarse un magnífico trabajo en Todos queremos lo mejor para ella, de Mar Coll, donde Navas está en absoluto estado de gracia, recayendo también sobre ella todo el peso de una película que, ciertamente, no sería lo mismo sin su labor. Ya en la primera secuencia, con su cojera perfecta y el tartamudeo oportuno, la intérprete nos bosqueja un aplicado y preciso retrato de su personaje, que a lo largo de los siguientes minutos logrará desarrollar y desplegar ante la cámara con absoluta libertad, haciendo fácil lo difícil, logrando que las rarezas de su comportamiento nazcan y se expongan ante nosotros con pasmosa naturalidad, no siendo capaces en ningún momento de advertir de qué mecanismos o de qué métodos surge tal prodigio interpretativo, llegando incluso a brindarnos de manera magistral la exposición escrupulosa, medida y esmerada del desconcierto que embarga a su personaje. Es tan sublime el grado de perfección alcanzado por la actriz, que incluso hay momentos del filme en el que el cambio de registro ambiental, del drama a la comedia o viceversa (pues la cinta coquetea con ambos por igual), lo marca el propio trabajo de Nora Navas. Como Álvarez, también ha recibido nominaciones a los Forqué y a los Feroz y, muy seguramente, sea nominada (y gane) el Gaudí de la Academia del Cine Catalán.


Ha llegado tarde a las salas, pero lo ha hecho a tiempo como para posicionar a su protagonista entre las favoritas en la carrera por los Premios Goya. Stockholm, de Rodrigo Sorogoyen, aparte de ser uno de los mejores títulos del año, viene de ser uno de los triunfadores del ya lejano Festival de Málaga, donde Aura Garrido se alzó con la Biznaga de Plata a la mejor actriz. Había ganas de visionar su trabajo y, una vez visto, es justo reconocer que la joven actriz merece figurar entre el cuarteto finalista al Goya y es que Garrido lidia con el arco dramático más complicado de los dos únicos personajes de la función y logra al final una actuación gigantesca, de puro perfecta, porque el comportamiento esquivo de su personaje al inicio no es sólo una pose, sino que encierra siempre algo enfermizo y endémico, algo que vertebra toda su actuación y que Garrido logra transmitir a lo largo de todo el metraje, por mucho que también, y al mismo tiempo, nos obsequie un esmerado y detallado transcurrir de emociones y actitudes, hilvanadas con sensatez y armonía. Aunque en Málaga compartió premio interpretativo con Candela Peña, Garrido le ha sacado ventaja a su oponente en la carrera por el Goya, pues figura candidata ya a los Premios Forqué y a los Feroz, lo cual nos invita a pensar que la tercera plaza tiene ya grabado su nombre.


El arrollador éxito de taquilla de 3 bodas de más, de Javier Ruiz Caldera, supone un aval más que suficiente para considerar las opciones de Inma Cuesta al Goya como bastante serias. Pero es que, además, la crítica se ha deshecho en elogios hacia su trabajo y ya figura candidata a los Premios Feroz, donde de existir una división de categorías entre actrices dramáticas y cómicas, Cuesta triunfaría en la segunda sin discusión alguna. Y es que la actriz está en 3 bodas de más sencillamente espectacular. Inma Cuesta se entrega con deslumbrante ingenio a su difícil cometido, consciente tal vez de tener entre manos uno de los personajes femeninos más jugosos y ricos que se hayan escrito para una comedia en mucho tiempo. Sería injusto no reconocer que parte de las virtudes que encierra 3 bodas de más tienen su origen en el desternillante trabajo de su actriz, capaz de sortear las limitaciones que su (atractivo) físico podían propinar a la consecución de la verosimilitud de su rol y, a través de una hilarante y atinada manifestación de tics y mohínes, dar con la medida justa del carácter anodino y patoso del personaje. Un enorme triunfo personal el conseguido por la actriz en esta película que podría redondearse con una merecidísima nominación al Goya.


Única candidata segura desde principios de año, Candela Peña ha ido perdiendo posiciones a medida que han ido viendo la luz los previos trabajos reseñados. Y todo porque el estreno de su película se produjo con demasiada antelación para el calendario académico. Sería una lástima porque su heróico, demoledor y desgarrador tour de force, principal gancho indiscutible de Ayer no termina nunca, de Isabel Coixet, supone la mejor interpretación de su carrera, aún jugando peligrosamente, en algunos momentos, con una afectación excesiva. Un mal menor que no impidió que ganara la Biznaga de Plata a la mejor actriz en el Festival de Málaga. A su favor también cuenta el hecho de que, haga lo que haga, siempre cuenta con el beneplácito de una Academia que la ha premiado ya en tres ocasiones y que, además, ha sido incluida entre las seis finalistas en la misma categoría a los Premios Feroz.


Otra habitual en las quinielas es Belén Rueda. Descartadas sus opciones de aspirar al Goya por el flojo thriller Séptimo, de Patxi Amezcua, la actriz ha logrado colarse entre las finalistas a los Premios Feroz como mejor actriz principal por Ismael, de Marcelo Piñeyro, lo que ha provocado que se sume a la lista de grandes favoritas por este melodrama sentimental del que la actriz puede presumir de ser de lo mejorcito de la función, pues se marca una interpretación muy ajustada y precisa, por momentos incluso encantadoramente cómica, aportando esa naturalizada proximidad tan inherente a ella, así como una notable autenticidad en un personaje para el que, sobre el papel, podría no ser la intérprete más indicada. Sin embargo, con una desbordante simpatía, Rueda logra hacerse verosímil en la piel de esa abuela aún de buen ver mientras va desplegando, sin aspavientos y con mucha sobriedad, el despertar de emociones encontradas que asaltan a su personaje en la extraña e intensa jornada retratada por el filme de Piñeyro.


Por desgracia, el trabajo de Elena Anaya en Pensé que iba a haber fiesta, de Victoria Galardi, llegará demasiado tarde a las pantallas como para generar la más que necesaria 'rumorología' que beneficie sus opciones al Goya. Eso y que la condición de co-producción de la película puede jugar a la contra de unas posibilidades que, para más inri, pasan por la excelente acogida que han recibido todos los trabajos arriba mencionados. El suyo no merece menos, pues apechuga con el mayor tiempo en pantalla de la película y, como tal, tira del carro de la función, conduciéndonos de manera armoniosa gracias a una interpretación limpia e íntegra, absolutamente irreprochable, sostenida sobre un esmerado muestrario de las motivaciones de su personaje, por mucho que también represente de forma precisa sus esfuerzos por disimularlos. Un trabajo magnífico y reposado en el que, además, la actriz sabe imponer y hacer visible el espacio privado de su personaje, logrando con ello que compartamos la inquietud y el desasosiego que la acompañan a lo largo y ancho de una película que merecería correr mejor suerte en los Goya de la que, a buen seguro, tendrá.


Presente en el cuarteto favorito de hace unos meses, Ingrid Rubio ha abandonado por completo su puesto de honor y es que sus opciones de llegar a la final, en este momento, son remotas; primero, por el alto y comentado nivel en los trabajos que la preceden y, segundo, por el escaso bombo suscitado por La Estrella, de Alberto Aranda, cinta que pasó más desapercibida por las carteleras de lo que realmente merecía. Sobre todo por el protagonismo exhultante, arrollador y entregado de una fantástica Ingrid Rubio. Sólo ella, su fresca fotogenia y su radiante exposición de talento, justificaban el visionado de la película. Como la Estrella del título, la actriz se marca uno de los mejores trabajos cinematográficos de toda su carrera, recorrido por una frescura contagiosa, que hace irresistibles sus puntuales momentos cómicos, y una implicación emocional con su rol pasmosa, puesta de manifiesto a lo largo de todo el metraje y cuyo punto álgido es la trágica y brillante transición emocional que protagoniza en una de las clases de flamenco y en la que el trabajo metódico de la actriz queda sensacionalmente oculto tras la plasmación vívida de los pensamientos del personaje. Una interpretación luminosa y desenvuelta que no desmerecería figurar entre las favoritas a los próximos Premios Goya.


Como el de Anaya, también el trabajo de Marta Etura en el thriller Presentimientos, de Santiago Tabernero, llega muy tarde a las salas como para suponerlo con verdaderas opciones, reales, de resultar finalmente nominado. Tiene en contra, además, el proceder de un filme en verdad fallido, donde ella se gana a pulso el ser considerada lo mejor de una película que, vistos los resultados, desmerece de tan brillante ejercicio de introspección psicológica, exhibido a través de una pormenorizada y sensitiva sucesión de matices, lo que evidencia el sumo nivel de profesionalidad y talento de una intérprete particularmente dotada para representar ante la cámara, de forma excelente, las tragedias y traumas internos de sus personajes. Una verdadera lástima pues Presentimientos suponía la vuelta de Etura a los personajes protagonistas y de considerable lucimiento.


Último Premio Donostia, la Academia podría aprovechar la racha de homenajes a Carmen Maura y adjudicarle una nueva nominación en la categoría principal, donde no ha vuelto a quedar finalista desde que ganara su tercer Goya por La comunidad (2000), de Álex de la Iglesia. Su cometido en Las brujas de Zugarramurdi está lejos de ser protagónico, pero la clase y la maestría de una actriz de su categoría se imponen pronto en uno de los puntos fuertes de una función que, a buen seguro, acumulará nominaciones por doquier. Si los Académicos tienen el día juguetón, muchos votos irán a parar también a Carmen Maura.


Protagonista absoluta de un filme que pasó sin pena ni gloria por las carteleras, a pesar del interés que podría despertar su trama y su tono de thriller psicológico, Ariadna Gil es, sin duda, lo mejor de una función desperdiciada. Y es que lleva a cabo en Sola contigo, de Alberto Lecchi, un admirable y generoso ejercicio de exposición dramática, del todo introspectivo. La condición de co-producción entre Argentina y España suma peros a sus opciones, junto a la media calidad de la película. No obstante, la vuelta de una de nuestras mejores actrices a la categoría principal de los Goya siempre es bien recibida, sobre todo si se trata de Ariadna Gil.

martes, 17 de diciembre de 2013

"3 bodas de más" y "Las brujas de Zugarramurdi" lideran con 7 nominaciones los I Premios Feroz.


Esta mañana la Asociación de Informadores Cinematográficos de España ha dado a conocer las esperadísimas nominaciones a los I PREMIOS FEROZ®, que se entregarán el próximo 27 de enero de 2014 con el patrocinio de Gas Natural Fenosa y Callao City Lights. El anuncio de las candidaturas se ha realizado en un acto celebrado en el Cine Callao de Madrid, con la presencia del equipo responsable de la entrega de premios, la actriz Alexandra Jiménez y el director y guionista, Paco Cabezas, quienes serán los encargados de presentar y dirigir la gala de entrega de premios.

Las sorpresas han sido muchas y lo primero que es necesario señalar de estas primeras candidaturas a los Premios Feroz de la historia, es el predominio de la comedia. 3 bodas de más, de Javier Ruiz Caldera, y Las brujas de Zugarramurdi, de Álex de la Iglesia, lideran holgadamente, con 7 candidaturas cada una, las preferencias de la crítica española, lo que las convierte en indiscutibles favoritas en el futuro reparto de estas estatuillas. Las siguen, con 6 nominaciones cada una también, otras dos comedias La gran familia española, de Daniel Sánchez Arévalo, y Vivir es fácil con los ojos cerrados, de David Trueba, empatadas en número de menciones con Caníbal, de Manuel Martín Cuenca, el drama que más nominaciones posee.


La crítica española ha tenido muy presente a nuestro gran "embajador" internacional y Los amantes pasajeros, de Pedro Almodóvar, ha obtenido 5 nominaciones. Mientras que una menos ha obtenido una de nuestras cintas predilectas del año en curso, Stockholm, de Rodrigo Sorogoyen, y sólo 3, La herida, de Fernando Franco. Llama la atención, también, que una película como Grand Piano, de Eugenio Mira, bastante maltratada por la crítica en su momento, se haya colado entre las finalistas a uno de los premios más importantes, el de mejor película dramática.


A decir verdad, se aprecia una palpable falta de riesgo en el reparto de nominaciones hacia títulos que, por lo general, han gozado de buena aceptación comercial, quedando completamente excluidas de entre las finalistas películas tan redondas como La por (El miedo), de Jordi Cadena, La fotógrafa, de Fernando Baños Fidalgo, o Los ilusos, de Jonás Trueba, adscritas casi a los márgenes de una industria de donde ni siquiera la crítica especializada ha sabido sacarlas con algún determinado reconocimiento. Tampoco ha sido nominada en ningún apartado nuestra representante a los Oscar, 15 años y un día, de Gracia Querejeta, ni tan siquiera por la espléndida labor de su pareja protagonista, lo que pone sobre la mesa  la disconformidad que su elección para competir por el Oscar produjo en la prensa especializada.


En el apartado de los intérpretes, aparte de las notables ausencias de Maribel Verdú y Tito Valverde, destaca el olvido de un enorme Ramón Fontserè, por Vivir es fácil con los ojos cerrados, así como el de la actriz protagonista de Caníbal, la rumana Olimpia Melinte. Por el contrario, un inesperado Hugo Silva se sube al carro de las quinielas por el Goya al obtener una nominación a los Premios Feroz por Las brujas de Zugarramurdi, mientras su compañero en el filme, Mario Casas, hace ya historia logrando el primer doblete de estos premios: secundario por Las brujas de Zugarramurdi y principal por La mula. Su promocionado trabajo en la, ya al caer, Ismael, de Marcelo Piñeyro, no ha calado (afortunadamente) entre los críticos, aunque sí el de su compañera de reparto, Belén Rueda, única representante del filme entre los finalistas.


Por lo demás, los I Premios Feroz ratifican a prácticamente todos los favoritos que se han venido barajando estos meses en las quinielas previas a los Premios Goya, confirmándose Javier Cámara, Antonio de la Torre y Eduard Fernández como los grandes favoritos en la terna al mejor actor y Carlos Areces y Carlos Bardem, en la de reparto.


En las categorías femeninas, al producirse sendos empates, han quedado finalistas seis y no cinco, como en el resto, lo que ha hecho posible que las dos grandes favoritas a los Goya, Marián Álvarez Nora Navas, sigan compartiendo opciones con las cuatro alumnas más aventajadas de la carrera: Aura Garrido, Candela PeñaInma Cuesta y la ya mencionada Rueda, que se aupa al grupo de favoritas con esta nominación.


Más claro parece el asunto en la categoría secundaria, donde dos de las seis nominadas son favoritas al Goya en la categoría revelación (Natalia de Molina y Bárbara Santa Cruz), dejando vía libre para las otras cuatro de cara a la final por los cabezones de la Academia: Terele Pávez, Rossy de Palma, Petra Martínez y Verónica Echegui.

Las nominaciones a los I Premios Feroz son las siguientes:

Mejor Drama:
  • Caníbal.
  • Grand Piano.
  • La herida.
  • Stockholm.
  • Todos queremos lo mejor para ella.
Mejor Comedia:
  • 3 bodas de más.
  • Las brujas de Zugarramurdi.
  • La gran familia española.
  • Todas las mujeres.
  • Vivir es fácil con los ojos cerrados.
Mejor Dirección:
  • Fernando Franco, por La herida.
  • Álex de la Iglesia, por Las brujas de Zugarramurdi.
  • Manuel Martín Cuenca, por Caníbal.
  • Daniel Sánchez Arévalo, por La gran familia española.
  • David Trueba, por Vivir es fácil con los ojos cerrados.
Mejor Actriz Protagonista:
  • Marián Álvarez por La herida.
  • Imma Cuesta, por 3 bodas de más.
  • Aura Garrido, por Stockholm.
  • Nora Navas, por Todos queremos lo mejor para ella.
  • Candela Peña, por Ayer no termina nunca.
  • Belén Rueda, por Ismael.
Mejor Actor Protagonista:
  • Javier Cámara, por Vivir es fácil con los ojos cerrados.
  • Mario Casas, por La mula.
  • Eduard Fernández, por Todas las mujeres.
  • Hugo Silva, por Las brujas de Zugarramurdi.
  • Antonio de la Torre, por Caníbal.
Mejor Actriz de Reparto:
  • Verónica Echegui, por La gran familia española.
  • Petra Martínez, por Todas las mujeres.
  • Natalia de Molina, por Vivir es fácil con los ojos cerrados.
  • Rossy de Palma, por 3 bodas de más.
  • Telere Pávez, por Las brujas de Zugarramurdi.
  • Bárbara Santa Cruz, por 3 bodas de más.
Mejor Actor de Reparto:
  • Roberto Álamo, por La gran familia española.
  • Carlos Areces, por Los amantes pasajeros.
  • Raúl Arévalo, por Los amantes pasajeros.
  • Carlos Bardem, por Alacrán enamorado.
  • Mario Casas, por Las brujas de Zugarramurdi.
Mejor Guión:
  • Breixo Corral y Pablo Alén, por 3 bodas de más.
  • Manuel Martín Cuenca y Alejandro Hernández, por Caníbal.
  • Daniel Sánchez Arévalo, por La gran familia española.
  • Isabel Peña y Rodrigo Sorogoyen, por Stockholm.
  • David Trueba, por Vivir es fácil con los ojos cerrados.
Mejor Música Original:
  • Alberto Iglesias, por Los amantes pasajeros.
  • Joan Valent, por Las brujas de Zugarramurdi.
  • Josh Rouse, por La gran familia española.
  • Víctor Reyes, por Grand Piano.
  • Pat Metheny, por Vivir es fácil con los ojos cerrados.
Mejor Tráiler:
  • Tráiler de 3 bodas de más.
  • Teaser de Los amantes pasajeros.
  • Tráiler de Las brujas de Zugaramurdi.
  • Tráiler de Caníbal.
  • Tráiler de Gente en sitios.
Mejor Cartel:
  • Serie ‘10 razones’ de 3 bodas de más.
  • Cartel 2 de Los amantes pasajeros.
  • Serie ‘Petons’ de Barcelona nit d'estiu (Barcelona, noche de verano).
  • Cartel de Caníbal.
  • Cartel de Stockholm.