Karra Elejalde regresa el viernes a los cines.

Repasamos la filmografía del actor cuando regresa a la comedia con "Ocho apellidos vascos".

Palmarés XXIII Premios de la Unión de Actores.

"Caníbal", de Manuel Martín Cuenca, una de las vencedoras con 2 premios.

17º Festival de Málaga. Cine Español.

La Sección Oficial está compuesta por 15 largometrajes muy esperados para este 2014.

17º Festival de Málaga. Cine Español.

Seis títulos integran la sección paralela, competitiva, Zonazine, el espacio independiente.

17º Festival de Málaga. Cine Español.

Málaga Premiere y Estrenos Especiales completan la oferta de novedades del certamen.

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lunes, 18 de noviembre de 2013

Quiniela a los Premios Goya 2014 (IV): Mejor Actor Secundario.

Continuamos con nuestro particular ránking a las categorías interpretativas de los próximos Premios Goya 2014 y lo hacemos atendiendo a la más imprevisible de todas, en la que, incluso, es frecuente el que el número final de candidatos se aumente de cuatro a cinco debido al empate de votos entre algunos de los nominados. Algunos de los favoritos de octubre mantienen sus opciones intactas en noviembre, pero el factor sorpresa nunca desaparece del todo.

1. Ramón Fontserè, por Vivir es fácil con los ojos cerrados.
2. Fernando Valverde, por 15 años y un día.
3. Carlos Areces, por Los amantes pasajeros.
4. Carlos Bardem, por Alacrán enamorado.
5. Joaquín Núñez, por ¿Quién mató a Bambi?
6. Enrique Villén, por Las brujas de Zugarramurdi.
7. Pau Durà, por Todos queremos los mejor para ella.
8. Julián Villagrán, por ¿Quién mató a Bambi?
9. Javier Bardem, por Alacrán enamorado.
10. Secun de la Rosa, por La mula.
11. Manolo Solo, por La herida.
12. Antonio de la Torre, por La gran familia española.
13. Ramón Barea, por La herida.
14. Héctor Colomé, por La gran familia española.
15. Jose Coronado, por Los últimos días.
16. Juan Carlos Vellido, por Alpha.
17. Jack Taylor, por Hijo de Caín.



Desde el estreno en salas de Vivir es fácil con los ojos cerrados, de David Trueba, el veterano Ramón Fontserè debería ocupar la parte alta de todas las quinielas al mejor actor secundario. Nunca nominado a un Goya, el trabajo de Fontserè es una de las grandes virtudes de la película, pues carga con solemne empatía con uno de esos personajes desbordados de magia y humanismo, de tan larga tradición cinematográfica, una especie de viejo lobo de mar anclado a tierra cargado de nobleza y honestidad por obra y gracia del extraordinario dominio del actor. Lo tiene fácil este año y es que su pelicula se cuenta entre las favoritas a acumular un mayor número de nominaciones.

Si hay alguno de todos los posibles candidatos que parezca tener la nominación cantada ese es Fernando Valverde. Su trabajo en 15 años y un día roza la perfección en cada uno de sus planos, estoico, admirable, cargado de humanidad y rebosando empatía en cada frase. La calidez de la que está exenta la cinta de Gracia Querejeta es la que le sobra a la presencia de este veterano. Sus opciones al Goya son triples. Y es que a su estupenda actuación hay que sumar el que representa a la película seleccionada por la Academia de cara a los Oscar y también que ésta supone su vuelta a una pantalla grande después de ocho años, ¿qué mejor manera de homenajear su regreso que con una nominación al Goya?


Aunque estrenada a principios de año, una película de Pedro Almodóvar siempre es susceptible de acaparar nominaciones. Los amantes pasajeros no parece que vaya a arrasar, aunque su reciente nominación a los Premios del Cine Europeo, en la categoría de mejor comedia, parece haber ampliado sus expectativas. No obstante, el miembro del abultado reparto de la cinta que parte con ventaja sigue siendo Carlos Areces. Y es que el camaleonismo demostrado por el actor alcanza tal grado de estupefacción en el respetable que si algo permanece aún hoy en el recuerdo de la película es precisamente él. Cada leve gesto, cada mirada, cada aparición suya son una invitación descarada a la risotada.


Cuenta con el hándicap de que Alacrán enamorado pasó casi sin pena ni gloria por la cartelera y ha llovido mucho desde entonces. Por el contrario y para sorpresa de muchos, la película de Santiago A. Zannou se vio reforzada en la carrera a los Goya tras ser incluida dentro de las cuatro pre-seleccionadas por la Academia para competir por el Oscar. Esto ha evitado que el trabajo de Carlos Bardem pierda opciones, lo cual es de agradecer pues el actor se marca una interpretación implacablemente humanista y sobrecogedora, sobre ese acabado y fracasado boxeador retirado, redimido en entrenador, el personaje más interesante de la función a pesar de su obviedad manifiesta, pero que fue ensalzada como la mejor actuación de la película de manera unánime por toda la crítica especializada.


Tachada de "colaboración", la participación de Joaquín Núñez en ¿Quién mató a Bambi?, de Santi Amodeo se alza pronto como la gran sorpresa en el campo interpretativo que ofrece tan disparatada comedia, un género, por lo general, poco dado a recibir recompensas goyescas. No obstante, Núñez se postula como uno de los grandes favoritos por un papel de irresistible ingenio que el actor malagueño literalmente borda, en un tono de intachable bufonada que no rehúsa las comparaciones con ciertos arquetipos presentes en la comedia americana más estrafalaria y revulsiva. Lo tiene difícil frente a verdaderos pesos pesados de nuestro cine, pero el estreno de su película va a quedar muy reciente cuando se inicie la fase de votación, lo que podría favorecerle.


A estas alturas de la película pensar que un actor de la talla de Enrique Villén aún no tenga un Goya en su poder nos hace preguntarnos si el mundo se ha vuelto loco. Pero así es. Por esta razón, se hace casi obligado pensar en él como uno de los grandes favoritos en esta categoría y porque, además, lleva a cabo un estrambótico trabajo en Las brujas de Zugarramurdi, en una caracterización delirante, hiperbólica, libre de tabúes y prejuicios, por momentos despreciable, otros sumamente divertido, rebosando la maestría que le corresponde a un grande. Rodeado de esa atmósfera insana que recorre toda la película de Álex de la Iglesia, parece como si su trabajo fuera un homenaje encubierto al Igor que inmortalizara Marty Feldman en el clásico Young Frankenstein (El jovencito Frankenstein) (1974), de Mel Brooks.








Las mejores opciones de Todos queremos lo mejor para ella de resultar candidata a los Premios Goya son, ¡qué duda cabe!, el trabajo de su realizadora y el de su actriz protagonista, pero Pau Durà se presenta como un digno contrincante en esta categoría, al conseguir que el espectador comprenda e, incluso, comparta la posición de su personaje, a través de un cuidado humanismo y no poca ternura, así como también se atreve a exponer el miedo a afrontar cambios que se desmarquen de lo establecido que padece su rol y que degenerará en una incómoda violencia temperamental.


Aunque su rol pueda ser considerado co-protagonista, es cierto que Julián Villagrán goza de mayores opciones de resultar finalmente nominado si su productora le propone como secundario, aunque debe competir con las opciones de su compañero en el reparto Joaquín Núñez. No obstante, Villagrán se marca una divertida interpretación en ¿Quién mató a Bambi?, de Santi Amodeo, entablando un jugoso juego interpretativo con Quim Gutiérrez, donde prevalece su contenido y ácido trabajo.


En una categoría donde priman las sorpresas, nadie pone la mano en el fuego porque no vaya a resultar nominado Javier Bardem, actor que, como bien sabemos, haga lo haga siempre es susceptible de ser nominado e, incluso, premiado. En esta ocasión, no sería nada injusto pues hablamos de la sublime y espléndida colaboración que ejecuta en Alacrán enamorado. Sobrio y espeluznante, ofreciendo verdaderas clases de interpretación en cada una de sus breves y contundentes apariciones, el mayor obstáculo que puede tener son las posibilidades de su hermano, que goza de mayor lucimiento en pantalla.



Parecía improbable por la multitud de problemas que habían impedido su estreno, pero La mula, la película que Michael Radford se negó a firmar, nos dejó mejor sabor de boca de lo que esperábamos. Parte de la culpa la tuvo el trabajo de Secun de la Rosa, en un papel poco desarrollado, pero que el actor supo sacar adelante imponiéndose pronto como el elemento cómico del relato, evolucionando con entusiasta soltura y campechanía por toda la película, tantas que aún permanece grabado en la memoria del respetable con no poca ternura y candidez, razones más que suficientes para valorarlo seriamente al Goya.


Las opciones de Manolo Solo de resultar finalmente nominado son tenues, no obstante ha dado dos trabajos bastante remarcables para el Cine Español de este año: uno sobrio, sencillo, cargado de humanismo y serenidad en uno de los mejores títulos del 2013, La herida, de Fernando Franco, una de las cintas que más presencia en las candidaturas importantes debería tener. El otro, la incorporación de un personaje desquiciado y casi caricaturesco en ¿Quién mató a Bambi?, de Santi Amodeo, una actuación delirante que causa un tronchante efecto en todo momento.


Otro que haga lo haga siempre estará presente ya en todas las quinielas y más si es, como en este caso, por un nuevo papel al servicio del director que le ha dado su único Goya hasta la fecha, Daniel Sánchez Arévalo. Del abultado reparto de La gran familia española, Antonio de la Torre es el que, a priori, parte con ventaja de cara a una posible nominación y es que su labor en la película roza la genialidad por momentos, siempre ajustado y casi impertérrito en ocasiones, De la Torre logra traspasar la pantalla y exponer sin concesiones los traumas de su personaje con el mínimo de elementos.


La herida debería suponer también el estreno en esto de los Premios Goya de un intérprete de larga trayectoria, ninguneado como pocos por la Academia: Ramón Barea, que en breves secuencias, logra encogernos el ánimo con su tierna y admirable actuación de ese anciano enfermo que se erige en un confortable bálsamo para la inestabilidad de la protagonista.


Lo mismo que con Barea habría que decir sobre Héctor Colomé, la diferencia es que a éste último nunca le han nominado. Quizás vaya siendo hora de enmendar ciertas deudas y esta categoría es muy dada a ello. Puede que el trabajo, cargado de humildad y entereza, que lleva a cabo este veterano de forma admirable en La gran familia española no sea el más acertado para propiciar una más que merecida nominación al Goya que sirva de homenaje a toda una trayectoria, precisamente por el escaso tiempo que se le ofrece en pantalla, pero no lo es menos el que cualquier empeño que se le encomiende a un actor de su categoría merecerá mil veces más una nominación al Goya que cualquier otro.


Queda muy lejos en el tiempo ya el estreno de Los últimos días, de los hermanos Pastor, lo cual nos hace pensar que las verdaderas opciones de la película siguen estando en las categorías técnicas. Por lo cual, el trabajo de Jose Coronado parece estar ya fuera de cualquier apuesta. No obstante, recordemos que llevaba a cabo una espléndida labor que superaba el esquematismo de su rol propiciándonos otro retrato de sucio y fracasado anti-héroe de esos que tan bien sabe sacar adelante y que terminaba siendo inolvidable en el diálogo frente a la hoguera en el interior de la iglesia, donde con pocas y escuetas palabras, lograba conmover el doble que toda la película entera.


Muy por debajo en la tabla se estrena Juan Carlos Vellido gracias a su trabajo en el deficiente thriller Alpha, de Joan Cutrina, donde a pesar de componer con estoicismo y solemnidad su personaje, levantándolo del lugar común y confiriéndole una grata empatía que fomenta la desconcertante sensación de hallarse todo el filme a favor del lado de los "malos", la repercusión y el resultado final de la película nos invitan a hablar de las posibilidades de Vellido como prácticamente inexistentes.


Prácticamente las mismas que debe tener el británico Jack Taylor, de larga y fecunda trayectoria en el Cine Español, pero quede constancia aquí de que su trabajo en Hijo de Caín, de Jesús Monllaó, no desmerecería de resultar finalista a un Goya y es que, aportando una exquisita disciplina y su acostumbrado estoicisimo a un personaje poco desarrollado, Taylor, con una clase indiscutible, transforma un rol secundario y bidimensional en el de más indiscutible interés fílmico, algo que sólo consiguen los grandes.

ATENTOS A:



Ismael podría significar su cuarta nominación al Goya, el problema es que, a tenor de lo que hemos podido ver en el tráiler, el papel de Sergi López en la película de Marcelo Piñeyro peca de amable y bienintencionado, lo que le resta a la estrella posibilidades ante una Academia fascinada por su lado oscuro, pues siempre que le han nominado ha sido por sus papeles de malvado.


Por ello es probable que su compañero en el reparto, Juan Diego Botto obtenga el favor de la Academia, sobre todo gracias a un personaje que, según se vislumbra, proporcionará al actor suficientes dosis de lucimiento en materia dramática.


Por último, presente en la actual edición del Festival de Gijón, donde compite en la Sección Oficial, no queremos pasar la oportunidad de señalar las posibilidades que veteranos de la talla de Luis VarelaJesús Guzmán o, sobre todo, Fernando Esteso (interpretándose a sí mismo, pero en un cambio de registro sorprendente, profundamente dramático), podrían tener si Blockbuster, de Tirso Calero, llegara a conocer una distribución normalizada. Y es que una película de actores que hable sobre los actores tiene siempre a la Academia comiendo en la palma de su mano.



viernes, 8 de noviembre de 2013

Ópera prima mal planteada y menos conseguida.


Con una secuencia de apertura del todo desequilibrada en su concepción y montaje, también en sus resultados, se abre esta ópera prima del catalán Joan Cutrina, experimentado productor de, principalmente, documentales, que inicia su andadura en el cine de ficción proponiendo un relato basado en una historia real y utilizando los estilemas característicos del cine policiaco, para contarnos la historia de tres amigos, antaño miembros de una misma banda criminal de barrio, que tras ochos años han tomado caminos diferentes: uno acaba de salir de prisión tras todo ese tiempo y quiere rehacer su vida sin meterse en líos, el segundo es el capo de una banda de criminales que colabora con la policía local  y el último se ha hecho policía y trabaja para el departamento de crimen organizado. La idea de explorar el cambio en las relaciones de tres personajes tan antitéticos, pero de pasado compartido, no deja de resultar interesante, como lo es también (por muy manido que esté) el clásico argumento de hombre salido de prisión que busca empezar de cero, aunque siente la tentación de volver a las andadas pululando a su alrededor. Alpha habría ganado muchos puntos si su director y guionista (Antoni Solé) hubieran apostado porque su película profundizara y desarrollara ambos conflictos. Probablemente, no hablaríamos ahora de una ópera prima malograda. Porque en un evidente caso de error de perspectiva, los responsables de Alpha confieren toda la importancia a las tramas criminal y policial, en detrimento de las, digamos, más sociales, tratando de construir un thriller de carácter urbano al que se le notan demasiado las costuras. Por no hablar de los patrones.


Con un estilo visual claramente inspirado en el Heat (1995), de Michael Mann, poco más brinda esta cinta al género que no hayamos visto antes (y mejor) y cuyo principal problema radica en el texto que la sustenta. Clichés (en el dibujo de los personajes, en la sucesión de acontecimientos, en la naturaleza del contexto en el que todo sucede) y situaciones cuyo desarrollo y resolución responden a esquematismos completamente estereotipados se dan la mano en la trama criminal, mientras la inverosimilitud campa a sus anchas por la policial (con líneas de diálogo y réplicas que producen sonrojo por su infantilismo, como si las hubieran escrito niños de primaria jugando a "policías y ladrones"), logrando que toda la puesta en escena orquestada por Cutrina haga aguas y que, incluso, los insertos de la escueta y anecdótica trama social carezcan del empaque emotivo que necesitaban. Esto y unos giros argumentales de manual, que no ofrecen al espectador más que la sempiterna cantinela en su cabeza de "lo veía venir", dan al traste con la función de manera fatídica casi a mitad del metraje, por lo que llegados al impactante y bien rodado "palo" final, con fuego cruzado incluido, a uno le da por pensar en el mal encauzado potencial de su director, digno de empresas mejor hilvanadas que esta.


Este tenso tiroteo cerca del final resulta, no obstante, una gran sorpresa, cuando a lo largo de toda la película Cutrina había evidenciado una falta considerable de tino precisamente en la creación del clima y la atmósfera internas, primero por la cansina utilización de una selección de temas musicales para nada idóneos en lo que a acompañar las imágenes se refiere, que si no aportan un exceso de ruido verdaderamente incómodo, restan alcance tonal a las imágenes, llevando al espectador a sentir la emoción contraria a la deseada. Segundo, por una indefinición alarmante en su concepción visual, donde se conjuga una planificación sobria y con clase, exquisita unas veces, con otra nerviosa e histérica, que aturde y pierde la atención del espectador, mezclados por algunos desmayos, como ralentís metidos con calzador que, aparte de remitirnos a los visibles referentes cinematográficos de los que bebe la película, solo logran producirnos una tensa molestia ante la constatación de la ambiciosa pretensión del director. 


En el campo interpretativo, todo el elenco se ve doblemente limitado: por un material de base tan poco sustancioso y por una planificación más pendiente de hacer constar el dominio y el oficio del director detrás de la cámara, que en permitir que se cuele por la pantalla algo de auténtica verdad. Porque, eso sí, aunque todo parezca jugar en su contra, los actores se muestran voluntaristas y, cual niños, se creen a pies juntillas sus superficiales personajes. Miquel Fernández resulta ser el más desaprovechado de todos, al conferirle la historia tan pocas opciones de lucimiento. Sobrio y sereno, el actor pone en evidencia las ignoradas posibilidades que poseía su trama. Juan Carlos Vellido compone con estoicismo y solemnidad su personaje, levantándolo del lugar común y confiriéndole una grata empatía. El trabajo de un esforzado Álex Barahona llega a ser el más llamativo de los tres, pero más por la obcecada intención del intérprete para, primero, convencer en un registro dramático a pesar de su físico y, segundo, dotar de verosimilitud a su parte del pastel, esto último totalmente en vano. Las cortas intervenciones de unas emotivas Irene Montalà y Xenia Tostado no caldean una función en la que, para colmo de despropósitos, Adolfo Fernández desperdicia una magnífica oportunidad para componer un malo de altura, acometiendo su trabajo desde una televisiva complacencia. Eso sí, ver al cocinero Sergi Arola en su improbable intervención no tiene desperdicio.


Puntos fuertes a los Goya 2014:
- Mejor Actor Secundario: Juan Carlos Vellido.
- Mejor Actor Revelación: Álex Barahona.
- Mejor Sonido: Jaume Meléndez y Benjamin Mahoney (efectos).

Éramos pocos y parió la abuela: siete estrenos españoles para el finde.

¡¡¡Ya es viernes!!! Y hoy, segundo fin de semana de noviembre, toca llevarse las manos a la cabeza ante el aluvión de estrenos que tenemos por delante. Nada menos que siete películas de nacionalidad española (sí, sí, habéis leído bien) desembarcan en la cartelera dispuestas a emprender la siempre incierta (tratándose de cine hecho aquí) carrera comercial. Algunos de ellos pisarán las salas por tiempo limitado (ya se ha dicho) y con un número muy inferior de copias, con lo que tendremos que aprovechar los futuros siete días para ir al cine y no perderse ni una. Pero, antes de proceder al despiece de las novedades, una reflexión: ¿por qué si la media de estrenos españoles por semana viene siendo de dos películas, de pronto nos lanzan siete un solo viernes? Realmente, no hay cuota de mercado disponible para tantos títulos y más (lamento decirlo) siendo españoles. Hay que ser realistas: coincidir con un macropublicitado estreno como el de Séptimo es tirarse de cabeza al vacío y sin red.

La peli del finde.



El único de todos los títulos que llegan hoy que puede rascar algo del pastel podría ser Stockholm, segunda película (primera en solitario) de Rodrigo Sorogoyen, que después de un tour festivalero de lo más variado y prestigioso (Málaga, Toronto, Londres, Bruselas, Valladolid), llega avalada por ser una de las ganadoras del pasado Festival de Málaga, con 3 premios (y de los gordos: dirección, actriz y guión novel). Está claro que Stockholm podría encontrar su público de manera fácil, a pesar de que su distribuidora, Yedra, la lanza en sólo 15 salas, y es que parece destinada a ocupar un lugar privilegiado, casi de película de culto, para una determinada generación de espectadores, románticos, desencantados y desorientados treintañeros principalmente. Con un presupuesto mínimo, supone la primera aventura en la producción de Caballo Films y es una de las primeras y más representativas películas de la alternativa de moda a las subvenciones oficiales, llamada crowdfunding


Calificada en su recorrido festivalero como una pequeña gran joya, Stockholm ha, literalmente, encandilado a la crítica especializada, que no solo ha alabado el trabajo de Sorogoyen y la obra en sí, sino que además se reservan muy buenos comentarios para el trabajo de su pareja protagonista: Javier Pereira y la ganadora de la Biznaga de Plata en Málaga, Aura Garrido. Andrea G. Bermejo escribe en Cinemanía: "pequeña película con sorpresa y una gran Aura Garrido"; Mirito Torreiro dice en Fotogramas: "una dirección de actores que para sí querrían directores mucho más curtidos, que hace que Garrido, sobre todo, pero también Pereira se luzcan a modo. Y (...) una espléndida elegancia en la construcción del espacio, en los movimientos de cámara, que permiten avizorar, ojalá, a un director"; en El Mundo, podemos leer, en la crónica de Luis Martínez del mencionado festival: "puntúa el riesgo, la crudeza y el esmerado trabajo de Aura Garrido (...) sencillamente inmensa. Por dolida".


'Cause this is thriller, thriller night!!!


Director que debutara hace unos años con el compacto thriller 25 kilates (2009), un título a rescatar urgentemente del olvido, Patxi Amezcua regresa al género para su segunda película, aunque esta vez se aleja del policíaco y aborda el lado psicológico de una trama ciertamente inquietante: un padre y sus dos hijos juegan a ver quién llega primero a la calle desde un séptimo piso: si el padre en el ascensor o los niños por las escaleras. Cuando el padre llega a la planta baja, resulta que los niños no aparecen, no hay ni rastro de ellos. A partir de ahí, comienza la búsqueda frenética de un padre y una madre por encontrar a sus hijos. ¿Dónde están? ¿Qué les ha ocurrido? ¿Por qué a ellos? Telecinco Cinema ha puesto toda la carne en el asador y espera lograr con esta cinta su hit taquillero del año, que Fox sitúa en 301 cines. La mastodóntica campaña de promoción no debería errar, como no lo hizo en Argentina, país co-productor, donde la película recaudó algo más de cinco millones y medio de dólares (algo más de 33 millones en pesos). Sin embargo, a pesar del protagonismo de una pareja de actores con no poco prestigio y tirón en taquilla, como son Ricardo Darín y Belén Rueda, las no tan entusiastas críticas podrían causarle un flaco favor.


En La Gaceta, diario de Argentina, señalaban (con algún que otro spoiler incluido, lo menciono para que no leáis toda la crítica): "la media hora inicial de Séptimo es estimulante porque el thriller se construye con las piezas adecuadas (...) Y de pronto, en el punto clave, la película frena en seco. El guión del navarro Amezcua y de Alejo Flah, deja de bordear los lugares comunes para caer en ellos". Mientras, en el Diario Clarín, le otorgaban la mayoría del mérito conseguido por la película al trabajo de su estrella masculina: "la tensión y la intriga se mantienen hasta ese click en el que uno sabe más que el otro. Allí donde el realizador Patxi Amezcua se la juega (...). Pero más importante aún, es de los que sin Darín resultarían algo insustanciales". En nuestro país, Noel Ceballos, en Fotogramas, ha sido algo más complaciente: "el director Patxi Amezcua ejecuta una serie de sutiles variaciones sobre una escenografía mínima, logrando fundir la arquitectura del edifcio con la progresiva angustia de un Darín aplicado a lo que, en esencia, es su one-man show".


El habitual productor Joan Cutrina debuta en la dirección de largometrajes de ficción con este thriller policíaco para contarnos la historia, basada en hechos reales, de tres amigos que se ven obligados a separarse tras un atraco frustrado. Ocho años más tarde, la vida los vuelve a unir por azar a pesar de haber tomado caminos muy distintos. Eric sale de prisión tras ocho años de encierro durante los que ha perdido lo que más quería; Toni ha decidido dejar de vivir al margen de la ley y se ha convertido en policía; por último, Tom es el capo de una banda de criminales que actúa con la complicidad de la policía de la ciudad. Su distribuidora, Splendor Films, la saca con 30 copias (todas en soportes digitales), lo que no está mal siendo una cinta de un muy ajustado presupuesto.


Contiene, a priori, elementos que pueden gustar al público de las multisalas, sin embargo, su carácter de independiente puede echar por tierra sus aspiraciones comerciales. Eso y una recepción crítica más bien fría, como constata la firmada por Toni Vall en Cinemanía, sobre la que concluye: "bien rodada aunque diezmada por ramalazos de convencionalidad". Mientras, en la web Cine Maldito, la defienden a ultranza: "una propuesta española, en definitiva, que va por libre y que arrastra tras de sí los ademanes de los mejores patrones plásticos que el thriller policiaco nos ha podido ofrecer". Nuestra opinión, no obstante, va más en consonancia con la primera. A pesar de esto, la película juega la baza de presentar liderando el reparto a un trío de actores sin desperdicio: Miquel Fernández, Álex Barahona y Juan Carlos Vellido, que están secundados por Irene Montalà, Xenia Tostado y Adolfo Fernández.


De forma inesperada, conocíamos esta semana el estreno también este viernes de Frontera, primer largo de ficción de Manuel Pérez Cáceres, que viene a ser la primera producción española producida e interpretada por un grupo de presos reales en colaboración con profesionales del cine. Impulsada por la productora Corneluis Films y transFORMAS, entidad dedicada a la formación y creación artística en contextos de exclusión social y resolución de conflictos, Frontera es la conclusión de un proceso de investigación y creación en torno al concepto de “frontera” que la Asociación Transformas ha estado desarrollando desde 2009 bajo el título ‘Yo_frontera_territorio’ y se engloba dentro del proyecto integral teatroDENTRO. Su sinopsis no puede ser más sugerente: un grupo de teatro ensaya una versión de "12 hombres sin piedad" cuando los interrumpe una alarma. Nos encontramos dentro de la prisión de Quatre Camins de Barcelona y la señal indica el aislamiento de los módulos. El grupo, integrado por seis presos y ocho personas del exterior, permanecerá aislado por una epidemia de origen desconocido. La falta de información y el temor a un posible contagio pondrá a prueba su fortaleza y cambiará para siempre sus vidas.



Presente en la Sección Zonazine del pasado Festival de Málaga, de donde salió ganando una Biznaga de Plata al mejor actor para el preso en la vida real, actor no profesional, Christian Dolz, Frontera aterriza en las salas con sólo 13 copias para todo el ámbito nacional y dejó a los expertos sensaciones encontradas a su paso por el certamen andaluz. En Cine Maldito advierten que: "la cinta capta nuestro interés rápido y nos mantiene intrigados casi todo el tiempo, pero llegado el tramo final es inevitable preguntarse hacia dónde quiere ir realmente su director", mientras en Cinema Bites nos ofrecen algo de esperanza: "la cinta en cambio creo que tiene problemas de estructura (...). Poderosas interpretaciones, un mensaje que subyace actual y en cierto sentido polémico son las cualidades de esta película".

La "divina" comedia.


Compañera de la anterior en la citada sección paralela del Festival de Málaga, Esto no es una cita juega la baza de apostar por uno de los géneros predilectos del gran público, la comedia romántica, y está narrada de manera convencional, lo que explica que también fuera una de las grandes vencedoras de aquél palmarés, con dos premios: el del público y el relativo a la mejor actriz. Segundo largometraje del director, tras una abultada trayectoria en la ficción televisiva, medio en el que ha seguido trabajando tras el fiasco de su ópera prima Proyecto Dos (2008), Guillermo Fernández Groizard posee un caballo ganador con esta historia sencilla en la que Roberto y Paula, compañeros de oficina, comienzan una relación, llena de altibajos, para olvidar a sus respectivos ex. Las risas parecen estar aseguradas, aunque su distribuidora, Pirámide, no haya querido (o podido) arriesgar demasiado, sacando a la luz sólo 11 copias (todas digitales).


Todo parece apuntar a que su paso por la cartelera será fugaz, algo que va en consonancia (por desgracia) con la naturaleza de una cinta como ésta, de bajo presupuesto y sin pretensiones, que entusiasmó a la crítica a su paso por el Festival de Málaga. "Divertidísima comedia romántica de acertadísimo reparto, diálogos picantes, divertidos, irónicos", leemos en Cinema Bites, mientras en Making Of ofrecen incluso prometedoras esperanzas hacia su pareja protagonista: "Esto no es una cita es una comedia ágil cuyo ingrediente principal es el diálogo y el elenco que hacen posible esta película. Virginia y Darío forman un dúo espectacular, cómico, distendido, ligero, perfecto". No por otra razón, tanto Virginia Rodríguez (premio a la mejor actriz en Málaga) como Darío Frías (premio al mejor actor en el Festival de Alicante) figuran desde hace meses en todas las quinielas a los próximos Premios Goya en las categorías revelación. Junto a ellos, los más conocidos Fernando Cayo, Alexandra Jiménez y María Garralón, máximos representantes de la obligada galería de divertidos personajes secundarios que deben poblar las películas pertenecientes al género. 


A través de su propia productora, la más conocida por su trabajo como actriz, Antonia San Juan regresa a la pantalla grande no solo ante las cámaras, sino también reincidiendo en su faceta de guionista y realizadora, tras la decepcionante experiencia que supuso su debut como directora, Tú eliges (2009). Para la ocasión, la San Juan vuelve a localizar su película en las Islas Canarias, para construir un retrato de la peculiar forma de ser de los isleños a través de la historia de una familia, cuya vida rutinaria se ve alterada cuando el padre fallece. Drama y tragedia se dan la mano con el particular sentido del humor de su creadora en esta película que llega por fin a las salas tras todo un año viajando alrededor del mundo por distintos festivales (Alicante, Barcelona, Londres, Sydney, San Francisco), de donde volvió con el Premio del Público en el Festival de Cine Gay y Lésbico de Barcelona, así como los relativos a la mejor película y a la mejor actriz en el Festival de Alicante.




Con papel casi protagonista para Macarena Gómez, secundada por el televisivo Luis Miguel Seguí (también productor del filme), Secun de la Rosa y el célebre (también por la pequeña pantalla) Eduardo Casanova (junto a un ramillete de actrices desconocidas por el gran público), Del lado del verano es, ¡qué duda cabe!, un nuevo ejercicio de exhibicionismo por parte de la San Juan, que se reserva para ella altas dosis de lucimiento. Ensalzada por un público que le es fiel, la crítica probablemente la condene, a tenor de lo avanzado ya en las páginas de Cinemanía: "habrá a quien le parezca un detalle baladí, pero para hacer una buena película no basta con tener algo que contar. Se precisa de un guión, un mínimo de competencia en la puesta en escena, actores dignos y diálogos conseguidos. Nada de esto se da cita en Del lado del verano". Varapalo crítico el que se avecina también dada la opinión recogida por la película en el extranjero, concretamente en la web australiana SBS, donde titulan "un melodrama que vale la pena perderse".

Finde 'Metacine'.


Ninguneada en el pasado Festival de Málaga (es la cuarta película salida de dicho certamen que llega a las salas hoy, lo cual implica una buena noticia), donde compitió en la sección paralela Zonazine sin obtener recompensa alguna por parte del Jurado, este filme mezcla elementos de historia, narrativa y películas caseras para contar la insólita historia de Maxime Stransky, actor, revolucionario, falsificador, productor en Hollywood y colaborador cercano de Josef Stalin. Es, en definitiva, la odisea personal de alguien que se atrevió a soñar y fue devorado por sus sueños: amigo de Sergei Eisenstein, Stransky fue actor en el Moscú de los 20, y eventualmente se convirtió en un personaje digno de leyenda: espía, participe en la Guerra Civil Española y la Segunda Guerra Mundial, ejecutor de la operación Borodino – durante la cual obtuvo los planos de la bomba atómica –, tuvo dos familias (una rusa y otra estadounidense) y vivió muchas otras anécdotas. Maxime presta su voz a las aventuras narradas y se deja ver como un héroe imperfecto, uno de los personajes más extraordinarios del siglo XX de quien casi nadie, hasta ahora, había tenido noticias más allá del telón de hierro. La película es un relato de ficción maquillado de documental y está producido por la productora valenciana independiente Los Sueños de la Hormiga Roja. Sólo 6 copias se ponen en circulación para salas.


Con un reparto en el que no figura ningún intérprete conocido por el gran público (Jordi Collado, Marisa Ibañez, Anthony Senen, Valentí Piñot, Joan Raga y Victoria Cuevas), posee un interminable palmarés que cuenta con premios en festivales tan diversos como el de Nevada, el de Honolulu, el Sunscreen Film Festival o el de México, y supone el regreso a la dirección del director Valentí Figueres, padre del documental sobre la Guerra Civil Vivir de pie. Las guerras de Cipriano Mera (2009), que tan buenas críticas recogió en su día. Las de la presente tampoco han sido nada desdeñables, lo que nos invita a intuir que se trate de un filme absolutamente de culto, que no habría que dejar pasar si se posee verdadera curiosidad cinematográfica. Así, en Cinemanía, Carlos Marañón describe la película como "un acierto en lo experimental, una traba en lo recreativo (...). Juguete de metacine para degustar con vodka soviético". Por su parte, en Cine Maldito, opinan que estamos ante "una cinta estimable e interesante, nacida sin vocación comercial pero sí con una evidente pasión por su material de estudio, pasión que Figueres logra transmitir al espectador en sus mejores momentos".

Hasta aquí este superficial repaso a los estrenos de este fin de semana cargadito, como nunca antes, de gran cantidad de títulos, muchos de ellos condenados a una existencia invisible en las marquesinas. Ojalá me equivoque (por lo menos con algunos que otros).

¡¡Un saludo, Sinvergüenzas!!

viernes, 1 de noviembre de 2013

Noviembre aterriza repleto de títulos de (casi) todos los géneros (parte I).

Entramos en la recta final del año (las Navidades están a la vuelta de la esquina, ya mismo están montando Cortilandia en Madrid) y el Cine Español dispara algunas de las balas más importantes que tenía guardadas en la recámara. Nada menos que 13 títulos de ficción de nacionalidad española intentarán hacerse un hueco en la cartelera este mes (seis de ellos -ahí es nada- se estrenan el mismo día, 8 de noviembre). Y es que llega el momento de poner toda la carne en el asador y apostar, sí o sí, a levantar la raquítica taquilla de nuestro cine, a intentar que los grandes porcentajes de espectadores no se repartan solo entre dos o tres películas y, de paso, hacer campaña a los Premios Goya: noviembre es el mes perfecto para colarse en la selectiva memoria de los académicos, por la cercanía del inicio de las votaciones. Por ello, no es de extrañar que este mes vayan a estrenarse algunos de los títulos que, a priori, menos posibilidades cuentan para rascar nominaciones, por su carácter independiente y de poco alcance comercial o, bien, por su adscripción a un género tan poco agraciado (salvo gloriosas excepciones) en esto de los Premios Goya como es el fantástico. Pero también hay sitio para títulos amasadores de premios o buenas críticas en pasados festivales y algún que otro hit más que cantado, con el aval que supone una fuerte campaña promocional atada a la espalda.

Séptimo, de Patxi Amezcua.


Director que debutara hace unos años con el compacto thriller 25 kilates (2009), un título a rescatar urgentemente del olvido, Patxi Amezcua regresa al género para su segunda película, aunque esta vez se aleja del policíaco y aborda el lado psicológico de una trama ciertamente inquietante: un padre y sus dos hijos juegan a ver quién llega primero a la calle desde un séptimo piso: si el padre en el ascensor o los niños por las escaleras. Cuando el padre llega a la planta baja, resulta que los niños no aparecen, no hay ni rastro de ellos. A partir de ahí, comienza la búsqueda frenética de un padre y una madre por encontrar a sus hijos. ¿Dónde están? ¿Qué les ha ocurrido? ¿Por qué a ellos?


Con tremendo punto de partida, Amezcua ha dado forma a una cinta que llegará a nuestras pantallas avalada por su descomunal éxito en Argentina (país co-productor), donde después de siete semanas de su estreno, lleva recaudado algo más de cinco millones y medio de dólares (algo más de 33 millones en pesos). El tirón, obviamente, se debe a la presencia protagónica de la máxima estrella del cine porteño (dentro y fuera): Ricardo Darín, que, parece ser, compone un excelente trabajo interpretativo, como viene siendo norma en él. Junto a él, compartiendo cabecera de cartel, la estrella femenina por antonomasia del fantástico nacional reciente: Belén Rueda. Ambos forman una pareja que seguro atraerá a una audiencia fiel, para todos los demás ya se está encargando Telecinco Cinema de promocionar por todo lo alto la llegada a las salas el próximo viernes 8 de, sin duda, uno de los títulos clave del año y, muy probablemente, la última esperanza blanca de nuestro cine para obtener un taquillazo este año.

Stockholm, de Rodrigo Sorogoyen.


Después de un tour festivalero de lo más variado y prestigioso (Málaga, Toronto, Londres, Bruselas, Valladolid), aterriza en las salas una de las máximas triunfadoras del pasado Festival de Málaga. Cine Español. Ganadora de 3 premios (y de los gordos: dirección, actriz y guión novel), Stockholm no sólo supone el debut en solitario en la dirección de largometrajes de su director, sino también una de las primeras y más representativas películas de la alternativa de moda a las subvenciones oficiales, llamada crowdfunding. Con un presupuesto mínimo, supone además la primera aventura en la producción de la productora Caballo Films y su sinopsis reza así: una noche, en una discoteca, ves a una chica y te enamoras automáticamente. Se lo dices, pero no te hace caso. Insistes y consigues estar con ella el resto de la noche. La convences y terminas en la cama con ella. ¿Qué ocurriría si al día siguiente no es la chica que parecía ser? Una noche, en una discoteca, estás cansada y viene el típico chico que dice que se ha enamorado de ti. Le dices que se vaya, pero él insiste. Compruebas que no es el típico chico, es gracioso, encantador y además se ha enamorado. Notas que te gusta y terminas accediendo a pasar la noche con él. ¿Qué ocurriría si al día siguiente no es el chico que parecía ser?


Calificada en su recorrido festivalero como una pequeña gran joya, Stockholm se alza pronto como uno de los estrenos más interesantes no ya sólo del mes que arranca hoy, sino también de todo el presente curso cinematográfico. Buena culpa de ello parecen tenerla las modélicas y remarcables interpretaciones de una pareja protagonista del todo sugestiva. Por un lado, Javier Pereira regresa a los protagonismos cinematográficos tras sus esplendorosos inicios y lo hace aportando toda la experiencia ganada con el tiempo, logrando que su nombre suene fuerte a los Premios Goya. Por el otro, la que sí que tiene más puntos de resultar finalmente nominada, Aura Garrido, actriz de inmensa versatilidad que compartió Biznaga de Plata con Candela Peña en el Festival de Málaga. ¿Podrá Stockholm arrebatarle el puesto de 'ópera prima del año' a la espléndida La herida, de Fernando Franco? La respuesta, en los cines el próximo 8 de noviembre.

Alpha, de Joan Cutrina.


También ópera prima, aunque en esta ocasión sin otra experiencia previa en el largometraje, esta Alpha se adscribe al género policíaco para contarnos la historia de tres amigos que se ven obligados a separarse tras un atraco frustrado. Ocho años más tarde, la vida los vuelve a unir por azar a pesar de haber tomado caminos muy distintos. Eric sale de prisión tras ocho años de encierro durante los que ha perdido lo que más quería; Toni ha decidido dejar de vivir al margen de la ley y se ha convertido en policía; por último, Tom es el capo de una banda de criminales que actúa con la complicidad de la policía de la ciudad.


A priori, da la sensación de querer abarcar demasiado esta cinta de bajo presupuesto y míticos referentes. Eso y el amateurismo más que palpable de su acabado formal puede restarle alcance a su llegada a las salas el mismo 8 de noviembre. No obstante, se juega la baza de apostar por el protagonismo de un trío de lo más variado: una de las revelaciones interpretativas del año dando muestras de su contrastada versatilidad (Miquel Fernández), una cara bonita de la televisión dispuesto a ser algo más que un ídolo de adolescentes (Álex Barahona) y un secundario eficiente afrontando el papel más jugoso de los que han debido caer en sus manos (Juan Carlos Vellido). Secundándoles, la estupenda Irene Montalà y el veterano Adolfo Fernández.

Del lado del verano, de Antonia San Juan.


A través de su propia productora, la más conocida por su trabajo como actriz, Antonia San Juan regresa a la pantalla grande no solo ante las cámaras, sino también reincidiendo en su faceta de guionista y realizadora, tras la decepcionante experiencia que supuso su debut como directora, Tú eliges (2009), decepcionante sobre todo por las buenas expectativas que habían generado sus anteriores trabajos tras las cámaras en el campo del cortometraje (especialmente, V.O., nominado al Goya en 2002). Para la ocasión, la San Juan vuelve a localizar su película en las Islas Canarias, para construir un retrato de la peculiar forma de ser de los isleños a través de la historia de una familia, cuya vida rutinaria se ve alterada cuando el padre fallece. Una de sus hijas, Tana, tiene un sueño: volar lejos del entorno familiar pero… ¿cómo desertar de la familia sin perder a la familia? y ¿cómo abandonar a la familia para poder ayudarla?


Tras todo un año viajando alrededor del mundo (Alicante, Barcelona, Londres, Sydney, San Francisco), de festival en festival, de donde volvió con el Premio del Público en el Festival de Cine Gay y Lésbico de Barcelona, así como los relativos a la mejor película y a la mejor actriz en el Festival de Alicante, Del lado del verano se pone al servicio del particular talento de Macarena Gómez, actriz a la que San Juan cede el protagonismo de la cinta, reservándose para sí un destacado papel secundario. Junto a ellas, el marido de San Juan (también productor del filme), el televisivo Luis Miguel Seguí, el siempre bienvenido Secun de la Rosa y el popular (también gracias a la pequeña pantalla) Eduardo Casanova. A diferencia de su primera película, la crítica parece haber recibido bastante bien este segundo intento de la San Juan por aunar en una pantalla grande drama y comedia, reflejo de la vida misma que llegará a las salas, también, el 8 de noviembre.

El efecto K. El montador de Stalin, de Valentí Figueres.


Ninguneada en el pasado Festival de Málaga, donde compitió en la sección paralela Zonazine sin obtener recompensa alguna por parte del Jurado, este filme mezcla elementos de historia, narrativa y películas caseras para contar la insólita historia de Maxime Stransky, actor, revolucionario, falsificador, productor en Hollywood y colaborador cercano de Josef Stalin. Es, en definitiva, la odisea personal de alguien que se atrevió a soñar y fue devorado por sus sueños: amigo de Sergei Eisenstein, Stransky fue actor en el Moscú de los 20, y eventualmente se convirtió en un personaje digno de leyenda: espía, participe en la Guerra Civil Española y la Segunda Guerra Mundial, ejecutor de la operación Borodino – durante la cual obtuvo los planos de la bomba atómica –, tuvo dos familias (una rusa y otra estadounidense) y vivió muchas otras anécdotas. Maxime presta su voz a las aventuras narradas y se deja ver como un héroe imperfecto, uno de los personajes más extraordinarios del siglo XX de quien casi nadie, hasta ahora, había tenido noticias más allá del telón de hierro. La película es un relato de ficción maquillado de documental y está producido por la productora valenciana independiente Los Sueños de la Hormiga Roja.


Con un reparto en el que no figura ningún intérprete conocido por el gran público (Jordi Collado, Marisa Ibañez, Anthony Senen, Valentí Piñot, Joan RagaVictoria Cuevas), posee un interminable palmarés que cuenta con premios en festivales tan diversos como el de Nevada, el de Honolulu, el Sunscreen Film Festival o el de México, El efecto K. El montador de Stalin supone el regreso a la dirección del director Valentí Figueres, padre del documental sobre la Guerra Civil Vivir de pie. Las guerras de Cipriano Mera (2009), que tan buenas críticas recogió en su día. Las de la presente, que también llegará a los cines el próximo día 8, tampoco han sido nada desdeñables, lo que nos invita a intuir que se trate de un filme absolutamente de culto, que no habría que dejar pasar si se posee verdadera curiosidad cinematográfica. 

Esto no es una cita, de Guillermo Fernández Groizard.


Compañera de la anterior en la citada sección paralela del Festival de Málaga, Esto no es una cita juega la baza de apostar por uno de los géneros predilectos del gran público, la comedia romántica, y está narrada de manera convencional, lo que explica que fuera una de las grandes vencedoras de aquél palmarés, con dos premios: el del público y el relativo a la mejor actriz. Segundo largometraje del director, tras una abultada trayectoria en la ficción televisiva, medio en el que ha seguido trabajando tras el fiasco de su ópera prima Proyecto Dos (2008), Groizard posee un caballo ganador con esta historia sencilla en la que Roberto y Paula, compañeros de oficina, comienzan una relación, llena de altibajos, para olvidar a sus respectivos ex.


El clásico esquema 'chico conoce a chica-chico pierde a chica-chico recupera a chica', ahora con bajo presupuesto y una falta de pretensiones digna de alabar, unido al contagioso encanto que desprenden sus imágenes y a las buenas críticas recibidas en su periplo festivalero (Alicante, Austin, Bogotá), yendo a parar buena parte de ellas al trabajo de su pareja protagonista: el desconocido Darío Frías (Premio al Mejor Actor en el Festival de Alicante) y la televisiva Virginia Rodríguez (Compañeros), última y talentosa miembro del clan Aragón. Junto a ellos, los más conocidos Fernando Cayo y Alexandra Jiménez, máximos representantes de la obligada galería de divertidos personajes secundarios que deben poblar las películas pertenecientes al género. ¿Se convertirá Esto no es una cita en la comedia inesperada del año a partir del 8 de noviembre?

El pequeño mago, de Roque Cameselle.



Para terminar este primer avance de los títulos españoles que llegarán a las carteleras este mes de noviembre, lo hacemos con el único título de animación que anda de estreno, concretamente el día 15 de noviembre. Eso sí, dos años después de su realización. Se trata de O mago dubidoso (El pequeño mago) (2011), cinta infantil protagonista de una enorme polémica hace dos temporadas cuando, tras ser seleccionada por la Academia como una de las cuatro candidatas al Goya en la categoría de mejor película de animación, la Junta Directiva de la misma decidió retirar su nominación por "incumplimiento de las bases de participación" y cuyas correcciones se habían entregado a la Academia fuera del plazo establecido.


Tristemente célebre por ello, El pequeño mago es un filme de pocas pretensiones elaborado según el sistema tradicional de animación en 2D (dibujo a dibujo) y se encuentra rodado en gallego. Su argumento, basado en la novela de inspiración histórica “Bieito Dubidoso” escrita también por Roque Cameselle, comienza cuando unos piratas normandos asaltan el barco de Pedro Cabaledo, atracado en el muelle de su casa. Mediante la magia, su hijo Bieito Dubidoso, de nueve años, consigue que los guerreros huyan despavoridos. A raíz de esto, su fama traspasa los muros de la casa, conoce a Destreza, su inseparable compañera, y se gana la admiración de los vecinos. Pero el obispo Juan, dueño y señor de la ciudad, no le perdonará que lo haya hecho pasar por un cobarde delante de sus vasallos.


Y mañana, en la segunda parte:
Los chicos del puerto, de Alberto Morais.
Retornados, de Manuel Carballo.
¿Quién mató a Bambi?, de Santi Amodeo.
La por (El miedo), de Jordi Cadena.
Diamantes negros, de Miguel Alcantud.
Viral, de Lucas Figueroa.