Karra Elejalde regresa el viernes a los cines.

Repasamos la filmografía del actor cuando regresa a la comedia con "Ocho apellidos vascos".

Palmarés XXIII Premios de la Unión de Actores.

"Caníbal", de Manuel Martín Cuenca, una de las vencedoras con 2 premios.

17º Festival de Málaga. Cine Español.

La Sección Oficial está compuesta por 15 largometrajes muy esperados para este 2014.

17º Festival de Málaga. Cine Español.

Seis títulos integran la sección paralela, competitiva, Zonazine, el espacio independiente.

17º Festival de Málaga. Cine Español.

Málaga Premiere y Estrenos Especiales completan la oferta de novedades del certamen.

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jueves, 28 de noviembre de 2013

Premios Goya 2014: candidatas a la Mejor Actriz Secundaria.


La categoría equivalente a la mejor interpretación femenina de reparto nos ha proporcionado otra de las grandes sorpresas para la presente edición de los Premios Goya y, de nuevo, vuelve a tener a la película 15 años y un día como protagonista. Se trata de la mención de Maribel Verdú como secundaria y no como principal, tal y como nosotros barajábamos. De este modo, la Verdú se asegura una más que posible nominación, pues la competencia en la categoría protagonista nos hacía pensar que al final se quedaría fuera de las nominaciones. La parte mala del asunto es que su presencia entre las actrices de reparto restará opciones a su compañera en el filme, Susi Sánchez, candidata a su vez por su alabado trabajo en 10.000 noches en ninguna parte.


De nuestras favoritas en la última quiniela, prácticamente todas han sido ratificadas en la categoría, comenzando por la gran favorita Terele Pávez, por Las brujas de Zugarramurdi, cinta que también propone los nombres de Carolina Bang y Macarena Gómez, ésta además con doble candidatura, también por Al final todos mueren. Todas las mujeres tiene cuatro opciones a conseguir una nominación, con Nathalie Poza, Marta Larralde, Petra Martínez y Michelle Jenner.


Con una menos cuenta ¿Quien mató a Bambi?, por la que figuran propuestas Clara Lago, Úrsula Corberó y la gran baza de la película, Carmina Barrios. Tres son también las representantes de Los ilusos: Aura Garrido, Isabelle Stoffel y Mikele Urroz.


 Tots volem el millor per a ella (Todos queremos lo mejor para ella) presenta las candidaturas de dos actrices, Clara Segura y Àgata Roca. Sorprendentemente, las mismas que proponen desde El Deseo por Los amantes pasajeros (Cecilia Roth y Blanca Suárez).


Otras con posibles son Verónica Echegui, por La gran familia española, Rosana Pastor, por La herida, y María Botto y, sobre todo, Rossy de Palma, por Tres bodas de más. A diferencia de las testimoniales apariciones en la lista de Carmen Machi, por La Estrella, Vicenta Ndongo, por Menú degustación, María Alfonsa Rosso, por Caníbal, y Ana Risueño, por Diamantes negros.

Las sorpresas.


Aparte de la mencionada inclusión de la Verdú, destaca la presencia de películas aún sin estreno confirmado como 10.000 noches en ninguna parte, con candidaturas para Susi Sánchez y Najwa Nimri, o La vida inesperada, que propone a Carmen Ruiz y Gloria Muñoz, ésta también seleccionada por Presentimientos.


Como también el que un título que considerábamos del año pasado concurra en esta edición, como Memorias de mis putas tristes, por la que son propuestas las veteranas Ángela Molina y Geraldine Chaplin, quien también figura en la lista por Tres-60.


Sorprende también la inclusión de la estupenda Cristina Plazas por un título destinado principalmente para la televisión, como Una merienda en Ginebra. Y la ausencia de Valeria Bertuccelli entre las propuestas por Todos queremos lo mejor para ella, aunque la estrella argentina figura en la lista con Pensé que iba a haber fiesta.


Ni María Molins, por Hijo de Caín, ni Susi Sánchez, por La fotógrafa, ni ninguna representantte de la reciente Temporal, aparecen en esta primera ronda, al no ser incluidas entre las candidatas sus respectivas películas.


viernes, 15 de noviembre de 2013

Poco importa "¿Quién mató a Bambi?", lo bueno es reírse de ello.


La filmografía de Santi Amodeo es escasa para las altas expectativas que siempre han dejado en nosotros sus películas. Desde su debut, a dos manos con Alberto Rodríguez, El factor Pilgrim (2000), pero sobre todo tras Astronautas (2003) y Cabeza de perro (2006), la personalidad de Amodeo tras la cámara se nos ha antojado una de las más sugerentes e innovadoras del panorama cinematográfico actual en nuestro país. Siete años ha tardado en volver a dirigir y ahora lo hace renegando de esa mirada tan particular que se atisbaba en su cine, para dar forma a un producto de obvia vocación comercial, rehaciendo la comedia negra mexicana Matando cabos (2004), ópera prima de Alejandro Lozano. Como ya ocurriera con el homologable caso de Juanma Bajo Ulloa con Airbag (1997) -cinta con la que ésta de aquí tiene, además, varios puntos en común-, habrá quienes rechacen el cambio de rumbo suscitado por Amodeo con esta ¿Quién mató a Bambi?, pues parece llegar en detrimento de la sugestiva identidad autoral del cineasta. No obstante, aún es pronto para juzgar como es debido esta película dentro de la, como decíamos, todavía corta trayectoria del director.


Lo que sí es preciso dejar claro desde ya es que ¿Quién mató a Bambi? supone un desinhibido y ameno paréntesis en la producción cinematográfica española del año. Contiene elementos que, a buen seguro, harán de ella uno de los títulos más taquilleros del momento, pero hay que ser cautos al respecto, pues el material promocional arruina en buena parte el disfrute que el visionado de la película puede acarrearnos (que no es poco, huelga decir) y es que, sin ir más lejos, su tráiler desvela algunos de los gags más logrados del filme, echando al traste el alcance cómico de los mismos durante su proyección, precisamente por eliminar de cuajo la tan necesitada capacidad de sorpresa inherente a un buen gag cinematográfico para resultar cien por cien efectivo. A pesar de esto, ¿Quién mató a Bambi? posee alicientes más que suficientes para garantizar la risa y hasta la carcajada a lo largo de su metraje. Partiendo de un guión colmado de equívocos, el absurdo y el disparate van ganando poco a poco peso en la función hasta convertir la película en una desenfrenada comedia negra, planteada toda ella a través de un agilísimo ritmo interno, sin altibajos, que ayuda a fomentar la sensación de desenfado y gamberrismo en una cinta que, paradójicamente y para bien, no recurre al trazado grueso ni al humor escatológico para hacer reír, sino que extrae su comicidad precisamente de esta acumulación de desatinos y despropósitos en la trama principal (aunque algunos estén metidos con calzador, como el que protagoniza el futbolista Andrés Iniesta).


En ¿Quién mató a Bambi? brilla, además del acertado tono de negrura en el desarrollo cómico de muchas de la situaciones, una factura técnica de campeonato, que pone en evidencia la eficacia de su director al construir un producto que nada tiene que envidiar a los equiparables yanquis; así como también una inteligente absorción de elementos foráneos, que pasados por un filtro nacional y reconocible, terminan por parecer marca de la casa, como si en nuestras comedias se hubieran producido secuestros y amputaciones de miembros desde toda la vida. Eso y el logro de hacer de la mera aparición de un personaje secundario un gag en sí mismo (el taxista bizco que incorpora Manolo Solo o la criada a la que da vida Carmina Barrios) son otros méritos de esta frenética comedia en la que Amodeo además consigue repartir mamporros a diferentes aspectos de carácter más profundo o reflexivo, desde la idiosincracia del poder o la lucha de clases. Pero no nos llamemos a engaño, ¿Quién mató a Bambi? no busca impartir lecciones de ningún tipo, sólo busca entretener conjugando en su sólida estructura una serie dispar de elementos de cuya unión da como resultado una de las comedias más ocurrentes e hilarantes del último Cine Español.


A lo que contribuye el atinado trabajo de un reparto coral verdaderamente entregado a la causa y en el que desluce una Clara Lago sin viabilidad cómica por parte de un guión que no le confiere grandes dosis de lucimiento en este sentido. Úrsula Corberó cumple con cierta "chispa" su limitado cometido, mientras Enrico Vecchi logra no amilanarse ante el proverbial despliegue de su compañero de fatigas, un Ernesto Alterio que evidencia cierta desorientación en algunas escenas de transición, para estamparnos luego un jocoso y sádico recital de primera. Por su parte, la exultante química que desprende la pareja formada por Julián Villagrán y Quim Gutiérrez invita a un deseable emparejamiento artístico en el género de forma continuada en el futuro, donde un contenido y ácido Villagrán se impone como el complemento ideal para la ingenua e convenientemente histriónica comicidad de Gutiérrez. Pero, sobre todos ellos, la gran sorpresa en el campo interpretativo la protagoniza Joaquín Núñez, en un papel de irresistible ingenio que el actor malagueño literalmente borda, en un tono de intachable bufonada que no rehúsa las comparaciones con ciertos arquetipos presentes en la comedia americana más estrafalaria y revulsiva.



Puntos fuertes a los Goya 2014:
- Mejor Guión Adaptado: Santi Amodeo.
- Mejor Actor: Ernesto Alterio.
- Mejor Actor: Quim Gutiérrez.
- Mejor Actor Secundario: Joaquín Núñez.
- Mejor Actor Secundario: Julián Villagrán.
- Mejor Actor Revelación: Enrico Vecchi.
- Mejor Música Original: Santi Amodeo y Enrique de Justo.
- Mejor Dirección Artística: Pepe Domínguez.
- Mejor Montaje: Joan Manel Vilaseca.
- Mejor Sonido: Daniel de Zayas.
- Mejores Efectos Especiales: Eloi Bartolomé y Edu Puertas.

Los traumas infantiles despiertan: "¿Quién mató a Bambi?" coincide en la cartelera con "Los chicos del puerto" y "El pequeño mago".

¡¡¡Ya es viernes!!! Y el cine nacional contraataca hoy lanzando otros cuatro títulos de diferente corte, algunos de ellos verdaderamente esperados. Ni que decir tiene que nuestra cinematografía trata de hacer caja a lo grande, colocando en un buen número de salas una de las comedias más publicitadas del año y uno de los títulos de terror que más y mejores expectativas ha venido levantando entre los aficionados al género. Coinciden con la llegada a la cartelera de dos títulos pequeños, de estreno indiscutiblemente minoritario, pero dirigidos a audiencias tan exquisitas como los amantes del cine de autor y los pequeños de la casa, que corren el riesgo de pasar finalmente inadvertidas ante el triste panorama de coincidir en la cartelera con el estreno de lo último de Woody Allen, un director con un público que siempre le es fiel, y al que en esta ocasión acompañan los rumores de posible nominación al Oscar para su actriz protagonista: Cate Blanchett.

La peli del finde.
Se deja caer, por fin, uno de los estrenos más esperados del año, la (muy) publicitada ¿Quién mató a Bambi?, que viene a ser la tercera película del interesante Santi Amodeo (si no contamos su ópera primaEl factor Pilgrim (2000), dirigida junto a Alberto Rodríguez) y en la que, parece ser, el director sevillano abandona los tonos agridulces de sus anteriores películas para construir una comedia disparatada y muy, muy gamberra, a tenor de lo que parecen indicar las imágenes de su promocionado tráiler. Narra la historia de dos jóvenes amigos que tienen que encontrar la manera de que el presidente de la compañía en la que trabajan (y suegro de uno de ellos) regrese sano y salvo a su casa, ya que por extrañas circunstancias se encuentra encerrado semidesnudo en el maletero de su coche. Paralelamente, un empresario acuciado por las deudas y su socio intentan un secuestro exprés, aunque por una serie de desafortunadas coincidencias acaban secuestrando a su padre por equivocación. A partir de ahí los problemas aumentan.

Producida por Rodar y Rodar y participada por TVE, resulta una de las películas que mayor expectación ha venido levantando desde el inicio mismo de su rodaje y que más bombo está dando en los medios de comunicación (mucha culpa de ello la tuvo la noticia de que el futbolista Andrés Iniesta protagonizaría un cameo). Con un reparto formado por cómicos de contrastada eficacia, prácticamente un all star cast a la española, con Ernesto AlterioJulián Villagrán, Quim Gutiérrez, Úrsula CorberóClara Lago Enrico Vecchi liderando un elenco en el que figuran, en papeles secundarios Joaquín NúñezCarmina BarriosManolo Solo y José Ángel Egido, ¿Quién mató a Bambi? supone la primera experiencia en el campo de la comedia de su productora, que se encarga de distribuir Sony en 261 pantallas de 259 locales (182 salas a partir de 172 soportes digitales y 79 copias analógicas).



Remake de la cinta mexicana Matando cabos (2004), de Alejandro Lozano, ¿Quién mató a Bambi? ha obtenido la respuesta crítica esperada, para nada desdeñable, aunque como sabemos, la comedia no es un género al que la prensa especializada profese una especial devoción. Jordi Costa la aprueba levemente argumentando en El País, que "los gags recurrentes asociados a las figuras secundarias -una estrategia a lo Blake Edwards- encarnadas por Manolo Solo y Carmina Barrios dan la medida de la extrema precisión con la que funciona un conjunto al que solo se le puede reprochar la fragilidad que sostiene alguno de sus equívocos. Eso y, también, el cartel publicitario de la película, que parece el peor enemigo de una comedia enérgica y carismática, que dibuja un mundo donde todos estamos condenados a ser el payaso de las bofetadas, aunque unos en mayor medida que otros". Más de lo mismo leemos en la crítica de Nuria Vidal para Fotogramas, que alega que Amodeo "hace un cine de humor absurdo con situaciones que nacen en la cotidianidad para derivar a lo inverosímil y quiebros narrativos que descolocan al espectador (...) Amodeo hace con su historia lo que Clara Lago con su delantal: lo convierte en algo completamente inesperado. Gracias en gran parte a un conjunto de actores entregados al disparate. Por suerte, y lo digo sin ironía, la película no es redonda".

Federico Marín Bellón es menos entusiasta en el ABC: "¿Quién mató a Bambi? tiene vocación de comedia americana, algo que se nota desde el remate estético. Rehúye además el tópico ibérico y las cansinas interpretaciones en falsete, que no buscan la comicidad en las situaciones". Mientras, Andrea G. Bermejo nos desvela alguna de sus virtudes en Cinemanía: "con un arranque espectacular (...) y amparados por la flor y nata del talento actoral más joven (los mejores de un reparto fetén: el tándem cómico que forman Julián Villagrán y Quim Gutiérrez, ¡spin off ya!) van apareciendo algunos de los vicios de este país tan nuestro (...). Vicios enraizados en una comedia con vocación de desmelene que, si bien oscila entre momentos menos inspirados y otros hilarantes al ser tan nuestra, más que comedia negra acaba siendo azul oscura casi negra".

¿Una de zombies?

Tras debutar en el largometraje con la inconsistente El último justo (2007) y continuar la senda del fantástico en la penosa La posesión de Emma Evans (2010), Manuel Carballo vuelve a incidir en el género, ahora sobre una de las temáticas más en boga del terror moderno: los zombies. Para la ocasión, el director pone en imágenes un guión de Hatem Khraiche, de premisa más que interesante: la humanidad convive con los "Retornados", gente de apariencia normal que ha sido infectada por un virus devastador. Sólo la inyección diaria de una Proteína evita que se transformen en zombies. Kate trabaja en una unidad de investigación intentando encontrar urgentemente una vacuna definitiva que impida que la epidemia se expanda. Además, oculta una poderosa razón: su pareja, Álex, es un "retornado". El caos se desata cuando el Gobierno anuncia la escasez de la Proteína y la paralización de las investigaciones, obligando a todos los infectados a ingresar en un centro militar de alta seguridad. Temiendo lo peor, Kate y Álex deciden no acatar las órdenes y huir. Su cuenta atrás por la supervivencia ha comenzado.

Como ya hiciera en su anterior película, Carballo ha rodado su película en inglés y con actores extranjeros (a excepción de la guapa Claudia Bassols) con miras a una más que cantada distribución en el exterior, Estados Unidos como primer y obligado destino. Co-producida junto a Canadá, Retornados levantó altas expectativas a su paso por el reciente Festival de Sitges, donde concurría a la Sección Oficial,  por proponer una pertinente vuelta de tuerca a la tan manida temática de zombies: una película de zombies sin zombies. Filmax, en su decidido empeño por dar alas al género en nuestro país, se muestra, no obstante, cautelosa y la lanza al mercado en sólo 110 salas (80 con soporte digital y 30 con copias en 35 mm.).


Con la plana mayor de la crítica puesta a sus pies, parece ser que Manuel Carballo ha logrado, al fin, construir un relato cinematográfico que invite a pensar en él como uno de los directores a seguir de nuestro cine contemporáneo. Oti Rodríguez Marchante lo cuenta así en su crítica para el ABC: "Carballo consigue que rimen los ritmos de la intriga con los del drama y, además, encuentra un desenlace en varias capas que descoloca y... promete". En su misma línea, Fausto Fernández, escribe en Fotogramas: "vuelve a apelar a la esencia del terror y el fantástico: exorcizar los miedos de una sociedad y una época. Y lo hace con un estilo que recuerda al primer Cronenberg canadiense. Una estimable, en suma, aportación al universo living dead". Sergio F. Pinilla es algo más entusiasta en Cinemanía, señalando que "el guión, magnífico, incontestable, concreta todas estas lecturas en unas secuencias que, ahora sí, se circunscriben a los cánones del género".

Pero también se han levantado voces a la contra o, por lo menos, capaces de advertir las posibles deficiencias de la cinta. Así, en Cinema ad hoc advierten que "el problema de Retornados es que lo interesante de su premisa se ve ensombrecido por la inserción de flashbacks con la única finalidad de agudizar una emotividad innecesaria (...). Pero sobre todo falla en la elección de los protagonistas, y más concretamente en la heroína de la historia, la canadiense Emily Hampshire, quien pocas veces a lo largo de la cinta consigue convencer con su interpretación". Para terminar, tampoco en El Antepenúltimo Mohicano se muestran muy convencidos: "se deja ver. La percepción inicial no es del todo mala, tampoco buena. Pero el paso de las horas despejan la niebla, y lo que permanece es el sedimento de la intrascendencia. La vuelta de tuerca del subgénero de zombies termina por pasarse de rosca".

Estrenos invisibles.


Con mucho menos ruido llega a las salas esta producción valenciana, tercer trabajo tras las cámaras de su director, tras el ensayo fílmico que era el documental Un lugar en el cine (2007) y la desapercibida obra de ficción Las olas (2011), de estilo bergmaniano. Como en esta última, Los chicos del puerto también nos cuenta la historia de un viaje, el que hace Miguel porque su abuelo no puede, ya que está encerrado por su propia familia. La misión es muy sencilla, ir a un funeral y depositar una guerrera militar en la tumba de un viejo hombre, amigo de su abuelo. Miguel, acompañado por Lola y Guillermo, sale de esa isla dentro de Valencia que es el barrio de Nazaret y deambula por la periferia un cementerio, y enfrentándose en definitiva a una ciudad desierta, al menos por un día. El viaje se convierte poco a poco en un azaroso trayecto lleno de incertidumbres, y mucho más largo de lo que su mente infantil podía prever. Junto a Lola y Guillermo, tendrá que enfrentarse continuamente a una sensación de abandono y soledad, sin dinero y sin demasiada ayuda de los adultos que se van encontrando por el camino.

Producida por Olivo Films, Los chicos del puerto participó en los festivales de Moscú y Toronto y cuenta con un reparto de pequeños actores no profesionales en los papeles protagonistas, Omar Krim, Blanca Bautista y Mikel Sarasa, secundados por el veterano actor José Luis de Madariaga, rostro familiar en la pequeña pantalla. Todo apunta a que pasará de puntillas por la cartelera, sobre todo, porque Barton, su distribuidora la ha estrenado sólo en siete cines, todos ellos con copias digitales.


Es tal la invisibilidad de la propuesta a su llegada a las salas que pocos medios grandes se han hecho eco de su estreno. Sólo en El País encontramos una reseña de Jordi Costa, y encima para nada halagüeña: "Morais se inscribe en esa herencia neorrealista, a través de una estrategia narrativa y formal visiblemente sofisticada, pero que, posiblemente, funciona mejor en la teoría que en la práctica (...). Quizá en la dramaturgia bañada en formol que plantea Alberto Morais se obtengan hallazgos que este crítico no acertó a detectar". Por contra, en Cinema ad hoc damos con una visión de la película que, muy probablemente, responda a las expectativas generadas por los amantes del cine de autor más visceral: "de nuevo, tenemos una visión cinematográfica sin aspavientos ni manipulación, ni puntos de vistas intrincados e impostados para quebrantar la objetividad del espectador. Reiteradamente, se crea en la imprescindible cinta la épica de lo aséptico, desmitificando cualquier conquista y despojando de belleza lo emocionalmente trucado, surcando las orillas de lo (extra)ordinario mediante la simpleza de la letanía y, en definitiva, el escape para el propio espectador reconstruyendo una historia que tal vez nunca estuviera allí". Una visión que va en consonancia con la ofrecida por la web Cine Maldito: "la transparencia de su lenguaje y el afán de aperturismo de conciencias, sin dejarse llevar por prisas y atascos, crea una latente sensación de pesimismo que nos induce a orientarnos hacia una mirada impertérrita pero multiforme donde los tiempos muertos son incesantes y donde se te ofrece la posibilidad de indagar en la fugaz existencia que pasea entre las calles de los cementerios o que recorre la brisa que golpea unas rosas marchitas olvidadas en medio de un puerto". Cine difícil, por tanto, no apto para todos los públicos.


Todo lo contrario que ofrece El pequeño mago, de Roque Cameselle, el único título de animación de nuestra cinematografía que anda de estreno. Eso sí, dos años después de su realización. Este O mago dubidoso (El pequeño mago) (2011), es una cinta infantil protagonista de una enorme polémica hace dos temporadas cuando, tras ser seleccionada por la Academia como una de las cuatro candidatas al Goya en la categoría de mejor película de animación, la Junta Directiva de la misma decidió retirar su nominación por "incumplimiento de las bases de participación" y cuyas correcciones se habían entregado a la Academia fuera del plazo establecido.

Tristemente célebre por ello, El pequeño mago es un filme de pocas pretensiones elaborado según el sistema tradicional de animación en 2D (dibujo a dibujo) y se encuentra rodado en gallego. Su argumento, basado en la novela de inspiración histórica “Bieito Dubidoso” escrita también por Roque Cameselle, comienza cuando unos piratas normandos asaltan el barco de Pedro Cabaledo, atracado en el muelle de su casa. Mediante la magia, su hijo Bieito Dubidoso, de nueve años, consigue que los guerreros huyan despavoridos. A raíz de esto, su fama traspasa los muros de la casa, conoce a Destreza, su inseparable compañera, y se gana la admiración de los vecinos. Pero el obispo Juan, dueño y señor de la ciudad, no le perdonará que lo haya hecho pasar por un cobarde delante de sus vasallos.


Por desgracia, su llegada a las salas se produce en medio de una abismal indiferencia mediática, colocándola su distribuidora (Barton, de nuevo) en 36 locales (todos con soportes digitales). Y, por lo que hemos podido leer en las pocas críticas que hemos encontrado vagando por Internet, casi hubiera sido mejor que la cinta hubiese pasado a la historia sin ver la luz en una pantalla grande, "envuelta en una bruma de conspiración cinematográfica", que leemos en Cinema ad hoc, donde señalan, entre los defectos de El pequeño mago, aparte de una notoria insuficiencia técnica, "el guión es torpe y nulo. No parece saber decidirse sobre qué quiere tratar la historia (...). Si de verdad es necesario que haga párrafo resumen: nefasta en todos los sentidos". Para no hacer leña, por último, en Cinema Bites tampoco se muestran complacidos: "entrar en la espiral de criticar este título por su calidad de animación me parece fuera de tono y un problema que se observa a simple vista una vez arranca la cinta. Dejando a un lado esta obviedad creo que el trabajo que dirige y escribe Roque Cameselle tiene problemas más graves que radican en el guión, el montaje y por su puesto en las interpretaciones. La historia aparte de ser aburrida incluso para los más “peques” posee muchos momentos que desconciertan y uno no entiende muy bien el por que están ahí".

Mal sabor de boca nos deja este final al repaso de los estrenos del fin de semana. No obstante, superemos los obstáculos y pasemos por taquilla este fin de semana, aunque sea para descubrir quién fue el asesino de Bambi.

¡¡Un saludo, Sinvergüenzas!!

lunes, 11 de noviembre de 2013

Quiniela a los Premios Goya 2014 (IV): Mejor Actriz Revelación.

Ha llegado noviembre y, un mes después, nuestra anterior quiniela se ha quedado desfasada y es que, a lo largo de este mes han llegado a las salas nuevas producciones que nos han ofrecido una visión aún más completa del presente curso cinematográfico, en general, y de las interpretaciones femeninas revelación, en particular. El Festival de San Sebastián ya anunciaba a dos de las actrices con más puntos en esta categoría y, tras sus estrenos en salas, no nos queda otra que confirmar esas expectativas.

1. Natalia de Molina, por Vivir es fácil con los ojos cerrados.
2. Olimpia Melinte, por Caníbal.
3. Arantxa Martí, por La gran familia española.
4. Sandra Martín, por La gran familia española.
5. Virginia Rodríguez, por Esto no es una cita.
6. María Morales, por Todas las mujeres.
7. Elisa Mouliaá, por Al final todos mueren.
8. Marisol Membrillo, por Somos gente honrada.
9. Bárbara Santa Cruz, por Barcelona, nit d'estiu (Barcelona, noche de verano).
10. Isabelle Stoffel, por Los ilusos.
11. María Castro, por Combustión.
12. Claudia Bassols, por Menú degustación.



Ni que decir tiene que Natalia de Molina se presenta como la gran favorita al Goya a la mejor actriz revelación del año gracias a Vivir es fácil con los ojos cerrados, sobre todo por el extraordinario encanto y la luz delicada que su presencia aporta a toda la película de David Trueba, donde la intérprete brilla muy especialmente a través de la ejecución candorosa que efectúa de su personaje, sonando en cada una de sus réplicas conmovedoramente auténtica, rezumando una belleza templada y delicada que redunda en el exquisito alcance de la vertiente dramática de su intervención. Es el suyo, además, uno de los trabajos femeninos más redondos de los vistos en una pantalla de cine este año. Eso y que su película parte en claras condiciones de ser una de las favoritas también en las categorías más importantes, lo que nos invita a pensar que su presencia entre las cuatro finalistas está más que asegurada.


Su condición de "actriz extranjera" lleva a la rumana Olimpia Melinte a partir con cierta desventaja en la carrera por este Goya gracias a Caníbal, la magnífica película de Manuel Martín Cuenca. La actriz, que en doble papel logra dar forma a un trabajo sensitivo y verdaderamente emotivo, que sin perder ni un ápice de frescura, se alza como una de las grandes actuaciones femeninas del año, modélica y sumamente medida y contenida, ha recibido excelentes críticas por su trabajo desde que la cinta se proyectase en San Sebastián. Además, cuenta con el aval de poseer la condición de protagonista femenina en una de las películas que, a buen seguro, acumulará mayor número de candidaturas.


En la anterior quiniela nos olvidamos de Sandra Martín, por su trabajo en La gran familia española. Quede aquí constancia de que, opinamos, tendrá casi las mismas opciones que su compañera de reparto Arantxa Martí de aspirar al Goya. Ambas han perdido posiciones en este ránking, aunque todavía se mantienen entre las cuatro actrices con más posibles y es que sus opciones de colarse en la terna final por el Goya pasan por trabajar en una de las películas que, probablemente, más cantidad de votos acumulen. La gran familia española, de Daniel Sánchez Arévalo, es una de las cintas que más ha gustado a los académicos este año, lo sabemos por su inclusión entre las cuatro pre-seleccionadas para representarnos a los Oscar, lo que mantiene tanto a Martín como a Martí en una posición bastante privilegiada en la carrera por el Goya. No obstante, la una competirá contra la otra y esta división de votos podría restarles puntos a ambas.



El Premio a la mejor actriz en la Sección Zonazine del Festival de Málaga ya nos predisponía a pensar en las posibilidades de Virginia Rodríguez de cara a una nominación al Goya a la mejor actriz revelación. Una vez vista Esto no es una cita, de Guillermo Fernández Groizard, no cabe duda de que su actuación es una de las que merecería llegar a la final. Sobre todo por tirar por la borda el arquetipo de heroína presente siempre en este tipo de películas y regalarnos una actuación cargada de ironía, compacta y precisa, efectuando un divertido retrato de un personaje que podría tacharse fácilmente de arpía. La casi invisible distribución de la película a su llegada a las salas juega a la contra de sus posibilidades reales, no obstante, los académicos siempre gustan de dar la sorpresa incluyendo producciones de tan bajo presupuesto como ésta entre las nominadas.


Escasa distribución ha tenido también Todas las mujeres, de Mariano Barroso, la película por la que María Morales vuelve a sonar fuerte en las quinielas a la mejor actriz revelación (ya sonó su nombre hace varias temporadas cuando participó en Gordos, de Sánchez Arévalo). Como en aquella ocasión, corre el riesgo de quedarse fuera precisamente porque otros trabajos femeninos de su misma cinta llamen la atención. Eso y que todavía no sabemos en qué categoría la propondrán los productores de la película (también podría ir como secundaria). A pesar de todo, significa una muy buena alternativa para componer el cuarteto finalista y es que la actriz aporta contundencia y severidad, resultando estupenda en su participación frente a la absurda pretensión de su oponente masculino.


Con pocas opciones, para qué nos vamos a engañar, parte Elisa Mouliaá por su trabajo en uno de los cortometrajes que conforman Al final todos mueren, concretamente el dirigido por David Galán Galindo. Sin embargo, no podemos pasar la oportunidad de señalarla como una de nuestras indiscutibles favoritas, por el inabarcable encanto con el que lleva a cabo toda su intervención y por el fresco y socarrón sentido del humor que desprende desde la pantalla como esa joven a punto de dar a luz, minutos antes del choque de un meteorito contra La Tierra. Su química con su compañero de función no puede ser más irresistible, siendo su trabajo uno de los alicientes primordiales de la cinta.


Actriz cordobesa de larga trayectoria en televisión, a Marisol Membrillo le ha tocado este año el premio gordo con su papel en Somos gente honrada, de Alejandro Marzoa, donde podía lucir a sus anchas el magnífico temple dramático que la caracteriza. Con una sobresaliente capacidad para comunicar cualquier pequeño detalle de su personaje, Membrillo se pasa toda la película robando planos sin despeinarse, razón más que suficiente como para que la Academia valore como es debido la categoría de esta actriz, aunque el estreno de la cinta queda ya lejos en la memoria de los votantes y, para más inri, las nuevas incorporaciones a este ránking la han hecho perder bastantes posiciones.


Lejos de toda duda, Bárbara Santa Cruz merece un puesto entre las favoritas al Goya en esta categoría, no solo por significar lo mejor del desequilibrado reparto coral de la endeble Barcelona, nit d'estiu (Barcelona, noche de verano), de Dani de la Orden, sino por dotar a su personaje (y a su historia) de un componente diferenciador: una más que agradecida autoironía, plasmada gracias a la sutil y soslayada vis cómica con la que afronta la práctica totalidad de su participación. La buena acogida comercial de la cinta podría jugar a su favor, pero su propia condición de cinta independiente la hará prácticamente invisible frente a las últimas incorporaciones como máximas favoritas.


Aunque no tan invisible como lo son las opciones de Isabelle Stoffel, por Los ilusos. Por mucho que cuente a su favor la agradecida frescura que aporta a toda la primera parte de la película de Jonás Trueba, desplegando una vis cómica radiante en la secuencia del bar a través de una cuasi autoparodia. No hay que olvidar que Stoffel desaparece por completo de la película al finalizar casi el primer tercio de la misma y que, aún tratándose de uno de los mejores títulos paridos por el cine nacional este año, Los ilusos podría pasar inadvertida para los académicos por su manifiesta condición de cine outsider.


Ahora sí podemos afirmar que se queda fuera absolutamente de todas las quinielas el trabajo de María Castro en Combustión, de Daniel Calparsoro, aunque desde aquí volvemos a repetirnos en lanzar una baza a su favor precisamente por lograr, con muy pocos elementos -sólo una serie de sutiles detalles-, alejar a su también muy estándar personaje de la vulgaridad interpretativa, consiguiendo alzarse con tan poco en lo mejor de la función.


Tampoco parece tener muchas posibilidades el correcto, sencillo e impoluto trabajo de Claudia Bassols en Menú degustación, el esperado regreso a la dirección de Roger Gual que se saldó con un tibio resultado. La actriz daba veracidad a su atribulado personaje en sus dudas sentimentales, pero el escaso interés suscitado por la cinta a su llegada a las salas y, sobre todo, el rápido olvido de la misma cuatro meses después no benefician a las opciones de Bassols.

ATENTOS A:


Ismael, de Marcelo Piñeyro, es una de las pocas cintas que quedan por estrenarse que tiene verdaderos visos de convertirse en una de las películas con mayor presencia en las nominaciones a los Premios Goya. De ser así, no debería resultar nada extraño que una de ellas recompensara el trabajo de la debutante Ella Kweku.


Actriz primordialmente de teatro y de doblaje, Roser Camí ha venido desarrollando una escueta trayectoria cinematográfica hasta la fecha, cuando llegará a las salas su alabado trabajo en La por (El miedo), de Jordi Cadena, en la piel de una mujer víctima de malos tratos, lejos de toda duda, una de las características que elevan las posibilidades de un papel de resultar nominado a los Goya. Otra cosa es que el cine de Cadena nunca ha gozado de muchas simpatías entre los votantes: su anterior obra, Elisa K., codirigida junto a Judith Colell, sólo figuró nominada en el apartado de guión adaptado.


Con categoría estelar se viene hablando desde hace tiempo de la figura de Úrsula Corberó, dado el éxito obtenido por la actriz en la pequeña pantalla. En el cine, aún le falta demostrar que merece tal consideración. La comedia ¿Quién mató a Bambi?, de Santi Amodeo, promete darle la oportunidad de demostrarlo. Pero, ¿opinarán lo mismo los académicos?


La joven malagueña Maggie Civantos, habitual de la televisión, podría dar la campanada este año gracias a su intervención en la coral Temporal, de José Luis López, cuyo estreno para este mismo mes de noviembre conocíamos hace relativamente poco. Todo depende del alcance mediático y promocional, así como de las críticas que obtenga, a su llegada a las salas.


Tras el estreno en la SEMINCI de Presentimientos, lo nuevo de Santiago Tabernero, poco se ha hablado de ella en la película. No obstante, la cinta tiene previsto su estreno para enero, justo el mismo mes en el que se anuncian los nominados, algo que siempre resulta ventajoso, aunque las quinielas hablan de nominaciones para su pareja protagonista. ¿Arrastrará esto los votos hacia la participación de Irene Escolar, actriz que ya disfrutó de verdaderas opciones de ser nominada gracias a Los girasoles ciegos (2008), de José Luis Cuerda?


Por último, con varios pases programados en Madrid para este mes, sigue sin tenerse noticias fiables de un más que deseado estreno en salas comerciales de Casting, de Jorge Naranjo, una de las cintas triunfadoras en el pasado Festival de Málaga. Ello sigue manteniendo en el limbo las opciones de su protagonista, Esther Rivas, quien con unas críticas inmejorables recibidas tras la presentación de la película en dicho festival, que la señalaban como una justa vencedora del premio a la mejor actriz, al final compartió premio a la mejor actriz de reparto con el resto del elenco femenino.

sábado, 2 de noviembre de 2013

Noviembre aterriza repleto de títulos de (casi) todos los géneros (parte II)

Cerramos aquí el repaso previo a los estrenos del mes que acabamos de empezar y lo hacemos en la misma tónica que en la primera parte, haciendo hincapié en la diversidad de géneros, estilos y temáticas que inundarán las salas de nuestros cines a lo largo de este penúltimo mes del año. Cine fantástico o, directamente, de terror, comedias y dramas de denuncia social se las tendrán que ver con la piroctecnia armamentística del cine estadounidense, nuestro principal y más cabreante colonizador. Por nuestra parte, trataremos de hacer caja en la taquilla desde nuestras humildes premisas presupuestarias, a sabiendas que muy probablemente no lograremos llamar mucho la atención, aunque siempre hay excepciones y (esperemos) también sorpresas. 

¿Quién mató a Bambi?, de Santi Amodeo.


El día 15 de noviembre se dejará caer, por fin, uno de los estrenos más esperados del año, la (muy) publicitada ¿Quién mató a Bambi?, que viene a ser la tercera película del interesante Santi Amodeo (si no contamos su ópera prima, El factor Pilgrim (2000), dirigida junto a Alberto Rodríguez) y en la que, parece ser, el director sevillano abandona los tonos agridulces de sus anteriores películas para construir una comedia disparatada y muy, muy gamberra, a tenor de lo que parecen indicar las imágenes de su promocionado tráiler. Narra la historia de dos jóvenes amigos que tienen que encontrar la manera de que el presidente de la compañía en la que trabajan (y suegro de uno de ellos) regrese sano y salvo a su casa, ya que por extrañas circunstancias se encuentra encerrado semidesnudo en el maletero de su coche. Paralelamente, un empresario acuciado por las deudas y su socio intentan un secuestro exprés, aunque por una serie de desafortunadas coincidencias acaban secuestrando a su padre por equivocación. A partir de ahí los problemas aumentan.
Producida por Rodar y Rodar y participada por TVE, resulta una de las películas que mayor expectación ha venido levantando desde el inicio mismo de su rodaje y que más bombo está dando en los medios de comunicación (mucha culpa de ello la tuvo la noticia de que el futbolista Andrés Iniesta protagonizaría un cameo). Con un reparto formado por cómicos de contrastada eficacia como Ernesto Alterio y Julián Villagrán, unidos a un divertidísimo Quim Gutiérrez (en el tráiler), a las guapas Úrsula Corberó y Clara Lago, al más desconocido Enrico Vecchi (habitual de las cintas de Amodeo) y a una galería de estrafalarios personajes secundarios a los que dan vida Joaquín Núñez, Carmina Barrios, Manolo Solo o José Ángel Egido, la diversión parece estar más que asegurada. ¿Alguien pone en duda que es muy probable que sea ésta la gran comedia del año?

Los chicos del puerto, de Alberto Morais.


Con mucho menos ruido llegará a las salas, el mismo día, esta producción valenciana, tercer trabajo tras las cámaras de su director, tras el ensayo fílmico que era el documental Un lugar en el cine (2007) y la desapercibida obra de ficción Las olas (2011), de estilo bergmaniano. Como en esta última, Los chicos del puerto también nos cuenta la historia de un viaje, el que hace Miguel porque su abuelo no puede, ya que está encerrado por su propia familia. La misión es muy sencilla, ir a un funeral y depositar una guerrera militar en la tumba de un viejo hombre, amigo de su abuelo. Miguel, acompañado por Lola y Guillermo, sale de esa isla dentro de Valencia que es el barrio de Nazaret y deambula por la periferia un cementerio, y enfrentándose en definitiva a una ciudad desierta, al menos por un día. El viaje se convierte poco a poco en un azaroso trayecto lleno de incertidumbres, y mucho más largo de lo que su mente infantil podía prever. Junto a Lola y Guillermo, tendrá que enfrentarse continuamente a una sensación de abandono y soledad, sin dinero y sin demasiada ayuda de los adultos que se van encontrando por el camino.


Producida por Olivo Films, Los chicos del puerto cuenta con un reparto de pequeños actores no profesionales en los papeles protagonistas, Omar Krim, Blanca Bautista y Mikel Sarasa, secundados por el veterano actor José Luis de Madariaga, rostro familiar en la pequeña pantalla. Todo apunta a que pasará de puntillas por la cartelera y, además, con un número reducido de copias, algo francamente a lamentar tratándose de un título de tan buena voluntad que ya participara en los festivales de Moscú y Toronto.

Retornados, de Manuel Carballo.


Tercer largo también de su director, Retornados vuelve a incidir sobra una de las temáticas más en boga del terror moderno: los zombies. Para la ocasión, el director pone en imágenes un guión de Hatem Khraiche, de premisa más que interesante: la humanidad convive con los "Retornados", gente de apariencia normal que ha sido infectada por un virus devastador. Sólo la inyección diaria de una Proteína evita que se transformen en zombies. Kate trabaja en una unidad de investigación intentando encontrar urgentemente una vacuna definitiva que impida que la epidemia se expanda. Además, oculta una poderosa razón: su pareja, Álex, es un "retornado". El caos se desata cuando el Gobierno anuncia la escasez de la Proteína y la paralización de las investigaciones, obligando a todos los infectados a ingresar en un centro militar de alta seguridad. Temiendo lo peor, Kate y Álex deciden no acatar las órdenes y huir. Su cuenta atrás por la supervivencia ha comenzado.


Como ya hiciera en su anterior película, La posesión de Emma Evans (2010), Carballo ha rodado su película en inglés y con actores extranjeros (a excepción de la guapa Claudia Bassols) con miras a una más que cantada distribución en el exterior, Estados Unidos como primer y obligado destino. Ensalzada casi con unanimidad por la crítica especializada y por los amantes del género a su paso por el reciente Festival de Sitges, donde concurría a la Sección Oficial, Retornados propone una vuelta de tuerca a la tan manida temática de zombies: una película de zombies sin zombies. Algo que nos invita a pensar que, quizás, estemos ante una de las mejores muestras del fantástico español reciente, que, ¡cómo no!, será lanzada al mercado el mismo día 15 por Filmax, en su decidido empeño por dar alas al género en nuestro país.

La por (El miedo), de Jordi Cadena.


Presente en la Sección Oficia de la pasada Seminci de Valladolid, La por (El miedo), es lo último del veterano director barcelonés Jordi Cadena, adaptación cinematográfica de la novela juvenil "M", de Lolita Bosch, la misma autora de la que partió el texto de su película inmediatamente anterior, la aplaudida Elisa K (2010), dirigida junto a Judith Colell. Ahora vuelve en solitario para contarnos la historia de Manel, un joven que tiene 17 años y nunca habla con nadie de lo que pasa en su familia. Nunca habla de que, por las mañanas, cuando su padre se levanta, él ya está despierto. Nunca habla de los morados que su madre tiene en diferentes partes del cuerpo. Ni tampoco habla del miedo que él, su madre y su hermana pequeña sienten cuando están en casa con su padre. Por eso a Manel le gusta ir al instituto, porque mientras está allí no está en casa.


Cine de denuncia social sobre un estigma que aún lastra nuestra sociedad, el tema de la violencia de género, la película fue acogido con cierta tibieza emocional en sus pases en el marco de la Seminci, aunque más que por un mal acabado final de la misma, pudiera deberse al particular tratamiento visual de la que hace gala. Protagonizado por el joven y desconocido Igor Szpakowski, al que acompañan en los papeles principales los veteranos Ramón Madaula (éste, en una aplaudida interpretación) y Roser Camí, así como la niña Alícia Falcó, el filme será distribuido por Splendor Films y llegará a los cines el próximo 22 de noviembre.

Diamantes negros, de Miguel Alcantud.


El día 29 de noviembre desembarca, tras muchos meses de espera, una de las triunfadoras del último Festival de Málaga. Cine Español. Ganadora del Premio del Público, Diamantes negros podría significar la confirmación definitiva como director de Miguel Alcantud, tras su desigual ópera prima, Impulsos (2002) y el thriller, aún sin estrenar en nuestro país, Anastezsi (2007). Con ésta que ahora nos ocupa, abandona el cine de género para abordar una realidad social que, hasta ahora, no había sido llevada a la gran pantalla: el tráfico de personas que maneja en la sombra el negocio del fútbol. Para ello, Alcantud narra el viaje de Amadou y Moussa, que son captados en Mali por un ojeador de fútbol, separados de sus familias y llevados a Madrid para triunfar. Vivirán entonces un periplo por España, Portugal y el norte de Europa que les enseñará de primera mano las sombras del deporte rey.


Elogiada casi por la gran mayoría de medios desplazados al citado festival, Diamantes negros está protagonizada por los actores no profesionales Setigui Diallo y Hamidou Samake y cuenta con rostros conocidos de nuestro star system en papeles secundarios, como son Guillermo Toledo o Carlos Bardem. Denuncia social servida a través de un estilo reconocible ya en el cine español (patentado por algunos títulos de Fernando León de Aranoa, entre otros), Diamantes negros podría encontrar a su público de manera fácil si lograra acceder a una distribución medianamente normalizada. De momento, su tráiler ya anda abriendo boca en los cines desde hace unas semanas, a más de un mes de su estreno. ¿Dará la sorpresa?

Viral, de Lucas Figueroa.


Más cine de género para finalizar el mes y, de nuevo, volvemos al fantástico. En esta ocasión, hablamos de una nueva ópera prima que se acoge al tan demandado y agradecido por el público esquema de thriller paranormal. Raúl, un joven de 25 años, resulta elegido para protagonizar un concurso sin precedentes: tendrá que vivir una semana en el edificio FNAC de la plaza de Callao, de donde no podrá salir bajo ningún concepto. Su único contacto con el exterior será a través de las redes sociales. Su objetivo: conseguir 100.000 fans. Sin embargo, muy pronto, ganar no será su única meta: además de intentar conquistar a Lucía (una de las cajeras, de la que está enamorado) y superar su miedo patológico a los espacios cerrados, Raúl tendrá que enfrentarse a los inquietantes sucesos que tienen lugar en el interior de la tienda por las noches.


Buena factura técnica y un reparto de jóvenes y guapas caras conocidas de la pequeña pantalla (Juan Blanco, Aura Garrido, Dafne Fernández, Miguel Ángel Muñoz y Pablo Rivero), a los que secundan los veteranos Pedro Casablanc, Enrique Villén y Amparo Valle, son el gancho perfecto para que esta cinta no defraude a su llegada a las salas el día 29 de noviembre. No obstante, habrá que andarse con ojo y es que fue recibida en el pasado Festival de Málaga, donde compitió en la sección paralela Zonazine, con notable división de opiniones por parte de la prensa especializada. Sin duda, los amantes del (sub)género no deberían perdérsela.

martes, 8 de octubre de 2013

Quiniela a los Premios Goya 2014 (III): Mejor Actriz Revelación.

Por lo estrenado hasta la fecha, esta categoría aún sigue siendo una incógnita. De momento, no hay nombres fuertes que proporcionen interés a esta quiniela, aunque en el horizonte cercano se vislumbran unos cuantos estrenos que, parece ser, harán tambalear las opciones de las aquí presentes.

1. Arantxa Martí, por La gran familia española.
2. Marisol Membrillo, por Somos gente honrada.
3. Bárbara Santa Cruz, por Barcelona, nit d'estiu (Barcelona, noche de verano).
4. Isabelle Stoffel, por Los ilusos.
5. María Castro, por Combustión.
6. Claudia Bassols, por Menú degustación.


De momento, Arantxa Martí es la única que parte con verdaderas opciones de colarse en la terna final por el Goya, no sólo porque su trabajo sea bastante preciso y rebose una naturalidad y frescura del todo contagiosas, sino porque lo hace en una de las películas que, probablemente, más cantidad de votos acumulen. La gran familia española, de Daniel Sánchez Arévalo, es una de las cintas que más ha gustado a los académicos este año, lo sabemos por su inclusión entre las cuatro pre-seleccionadas para representarnos a los Oscar, lo que coloca a Martí en una posición bastante privilegiada en la carrera por el Goya.


Actriz cordobesa de larga trayectoria en televisión, a Marisol Membrillo le ha tocado este año el premio gordo con su papel en Somos gente honrada, de Alejandro Marzoa, donde podía lucir a sus anchas el magnífico temple dramático que la caracteriza. Con una sobresaliente capacidad para comunicar cualquier pequeño detalle de su personaje, Membrillo se pasa toda la película robando planos sin despeinarse, razón más que suficiente como para que la Academia valore como es debido la categoría de esta actriz.


Lejos de toda duda, Bárbara Santa Cruz merece un puesto entre las favoritas al Goya en esta categoría, no solo por significar lo mejor del desequilibrado reparto coral de la endeble Barcelona, nit d'estiu (Barcelona, noche de verano), de Dani de la Orden, sino por dotar a su personaje (y a su historia) de un componente diferenciador: una más que agradecida autoironía, plasmada gracias a la sutil y soslayada vis cómica con la que afronta la práctica totalidad de su participación. La buena acogida comercial de la cinta podría jugar a su favor, pero su propia condición de cinta independiente la hará prácticamente invisible frente a los estrenos que aún están por llegar.


Aunque no tan invisible como lo son las opciones de Isabelle Stoffel, por Los ilusos. Por mucho que cuente a su favor la agradecida frescura que aporta a toda la primera parte de la película de Jonás Trueba, desplegando una vis cómica radiante en la secuencia del bar a través de una cuasi autoparodia. No hay que olvidar que Stoffel desaparece por completo de la película al finalizar casi el primer tercio de la misma y que, aún tratándose de uno de los mejores títulos paridos por el cine nacional este año, Los ilusos podría pasar inadvertida para los académicos por su manifiesta condición de cine outsider.


Fuera absolutamente de todas las quinielas queda el trabajo de María Castro en Combustión, de Daniel Calparsoro, aunque desde aquí queremos lanzar una baza a su favor precisamente por lograr, con muy pocos elementos -sólo una serie de sutiles detalles-, alejar a su también muy estándar personaje de la vulgaridad interpretativa, consiguiendo alzarse con tan poco en lo mejor de la función.


Tampoco parece tener muchas posibilidades el correcto, sencillo e impoluto trabajo de Claudia Bassols en Menú degustación, el esperado regreso a la dirección de Roger Gual que se saldó con un tibio resultado. La actriz daba veracidad a su atribulado personaje en sus dudas sentimentales, pero el escaso interés suscitado por la cinta a su llegada a las salas y, sobre todo, el rápido olvido de la misma cuatro meses después no benefician a las opciones de Bassols.

ATENTOS A:


Qué duda cabe que en nuestra próxima quiniela (prevista para el mes de noviembre) Natalia de Molina ocupará el primer puesto en el ránking. De momento, al no haber visto aún Vivir es fácil con los ojos cerrados, de David Trueba, debemos ser cautos y no hacer ningún juicio sobre sus opciones reales al Goya. Aunque las buenas críticas recibidas en San Sebastián nos predisponen a pensar que el Goya será suyo.


También muy buenas críticas en el festival recibió el trabajo de la actriz rumana Olimpia Melinte en Caníbal, de Manuel Martín Cuenca. Ser la protagonista femenina de una de las que está llamada a ser película del año ya es suficiente razón como para valorarla una indiscutible candidata.


Ismael, de Marcelo Piñeyro, también tiene visos de convertirse en una de las cintas con mayor presencia en las nominaciones a los Premios Goya. De ser así, no debería resultar nada extraño que una de ellas recompensara el trabajo de la debutante Ella Kweku.



De estreno este mes, Todas las mujeres, de Mariano Barroso, tiene su principal baza en la candidatura de Eduard Fernández al mejor actor principal. Pero esto podría repercutir en que la Academia se fijase también en el trabajo del resto del elenco femenino de la función. Así, en esta categoría, podrían colarse tanto la televisiva Lucía Quintana como María Morales, a la que ya ningunearon en su día por su trabajo en Gordos (2009), de Sánchez Arévalo.



En la anterior quiniela, ya apostábamos por sus opciones al Goya, pero a día de hoy no es que éstas hayan menguado, sino que le han crecido la competencia. No obstante, Virginia Rodríguez sigue en el punto de mira con su protagonismo en Esto no es una cita, de Guillermo Groizard, con el punto a su favor de haber ganado la Biznaga de Plata a la mejor actriz en la sección paralela y competitiva de ZonaZine en el pasado Festival de Málaga. La cinta, por suerte para ella, ha logrado distribuidora y llegará a las salas el próximo 8 de noviembre.


Con categoría estelar se viene hablando desde hace tiempo de la figura de Úrsula Corberó, dado el éxito obtenido por la actriz en la pequeña pantalla. En el cine, aún le falta demostrar que merece tal consideración. La comedia ¿Quién mató a Bambi?, de Santi Amodeo, promete darle la oportunidad de demostrarlo. Pero, ¿opinarán lo mismo los académicos?


Presente en la Sección Oficial de la, ya al caer, SEMINCI, Presentimientos, lo nuevo de Santiago Tabernero, se vislumbra ya como una de las cintas con más opciones a los Goya, sobre todo por el peso y el saber hacer más que contrastado de su pareja protagonista. ¿Arrastrará esto los votos hacia la participación de Irene Escolar, actriz que ya disfrutó de verdaderas opciones de ser nominada gracias a Los girasoles ciegos (2008), de José Luis Cuerda?


Por último, no dejamos pasar la oportunidad de hablar de las opciones de Esther Rivas, por Casting, de Jorge Naranjo. Con unas críticas inmejorables recibidas tras la presentación de la película en el Festival de Málaga, que la señalaban como una justa vencedora del premio a la mejor actriz, al final compartió premio a la mejor actriz de reparto con el resto del elenco femenino. Sin embargo, sus posibilidades de resultar finalmente nominada tropiezan con el hecho de que Casting aún no encontró distribuidora y, a día de hoy, su estreno en salas sigue siendo una incógnita, con lo que todavía no cumple una de las bases importantes para resultar seleccionada.