Karra Elejalde regresa el viernes a los cines.

Repasamos la filmografía del actor cuando regresa a la comedia con "Ocho apellidos vascos".

Palmarés XXIII Premios de la Unión de Actores.

"Caníbal", de Manuel Martín Cuenca, una de las vencedoras con 2 premios.

17º Festival de Málaga. Cine Español.

La Sección Oficial está compuesta por 15 largometrajes muy esperados para este 2014.

17º Festival de Málaga. Cine Español.

Seis títulos integran la sección paralela, competitiva, Zonazine, el espacio independiente.

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Málaga Premiere y Estrenos Especiales completan la oferta de novedades del certamen.

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jueves, 19 de diciembre de 2013

Quiniela a los Premios Goya 2014 (V): Mejor Actriz Secundaria.

Más que despejar las dudas, el anuncio de las nominaciones a los I Premios Feroz no ha hecho más que incentivar el desconcierto que despierta la categoría a la mejor actriz secundaria para esta próxima edición de los Premios Goya. Con solo una favorita realmente clara hasta la publicación de la lista de pre-candidatas confeccionada por los productores de cada cinta, cuando fue seleccionada como secundaria Maribel Verdú, en lugar de como principal, nuestra anterior quiniela para esta categoría se encuentra, a estas alturas, desfasada, mucho más con el visionado de la plana mayor de la producción nacional susceptible de nominación ya hecho. Todavía está por demostrar si los Premios Feroz funcionan como una verdadera y fiable antesala a los Premios Goya, algo que se pondrá de manifiesto en el modo en el que repercutan sus nominados en los finalmente escogidos por la Academia. Aún a riesgo de equivocarnos por completo, lanzamos nuestro último ránking a la mejor actriz secundaria, elaborado desde un subjetivo deseo personal, mezclado con una considerable intuición.

1. Susi Sánchez, por 10.000 noches en ninguna parte.
2. Terele Pávez, por Las brujas de Zugarramurdi.
3. Maribel Verdú, por 15 años y un día.
4. Rossy de Palma, por 3 bodas de más.
5. Petra Martínez, por Todas las mujeres.
6. Verónica Echegui, por La gran familia española.
7. Nathalie Poza, por Todas las mujeres.
8. Rosana Pastor, por La herida.
9. Marta Larralde, por Todas las mujeres.
10. Àgata Roca, por Todos queremos lo mejor para ella.
11. Valeria Bertuccelli, por Pensé que iba a haber fiesta.
12. Macarena Gómez, por Las brujas de Zugarramurdi.
13. Aura Garrido, por Los ilusos.
14. Geraldine Chaplin, por Memoria de mis putas tristes.
15. Clara Segura, por Todos queremos lo mejor para ella.
16. María Botto, por 3 bodas de más.
17. Carmen Machi, por La Estrella.


Reconozcámoslo, Susi Sánchez tiene pocas opciones de llegar a la final. Su trabajo en 15 años y un día, de Gracia Querejeta, ha quedado fuera de cualquier papeleta de voto al competir en su propia casa con el de su compañera en el filme Maribel Verdú. Y el de 10.000 noches en ninguna parte, de Ramón Salazar, tiene en contra la arriesgada naturaleza de la película, que tampoco parece muy bien situada de cara a recibir nominaciones este año. Una verdadera lástima. Desde aquí, lanzamos una baza a favor del trabajo de Sánchez en la película de Salazar, única e importante razón de peso para visionar 10.000 noches en ninguna parte, pues tan artificiosa película sirve una arriesgada y purgativa performance por parte de una excepcional y dolorosamente minuciosa Susi Sánchez, como la alcoholizada y decadente madre del protagonista, en un trabajo pormenorizadamente vívido, hiriente, de esos que traspasan la pantalla y se pegan al alma, congelándola. Sin dejar hueco para la compasión fácil, Susi Sánchez dota a su trabajo de una permanente hostilidad, mostrándose insoportablemente arisca en su insondable exhibición de amargura, logrando así dar cuerpo al carácter áspero y dolido de su personaje. Es mucha la competencia y su película, a buen seguro, no llamará la atención de los académicos, pero, lejos de toda duda, Susi Sánchez lleva a cabo uno de los trabajos secundarios femeninos más viscerales y complejos del año.



Un mes más, y con el aval que supone una más que cantada nominación a los Premios Feroz bajo el brazo, Terele Pávez sigue presidiendo el ránking de las favoritas en esta categoría. Álex de la Iglesia le ha brindado una más que golosa oportunidad para convencer a los académicos con su bruja vieja en Las brujas de Zugarramurdi, con la que pone en evidencia la maestría, el poderío y la grandiosidad de esta intérprete única, que vuelve a dejarnos alucinados dentro de ese registro malsano, sucio y déspota al que tan frecuente ha sido en sus trabajos para el cine, esta vez dándole una vuelta de tuerca y encarnando a una espeluznante malvada con una insondable ironía. Nadie debe poner en duda que es la favorita indiscutible al premio y, que de resultar finalmente nominada, el Goya a la mejor actriz secundaria debería ser para ella.


Como bien presuponíamos, los productores de 15 años y un día, de Gracia Querejeta, en base a la reñida competencia presente en la categoría principal, han optado por la vía fácil y asegurarse, como mínimo, la nominación de Maribel Verdú, aunque sea en la categoría secundaria. Actriz siempre susceptible de ser nominada, la que con toda seguridad sea la mayor estrella femenina del momento en nuestro cine, gana opciones en las quinielas gracias a que 15 años y un día sea la definitiva seleccionada por la Academia para representarnos a los Oscar. Sin embargo, su injusto olvido entre las finalistas a los Premios Feroz no resulta un dato demasiado halagüeño. Eso y que aún está muy reciente su segundo Goya. Tampoco en esta categoría, a pesar de su obvia condición de favorita, lo tendrá fácil la Verdú, aunque merecería llegar a la final por marcarse una interpretación como la que lleva a cabo en 15 años y un día, ajustadísima, de muchos matices, y apechugando con un arriesgado monólogo en un largo plano secuencia.


3 bodas de más, la comedia de Javier Ruiz Caldera, es una de las favoritas en los recién anunciados Premios Feroz. Atesora 7 nominaciones y una de ellas reconoce la fabulosa aportación que lleva a cabo Rossy de Palma como la madre de la protagonista, lo cual no hace más que confirmar las notables expectativas que había despertado el regreso al Cine Español de Rossy de Palma, cuyas cortas intervenciones se cuentan entre los grandes aciertos cómicos de la función y que, según glosan todas las quinielas, podrían regalarle a la actriz su tercera nominación al Goya, la primera lejos del universo Almodóvar. No sería nada descabellado, pues la desquiciada y altisonante ejecución que lleva a cabo la actriz de su personaje, pone en evidencia la retorcida y descomunal vis cómica de una intérprete altamente desaprovechada por nuestra industria. Puede jugar en contra de sus posibilidades la ligereza y escasa estructura dramática de su personaje, sobre todo en comparación con el de muchas de sus oponentes, pero otros empeños tan jocosamente livianos como el suyo ya se han colado entre las finalistas en ediciones anteriores.


De todas las actrices de Todas las mujeres, de Mariano Barroso, era a la que menos opciones le veíamos de llegar a la final por el Goya, hasta que la Asociación de Informadores del Cine reconoció su valía incluyéndola entre las finalistas en esta categoría a los Premios Feroz. Digno y merecido reconocimiento que nos predispone a pensar en las serias posibilidades de obtener el reconocimiento goyesco que lleva ya años mereciendo Petra Martínez, a la que la Academia ha llegado a olvidar en múltiples ocasiones, por trabajos que rozan la perfección y que se cuentan como los mejores ofrecidos por una actriz para nuestro cine en los últimos años (La soledadNacidas para sufrirMientras duermes). Su participación en Todas las mujeres no está a la altura de estos, pero sí destila mala uva con una clase y elegancia desbordantes, razones más que suficientes para que la Academia la incluya, de una vez por todas, entre las finalistas al Goya.


Ser la única protagonista femenina de un reparto coral como el de La gran familia española debe tener alguna ventaja. Y no es otra que el de lograr destacar de forma natural en cada secuencia que se te dedique. Pero no solo eso, porque Verónica Echegui vuelve a dar una lección de naturalidad y frescura con su papel en la película de Daniel Sánchez Arévalo, demostrando que merece ser considerada, con toda justicia, una de las mejores y más preparadas actrices de su generación. A pesar de ello, había perdido fuerza en nuestros anteriores ránkings y sus opciones pasaban más porque la cinta arrasase en el reparto de candidaturas que porque su trabajo llegase a destacar por méritos propios. La competencia es dura y este año no parecía ser el de Verónica Echegui hasta que La gran familia española se ha impuesto como una de las grandes favoritas a los recién creados Premios Feroz, con 6 candidaturas, una de ellas para Echegui, que vuelve a dar alas a sus posibilidades de cara a los Goya.

Todas las mujeres, de Mariano Barroso, posee notables argumentos para rascar, por lo menos, una nominación en esta categoría. Tras la nominación a los Feroz de Petra Martínez, del ramillete de actrices que secundan a Eduard Fernández, quizás sea Natahalie Poza la segunda que parta con mayor ventaja, al resultar su intervención absolutamente impagable, mostrándose la intérprete excelsa como esa psicóloga desconcertada ante la historia del protagonista. Con una estimulante entereza y no poca ironía, Poza se vuelve inolvidable en la película y no resultaría nada desproporcionado verla figurar entre las cuatro finalistas.


Poco le permite La herida, de Fernando Franco, lucirse a la estupenda Rosana Pastor, que ejecuta con emotiva y cauta precisión su papel de madre desorientada, que no alcanza a comprender la actitud de una hija con la que parece no tener nada en común. Pocas dosis de lucimiento, como decíamos, que podrían no ser impedimento para que la actriz sumase su cuarta nominación al Goya, sobre todo cuando se ha demostrado la predilección que siente la Academia hacia su persona, habiéndola nominado con anterioridad por empeños, a priori, tan notorios como el que aquí desempeña.

Detrás de Poza, la que mayores parabienes anda recibiendo desde el estreno de Todas las mujeres está siendo Marta Larralde, actriz a la que le ha costado hacerse notar dentro de la industria, pero que hace tiempo viene mereciendo una justa revaloración a todos los niveles. Una nominación al Goya en esta categoría podría ser un buen comienzo, sobre todo por la agradecida naturalidad con la que lleva a cabo toda su intervención en la película, haciendo con su trabajo que lo impostado de algunos momentos en los que participa, resulte siempre cargado de verosimilitud.


Aunque podría haber sido seleccionada como revelación, la productora de Todos queremos lo mejor para ella ha lanzado la candidatura de Àgata Roca como secundaria, lo que hace aún más difícil su presencia entre las cuatro finalistas. Lo que sí debe quedar claro es que las opciones de la intérprete descansan en ofrecer un trabajo que ha sido alabado incluso por la crítica especializada, algo no muy frecuente tratándose de un empeño tan reducido, que pone en evidencia el desperdicio cinematográfico al que se encuentra sometida, dada la agudísima y soterrada vis cómica con la que afronta la práctica totalidad de su participación en la piel de esa neurótica hermana.


Siendo sinceros, pocas posibilidades le vemos a la argentina Valeria Bertuccelli de llegar a la final por el Goya y más por una cinta como Pensé que iba a haber fiesta, de Victoria Galardi, co-producción con Argentina que todavía no ha llegado si quiera a las salas comerciales. De todos modos, no desmerecería de tal pues vuelve a demostrar lo bien que se le da componer el carácter interno de un personaje mientras en su superficie exhibe su extraordinaria capacidad para la verborrea ligera, construyendo con mucho menos tiempo en pantalla que su compañera (Elena Anaya), un rol de primeras adusto y agrio, pero en el fondo amable y hermosamente honesto. De su actuación apenas podría decirse que supera una exquisita corrección, si no fuera por el despliegue que se le permite en la recta final, donde Bertuccelli brilla por la naturalizada exposición que lleva a cabo de las oscilaciones emocionales de su personaje.


Divertido y resuelto trabajo el desempeñado por Macarena Gómez en Las brujas de Zugarramurdi, por la que lleva ya unas semanas sonando fuerte en las quinielas. Lo tendrá difícil al coincidir con su compañera de reparto, la favorita indiscutible, Terele Pávez. Y porque, además, su trabajo, lejos del disfrute que puede ocasionar visionarla en su registro más desquiciado, poco más ofrece que sea digno de mención, sobre todo comparado con la abultada competencia que la precede en este ránking. Una nominación a los Premios Feroz hubiera servido de empuje a sus opciones, pero esto, lamentablemente, no ha sucedido.


En nuestra primera quiniela para esta categoría, Aura Garrido se imponía como la única opción viable para componer la lista de nominadas. El tiempo ha pasado, pero su trabajo en Los ilusos, de Jonás Trueba, sólo ha perdido opciones al Goya precisamente por encontrarse en un film distribuido solamente a través de canales de arte y ensayo. Por lo demás, seguimos recordando con no poca admiración el honesto y sencillo trabajo desempeñado por la actriz, sin duda, la presencia más luminosa y magnífica de una de las, seguramente, mejores películas del año. Su aparición en Los ilusos se produce para generar poesía visual dentro de la película y la actriz, rebosante de naturalidad, se hace inolvidable. No obstante, está claro que sus verdaderas opciones a los Goya de este año se encuentran en la categoría principal.


Tampoco parece muy bien posicionado el trabajo de la gran Geraldine Chaplin en la insípida Memoria de mis putas tristes, en un papel que, eso sí, se ajusta a su medida, como esa envejecida e incapacitada madame, que la intérprete acomete con endiablada desfachatez, convirtiendo sus frecuentes secuencias en verdaderos deleites para cualquier aficionado. Demostrando, de paso, con tremendo y espléndido despliegue, derrochando una energía y un ritmo deslumbrantes y convirtiéndose en lo mejor de la función, la capacidad y el talento inherentes a las grandes intérpretes cinematográficas, capaces, como Chaplin en Memoria de mis putas tristes, de vencer y anular las limitaciones de un pobre y mal dibujado personaje. Una intérprete de su categoría siempre resulta una incontestable candidata, a pesar de que la película en la que intervenga desmerezca recibir nominaciones a los Goya (como es el caso).


Clara Segura es otra de esas intérpretes cuyo nombre lleva sonando en las quinielas a los Premios Goya desde hace varias ediciones sin obtener resultado. Este año no parece que vaya a ser diferente, pero su trabajo en Todos queremos lo mejor para ella, de Mar Coll, bien merece contarse en este ránking, pues la actriz exhibe en él su talento sin complejos, llegando incluso a resultar deseable tras esa apariencia de madre de familia distendida.


Aunque nos alegremos enormemente de la ladina y venenosamente feliz recuperación para el cine de María Botto producida en la comedia 3 bodas de más, de Ruiz Caldera, nos tememos que el personaje de esa falsamente adorable jefa de la protagonista, una arpía de la peor calaña, que la actriz hace francamente inolvidable gracias a su irresistible dominio del ritmo y la cadencia veladamente cómica de su seductora sonrisa; no será el papel por el que la Botto volverá a lidiar por un Goya que, ciertamente, viene mereciendo hace tiempo.


Por último, reseñar a una de las habituales en todas las quinielas que, como viene siendo habitual también (por desgracia), probablemente tendrá que esperar a futuras ocasiones para conseguir una más que merecida nominación al Goya. Hablamos de Carmen Machi, quien en La Estrella, de Alberto Aranda, se involucra con sobriedad en la piel de su ama de casa maltratada y sortea con éxito el cliché inherente a su personaje y, al mismo tiempo, logra desprenderse moderadamente del personaje televisivo que la hizo famosa y en cuyos brazos podría haber sido fácil caer en determinados pasajes. Dar vida en la pantalla a una mujer víctima de la violencia de género puede sumar puntos a su favor, pero el alcance mediático y comercial de la película fue tan reducido que, nos tememos, Machi no figurará entre las finalistas.

martes, 17 de diciembre de 2013

"3 bodas de más" y "Las brujas de Zugarramurdi" lideran con 7 nominaciones los I Premios Feroz.


Esta mañana la Asociación de Informadores Cinematográficos de España ha dado a conocer las esperadísimas nominaciones a los I PREMIOS FEROZ®, que se entregarán el próximo 27 de enero de 2014 con el patrocinio de Gas Natural Fenosa y Callao City Lights. El anuncio de las candidaturas se ha realizado en un acto celebrado en el Cine Callao de Madrid, con la presencia del equipo responsable de la entrega de premios, la actriz Alexandra Jiménez y el director y guionista, Paco Cabezas, quienes serán los encargados de presentar y dirigir la gala de entrega de premios.

Las sorpresas han sido muchas y lo primero que es necesario señalar de estas primeras candidaturas a los Premios Feroz de la historia, es el predominio de la comedia. 3 bodas de más, de Javier Ruiz Caldera, y Las brujas de Zugarramurdi, de Álex de la Iglesia, lideran holgadamente, con 7 candidaturas cada una, las preferencias de la crítica española, lo que las convierte en indiscutibles favoritas en el futuro reparto de estas estatuillas. Las siguen, con 6 nominaciones cada una también, otras dos comedias La gran familia española, de Daniel Sánchez Arévalo, y Vivir es fácil con los ojos cerrados, de David Trueba, empatadas en número de menciones con Caníbal, de Manuel Martín Cuenca, el drama que más nominaciones posee.


La crítica española ha tenido muy presente a nuestro gran "embajador" internacional y Los amantes pasajeros, de Pedro Almodóvar, ha obtenido 5 nominaciones. Mientras que una menos ha obtenido una de nuestras cintas predilectas del año en curso, Stockholm, de Rodrigo Sorogoyen, y sólo 3, La herida, de Fernando Franco. Llama la atención, también, que una película como Grand Piano, de Eugenio Mira, bastante maltratada por la crítica en su momento, se haya colado entre las finalistas a uno de los premios más importantes, el de mejor película dramática.


A decir verdad, se aprecia una palpable falta de riesgo en el reparto de nominaciones hacia títulos que, por lo general, han gozado de buena aceptación comercial, quedando completamente excluidas de entre las finalistas películas tan redondas como La por (El miedo), de Jordi Cadena, La fotógrafa, de Fernando Baños Fidalgo, o Los ilusos, de Jonás Trueba, adscritas casi a los márgenes de una industria de donde ni siquiera la crítica especializada ha sabido sacarlas con algún determinado reconocimiento. Tampoco ha sido nominada en ningún apartado nuestra representante a los Oscar, 15 años y un día, de Gracia Querejeta, ni tan siquiera por la espléndida labor de su pareja protagonista, lo que pone sobre la mesa  la disconformidad que su elección para competir por el Oscar produjo en la prensa especializada.


En el apartado de los intérpretes, aparte de las notables ausencias de Maribel Verdú y Tito Valverde, destaca el olvido de un enorme Ramón Fontserè, por Vivir es fácil con los ojos cerrados, así como el de la actriz protagonista de Caníbal, la rumana Olimpia Melinte. Por el contrario, un inesperado Hugo Silva se sube al carro de las quinielas por el Goya al obtener una nominación a los Premios Feroz por Las brujas de Zugarramurdi, mientras su compañero en el filme, Mario Casas, hace ya historia logrando el primer doblete de estos premios: secundario por Las brujas de Zugarramurdi y principal por La mula. Su promocionado trabajo en la, ya al caer, Ismael, de Marcelo Piñeyro, no ha calado (afortunadamente) entre los críticos, aunque sí el de su compañera de reparto, Belén Rueda, única representante del filme entre los finalistas.


Por lo demás, los I Premios Feroz ratifican a prácticamente todos los favoritos que se han venido barajando estos meses en las quinielas previas a los Premios Goya, confirmándose Javier Cámara, Antonio de la Torre y Eduard Fernández como los grandes favoritos en la terna al mejor actor y Carlos Areces y Carlos Bardem, en la de reparto.


En las categorías femeninas, al producirse sendos empates, han quedado finalistas seis y no cinco, como en el resto, lo que ha hecho posible que las dos grandes favoritas a los Goya, Marián Álvarez Nora Navas, sigan compartiendo opciones con las cuatro alumnas más aventajadas de la carrera: Aura Garrido, Candela PeñaInma Cuesta y la ya mencionada Rueda, que se aupa al grupo de favoritas con esta nominación.


Más claro parece el asunto en la categoría secundaria, donde dos de las seis nominadas son favoritas al Goya en la categoría revelación (Natalia de Molina y Bárbara Santa Cruz), dejando vía libre para las otras cuatro de cara a la final por los cabezones de la Academia: Terele Pávez, Rossy de Palma, Petra Martínez y Verónica Echegui.

Las nominaciones a los I Premios Feroz son las siguientes:

Mejor Drama:
  • Caníbal.
  • Grand Piano.
  • La herida.
  • Stockholm.
  • Todos queremos lo mejor para ella.
Mejor Comedia:
  • 3 bodas de más.
  • Las brujas de Zugarramurdi.
  • La gran familia española.
  • Todas las mujeres.
  • Vivir es fácil con los ojos cerrados.
Mejor Dirección:
  • Fernando Franco, por La herida.
  • Álex de la Iglesia, por Las brujas de Zugarramurdi.
  • Manuel Martín Cuenca, por Caníbal.
  • Daniel Sánchez Arévalo, por La gran familia española.
  • David Trueba, por Vivir es fácil con los ojos cerrados.
Mejor Actriz Protagonista:
  • Marián Álvarez por La herida.
  • Imma Cuesta, por 3 bodas de más.
  • Aura Garrido, por Stockholm.
  • Nora Navas, por Todos queremos lo mejor para ella.
  • Candela Peña, por Ayer no termina nunca.
  • Belén Rueda, por Ismael.
Mejor Actor Protagonista:
  • Javier Cámara, por Vivir es fácil con los ojos cerrados.
  • Mario Casas, por La mula.
  • Eduard Fernández, por Todas las mujeres.
  • Hugo Silva, por Las brujas de Zugarramurdi.
  • Antonio de la Torre, por Caníbal.
Mejor Actriz de Reparto:
  • Verónica Echegui, por La gran familia española.
  • Petra Martínez, por Todas las mujeres.
  • Natalia de Molina, por Vivir es fácil con los ojos cerrados.
  • Rossy de Palma, por 3 bodas de más.
  • Telere Pávez, por Las brujas de Zugarramurdi.
  • Bárbara Santa Cruz, por 3 bodas de más.
Mejor Actor de Reparto:
  • Roberto Álamo, por La gran familia española.
  • Carlos Areces, por Los amantes pasajeros.
  • Raúl Arévalo, por Los amantes pasajeros.
  • Carlos Bardem, por Alacrán enamorado.
  • Mario Casas, por Las brujas de Zugarramurdi.
Mejor Guión:
  • Breixo Corral y Pablo Alén, por 3 bodas de más.
  • Manuel Martín Cuenca y Alejandro Hernández, por Caníbal.
  • Daniel Sánchez Arévalo, por La gran familia española.
  • Isabel Peña y Rodrigo Sorogoyen, por Stockholm.
  • David Trueba, por Vivir es fácil con los ojos cerrados.
Mejor Música Original:
  • Alberto Iglesias, por Los amantes pasajeros.
  • Joan Valent, por Las brujas de Zugarramurdi.
  • Josh Rouse, por La gran familia española.
  • Víctor Reyes, por Grand Piano.
  • Pat Metheny, por Vivir es fácil con los ojos cerrados.
Mejor Tráiler:
  • Tráiler de 3 bodas de más.
  • Teaser de Los amantes pasajeros.
  • Tráiler de Las brujas de Zugaramurdi.
  • Tráiler de Caníbal.
  • Tráiler de Gente en sitios.
Mejor Cartel:
  • Serie ‘10 razones’ de 3 bodas de más.
  • Cartel 2 de Los amantes pasajeros.
  • Serie ‘Petons’ de Barcelona nit d'estiu (Barcelona, noche de verano).
  • Cartel de Caníbal.
  • Cartel de Stockholm.

miércoles, 11 de diciembre de 2013

Crítica de "3 bodas de más": Inma Cuesta se gana el trono de "Reina de la Comedia".


Cierto es que hay que alegrarse (y mucho) de que 3 bodas de más, la nueva comedia dirigida por Javier Ruiz Caldera, haya significado el mejor estreno del fin de semana en la taquilla española, con una recaudación cercana al millón cuatrocientos mil euros, lo que sobrepasa con holgura incluso las mejores y más optimistas previsiones previas a su estreno. Una gran noticia para el Cine Español que tiene su principal razón de ser en la efectiva y apabullante campaña promocional de la cinta y en las entusiastas críticas recibidas por parte de la mayoría de la prensa especializada. Pero no nos llamemos a engaño porque, lamentablemente, 3 bodas de más sólo significa un caso aislado en nuestra industria y, además, ha originado comentarios en exceso positivos que, dependiendo del color del cristal con el que se miren, llegan a resultar hasta desproporcionados. Respecto a si la cinta de Ruiz Caldera merece tremendo éxito comercial, la respuesta claramente es sí, pues nos hallamos ante un producto de clara e indisimulada vocación comercial, que tiene como su principal razón de ser la misión de entretener a toda costa, algo que consigue con absoluta plenitud a lo largo y ancho de todo su metraje.


No obstante, sobre si 3 bodas de más es, como glosan ya algunos, la mejor comedia parida por nuestra cinematografía en mucho tiempo, deberíamos tranquilizar a las masas e invocar al todopoderoso Tiempo, el único capaz de, con su contrastada sabiduría basada en la experiencia, poner cada cosa en su sitio. De momento, hay que felicitarse por la sana y desprejuiciada condición de ser de una película que, si bien no llega a engrosar en las filas de las grandes muestras del género en nuestro país con el paso de los años, por lo menos se marca el afortunado tanto de conjugar con refrescante soltura los códigos definitorios de algunas de las corrientes más destacadas por las que ha venido transitando la comedia cinematográfica de los últimos tiempos. A saber, 3 bodas de más se sostiene sobre la bien manida premisa imperante en la moderna comedia romántica, pero se permite el lujo de aderezarla con la salvaje comicidad exprimida hasta la saciedad por la vertiente más gamberra y chabacana importada desde USA, no privándose de, mientras sus gags tontean con lo ordinario y lo soez, ofrecer una astuta y malintencionada reflexión sobre las carencias afectivas de toda una generación (la nuestra, románticos extraviados procedentes de los 80), quedando todo ello, para colmo de aciertos, mezclado, agitado y fabulosamente servido con la agilidad y la vigorosa cadencia de la más disparatada screwball comedy parida por el Hollywood clásico.


A Ruiz Caldera, y a sus guionistas, Pablo Alén y Breixo Corral, se les escapa la fórmula en algunos (pocos) desvaídos momentos, con algún que otro gag cogido con pinzas o, directamente, fuera de tono, pero logran eso tan difícil de hacer en la comedia actual que es acertar de lleno a la hora de rizar el rizo en las postrimerías del chiste, hilando bastante bien los clímax cómicos a base de mil y un recursos, desde unos agudos diálogos hasta la eficaz planificación de muchos momentos; lo que acentúa la hilaridad de todo en su conjunto y brinda al espectador la imposibilidad de parar en seco en el complicado ejercicio de la carcajada. Puede que la trama romántica que se va gestando en el seno de toda la función peque de ser excesivamente previsible, entorpeciendo el cierre con un final demasiado lánguido, sobre todo en comparación con el alto nivel exhibido durante todo el metraje, pero esto no es un error achacable sólo a la película, sino más bien al género en su conjunto. Lo mejor de 3 bodas de más es que, a diferencia de los convencionalismos vigentes en las comedias románticas anglosajonas, nuestra atribulada heroína no ansía conquistar y enamorar hasta las trancas al galán de turno, sino que se ve obligada a autoafirmarse a sí misma y a darse a valer antes de encontrar al tipo que realmente la merezca. Dicho de otro modo, esta Bridget Jones a la española se aleja de la ñoñez y la blandura de cuento de hadas del modelo británico, para abordar con combativa desfachatez el eterno tema de la "guerra de sexos", con una protagonista perennemente anulada ante la inmadurez sentimental del macho alfa en todos sus modelos.


Este mérito encierra una fantástica construcción del personaje central, al que una espectacular Inma Cuesta se entrega con deslumbrante ingenio, consciente tal vez de tener entre manos uno de los personajes femeninos más jugosos y ricos que se hayan escrito para una comedia en mucho tiempo. Sería injusto no reconocer que parte de las virtudes que encierra 3 bodas de más tienen su origen en el desternillante trabajo de su actriz, capaz de sortear las limitaciones que su (atractivo) físico podían propinar a la consecución de la verosimilitud de su rol y, a través de una hilarante y atinada manifestación de tics y mohínes, dar con la medida justa del carácter anodino y patoso del personaje. Tan brillante recital obtiene su réplica en el trabajo de la plana mayor de todo el elenco de secundarios, todos acarreando con roles más bien esquemáticos, sí, pero tirando de carisma y gracia personales para fomentar el grado de jocosidad de la propuesta. Si los registros empleados por Paco León y Berto Romero carecen de brillo por ser, de alguna manera, esperables, dada la trayectoria televisiva de ambos, la distendida y modélica actuación de Martiño Rivas sobre el clásico arquetipo del "amigo con derecho a roce" (que contrasta con la habitual representación de Quim Gutiérrez del rol de galán), sirve de aliciente dentro de una galería de estrambóticos e insuperables secundarios, donde sobresalen una desquiciada y altisonante Rossy de Palma, la ladina y venenosamente feliz recuperación para el cine de María Botto y la breve, pero genial participación en clave canalla, a cargo de Bárbara Santa Cruz. Virtudes, como decíamos, para una comedia que, aunque no traspase el umbral de lo mítico con el paso del tiempo, sí debería sentar algún tipo de cátedra en nuestra cinematografía, aunque sea para echarse unas (buenas) risas.


Puntos fuertes a los Goya 2014:
- Mejor Actriz: Inma Cuesta.
- Mejor Actriz Secundaria: Rossy de Palma.
- Mejor Actriz Secundaria: María Botto.
- Mejor Actriz Revelación: Bárbara Santa Cruz.
- Mejor Canción: "Ruido de naves que parten", de Ana Naranjo.
- Mejor Dirección Artística: Sylvia Steinbrecht.
- Mejor Montaje: Alberto de Toro.
- Mejor Sonido: Salva Mayolas, Nacho Royo-Villanova y Pelayo Gutiérrez.
- Mejores Efectos Especiales: Pablo Perona y Lluís Castells.

jueves, 5 de diciembre de 2013

Menudo jolgorio: se estrena "3 bodas de más" en pleno puente.

¡¡¡Ya es puente!!! Y como cada vez que se produce una festividad, los estrenos de la semana se adelantan del viernes al jueves, sin lugar a dudas, para aprovechar el tirón comercial que supone, para las recién llegadas a la cartelera, el disfrutar de un día más de exhibición durante el largo fin de semana. El Cine Español lanza a la palestra una de las comedias más esperadas de los últimos meses, además de una cinta de animación, que se anticipa a la próxima temporada navideña y, aprovechando que los niños no tendrán cole, tratará de hacer caja entre el aluvión de estrenos internacionales que se dejan caer por las marquesinas también hoy.

La peli del finde.


Director experto como ningún otro del panorama actual en la comedia bizarra y gamberra, suyas son Spanish Movie (2009) y Promoción fantasma (2012), Javier Ruiz Caldera regresa al género para reírse desde dentro de esa vertiente edulcorada que siempre ha sido la comedia romántica. En 3 bodas de más asistiremos a la bochornosa odisea de Ruth, una joven investigadora de una universidad, que asiste a las sucesivas bodas de sus ex, de los que fueron sus "hombres de su vida", sin que ella consiga encontrar a su media naranja. Acompañada de su nuevo becario, Ruth volverá a encontrarse con sus ex, un alérgico al compromiso, un surfista pasado de rosca y un transexual convertido en pibón, en el día más importante de sus vidas. Un cóctel explosivo para Ruth, que tendrá que enfrentarse a su pasado y decidir con quién quiere compartir su futuro.

Protagonista de una macroentusiasta campaña promocional, no en vano el grupo Atresmedia se encuentra detrás del proyecto, 3 bodas de más ha levantado auténtico furor allá donde se ha proyectado, llegando a ser calificada por muchos como la mejor comedia española del año. Hoy, por fin, saldremos de dudas, mientras tanto, su protagonista, Inma Cuesta, ya figura en muchas quinielas para ser una de las cuatro finalistas al Goya a la mejor actriz del año. No está sola, la secundan un ramillete bastante atractivo de secundarios: Quim GutiérrezMartín RivasPaco LeónMaría BottoRossy de Palma (atención a ésta porque parece ser que promete), Berto RomeroLaura SánchezBárbara Santa Cruz y Joaquín Reyes, entre otros. Dando lustre al que podría ser uno de los últimos taquillazos de nuestra cinematografía del año y que ha obtenido nada menos que 20 candidaturas previas a los Goya.


La recepción crítica de la película no ha podido ser más unánimemente positiva. Ahí está lo que escribe Manuel Yánez Murillo en Fotogramas: "Javier Ruiz Caldera se consagra aquí como un orfebre de la rítmica y la comicidad: a cámara lenta, pasada de vueltas, en clave pop o en plan sensible, el film no deja ni un gag a medio cocinar"Andrea G. Bermejo en Cinemanía: "afortunado cruce entre Bridget Jones, Julia Roberts a la fuga y Hugh Grant sin luto"; Adrián González Viña en El Antepenúltimo Mohicano: "el desarrollo es previsible una vez los personajes están establecidos y no es muy difícil adivinar cómo va a terminar la peripecia sentimental, pero el camino está puntuado de sana mala leche, chistes en todo momento y una bienvenida autoconsciencia. Ahí radica la grandeza de la película, es su apuesta por hacer reír en todo momento y de muchas formas"; o Sergio de Benito en Cinema ad hoc: "3 bodas de más se contempla en todo momento con una agradable sonrisa y no resulta para nada inferior a los modelos en los que se inspira".

El peque se va de marcha.


Producción de bajo presupuesto de Extra Extremadura de Audiovisuales, dirigida por toda una autoridad en el género como Maite Ruiz de Austri, directora de larga tradición en la animación nacional, pues debutó co-dirigiendo junto a Carlos Varela y Juan Bautista Berasategi La leyenda del viento del norte (1992), de cuya secuela, El regreso del viento del norte (1993) se encargó ella misma, ya en solitario, ganando para sí el Goya relativo al mejor filme de animación. Otro Goya más en la misma categoría, por ¡Qué vecinos tan animales! (1998) y nuevas candidaturas por sus siguientes filmes, La leyenda del unicornio (2001), Animal Channel (2008) y El tesoro del rey Midas (2010), la avalan ante la llegada a las salas de esta, su séptima película, con 9 candidaturas previas a los Goya, siendo una finalista cantada en el apartado de animación. Su estreno justo antes del puente de diciembre significa todo un acierto de cara a sumar espectadores, aunque tenga una dura rival en Frozen, de Chris Buck y Jennifer Lee, el último estreno Disney acontecido precisamente el pasado viernes.


Según su directora, la película está pensada para niños, con edades comprendidas entre los 6 y 8 años, no para toda la familia. El filme es un proyecto de animación tradicional sobre los derechos humanos de los niños y cuenta como un grupo de científicos muy inteligentes, muy locos y muy sabios, buscan un instrumento que ayude a convertir la Tierra en un planeta pacífico, feliz y luminoso. Como tienen la seguridad de que tal instrumento existe en alguna parte, deciden que uno de ellos salga en su busca. El elegido es Lucius Dumb, un científico jovencito, tímido y bondadoso. En su camino Lucius conoce a El Profesor y El Comandante, un par de simpáticos extraterrestres que han tenido una avería en su nave y que necesitan una fuente de energía positiva muy potente para recargar sus baterías.

Que Dios nos coja confesados.


Con 11 candidaturas a los Goya, Tierra de María supone la vuelta a la dirección de Juan Manuel Cotelo, responsable del documental religioso La última cima (2010), un auténtico éxito sin precedentes en el género que llegó a recaudar casi un millón de euros y fue visto por cerca de 150.000 espectadores. Ahora, mezclando realidad y ficción, Cotelo tratará de repetir el éxito abordando la figura de María. La sinopsis oficial reza de la siguiente forma: "Érase una vez, Dios. Y colorín colorado, este cuento se ha acabado. Adiós, Padre Nuestro. Hasta nunca, seres celestiales. Si no os vemos, no os creemos. Hemos decidido vivir como si no existierais. Sin embargo… millones de personas siguen hablando con Jesucristo, a quien llaman “Hermano”. Y con la Virgen María, a quien llaman “Madre”. Creen que todos somos hijos de Dios y por eso le llaman “Padre.” El Abogado del Diablo recibe una nueva misión: investigar, sin miedo, a quienes aún confían en las recetas del Cielo. ¿Son unos estafadores? ¿Unos estafados? Si descubre que sus creencias son falsas, seguiremos como hasta ahora. Pero… ¿y si no fuera un cuento de hadas?".

La película, cuya presencia en salas se puede pedir directamente a través de la web oficial de la película por todos aquellos espectadores que deseen que se estrene en su ciudad, tiene previsto desembarcar en 16 salas. Además, más de 20 países han mostrado su interés en hacerse con esta producción. El guión de Mary’s Land (Tierra de María) es obra del propio Juan Manuel Cotelo junto a Alexis Martínez y está protagonizada por Carmen Losa, el propio Cotelo, Emilio RuizLuis RoigLucía RosElena SánchezCristina RuízRubén Fraile y Clara Cotelo.


Entre las críticas que hemos podido encontrar por la web, destaca la escrita por Sergio F. Pinilla para Cinemanía, donde señala que "las impolutas, poderosas y unívocas imágenes de Cotelo encuentran su fundamento en una doctrina de la Iglesia pelín avasalladora, erigida para las élites". También, en Cinema Bites han mostrado su repulsa: "documental que jugando con el código de las películas de espías trata de dar respuesta a la pregunta de si sigue estando Jesucristo entre nosotros y como nos podemos comunicar. Los fundamentos que sigue para responder a esta pregunta son pobres o muy pobres y escogidos “al dedillo” (...) convirtiéndose más en un vídeo de adoctrinamiento que un interesante acercamiento a la figura de Jesucristo a través de múltiples puntos de vista. Sin lugar a dudas servirá más para reafirmar creencias que aprender nada nuevo".

Hasta aquí este breve repaso a los estrenos cinematográficos españoles de esta semana. Me despido hasta el martes (a lo mejor, hasta el lunes), que esta vez soy uno de los afortunados que disfrutará de un largo puente de descanso, que para una vez que me toca... Sed buenos e id algo al cine, anda.

¡¡Un saludos, Sinvergüenzas!!

miércoles, 4 de diciembre de 2013

El regreso de una diva fuera de lo común: Rossy de Palma.



No hay en el mundo muchas cinematografías que puedan presumir de haber aupado al estrellato figuras como la de Rossy de Palma. Personaje absolutamente icónico de una peculiar e intransferible época de nuestra cultura reciente, por todos conocida como 'La Movida', la actriz retorna esta semana a lo grande, como no podía ser de otra manera tratándose de ella, al Cine Español, con un personaje secundario en la esperada comedia 3 bodas de más, de Javier Ruiz Caldera, en un cometido que a buen seguro hará las delicias de todos los aficionados que venían preguntándose donde estaba metida tras tantos años lejos de nuestras pantallas, en los que, sin embargo, ha venido evidenciando una clara preferencia por su trayectoria ante las cámaras en otras cinematografías. Ahora, dando vida a la madre de la protagonista, Inma Cuesta, De Palma promete resarcirnos de tan injusto abandono, proporcionándonos una de las interpretaciones más descaradamente divertidas que se recuerdan en nuestro cine, tanto que se la cuenta ya entre las actrices con más puntos para ser una de las finalistas a los próximos Premios Goya en la categoría de reparto.

Con María Barranco y Antonio Banderas, en Mujeres al borde de un ataque de nervios (1988).

Natural de Palma de Mallorca, Rossy de Palma se dio a conocer a mitad de la década de los 80 en ciertos ambientes de 'La Movida Madrileña' con el nombre artístico de Rosy Von Donna, gracias al éxito obtenido con el grupo musical del que formaba parte, Peor Imposible, con el que llegaría a grabar varios LP's y a realizar una gira por Italia junto a míticas bandas del momento, como Gabinete Caligari o La Frontera. Descubierta por la inquieta personalidad de un Pedro Almodóvar en auge, De Palma debutó oficialmente en el cine con una surrealista y estrambótica entrevista al personaje que interpretaba Eusebio Poncela en La ley del deseo (1987), breve participación de la que nacería un personaje casi mítico de nuestra cinematografía, el de la virginal Marisa de Mujeres al borde de un ataque de nervios (1988), la exitosa comedia loca de Almodóvar a la que De Palma aportó una altivez de inesperada eficacia cómica y su singular rostro, que muy prontamente le valdría el apelativo de 'picassiana', se terminó imponiendo en una de las marcas señeras del cine del manchego.

Don Juan, mi querido fantasma (1990).

Finiquitada su carrera musical, Rossy De Palma, conocida también fuera de nuestras fronteras gracias al éxito internacional obtenido con Mujeres al borde de un ataque de nervios, que le valió además una nominación como mejor actriz secundaria a los premios otorgados por la Crítica de Nueva York, encarrila su carrera como actriz, que vuelve a contar con un nuevo y divertido empeño secundario para Almodóvar en ¡Átame! (1990) y que conoce continuidad también sobre las tablas, donde debutaría precisamente con una adaptación de la película del manchego "Entre tinieblas" (1992), a cargo de Fermín Cabal. En el cine, debido a un físico que no se prestaba a ser catalogado fácilmente, no tarda en quedar encasillada en personajes pintorescos, obteniendo, por ejemplo, un jugoso y desquiciado personaje de ágil y acróbata devora-hombres en la decepcionante comedia Don Juan, mi querido fantasma (1990), de Antonio Mercero, y haciendo pronto sus pinitos en cinematografías foráneas, como la italiana, donde participaría en Nel giardino delle rose (1990), de Luciano Martino, con la estrella Giancarlo Giannini, y Alcune signore per bene (1990), de Bruno Gaburro.

Con Verónica Forqué, en Kika (1993).

En España, intervino en la costumbrista comedia, de tono alocado, Los gusanos no llevan bufanda (1992), de Javier Elorrieta, demencial híbrido entre la comicidad norteamericana y la española, con un reparto improbable que recogía intervenciones de auténticos y venerables mitos del cine como Anthony Perkins y Roddy McDowall, de auténtica capa caída. Peor aún fue su concesión al humor de baja estofa que representaba Aquí el que no corre vuela (1992), de Ramón Fernández, en medio de un elenco con varias presencias de famosos presentadores de televisión, lo que delataba la naturaleza y pésimo objetivo de la propuesta. De Palma tuvo a bien refugiarse en el cine francés, donde debutó con Sam Suffit (1992), de Virginie Thévenet, para luego efectuar un cameo en la ópera prima de Álex de la Iglesia, Acción mutante (1993) y ser rescatada del oprobio por su mentor, que le volvió a brindar un papel a la medida de sus posibilidades en Kika (1993), donde Rossy de Palma por fin pudo disfrutar de las verdaderas dosis de lucimiento que merecía, incorporando a esa chacha lesbiana de indiscutible penetración en la memoria cinéfila y que le valió, aparte del premio de la Crítica de Nueva York a la mejor actriz secundaria, nominaciones en la misma categoría a los Premios de la Unión de Actores y a los Goya.

El porqué de las cosas (1995).

Tras participar en el desapercibido debut de Dunia Ayaso y Félix Sabroso, Fea (1994), retornó a la cinematografía italiana para prestarse a una caricaturesca colaboración en la execrable parodia Chicken Park (Pollo Jurásico) (1994), de Jerry Calá, surgida a raíz del éxito del multimillonario filme de Steven Spielberg. Pero, como prueba fehaciente de la rotunda fascinación que su característico perfil había provocado en todo el planeta, Rossy de Palma se marcó el tanto de figurar dentro de uno de los emblemáticos y abultadísimos repartos del gran director Robert Altman, que la escogió personalmente para formar parte de esa ácida crónica al mundo de la alta costura que fue Pret-a-porter (1994), ganando, junto al grueso del reparto, un merecido premio por parte de la influyente National Board of Review. Para, acto seguido, ser incluida dentro de otro gran reparto, esta vez a la española (o a la catalana), en la adaptación que Ventura Pons llevó a cabo de la novela de Quim Monzó El perquè de tot plegat (El porqué de las cosas) (1995), sarcástica y magnífica película de sketches que sigue siendo una de las mejores obras del realizador.

Con Chus Lampreave, en La flor de mi secreto (1995).

Regresó a Italia para intervenir en Peggio di così si muore (1995), de Marcello Cesena, antes de regresar al universo almodovariano para un pequeño papel en La flor de mi secreto (1995), en una itervención gritona, exagerada y grandilocuente, retrato afilado y a la vez mimoso de la mujer inculta y primaria, en la que De Palma demostraba las enormes posibilidades de aprehensión que poseía sobre tipos completamente ajenos a ella. Con muy poco margen para una exhibición personal e individual, la actriz logra destacar gracias al ritmo imprimido a sus pocas intervenciones, cargado de una campechanía exultante, una extrovertida ligereza y una comicidad genial, que elevan sus escenas a los altares de la eternidad cinematográfica. Nuevamente candidata a los Premios de la Unión de Actores en la categoría secundaria, Rossy de Palma sumó su segunda y, hasta la fecha, última nominación a los Premios Goya por La flor de mi secreto antes de acceder a una más que merecida condición de protagonista con Un cos al bosc (Un cuerpo en el bosque) (1996), de Joaquim Jordà, thriller social con la actriz en un inesperado papel de una atípica teniente de la Guardia Civil que, literalmente, borda con notable sobriedad en la que, posiblemente, sea la interpretación más depurada y perfecta que ha llevado a cabo la actriz para la gran pantalla, haciéndose obligado incluirla dentro de las grandes olvidadas al Goya de aquélla edición.

Un cos al bosc (Un cuerpo en el bosque) (1996).

Después, la pudimos ver brevemente en Metalmeccanico e parrucchiera in un turbine di sesso e di politica (1996), comedia dirigida por la prestigiosa Lina Wertmüller, y en un curioso cameo en la gamberra Airbag (1997), de Juanma Bajo Ulloa, antes de asaltar definitivamente la cinematografía gala con la co-producción con España La femme du cosmonaute (La mujer del cosmonauta) (1997), de Jacques Monnet, secundando a nuestra Victoria Abril en una comedia hecha a la medida de la estrella. Su recibimiento en el cine francés no pudo ser más entusiasta, pues con su siguiente filme, Hors jeu (Fuera de juego) (1998), de Karim Dridi, volvía a ostentar la condición de protagonista, marcándose otra divertida composición y ganando el premio a la mejor actriz en el Festival de Locarno.

Hors de jeu (1998).

Nuevos papeles de colaboración se sucederían para finalizar la década de los noventa, en la co-producción con Gran Bretaña Talk of Angels (Pasiones rotas) (1998), de Nick Hamm, y en la extraña y metafórica The Loss of Sexual Innocence (Adiós a la inocencia sexual) (1999), del interesante Mike Figgis, antes de formar parte del cuarteto femenino protagonista de la comedia de enredo Esa maldita costilla (1999), de Juan José Jusid, insustancial co-producción española con Argentina que no hacía otra cosa que desaprovecharla. A su regreso a Francia, la esperaban nuevos papeles secundarios, en Nag la bombe (1999), de Jean-Louis Milesi; en el drama protagonizado por nuestra Ángela Molina L'origine du monde (2001), de Jérôme Enrico; en la comedia de humor bestia Le Boulet (El embolao) (2002), de Alain Berberian y Frédéric Forestier; o en la burda parodia Double Zero (Espías super secretos) (2004), de Gérard Pirès.

Le Boulet (El embolao) (2002).

Sus prestaciones al cine de fácil consumo y más rápido olvido nos hicieron olvidar la sensación del desaprovechamiento artístico al que se estaba prestando Rossy de Palma y llegamos a acostumbrarnos a verla aparecer por la pantalla casi como un lustroso guiño cinéfilo. Como en la insoportable comedia People Jet Set 2 (People) (2004), de Fabien Onteniente, la italiana Tu la conosci Claudia? (2004), de Massimo Venier, Les aristos (2005), de Charlotte De Turckheim, o su incorporación a nuestra industria, para intervenir de forma simplemente decorativa en el fallido musical 20 centímetros (2005), de Ramón Salazar. A partir de aquí, De Palma comenzaría a espaciar notablemente sus intervenciones para el cine, no participando en ningún título digno de mención hasta su reencuentro con Pedro Almodóvar en Los abrazos rotos (2009), en una colaboración ciertamente nostálgica de aquél humor esperpéntico que tanto hizo por su carrera en sus comienzos.

Con Penélope Cruz, en Los abrazos rotos (2009).

Y, después de una nueva concesión al humor de brocha gorda francés en No pasarán (2009), de Emmanuel Causé y Eric Martin, pareció reconducir al fin su carrera con su intervención en el musical absolutamente kitsch uruguayo Miss Tacuarembó (2010), de Martín Sastre, y dando vida a una andrógina cantante en Gigola (2010), drama francés de temática homosexual dirigido por Laure Charpentier. Este año, al fin, se ha prodigado en la gran pantalla más de lo que nos tenía acostumbrados, con una participación en la mexicana No sé si cortarme las venas o dejármelas largas, comedia de tono cosmopolita dirigida por Manolo Caro; la holandesa &Me, de Robert ter Hall, cinta romántica protagonizada por nuestra Verónica Echegui, y 3 bodas de más, la cinta que nos la devuelve al cine español en toda su plenitud, mientras rueda de nuevo a las órdenes de Caro la comedia Amor de mis amores, confiando que su retorno a nuestra cinematografía sea recibido con todos los honores que merece la figura de una artista de exclusividad incalificable, una actriz a todas luces singular, definitivamente única.

3 bodas de más (2013).