Karra Elejalde regresa el viernes a los cines.

Repasamos la filmografía del actor cuando regresa a la comedia con "Ocho apellidos vascos".

Palmarés XXIII Premios de la Unión de Actores.

"Caníbal", de Manuel Martín Cuenca, una de las vencedoras con 2 premios.

17º Festival de Málaga. Cine Español.

La Sección Oficial está compuesta por 15 largometrajes muy esperados para este 2014.

17º Festival de Málaga. Cine Español.

Seis títulos integran la sección paralela, competitiva, Zonazine, el espacio independiente.

17º Festival de Málaga. Cine Español.

Málaga Premiere y Estrenos Especiales completan la oferta de novedades del certamen.

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jueves, 28 de noviembre de 2013

Premios Goya 2014: candidatos al Mejor Actor Protagonista.


La pre-selección de candidatos al mejor actor, más que despejar dudas, ofrece aún mayor intriga sobre quienes podrían llegar a la final por el Goya. Los tres favoritos claros siguen siéndolo, pero las candidaturas inesperadas de otros tantos podrían hacer tambalear los cimientos en una categoría que muchos considerábamos cantada.


Para empezar, el gran favorito, Javier Cámara, ha sido propuesto como protagonista nada menos que por cuatro títulos, Los amantes pasajeros, Ayer no termina nunca, Vivir es fácil con lo ojos cerrados y, por la aún sin estrenar, La vida inesperada (la cinta con la que preveíamos podría ser el favorito en la edición del año que viene). El reparto de votos entre los cuatro trabajos puede restarle puntos y favorecer a sus competidores, como Antonio de la Torre, por Caníbal (que podría obtener doble nominación, pues figura candidato como secundario por La gran familia española), y Eduard Fernández, por Todas las mujeres.


En un drástico error de perspectiva, los responsables de Las brujas de Zugarramurdi han propuesto a Mario Casas como protagonista (compitiendo además con su compañero, Hugo Silva), lo que da al traste con las opciones que muchos barajaban de una doble nominación: como secundario por ésta y como principal por La mula o Ismael. Hasta cuatro veces aparece también el nombre de Quim Gutiérrez, aunque sus opciones no sean fuertes ni por Tres bodas de más o Los últimos días, podría dar la sorpresa con ¿Quién mató a Bambi? y, sobre todo, La gran familia española.


Álex González, aunque figure candidato por Combustión, tiene sus verdaderas opciones en su candidatura por Alacrán enamorado. Lo mismo con Ricardo Darín, que tiene en Tesis sobre un homicidio su gran baza, en detrimento de Séptimo.


Y no menospreciemos las posibilidades de ser finalmente nominados que también tienen Ernesto Alterio, por ¿Quién mató a Bambi?, Eduardo Noriega, por Presentimientos, o el veterano Manolo Zarzo, que ha obtenido dos candidaturas, por Blockbuster y Serie B.

Las sorpresas.


La mayor de ellas ha sido la inclusión en esta categoría de uno de los grandes favoritos al mejor actor de reparto, Tito Valverde, por 15 años y un día, que podría quedarse sin su merecida nominación por culpa de la enorme competencia presente en esta categoría principal. Eso sí, sus opciones siguen siendo fuertes y su selección ofrece a la carrera por los Goya aún más emoción.


Un suicido es lo que representan las candidaturas de Ismael Fristchi y Alejandro Albarracín como principales por Al final todos mueren, frente a tan dura competencia y con papeles tan breves y en una película que apenas vio nadie. Sobre todo, Fritschi hubiera tenido opciones de haber sido propuesto como revelación.


Como De la Torre, también Fernando Cayo, Jan Cornet y Alberto Ammann podrían ganar una doble nominación, pues son candidatos como principales y secundarios por varias películas. Cayo es candidato por Esto no es una cita, como secundario, y Casi inocentes, como principal. Cornet lo hace por Barcelona, noche de verano (secundario) y Menú degustación (principal). Y Ammann, por Tesis sobre un homicidio (secundario) y Combustión (principal).


Nos complace mucho también la inclusión del estupendo trabajo de Àlex Brendemühl en El médico alemán. Wakolda, co-producción entre Argentina y España que sólo teníamos en cuenta en la correspondiente categoría de mejor película iberoamericana.


Por último, como todos los años, vuelven a figurar entre los posibles candidatos nombres destacados del cine internacional, como el legendario Robert Duvall, por A Night in Old Mexico, o Elijah Wood, por Grand Piano.



jueves, 7 de noviembre de 2013

¡¡Cuidado, spoiler: "Al final todos mueren"!!


El fin del mundo como tema que dé origen a una película no es algo, a estas alturas, nada original. Lo original en el planteamiento de Al final todos mueren es que esta idea de base sirve de pretexto para edificar cuatro historias (cinco si contamos el prólogo y el epílogo) sobre algo nada manido en el cine con tremenda temática: cómo seres del todo anónimos, gente como ustedes o como yo, se enfrentan a sus consabidas últimas horas de vida, a la más que evidente extinción de la raza humana. Desde aquí, la propuesta colectiva de Al final todos mueren se erige en un atractivo mosaico de sensaciones, dependientes cada una de los distintos puntos de vista de sus creadores y, claro está, de los tonos y géneros empleados por cada uno de ellos para contarnos su particular "historia anónima del fin del mundo". Como podrán suponer todos aquellos iniciados, la cohesión entre los diferentes episodios es mínima, a nivel ya no sólo narrativo (salvo algún que otro nexo o punto de unión que no desvelaremos aquí), sino también de puesta en escena y alcance final.


¿Supone esto acaso un obstáculo insalvable para el disfrute del espectador de Al final todos mueren? Desde luego que no, pero la disparidad de resultados entre los cuatro episodios (cinco, si me apuráis) hace palidecer la percepción del conjunto como obra total, que, como toda cinta formada por sketches o cortometrajes independientes, se resiente de los altibajos de ritmo y forma a la que la someten sus cuatro (o cinco) manos creadoras y responsables. Es obligado referirse, por tanto, a cada uno de ellos por separado, debido a la ausencia de uniformidad. El habitualmente actor Javier Botet firma el primero de ellos, proponiéndonos un oscuro y tremendista cuento de terror sobre un asesino dispuesto a terminar su obra (asesinar a 100 chicas) antes de que el inoportuno meteorito impacte contra La Tierra. Logra, con muy pocos elementos, generar tensión e intriga en el respetable, aunque le cueste arrancar precisamente por el equivocado uso de un narrador en off que confiere al episodio un tono casi lírico que juega en contra de la creación de ese clima insano. Al final, se produce el milagro y las imágenes logran infundar algo parecido al miedo, pero el director opta por cerrar la historia en su punto álgido, llevando su corto de lo efectivo a lo efectista.


Con el mal rollo en el cuerpo da comienzo el segundo episodio, dirigido por Roberto Pérez Toledo, que en un tono agridulce nos cuenta cómo una serie de jóvenes, en un espacio reducido, aprovechan los últimos días de vida que les quedan para encontrar el amor (y algo más que eso). Sin llegar a ser nunca una comedia romántica al uso, esta pieza desborda ternura y tristeza a partes iguales, soliviantadas ambas por un finísimo humor y un tenue romanticismo, que invitan ambos a congratularse ante su visionado. Y, aunque se halla en exceso dialogado, es éste el episodio quizás más sensible (que no sensiblero) de todos, gracias a la cariñosa mirada con la que su director filma a sus criaturas, capaz de escrutar desde una óptica no exenta de mimo los interiores atormentados y dolorosos de sus personajes, algo que ya evidenciaba (y muy bien) en la mágica joya que fue su ópera prima en el largometraje: Seis puntos sobre Emma (2011). El resultado final no llega a brillar a la altura deseada, sobre todo, por la desigualdad en la dirección de actores, de entre los que es obligado mencionar la credibilidad y entereza aportadas por Andrea Duro, el encanto exhibido por Laura Díaz y la fragilidad expuesta por Alejandro Albarracín.


El thriller es el género escogido por Pablo Vara para el tercer episodio, donde durante una reunión de unos amigos aparece una joven desconocida herida de muerte, portando cinco salvoconductos para la supervivencia ante el cada vez más próximo meteorito. El dilema moral entre si deshacerse o no de la desconocida hubiera sido un excelente punto de partida para un conflicto cargado de no poca tensión e incertidumbre, pero Vara no aprovecha esta vertiente y tira por otro lado, lo que dota a su capítulo de una incómoda monotonía e indefinición en su inicio, a lo que ayudan los desafortunados golpes de efecto de la banda sonora y la desentonada interpretación de su elenco, del que es justo salvar a Manuela Vellés, que mantiene al personaje en sintonía siempre con los giros argumentales que pueblan la trama, que se viene arriba casi al final y gana la adhesión del respetable por su manifiesta toma de partida por la vía salvaje y menos complaciente.


Para terminar, es de alabar el que toda la función se cierre con el capítulo firmado por David Galán Galindo, divertidísima y tronchante pieza sobre un freak que decide pasar sus últimas horas de vida rodeado de sus amados cómics en la tienda de su propiedad y en la que se ha colado una joven embarazada a punto de dar a luz. Diálogos inteligentes y referenciales se dan la mano en este particular duelo cargado de no poca ironía y hasta de un componente algo naif, que por su disparatado desarrollo da en la diana del respetable. Eso y las brillantes composiciones de sus dos protagonistas: una socarrona Elisa Mouliaá y un adorable, literalmente espléndido Ismael Fritschi, incorporando uno de los mejores personajes de comedia surgidos en el Cine Español reciente, merecedor (desde ya) de una película para él solo. Al final, el humor y el optimismo terminan siendo la mejor arma ante el anunciado fin del mundo, como también demuestran las breves pero magníficas piezas de apertura y cierre firmadas por Javier Fesser, cargadas del mejor de los absurdos. Lejos de toda duda, Al final todos mueren termina por dejarnos un agradable sabor en la boca y un confortable recuerdo en la memoria, auspiciado por las virtudes de cada una de sus historias (unas más que otras, claro está) que por unos defectos aislados que, por lo menos, hablan de un esperanzador talento en la nueva hornada de directores que nos está por llegar.



Puntos fuertes a los Goya 2014:
- Mejor Actor Revelación: Ismael Fritschi.
- Mejor Actriz Revelación: Elisa Mouliaá.

jueves, 31 de octubre de 2013

"Con los ojos cerrados" para asistir a un fin del mundo diferente.

¡¡¡Ya es viernes!!! Bueno, no, es jueves, pero como si lo fuera porque hoy da comienzo uno de los puentes más esperados por la mayoría, razón por la que los estrenos de la semana se adelantan un día y llegan a las salas algunas novedades más que esperadas. Así que, confiemos en que todos aquellos que vayáis a disfrutar de tan merecidos y gratos días de descanso, los aprovechéis para hacer cola y pasar por la taquilla de algún cine. Y si, para rizar el rizo, lo hacéis para ver algún título nacional, mejor que mejor. Propuestas para todos los gustos las hay en las marquesinas y películas buenas también, y si no echar un vistazo a los dos títulos españoles que inician hoy su carrera comercial.

La peli del finde.


Presentada con enorme éxito de crítica en la pasada edición del Festival de San Sebastián, se estrena por fin Vivir es fácil con los ojos cerrados, la esperadísima sexta película de ficción de David Trueba. Road movie de carácter nostálgico, la cinta nos cuenta como Antonio, un profesor que utiliza las canciones de The Beatles para enseñar inglés en la España de 1966, cuando se entera de que su ídolo John Lennon está en Almería rodando una película, decide viajar hasta allí para conocerle. En su ruta recoge a Juanjo, un chico de 16 años que se ha fugado de casa, y a Belén, una joven de 21 que aparenta estar también escapando de algo. Rodada este mismo año y terminada a toda prisa para ser incluida dentro de la selección de títulos presentes en San Sebastián, Vivir es fácil con los ojos cerrados se ha ganado a pulso el ser considerada uno de los títulos clave del año, con toda la rumorología que esto conlleva de cara a los próximos Premios Goya.

Sobre todo, por el trabajo protagonista de Javier Cámara, al que le han llovido los elogios desde todos los frentes y que, no sólo sonó muy fuerte para ganar el premio de interpretación masculina en Zinemaldia, sino que además comparte el liderazgo con el Antonio de la Torre de Caníbal en la carrera al Goya al mejor actor de este año. A su lado, el joven Francesc Colomer (Goya revelación en 2010 por Pa negre) y Natalia de Molina, actriz de amplia formación que está llamada a ser la gran revelación de la película. Con papeles secundarios para Ramón Fontserè, Ariadna Gil y Jorge Sanz, Vivir es fácil con los ojos cerrados sale al mercado con nada menos que 140 copias, cortesía de su distribuidora Universal, que difieren (y mucho) de las escasas nueve que se distribuyeron en su día de la anterior y fundamental película del director, Madrid 1987 (2011) y es que ésta ha logrado lo que hasta la fecha ningún título nacional había conseguido de manera tan limpia y honesta: poner de acuerdo a toda la prensa especializada, sin excepciones.


Luis Martínez, en su crónica de San Sebatián para El Mundo, escribió: "Trueba, y ahí el mérito de la cinta, reconstruye sin el más mínimo pudor, sin coartadas académicas y, lo más importante, con total precisión, lo que queda cuando ya se ha olvidado todo". Carlos Boyero, en El País: "esta historia con desarrollo peligroso, que se prestaba al edulcoramiento, la anécdota alargada, la poetización simplista, la conclusión de que en el fondo todo el mundo es bueno, está contada por David Trueba con arte, sutileza, emoción y gracia. Están en ella el estilo, la capacidad de observación, el humor agridulce, la fluidez descriptiva, el lirismo, la ternura y la complejidad sentimental"; teniendo palabras incluso para el protagonista: "No suelo conectar con Javier Cámara, es un actor que casi siempre me resulta amanerado, de una cargante intensidad emocional, redicho, falsamente natural, especializado en caídas de ojos. Aquí me parece que hace un trabajo espléndido, a los cinco minutos me he olvidado de que me cae mal, me resulta espontáneo, gracioso y brillante". Ricardo Aldarondo, en Fotogramas, añade: "sostiene con decisión esa voluntad de hacer una película con su trasfondo de amargura y frustración, pero bañada por una luminosidad en las imágenes y una inocencia y llaneza en los personajes. Y, para finalizar, Javier Cortijo, en Cinemanía, remata: "casi todo es creíble, auténtico, soñador, honesto y franco en este notable filme".

El fin del mundo sin un duro.


Por fin aterriza también en las salas el meteorito, de diámetro tres veces Zaragoza, culpable de la existencia de una película como Al final todos mueren, curioso proyecto que retoma los, en un tiempo, tan socorridos filmes de sketches para la cinematografía patria. En este caso, se trata de cuatro episodios, dirigidos por cuatro directores emergentes cada uno (Javier Botet, David Galán Galindo, Roberto Pérez Toledo y Pablo Vara), que versan sobre cuatro formas distintas de afrontar el fin del mundo, apadrinados todos ellos por Javier Fesser, encargado de dirigir el prólogo y el epílogo correspondiente. Presentada con entusiasmo en el pasado Festival de Málaga. Cine Español, dentro de la sección paralela Zonazine, Al final todos mueren es una cinta de bajo coste y más bajas pretensiones, que apuesta por contarnos la sempiterna historia que tantas y rimbombantes veces ya nos han contado (sobre todo, desde el cine americano), a través de una óptica diferente y, a todas luces, más interesante que ve la luz con sólo 39 copias.

Con un abultado plantel de actores, en cuyo reparto destacan los más conocidos Manuela Vellés, Macarena Gómez, Miguel Ángel Muñoz, el mismo Botet y los televisivos Andrea Duro y Alejandro Albarracín, el filme cuenta con alabados trabajos por parte de intérpretes menos conocidos a los que convendría no perder la pista desde ahora: Elisa Mouilaá, Juan Blanco, Laura Díaz o Ismael Fritschi. A pesar de pertenecer a un tipo de películas que, por lo general, no gozan de excesiva buena prensa, Al final todos mueren ha logrado convencer a la crítica, de manera algo más templada en la rama, digamos, más profesional, como el caso de Pere Vall en Fotogramas, ("en Al final todos mueren se mezclan, además de géneros, diferentes grados de profesionalidad y experiencia, y se nota a la legua, pero esto no impide que el producto final se recuerde más por sus logros (que los tiene)") y verdaderamente encendida en el círculo de blogs y webs especializadas, como el caso de Zona Negativa ("un pelín inconexa por la elección formal, sí, pero brutalmente honesta en premisa, hasta la médula. Hablar de Al final todos mueren es hablar de cine, pero de ese cine de verdad, del que nace por necesidad y no por mercadotecnia"), El Séptimo Arte ("una cinta que a pesar de su cantidad de altibajos e irregularidades consigue, con éxito, demostrar que la falta de medios técnicos a veces se puede remontar con grandes ideas") o Vavel ("tiene un estilo visual bastante cohesionado y todas las historias funcionan correcta e independientemente unas de otras. El punto más positivo que ofrecen es precisamente la diferencia: todas ofrecen algo distinto y consiguen su objetivo. Es decir, divertir y emocionar. Buenos diálogos, situaciones sorprendentes e interpretaciones ajustadas con las que es fácil empatizar").


Lo dicho, amigos, tenemos por delante tres lustrosos días llenos de tiempo libre (quien lo tenga, claro) y resultaría fatídico que no dedicáramos un poco tiempo a sentarnos en una sala oscura. Sinceramente, pienso que merece la pena.

¡¡Un saludo, Sinvergüenzas!! ¡¡Y Feliz Halloween o, para los costumbristas, Feliz Día de Todos los Santos!!

viernes, 26 de abril de 2013

16º Festival de Málaga: nada nuevo bajo el sol.

Día 6: falta de entusiasmo y redondez.


Ayer le llegó el turno a una de las películas más esperadas de la Sección Oficial a concurso, 15 años y un día, lo nuevo de la directora Gracia Querejeta, que, como viene siendo habitual en el certamen, también ha dividido a la crítica especializada. Desde losExtras señalan que "resulta algo menos redonda que sus cintas anteriores. Las razones para explicarlo son tan sutiles como el propio cine de la directora. Es fácil diagnosticar que la película resulta de la suma de elementos excesivamente dispares: cada tramo tiene no sólo su argumento sino su tono y hasta su ritmo". Mientras que en La Opinión leemos prácticamente la misma idea: "lo que yo particularmente echo en falta en el cine de Querejeta es mordiente, algo que rompa el clima excesivamente civilizado y amabilísimo de sus películas", aunque se concluya la reseña salvando en cierta medida la propuesta: "es un producto satisfactorio, honesto porque cumple lo que promete sin trampas ni cartones, y con unas interpretaciones meritorias –especialmente, cómo no, la de Maribel Verdú" y se la considere desde esas páginas como el título favorito a ganar el premio más importante del festival.


Presentada como su película más personal, Querejeta contaba en declaraciones recogidas por el Diario Sur que “todo comenzó con una anécdota que le conté a Antonio (Mercero) sobre mi hijo. A partir de ahí trabajamos un texto que no ha sido fácil levantar, por la dificultad que supone rodar en los tiempos que corren. Hemos tenido que ajustarnos a un presupuesto muy definido, pero los directores tenemos dos opciones: o nos adaptamos o nos quedamos en casa, y yo no tengo ganas de quedarme en casa”, lo cierto es que 15 años y un día despierta no poco interés, primero por asistir una vez más a una cinta que cuenta con el sello inconfundible de su directora, que tan buenos adeptos tiene en nuestro país, y segundo por un reparto en el que destaca, aparte del protagonismo de la Verdú, la recuperación para el cine de un grande de la interpretación como es Fernando Valverde, secundados ambos por las experimentadas Susi Sánchez y Belén López. Todos llegarán a los cines el próximo 14 de junio.


El otro título a concurso del día fue Stockholm, la nueva película de Rodrigo Sorogoyen, una de las primeras cintas puestas en pie a través del sistema de microdonaciones (crowfunding), dotada con un presupuesto de 60.000 euros, del que alrededor de un 20 por ciento corresponde al micromecenazgo, Stockholm se rodó en 13 días. El equipo de producción participó en tareas técnicas como el montaje o la dirección artística. En este sentido, el miembro del comité de selección de la sección oficial, Fernando Méndez-Leite, ha precisado que la inclusión de esta película en el certamen es una apuesta decidida por los canales alternativos de financiación. Aproximadamente 250 mecenas han hecho posible la realización de un largometraje que aún no tiene asegurada su distribución.


El resultado, según los especialistas, tampoco ha sido para tirar cohetes, aunque se alaban la capacidad de riesgo y su decidida voluntad de estilo, como leemos en losExtras: "El problema de Stockholm es que funciona mejor como idea que como película. En pantalla, su discurso a veces se atasca en lo formal, no encuentra suficiente densidad en los personajes ni logra que su ritmo fluya de forma homogénea. Pero, sobre todo, se agradece su valentía y su voluntad renovadora. Y eso prevalece sobre su ingenuidad"; o en La Opinión: "Estimulante y bien perfilada en su concepto, Stockholm, sin embargo, también tiene las trazas de un producto fallido de alguna manera, malogrado". En cierto sentido, una lástima para esta cinta protagonizada por Javier Pereira y Aura Garrido, que tampoco ha logrando levantar el entusiasmo hacia una Sección Oficial demasiado lánguida y desenfocada.

Zonazine: el final está cerca, literal.


Fiel a su estilo, Zonazine presentó ayer la película de varios directores Al final todos mueren, un largometraje colectivo en el que cuatro directores de renombre en el mundo de los cortometrajes plasman sendas historias que se suceden desde que quedan 42 días para que un meteorito acabe con la vida en la Tierra hasta tres horas antes del final. Apadrinados por Javier Fesser, quien se encarga de dirigir el prólogo de la cinta, Javier Botet, David Galán Galindo, Roberto Pérez Toledo y Pablo Vara nos ponen en la piel de un psicópata centrado en finalizar su plan maestro, la búsqueda del amor que guía los pasos de un gran grupo de románticos, la encarnizada batalla por ocupar una de las plazas salvadoras de algún búnker y una mujer que va a traer al mundo al último ser humano en una película claramente apocalíptica, que con escasísimo presupuesto, busca ahora distribución. En el reparto, compuesto en su mayoría por caras desconocidas, sobresalen los rostros de los populares Manuela Vellés, Miguel Ángel Muñoz, Macarena Gómez, Alejandro Albarracín y Juan Blanco, que venía de presentar el día anterior Viral en la misma sección.

Málaga Premiere: ¿telefilme nacionalista?



La sección paralela Málaga Premiere presentó ayer al público la nueva película del director catalán Ventura Pons, Un berenar a Ginebra (Una merienda en Ginebra), que habla sobre la vida de Mercè Rodoreda, considerada la escritora de lengua catalana contemporánea más influyente, a través de una larga conversación entre ésta y el crítico literario y editor Josep Maria Castellet, al que invitó a merendar a su residencia de Ginebra. La película, rodada en catalán y producida por Televisió de Catalunya, ha levantado ampollas por su velada apología del idioma catalán en detrimento del español, como leemos en El Blog del Cine Español. Fuera de esta polémica pueril, lo que parece dejar bien claro la cinta es que cuenta con una mastodóntica interpretación de la actriz Vicky Peña, convenientemente secundada por Joan Carreras y Cristina Plazas.