Karra Elejalde regresa el viernes a los cines.

Repasamos la filmografía del actor cuando regresa a la comedia con "Ocho apellidos vascos".

Palmarés XXIII Premios de la Unión de Actores.

"Caníbal", de Manuel Martín Cuenca, una de las vencedoras con 2 premios.

17º Festival de Málaga. Cine Español.

La Sección Oficial está compuesta por 15 largometrajes muy esperados para este 2014.

17º Festival de Málaga. Cine Español.

Seis títulos integran la sección paralela, competitiva, Zonazine, el espacio independiente.

17º Festival de Málaga. Cine Español.

Málaga Premiere y Estrenos Especiales completan la oferta de novedades del certamen.

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martes, 4 de marzo de 2014

Primeros tráilers para "Sexo fácil, películas tristes", con Ernesto Alterio, Quim Gutiérrez y Marta Etura.


Hace unos días que vieron la luz los tráilers definitivos de Sexo fácil, películas tristes, tanto para su distribución en España como en Argentina, donde la película llevará por título El amor y otras historias y ya se conoce que llegará a las salas el próximo mes de abril. Se trata del salto al largometraje del guionista argentino Alejo Flah (suyo es el libreto de, por ejemplo, Séptimo, de Patxi Amezcua). Su debut tras las cámaras será una co-producción entre España y Argentina y contará cómo un guionista argentino trata de escribir una comedia romántica ambientada en España teniendo que lidiar con una situación amorosa y personal que roza el desastre.


Al guionista protagonista le dará vida un experto en el género, Ernesto Alterio, mientras que la pareja protagonista de su libreto la encarnarán Quim Gutiérrez y Marta Etura, que vuelven a coincidir como pareja romántica por tercera vez en sus trayectorias, tras AzulOscuroCasiNegro (2006), de Daniel Sánchez Arévalo, y la reciente Los últimos días (2013), de los hermanos Pastor. El reparto lo completan Carlos Areces y Bárbara Santa Cruz, por parte española, y Julieta Cardinali y Luis Luque, por la Argentina. Producen AZ Films y Patagonik (Argentina), y Icónica y La Zona (España).

Aún con la incógnita sobre cuándo aterrizará en las salas españolas, os dejamos con el buen sabor de boca que ofrecen sus dos tráilers:


lunes, 23 de diciembre de 2013

Crítica de "Gente en sitios": genial retrato del Hombre absurdo.


Intentar entender qué hay debajo de los numerosos sketches que pueblan Gente en sitios, de Juan Cavestany, supone un ejercicio perturbador, tanto como intentar desentrañar qué se oculta tras la liviana existencia de cada uno de nosotros. Darle lógica a ambas puede suponer un trabajo demasiado arduo por lo que respecta a las conclusiones que sacaríamos. Quizás no nos gustaría ser conscientes de la pasividad e indolencia con la que afrontamos cada paso que damos en la vida. Quizás nos horrorizaría descubrir la significativa inercia con la que acometemos nuestro periplo vital si nos parásemos a reflexionar sobre ello. Sin embargo, si gustan de devanarse los sesos y tratar de dar significado a las cosas que nos pasan, sobre todo aquéllas más insignificantes y cotidianas, aquéllas que nos enfrentan día tras día con nuestros semejantes, visionar Gente en sitios puede ser una genial puerta de entrada al inhóspito debate.


Porque a través de las singulares y, según el caso, tronchantes secuencias que se suceden a lo largo del metraje, algunas interconectadas entre sí, otras nacidas e insertadas directamente desde la libertad más absoluta, Cavestany nos propone un incómodo retrato de la vulgaridad humana, entendida como insignificante peculiaridad inherente a todos nosotros. Recorre con cámara en mano situaciones de muy distinta índole, con la peculiaridad común de focalizar la atención no en lo que se nos muestra sino en lo absurdo de todo ello, convirtiéndose esto en el leit-motiv esencial de una película cuya misión principal es estamparnos en la cara verdades tan dolorosas como nuestra incapacidad universal para no entendernos con el resto de personas, nuestra progresiva pérdida de orientación en un mundo que ya solo percibimos de forma difusa (la metáfora con la bandera española en uno de los últimos sketches parece obvia en este sentido) o la deshumanización vírica que sufrimos como sociedad (equiparada a los zombies cinematográficos en otra de las secuencias), donde resulta desalentador y alarmante no sólo que no paren o paremos de mentirnos, de humillarnos y de darnos hostias día sí y día también, sino aún más grave, que ya ni nos importa.


Gente en sitios, a través de un lenguaje felizmente rudimentario, de tono absolutamente amateur, directo y eficaz, nos viene a abrir los ojos ante esta desagradable realidad con un cúmulo de situaciones que, bien a modo de símbolos o de una forma algo más ilustrativa y convencional, deberían servir de acicate para sugestionar, como mínimo, nuestras conciencias. Aunque sea por la vía de unos gags enquistados en el terreno de lo abstracto, a través de un humor casi metafísico, que tiene sus mejores bazas en la contraposición exhaustiva de la lógica con lo impensable (los ladrones que entran a robar un piso que terminarán por limpiar, el camarero que no deja de tomar nota de la comanda, el tipo que miente a su amigo sobre una oportunidad de trabajo y vagabundea con él de un sitio para otro, el voluntario abandono de un inquietante compañero de viaje en una gasolinera) y donde el guiño al espectador nace de la ausencia premeditada de clausura en cada una de las historias, como invitándole también a él a formar parte, con sus neuras, sus problemas y sus particularidades, de este cúmulo de gente en sitios.


Y es que, a pesar de la visible carga esperpéntica que sobrevuela el trazado de la gran mayoría de los personajes, no es difícil verse reflejado en ellos, a poco que nos descuidemos y prestemos algo de atención. Personajes interpretados por un nutrido elenco de actores en los que, a pesar de ser muchos de ellos rostros especialmente significativos del actual panorama artístico español, apenas cuesta vislumbrar la naturalizada y fresca asimilación de sus anónimos y ordinarios personajes; ejerciendo entre todos (desde las estrellas hasta los más desconocidos) como un caleidoscópico prisma sobre la falsamente compleja y arribista condición humana. Hay un componente sobrenatural que otorga cierta unidad a la película y cuya interpretación dependerá de cada uno, como lo será también el alcance último de una película difícilmente catalogable, pues por momentos podría tildarse de una incongruente broma pesada y, por otros, de una genial y venerable obra que basa sus grandes virtudes en la arbitrariedad manifiesta de toda su propuesta. Sin embargo, su acuciante capacidad para sortear la indiferencia la hace única e imperecedera: Gente en sitios funciona con precisión terapéutica, porque, como los seres que la pueblan, también nosotros vamos a necesitar que alguien nos enseñe a caminar, a beber agua de un vaso y hasta a dormir.


Puntos fuertes a los Goya 2014:
- Mejor Película.
- Mejor Director: Juan Cavestany.
- Mejor Guión: Juan Cavestany.
- Mejor Montaje: Raúl de Torres.

viernes, 20 de diciembre de 2013

Por fin llega a las salas "Gente en sitios", la película de la que todo el mundo habla.

¡¡¡Ya es viernes!!! Y este fin de semana, la ficción nacional vuelve a asomarse a la cartelera con el estreno de uno de los títulos más esperados por los cinéfilos más empedernidos. Se trata de Gente en sitios, una de las películas que más ha estado dando que hablar últimamente en los corrillos de cinéfilos. Vista tanto en el Festival de Toronto como en el de San Sebastián, aplaudida de manera entusiasta por absolutamente toda la crítica especializada, Gente en sitios, supone el nuevo proyecto del veterano periodista, guionista y dramaturgo Juan Cavestany, director de dos productos adscritos a los parámetros más industriales como fueron El asombroso mundo de Borjamari y Pocholo (2004) y Gente de mala calidad (2008).


Cavestany, que movió su anterior filme principalmente por internet, Dispongo de barcos (2010), se ha adjudicado la firma de la que se ha convertido en la película-evento española del año. Así, leíamos en el blog Versión Muy Original, un artículo de Gregorio Belinchón en el que nos la describe como "una colección de sketches", cuyo hilo conductor es "el estado actual de España. Cavestany, muy hábil como escritor, usa la cámara y el montaje con inmenso talento para radiografiar el panorama y el espíritu en el que vivimos hpy en día los españoles. Más que un película, Gente en sitios parece un estado de ánimo. Es probablemente, la mejor película española de 2013, o al menos la más sorprendente". La película, nominada a los recién creados Premios Feroz en sólo una categoría (mejor tráiler), cuenta además con pocas opciones de colarse en la final por los Goya, con apenas 4 candidaturas previas: película, director, guión original y montaje.

Rodada con un presupuesto mínimo y con una sola cámara de mano, Gente en sitios ofrece además el aliciente de contar con el reparto de estrellas más grande visto hasta ahora en una producción nacional, entre los que se cuentan, Eduard FernándezMaribel Verdú, Coque Malla, José Ángel Egido, Raúl Arévalo, Luis Callejo, Carlos Areces, Santiago Segura, Antonio de la Torre, Eulalia Ramón, Martiño Rivas, Ernesto Alterio, Irene Escolar, Julián Villagrán, Adriana Ugarte, Diego Martín, Alberto San Juan, Javier Gutiérrez, Roberto Álamo, Tristán Ulloa Clara Sanchís, entre otros. Distribuida por Cameo, Gente en sitios sale al mercado en tan solo 7 cines de Madrid y Barcelona, aunque a partir del 15 de enero ya podrá verse en las demás plataformas de exhibición digital (DVD, VoD, televisión de pago).


Para Luis Martínez, de El Mundo, Gente en sitios es "la película más relevante y extraordinaria en su ordinariez que ha dado el cine español este año y quizá en los venideros. Precisa, delicada, absurda, necesaria". Para Pere Vall, en Fotogramas, la cinta "se alinea en el grupo de las practicantes más conseguidas del posthumor, cuya efectividad es una suma de gags brillantes y de los actores/personas adecuados. Sutil vuelta de tuerca a los vicios sociales y nuestros gestos más repetidos, el flm cosquillea nuestra conciencia provocándonos carcajadas". Jordi Costa, en su crítica para El País, concluye que Cavestany propone "con un puñado de secuencias perfectas, la que quizá sea la película española más relevante del año: nuestra gran épica de catástrofes (interiores)"

Fútbol para toda la familia.


Con permiso de Gente en sitios, el estreno nacional que más ruido anda haciendo por todos los lados, es la co-producción con Argentina, Futbolín, cinta de animación en 3D que supone el regreso a la dirección del laureado y galardonado director de El secreto de sus ojos (2010): Juan José Campanella. En ella, Amadeo es un chico tímido y virtuoso que deberá enfrentarse al más temible rival sobre un campo de fútbol: el Crack. Para ello, contará con la inestimable ayuda de unos jugadores de metegol/futbolín liderados por el Wing, un carismático extremo derecho. Las aventuras de Amadeo y los jugadores tendrán como telón de fondo no sólo el fútbol, sino también el amor, la amistad y la pasión.

La película, que es distribuida por Universal, podrá verse en 417 salas de 321 cines (332 exhibiendo en 2D y 85 en 3D). Este inequívoco tratamiento de blockbuster responde al colosal éxito protagonizado por la película en la taquilla argentina (más de catorce millones de dólares de recaudación). Salvando la demoledora crítica publicada por Carlos Boyero en El País, en el marco del pasado Festival de San Sebastián, la práctica totalidad de las opiniones suscitadas en la prensa especializada por Futbolín han sido positivas, como demuestran las que encontramos en Fotogramas, donde Ricardo Aldarondo señala que es "una película que funciona bien como historia de superación, apoyada en los tópicos del género, trufada de momentos divertidos y pinceladas combativas en lo social y con un acabado visual bien resultón"; o en Cinemanía, donde Carlos Marañón la define como una película de "animación nacarada de aire nostálgico y un punto elegante de revolucionario de salón, Aardman style, la estructura de la película evita la dureza de los partidos inacabables de Oliver y Benji (referente único del subgénero pelotudo) para incluir los vaivenes de un gozoso parque de atracciones".


Hasta aquí el repaso a los estrenos nacionales de ficción de un finde previo al gran sorteo de lotería de Navidad, con su denostada y muy comentada campaña publicitaria como fatídico emblema. Mucha suerte a todos y, si os toca, a ver si vamos algo más al cine, que ya no habrá excusa.

¡¡Un saludo, Sinvergüenzas!!

Quiniela a los Premios Goya 2014 (V): Mejor Actor.

La de mejor actor protagonista viene siendo, desde hace unos meses, la categoría más previsible de las interpretativas a los próximos Premios Goya. Primero las nominaciones a los Premios Forqué y después las de los Feroz, han ratificado las opciones de los tres máximos favoritos que se han venido barajando en todas las quinielas. La verdadera emoción surge entonces por averiguar quién será el afortunado que ocupe la cuarta plaza para estos Premios Goya, bastante más reñida de lo que parece en un principio. Pues mientras la crítica española ha ensalzado entre sus nominados trabajos que parecían perder opciones en los últimos meses, los productores incluyeron en la lista de candidatos otros verdaderamente relevantes y que ni siquiera teníamos en cuenta para la confección de este ránking de favoritos.

1. Àlex Brendemühl, por Wakolda (El médico alemán).
2. Javier Cámara, por Vivir es fácil con los ojos cerrados.
3. Antonio de la Torre, por Caníbal.
4. Eduard Fernández, por Todas las mujeres.
5. Fernando Valverde, por 15 años y un día.
6. Mario Casas, por La mula.
7. Álex González, por Alacrán enamorado.
8. Ricardo Darín, por Tesis sobre un homicidio.
9. Hugo Silva, por Las brujas de Zugarramurdi.
10. Quim Gutiérrez, por ¿Quién mató a Bambi?
11. Ernesto Alterio, por ¿Quién mató a Bambi?


La condición de co-producción de Wakolda (El médico alemán), de Lucía Puenzo, nos predisponía a no contar con él en las quinielas. Sin embargo, su candidatura al mejor actor protagonista ha sido propuesta por los productores de la cinta y existen numerosos antecedentes previos que nos invitan a pensar que Àlex Brendemühl supone un contrincante bastante serio de cara a ocupar la cuarta plaza de los finalistas al Goya. Supondría un glorioso cuarto nominado, pues el actor se marca en la cinta una prodigiosa interpretación en la piel de ese diabólico personaje, lamentablemente célebre, que fue el médico y antropólogo nazi Josef Mengele. Un trabajo metódico hasta el paroxismo, que incluso moldea su efectivo acento alemán con insertos del particular acento del sur de la Patagonia (lugar donde se localiza la trama), y que Brendemühl ejecuta con una fría contención, pero sin renunciar a una imprevista humanización de un personaje con el que el espectador llegará hasta a simpatizar, dada la considerable cercanía y llaneza con la que su actor nos lo muestra en pantalla. Doble mérito, por tanto, el de ser rotundamente fiel a la imagen establecida de un personaje a través de su legado histórico y el de traspasar el umbral de representación del mito para dotar al personaje de un alma ciertamente tangible y corpórea, que desalienta al espectador dada su palpable carga de verosimilitud interna. Con toda la crítica rendida a sus pies desde que la cinta se proyectó en el último Festival de Cannes, Brendemühl acaba de ganar por este trabajo el Premio Sur al mejor actor concedido por la Academia de Cine Argentina y merecería, más que ningún otro aspirante, recibir por Wakolda eso que hace ya mucho tiempo viene mereciendo: su primera nominación al Goya.  



Favorito a ganar la Concha de Plata en San Sebastián, Javier Cámara tiene asegurada su sexta nominación al Goya este año gracias a Vivir es fácil con los ojos cerrados, de David Trueba, por un trabajo de enorme aprehensión, que invita a descartar a cualquier otro actor para tal empeño, incapaces todos de abordarlo de forma tan sobresaliente como él lo hace. Cámara parece haber nacido para interpretar a este personaje, pues resulta un intérprete especialmente dotado para reflejar sin coartadas ante las cámaras todo el patetismo de sus criaturas, sin caer nunca en convencionalismos pueriles o en falsas y amaneradas caricaturas, estériles siempre de emoción. El actor está literalmente espléndido a lo largo de todo el filme, sin alardes desorbitados, desde una agradecida y primorosa contención, plasmando con una naturalidad cercana a la espontaneidad todos los claroscuros de un personaje eminentemente ingenuo. Sus recientes nominaciones a los Forqué y a los Feroz confirman su indiscutible condición de favorito y destierran las opciones que el actor pudiera tener de ser finalista por sus otros empeños protagonistas seleccionados entre los pre-candidatos: Ayer no termina nunca, La vida inesperada y, en menor medida, Los amantes pasajeros.


Con toda la crítica rendida a sus pies y la alta expectación que ha despertado en el público el que se denomina ya como su mejor trabajo para el cine, el Antonio de la Torre de Caníbal, de Manuel Martín Cuenca, es el otro gran favorito en todas las quinielas. Radicalmente demoledor en su esterilizada y minuciosa exposición del carácter retraído y autosuficiente de su personaje, a través de una conveniente contención y una solidez apabullante, De la Torre sustenta toda su actuación en el magnífico partido que de su expresiva y contundente mirada líquida extrae el director para que los pensamientos, las dudas y hasta los miedos del personaje traspasen la pantalla y, llegado el caso, congelen el ánimo del respetable. Todo ello, además, protegido por una descollante naturalidad, sin subrayados ni estridencias del todo innecesarios, lo que ayuda a implantar la conseguida condición de absoluto personaje anónimo, de ser otro tipo más del montón, que sobrevuela al protagonista, añadiendo con esto un componente aún más sobrecogedor a la historia. Literalmente devorado por la personalidad de su personaje, De la Torre termina confeccionando una actuación de implacable y árido efectismo en el respetable, razón más que suficiente como para creer que será uno de los cuatro nominados al Goya, más aún tras sus aplaudidas nominaciones a los Forqué y a los Feroz.


Habitual en las nominaciones desde que irrumpiera en el cine hace solo 14 años, lleva ya acumuladas siete, de las que dos se materializaron en sus correspondientes cabezones. Además, conduce con mano diestra, segura y fascinante la desequilibrada película de Mariano BarrosoTodas las mujeres, logrando una actuación en absoluto estado de gracia. El intérprete se permite el lujazo de pasearse sin tapujos por todos los vericuetos de su personaje, ahondando incluso en los más desagradables, y hacerlo además desde una sublime precisión, matizando y depurando hasta el extremo cada uno de los rasgos (físicos, psíquicos y emocionales) de su personaje, logrando que tan impresentable protagonista no solo nos resulte simpático sino que, para más inri, nos induzca a no poca compasión. Eso sí, en su pletórica exhibición interpretativa colabora el sugestivo juego dialéctico y la química mutante que logra establecer con todas sus oponentes. Probablemente no sea el favorito al premio, pero sus opciones de colarse entre los cuatro nominados no han hecho más que reafirmarse tras ser nominado, como los dos anteriores, tanto a los Premios Forqué como a los Premios Feroz.


Con una nominación más que cantada en la categoría secundaria, los responsables de 15 años y un día, de Gracia Querejeta, optaron por proponer el trabajo de Fernando Valverde en la película en el apartado protagonista, lo que aparte de conferir a las predicciones para esta terna un poco más de emoción, si cabe, le resta posibilidades al actor de lograr la que sería su segunda nominación al Goya de toda su trayectoria. Su trabajo en 15 años y un día roza la perfección en cada uno de sus planos, estoico, admirable, cargado de humanidad y rebosando empatía en cada frase, logrando que la calidez de la que está exenta la cinta, se la otorgue de sobra la presencia de este veterano. Sus opciones al Goya, como decíamos, han menguado con el imprevisto cambio de categoría, pues aunque su estupenda actuación represente a la película seleccionada por la Academia de cara a los Oscar y suponga su vuelta a una pantalla grande después de ocho años, lo que podría propiciar un pertinaz homenaje a modo de bienvenida con una nominación, Valverde se halla en franca desventaja frente al cerrado y más que previsible trío de favoritos que hemos mencionado más arriba, luchando por una cuarta plaza sin el aval que supondría el haber obtenido previos galardones en festivales o similares y con el que sí cuentan algunos de sus más duros contrincantes.

A principios de año nadie lo hubiera dicho, pero tras ganar la Biznaga de Plata al mejor actor en el Festival de Málaga, Mario Casas se aupó a todas las quinielas para los próximos Goya gracias a La mula, película de la que su labor se alza como el gran pilar sobre el que sostenerse. Absolutamente empático y convincente en la piel de ese descreído e inocente cabo, supone el mejor empeño interpretativo del actor hasta la fecha. Su acemilero se nos presenta imprevistamente matizado siempre, incluso allí donde hubiera sido fácil salir airoso tirando de tics y viciados hábitos interpretativos, Casas responde con notable entereza y no poco encanto, resultando finalmente preferible éste trabajo al llevado a cabo en Ismael, de Marcelo Piñeyro, promocionado empeño dramático donde el actor no consigue superar una permisible corrección, muy mermada por el insondable y ostentoso afectamiento hiperromántico desde el que se afana en elaborar el carácter profusamente sensible de su personaje. Dicho esto, el temprano estreno de La mula dentro del primer semestre del año hace peligrar las opciones del actor, aunque su reciente nominación a los Premios Feroz nos invite a no perderle de vista por completo. ¿Valorará la Academia el logrado esfuerzo interpretativo de la estrella o le subestimará por su consabido estatus de 'chico guapo'?

El que Alacrán enamorado, de Santiago A. Zannou, fuera incluida dentro de la terna de las cuatro películas pre-seleccionadas por la Academia a los Oscar ha dado alas también a las opciones de su protagonista de cara a una justa nominación al Goya al mejor actor. A pesar del también temprano estreno de la película, Álex González tiene a su favor el haber superado las expectativas, gracias a la admirable y convincente labor que realiza del protagonista de la cinta, detallando con aplomo minucioso todo el arco emocional que recorre su personaje a lo largo de la película. Sin duda, una excelente noticia que invita a concebir no pocas esperanzas en un actor perteneciente a una generación de intérpretes, en general, poco solventes en papeles tan rigurosos como éste. Por contra, su juventud y su atractivo físico son un lastre para tomar en serio sus opciones al Goya, a lo que hay que sumar la implacable competencia que suponen pesos pesados del calibre de los arriba mencionados.

Como con Àlex Brendemühl, las opciones de Ricardo Darín por Tesis sobre un homicidio, de Hernán A. Golfrid, pasan por la condición de co-producción de su película. Eso, el estreno demasiado anticipado de la cinta y la prácticamente tapiada competencia que suponen empeños protagonistas en películas cien por cien españolas. No obstante, quede constancia del sobrio, impecable, infinitamente matizado, proverbialmente expresivo trabajo llevado a cabo por Darín, alma, motor y estructura base de Tesis sobre un homicidio, demostrando una magistral capacidad para, tras los primeros minutos de metraje, desaparecer por completo dentro de su hermético personaje sin dejar en ningún momento de traspasar la pantalla, conectar con el espectador y que éste empatice hasta el paroxismo con su rol.


Tras su sorpresiva nominación a los Premios Feroz, resulta obligado introducir a Hugo Silva en este ránking de favoritos al Goya por su trabajo en Las brujas de Zugarramurdi, de Álex de la Iglesia. No lo tendrá fácil, a pesar de marcarse un empeño ciertamente dinámico y sugestivo, vibrante y felizmente cómico por momentos, pero carente de la perdurabilidad inherente a muchos de sus más directos competidores. No obstante, cuenta con la gran baza de participar en la competición con una de las películas que, se prevén, más número de nominaciones obtendrá, lo que podría arrastrar los votos de los académicos a su favor, a pesar de que, también, se pueda producir cierta división en los mismos entre su trabajo y el de su compañero de fatigas en el filme, el también propuesto como principal Mario Casas, nominado como él a los Feroz, aunque en el apartado de reparto.


Si existiera la categoría de mejor actor de comedia, Quim Gutiérrez sería a día de hoy uno de los favoritos indiscutibles a alzarse con el premio gracias a ¿Quién mató a Bambi?, de Santi Amodeo, donde el actor nos desvela un pulso cómico de la mejor ley, sustentado en una comicidad histriónica altamente efectiva en gran consonancia con el tono exagerado y disparatado de la función. La pega, de cara a una posible nominación a los Goya, es que, salvo gloriosas excepciones, la comedia nunca ha figurado entre las debilidades de una Academia que, además, ya cuenta con el trabajo de Javier Cámara en Vivir es fácil con los ojos cerrados como la mejor representación del género. Su opciones, además, han perdido peso debido a que, incluso habiendo estrenado la friolera de cuatro películas este año, la crítica española no le ha tenido en cuenta para la composición de sus nominados a los Premios Feroz, ni siquiera por su labor en una de las cintas más nominadas: La gran familia española.


Lo mismo se podría decir de las opciones de Ernesto Alterio por la misma película, aunque es obligado señalar que de colarse entre los cuatro finalistas, sería con todo el merecimiento del mundo, pues, aunque evidencia cierta desorientación en algunas escenas de transición, la estrella logra estamparnos luego un jocoso y sádico recital de primera, de esos que elevan el listón de cualquier función. Lo tiene difícil Alterio, aunque confiamos en que disponga en años sucesivos de mejores oportunidades para ganarse esa tan merecida tercera nominación al Goya que se le viene resistiendo desde hace unos años.

jueves, 28 de noviembre de 2013

Premios Goya 2014: candidatos al Mejor Actor Protagonista.


La pre-selección de candidatos al mejor actor, más que despejar dudas, ofrece aún mayor intriga sobre quienes podrían llegar a la final por el Goya. Los tres favoritos claros siguen siéndolo, pero las candidaturas inesperadas de otros tantos podrían hacer tambalear los cimientos en una categoría que muchos considerábamos cantada.


Para empezar, el gran favorito, Javier Cámara, ha sido propuesto como protagonista nada menos que por cuatro títulos, Los amantes pasajeros, Ayer no termina nunca, Vivir es fácil con lo ojos cerrados y, por la aún sin estrenar, La vida inesperada (la cinta con la que preveíamos podría ser el favorito en la edición del año que viene). El reparto de votos entre los cuatro trabajos puede restarle puntos y favorecer a sus competidores, como Antonio de la Torre, por Caníbal (que podría obtener doble nominación, pues figura candidato como secundario por La gran familia española), y Eduard Fernández, por Todas las mujeres.


En un drástico error de perspectiva, los responsables de Las brujas de Zugarramurdi han propuesto a Mario Casas como protagonista (compitiendo además con su compañero, Hugo Silva), lo que da al traste con las opciones que muchos barajaban de una doble nominación: como secundario por ésta y como principal por La mula o Ismael. Hasta cuatro veces aparece también el nombre de Quim Gutiérrez, aunque sus opciones no sean fuertes ni por Tres bodas de más o Los últimos días, podría dar la sorpresa con ¿Quién mató a Bambi? y, sobre todo, La gran familia española.


Álex González, aunque figure candidato por Combustión, tiene sus verdaderas opciones en su candidatura por Alacrán enamorado. Lo mismo con Ricardo Darín, que tiene en Tesis sobre un homicidio su gran baza, en detrimento de Séptimo.


Y no menospreciemos las posibilidades de ser finalmente nominados que también tienen Ernesto Alterio, por ¿Quién mató a Bambi?, Eduardo Noriega, por Presentimientos, o el veterano Manolo Zarzo, que ha obtenido dos candidaturas, por Blockbuster y Serie B.

Las sorpresas.


La mayor de ellas ha sido la inclusión en esta categoría de uno de los grandes favoritos al mejor actor de reparto, Tito Valverde, por 15 años y un día, que podría quedarse sin su merecida nominación por culpa de la enorme competencia presente en esta categoría principal. Eso sí, sus opciones siguen siendo fuertes y su selección ofrece a la carrera por los Goya aún más emoción.


Un suicido es lo que representan las candidaturas de Ismael Fristchi y Alejandro Albarracín como principales por Al final todos mueren, frente a tan dura competencia y con papeles tan breves y en una película que apenas vio nadie. Sobre todo, Fritschi hubiera tenido opciones de haber sido propuesto como revelación.


Como De la Torre, también Fernando Cayo, Jan Cornet y Alberto Ammann podrían ganar una doble nominación, pues son candidatos como principales y secundarios por varias películas. Cayo es candidato por Esto no es una cita, como secundario, y Casi inocentes, como principal. Cornet lo hace por Barcelona, noche de verano (secundario) y Menú degustación (principal). Y Ammann, por Tesis sobre un homicidio (secundario) y Combustión (principal).


Nos complace mucho también la inclusión del estupendo trabajo de Àlex Brendemühl en El médico alemán. Wakolda, co-producción entre Argentina y España que sólo teníamos en cuenta en la correspondiente categoría de mejor película iberoamericana.


Por último, como todos los años, vuelven a figurar entre los posibles candidatos nombres destacados del cine internacional, como el legendario Robert Duvall, por A Night in Old Mexico, o Elijah Wood, por Grand Piano.



jueves, 21 de noviembre de 2013

Quiniela a los Premios Goya 2014 (IV): Mejor Actor.

Pocas sorpresas deparará también la categoría al mejor actor protagonista y es que podríamos aventurar ya, sin miedo a equivocarnos, tres de los cuatro finalistas definitivos. La cuarta plaza para estos Premios Goya será la más reñida, pues a ella aspiran algunos trabajos estrenados en salas comerciales relativamente pronto y que cuentan con el obstáculo que supone la selectiva memoria de los académicos; así como también otros adscritos a un género tan poco premiable como es la comedia.

1. Javier Cámara, por Vivir es fácil con los ojos cerrados.
2. Antonio de la Torre, por Caníbal.
3. Eduard Fernández, por Todas las mujeres.
4. Javier Pereira, por Stockholm.
5. Mario Casas, por La mula.
6. Álex González, por Alacrán enamorado.
7. Ricardo Darín, por Tesis sobre un homicidio.
8. Quim Gutiérrez, por ¿Quién mató a Bambi?
9. Ernesto Alterio, por ¿Quién mató a Bambi?
10. Javier Cámara, por Ayer no termina nunca.
11. Ricardo Darín, por Séptimo.





Favorito a ganar la Concha de Plata en San Sebastián, Javier Cámara tiene asegurada su sexta nominación al Goya este año gracias a Vivir es fácil con los ojos cerrados, de David Trueba, por un trabajo de enorme aprehensión, que invita a descartar a cualquier otro actor para tal empeño, incapaces todos de abordarlo de forma tan sobresaliente como él lo hace. Cámara parece haber nacido para interpretar a este personaje, pues resulta un intérprete especialmente dotado para reflejar sin coartadas ante las cámaras todo el patetismo de sus criaturas, sin caer nunca en convencionalismos pueriles o en falsas y amaneradas caricaturas, estériles siempre de emoción. El actor está literalmente espléndido a lo largo de todo el filme, sin alardes desorbitados, desde una agradecida y primorosa contención, plasmando con una naturalidad cercana a la espontaneidad todos los claroscuros de un personaje eminentemente ingenuo.


Con toda la crítica rendida a sus pies y la alta expectación que ha despertado en el público el que se denomina ya como su mejor trabajo para el cine, el Antonio de la Torre de Caníbal, de Manuel Martín Cuenca, es el otro gran favorito en todas las quinielas. Radicalmente demoledor en su esterilizada y minuciosa exposición del carácter retraído y autosuficiente de su personaje, a través de una conveniente contención y una solidez apabullante, De la Torre sustenta toda su actuación en el magnífico partido que de su expresiva y contundente mirada líquida extrae el director para que los pensamientos, las dudas y hasta los miedos del personaje traspasen la pantalla y, llegado el caso, congelen el ánimo del respetable. Todo ello, además, protegido por una descollante naturalidad, sin subrayados ni estridencias del todo innecesarios, lo que ayuda a implantar la conseguida condición de absoluto personaje anónimo, de ser otro tipo más del montón, que sobrevuela al protagonista, añadiendo con esto un componente aún más sobrecogedor a la historia. Literalmente devorado por la personalidad de su personaje, De la Torre termina confeccionando una actuación de implacable y árido efectismo en el respetable, razón más que suficiente como para creer que será uno de los cuatro nominados al Goya.


Habitual en las nominaciones desde que irrumpiera en el cine hace solo 14 años, lleva ya acumuladas siete, de las que dos se materializaron en sus correspondientes cabezones. Además, conduce con mano diestra, segura y fascinante la desequilibrada película de Mariano BarrosoTodas las mujeres, logrando una actuación en absoluto estado de gracia. El intérprete se permite el lujazo de pasearse sin tapujos por todos los vericuetos de su personaje, ahondando incluso en los más desagradables, y hacerlo además desde una sublime precisión, matizando y depurando hasta el extremo cada uno de los rasgos (físicos, psíquicos y emocionales) de su personaje, logrando que tan impresentable protagonista no solo nos resulte simpático sino que, para más inri, nos induzca a no poca compasión. Eso sí, en su pletórica exhibición interpretativa colabora el sugestivo juego dialéctico y la química mutante que logra establecer con todas sus oponentes. Probablemente no sea el favorito al premio, pero sus opciones de colarse entre los cuatro nominados no menguarán fácilmente.



Apuesta personal nuestra, el trabajo de Javier Pereira en Stockholm, de Rodrigo Sorogoyen, debería con toda justicia llegar a la final por el Goya de este año, pues en ella el intérprete se marca la que, con diferencia, se debe contar ya como su mejor interpretación para el cine, desplegando primeramente un contagioso encanto, derrochando sensualidad a través de una mirada de fingida inocencia y una sonrisa que, cual zorro, se sabe arma infalible para conseguir sus propósitos; para luego desvelar sus cartas atropelladamente y acabar estampando en la pantalla la idiosincrasia necia e incongruente de un auténtico capullo. Un empeño que Pereira, literalmente, borda, en uno de los mejores títulos del año y que no debería pasar inadvertido para los académicos.

A principios de año nadie lo hubiera dicho, pero tras ganar la Biznaga de Plata al mejor actor en el Festival de Málaga, Mario Casas se aupó a todas las quinielas para los próximos Goya gracias a La mula, película de la que su labor se alza como el gran pilar sobre el que sostenerse. Absolutamente empático y convincente en la piel de ese descreído e inocente cabo, supone el mejor empeño interpretativo del actor hasta la fecha. Su acemilero se nos presenta imprevistamente matizado siempre, incluso allí donde hubiera sido fácil salir airoso tirando de tics y viciados hábitos interpretativos, Casas responde con notable entereza y no poco encanto. ¿Valorará la Academia el logrado esfuerzo interpretativo de la estrella o le subestimará por su consabido estatus de 'chico guapo'? No obstante, el temprano estreno de la película dentro del primer semestre del año hace peligrar las opciones de un Mario Casas que, además, tiene previsto otro importante y sugestivo empeño dramático a finales de año.

El que Alacrán enamorado, de Santiago A. Zannou, fuera incluida dentro de la terna de las cuatro películas pre-seleccionadas por la Academia a los Oscar ha dado alas a las opciones de su protagonista de cara a una justa nominación al Goya al mejor actor. A pesar del también temprano estreno de la película, Álex González tiene a su favor el haber superado las expectativas, gracias a la admirable y convincente labor que realiza del protagonista de la cinta, detallando con aplomo minucioso todo el arco emocional que recorre su personaje a lo largo de la película. Sin duda, una excelente noticia que invita a concebir no pocas esperanzas en un actor perteneciente a una generación de intérpretes, en general, poco solventes en papeles tan rigurosos como éste. Por contra, su juventud y su atractivo físico son un lastre para tomar en serio sus opciones al Goya, a lo que hay que sumar la implacable competencia que suponen pesos pesados del calibre de los arriba mencionados.

Como con Mario Casas, las opciones de Ricardo Darín por Tesis sobre un homicidio, de Hernán A. Golfrid, pasan por otro protagonismo de la estrella argentina en uno de los títulos más taquilleros del año, Séptimo, de Patxi Amezcua. Eso, el estreno demasiado anticipado de la cinta y la condición de co-producción entre España y Argentina, lo que puede provocar que la película no entre en la competición por los galardones ordinarios. No obstante, quede constancia del sobrio, impecable, infinitamente matizado, proverbialmente expresivo trabajo llevado a cabo por Darín, alma, motor y estructura base de Tesis sobre un homicidio, demostrando una magistral capacidad para, tras los primeros minutos de metraje, desaparecer por completo dentro de su hermético personaje sin dejar en ningún momento de traspasar la pantalla, conectar con el espectador y que éste empatice hasta el paroxismo con su rol.


Si existiera la categoría de mejor actor de comedia, Quim Gutiérrez sería a día de hoy uno de los favoritos indiscutibles a alzarse con el premio gracias a ¿Quién mató a Bambi?, de Santi Amodeo, donde el actor nos desvela un pulso cómico de la mejor ley, sustentado en una comicidad histriónica altamente efectiva en gran consonancia con el tono exagerado y disparatado de la función. La pega, de cara a una posible nominación a los Goya, es que, salvo gloriosas excepciones, la comedia nunca ha figurado entre las debilidades de una Academia que, además, ya cuenta con el trabajo de Javier Cámara en Vivir es fácil con los ojos cerrados como la mejor representación del género.


Lo mismo se podría decir de las opciones de Ernesto Alterio por la misma película, aunque es obligado señalar que de colarse entre los cuatro finalistas, sería con todo el merecimiento del mundo, pues, aunque evidencia cierta desorientación en algunas escenas de transición, la estrella logra estamparnos luego un jocoso y sádico recital de primera, de esos que elevan el listón de cualquier función. Lo tiene difícil Alterio, aunque confiamos en que disponga en años sucesivos de mejores oportunidades para ganarse esa tan merecida tercera nominación al Goya que se le viene resistiendo desde hace unos años.

Ayer no termina nunca, de Isabel Coixet, aterrizó en la cartelera demasiado pronto para la temporada de premios, pero Javier Cámara se marcaba en ella una actuación deslumbrante, expresando mucho a través de muy pocos elementos, haciéndose sublime, componiendo una interpretación sosegada y pragmática, convenientemente medida y ajustada en un cadencioso crescendo dramático que se erige en la mejor actuación del actor para el cine, hasta el momento. Tiene a su favor, además, la sensación de que la Academia le debe un Goya después de nominarle hasta cinco veces de manera infructuosa, pero el proverbial despliegue efectuado por la estrella en Vivir es fácil con los ojos cerrados eclipsará por completo el aquí comentado.


Tras su mal recibido estreno (a nivel crítico), Séptimo parece propiciarle pocas opciones de ser finalista al ajustado y completo trabajo de Ricardo Darín, que logra con su actuación transmitirnos de manera palpable, casi visceral, desde el desconcierto inicial de su personaje hasta el coraje de un hombre capaz de tirar por la borda toda su existencia con tal de recuperar a sus hijos, exponiendo ante la cámara a lo largo de ese viaje la angustia, el miedo, la rabia y la desesperación que van sucediéndose en el ánimo de su criatura. Logrando él solo generar en el espectador el verdadero leit-motiv para asistir sin pestañear a toda la función. Si la Academia hubiera de elegir entre los dos empeños de la estrella argentina de este año, éste de Séptimo debería quedar descartado.

ATENTOS A:


Mañana mismo aterriza en las salas comerciales La por (El miedo), lo último de Jordi Cadena, visto en Valladolid y que trae consigo un aplaudido trabajo protagónico de Ramón Madaula, en un registro duro y contundente, como padre maltratador, de esos que tan del gusto académico son.


Historia melodramática para el protagonismo de un Mario Casas que se intuye supondrá un cambio de registro importante en el actor. Ismael se encuentra además dirigida por un excelente director de actores, Marcelo Piñeyro, ¿convencerá todo esto a la Academia?


Presente en la Seminci, de donde salió beneficiado de buenos comentarios críticos, el trabajo de Eduardo Noriega en el thriller psicológico Presentimientos, de Santiago Tabernero, no llegará a las pantallas hasta enero, lo cual podría dificultar sus opciones de lograr su tercera nominación al Goya.



Tras el mal recibimiento suscitado entre la prensa por Blockbuster, de Tirso Calero, en su presentación oficial en el presente Festival de Gijón, las esperanzadoras opciones que merodeaban al veterano y gloria del cine nacional Manuel Zarzo parecen desinflarse. La película tendrá un estreno limitado a partir del 29 de noviembre, momento en el que discerniremos qué posibilidades tiene Zarzo de llegar a la final.





lunes, 18 de noviembre de 2013

"Gente en sitios" llegará a las salas en diciembre.


La semana pasada conocíamos la feliz noticia de la llegada oficial a las salas de Gente en sitios, la unánimemente llamada por toda la prensa especializada como la gran joya del Cine Español de este 2013. Vista tanto en el Festival de Toronto como en el de San Sebastián, así como también en el reciente de Sitges, aplaudida de manera entusiasta por absolutamente toda la crítica, Gente en sitios, del veterano periodista, guionista y dramaturgo Juan Cavestany, se estrenará en las marquesinas concretamente el día 20 de diciembre y será distribuida por Cameo.

Director de dos productos adscritos a los parámetros más industriales como fueron El asombroso mundo de Borjamari y Pocholo (2004) y Gente de mala calidad (2008), Cavestany movió su siguiente filme principalmente por internet, Dispongo de barcos (2010). Ahora, su Gente en sitios se ha convertido en la película-evento española del año. Antes de su desembarco oficial en la cartelera, la película podrá verse en la Madrid Premiere Week precisamente hoy lunes en los Cines Callao y cuenta ya con un tráiler oficial que nos deja bastante buen sabor de boca.

Gente en sitios ofrece además el aliciente de contar con el reparto de estrellas más grande visto hasta ahora en una producción nacional, entre los que se cuentan Eduard FernándezMaribel Verdú, Coque Malla, José Ángel Egido, Raúl Arévalo, Luis Callejo, Carlos Areces, Santiago Segura, Antonio de la Torre, Tristán UlloaEulalia Ramón, Martín Rivas, Ernesto Alterio, Irene Escolar, Julián Villagrán, Adriana Ugarte, Diego Martín, Alberto San Juan, Javier Gutiérrez, Roberto Álamo, Clara Sanchís, entre otros.

viernes, 15 de noviembre de 2013

Poco importa "¿Quién mató a Bambi?", lo bueno es reírse de ello.


La filmografía de Santi Amodeo es escasa para las altas expectativas que siempre han dejado en nosotros sus películas. Desde su debut, a dos manos con Alberto Rodríguez, El factor Pilgrim (2000), pero sobre todo tras Astronautas (2003) y Cabeza de perro (2006), la personalidad de Amodeo tras la cámara se nos ha antojado una de las más sugerentes e innovadoras del panorama cinematográfico actual en nuestro país. Siete años ha tardado en volver a dirigir y ahora lo hace renegando de esa mirada tan particular que se atisbaba en su cine, para dar forma a un producto de obvia vocación comercial, rehaciendo la comedia negra mexicana Matando cabos (2004), ópera prima de Alejandro Lozano. Como ya ocurriera con el homologable caso de Juanma Bajo Ulloa con Airbag (1997) -cinta con la que ésta de aquí tiene, además, varios puntos en común-, habrá quienes rechacen el cambio de rumbo suscitado por Amodeo con esta ¿Quién mató a Bambi?, pues parece llegar en detrimento de la sugestiva identidad autoral del cineasta. No obstante, aún es pronto para juzgar como es debido esta película dentro de la, como decíamos, todavía corta trayectoria del director.


Lo que sí es preciso dejar claro desde ya es que ¿Quién mató a Bambi? supone un desinhibido y ameno paréntesis en la producción cinematográfica española del año. Contiene elementos que, a buen seguro, harán de ella uno de los títulos más taquilleros del momento, pero hay que ser cautos al respecto, pues el material promocional arruina en buena parte el disfrute que el visionado de la película puede acarrearnos (que no es poco, huelga decir) y es que, sin ir más lejos, su tráiler desvela algunos de los gags más logrados del filme, echando al traste el alcance cómico de los mismos durante su proyección, precisamente por eliminar de cuajo la tan necesitada capacidad de sorpresa inherente a un buen gag cinematográfico para resultar cien por cien efectivo. A pesar de esto, ¿Quién mató a Bambi? posee alicientes más que suficientes para garantizar la risa y hasta la carcajada a lo largo de su metraje. Partiendo de un guión colmado de equívocos, el absurdo y el disparate van ganando poco a poco peso en la función hasta convertir la película en una desenfrenada comedia negra, planteada toda ella a través de un agilísimo ritmo interno, sin altibajos, que ayuda a fomentar la sensación de desenfado y gamberrismo en una cinta que, paradójicamente y para bien, no recurre al trazado grueso ni al humor escatológico para hacer reír, sino que extrae su comicidad precisamente de esta acumulación de desatinos y despropósitos en la trama principal (aunque algunos estén metidos con calzador, como el que protagoniza el futbolista Andrés Iniesta).


En ¿Quién mató a Bambi? brilla, además del acertado tono de negrura en el desarrollo cómico de muchas de la situaciones, una factura técnica de campeonato, que pone en evidencia la eficacia de su director al construir un producto que nada tiene que envidiar a los equiparables yanquis; así como también una inteligente absorción de elementos foráneos, que pasados por un filtro nacional y reconocible, terminan por parecer marca de la casa, como si en nuestras comedias se hubieran producido secuestros y amputaciones de miembros desde toda la vida. Eso y el logro de hacer de la mera aparición de un personaje secundario un gag en sí mismo (el taxista bizco que incorpora Manolo Solo o la criada a la que da vida Carmina Barrios) son otros méritos de esta frenética comedia en la que Amodeo además consigue repartir mamporros a diferentes aspectos de carácter más profundo o reflexivo, desde la idiosincracia del poder o la lucha de clases. Pero no nos llamemos a engaño, ¿Quién mató a Bambi? no busca impartir lecciones de ningún tipo, sólo busca entretener conjugando en su sólida estructura una serie dispar de elementos de cuya unión da como resultado una de las comedias más ocurrentes e hilarantes del último Cine Español.


A lo que contribuye el atinado trabajo de un reparto coral verdaderamente entregado a la causa y en el que desluce una Clara Lago sin viabilidad cómica por parte de un guión que no le confiere grandes dosis de lucimiento en este sentido. Úrsula Corberó cumple con cierta "chispa" su limitado cometido, mientras Enrico Vecchi logra no amilanarse ante el proverbial despliegue de su compañero de fatigas, un Ernesto Alterio que evidencia cierta desorientación en algunas escenas de transición, para estamparnos luego un jocoso y sádico recital de primera. Por su parte, la exultante química que desprende la pareja formada por Julián Villagrán y Quim Gutiérrez invita a un deseable emparejamiento artístico en el género de forma continuada en el futuro, donde un contenido y ácido Villagrán se impone como el complemento ideal para la ingenua e convenientemente histriónica comicidad de Gutiérrez. Pero, sobre todos ellos, la gran sorpresa en el campo interpretativo la protagoniza Joaquín Núñez, en un papel de irresistible ingenio que el actor malagueño literalmente borda, en un tono de intachable bufonada que no rehúsa las comparaciones con ciertos arquetipos presentes en la comedia americana más estrafalaria y revulsiva.



Puntos fuertes a los Goya 2014:
- Mejor Guión Adaptado: Santi Amodeo.
- Mejor Actor: Ernesto Alterio.
- Mejor Actor: Quim Gutiérrez.
- Mejor Actor Secundario: Joaquín Núñez.
- Mejor Actor Secundario: Julián Villagrán.
- Mejor Actor Revelación: Enrico Vecchi.
- Mejor Música Original: Santi Amodeo y Enrique de Justo.
- Mejor Dirección Artística: Pepe Domínguez.
- Mejor Montaje: Joan Manel Vilaseca.
- Mejor Sonido: Daniel de Zayas.
- Mejores Efectos Especiales: Eloi Bartolomé y Edu Puertas.