miércoles, 9 de octubre de 2013

Quiniela a los Premios Goya 2014 (III): Mejor Actor Secundario.

Dentro del campo interpretativo, ésta es la categoría más imprevisible de todas, en la que, incluso, es frecuente el que el número final de candidatos se aumente de cuatro a cinco (seis en la edición correspondiente al año 1989) debido al empate de votos entre algunos de los nominados. Por lo que, cualquier conjetura puede resultar bastante alejada de la realidad definitiva. A día de hoy, los siguientes trabajos son los que más opciones deberían tener de figurar dentro de la terna final, lo que no quita que en los próximos meses los favoritos sean otros.

1. Fernando Valverde, por 15 años y un día.
2. Carlos Areces, por Los amantes pasajeros.
3. Carlos Bardem, por Alacrán enamorado.
4. Enrique Villén, por Las brujas de Zugarramurdi.
5. Javier Bardem, por Alacrán enamorado.
6. Antonio de la Torre, por La gran familia española.
7. Secun de la Rosa, por La mula.
8. Héctor Colomé, por La gran familia española.
9. Jose Coronado, por Los últimos días.
10. Jack Taylor, por Hijo de Caín.


Si hay alguno de todos los posibles candidatos que parezca tener la nominación cantada ese es Fernando Valverde. Su trabajo en 15 años y un día roza la perfección en cada uno de sus planos, estoico, admirable, cargado de humanidad y rebosando empatía en cada frase. La calidez de la que está exenta la cinta de Gracia Querejeta es la que le sobra a la presencia de este veterano. Sus opciones al Goya son triples. Y es que a su estupenda actuación hay que sumar el que representa a la película seleccionada por la Academia de cara a los Oscar y también que ésta supone su vuelta a una pantalla grande después de ocho años, ¿qué mejor manera de homenajear su regreso que con una nominación al Goya?


Aunque estrenada a principios de año, una película de Pedro Almodóvar siempre es susceptible de acaparar nominaciones. Los amantes pasajeros no parece que vaya a arrasar, pero las opciones de Carlos Areces en esta categoría no han hecho más que reforzarse con el paso de los meses. Y es que el camaleonismo demostrado por el actor alcanza tal grado de estupefacción en el respetable que si algo permanece aún hoy en el recuerdo de la película es precisamente él. Cada leve gesto, cada mirada, cada aparición suya son una invitación descarada a la risotada.


Cuenta con el hándicap de que Alacrán enamorado pasó casi sin pena ni gloria por la cartelera y ha llovido mucho desde entonces. Por el contrario y para sorpresa de muchos, la película de Santiago A. Zannou se vio reforzada en la carrera a los Goya tras ser incluida dentro de las cuatro pre-seleccionadas por la Academia para competir por el Oscar. Esto ha evitado que el trabajo de Carlos Bardem pierda opciones, lo cual es de agradecer pues el actor se marca una interpretación implacablemente humanista y sobrecogedora, sobre ese acabado y fracasado boxeador retirado, redimido en entrenador, el personaje más interesante de la función a pesar de su obviedad manifiesta, pero que fue ensalzada como la mejor actuación de la película de manera unánime por toda la crítica especializada.


A estas alturas de la película pensar que un actor de la talla de Enrique Villén aún no tenga un Goya en su poder nos hace preguntarnos si el mundo se ha vuelto loco. Pero así es. Por esta razón, se hace casi obligado pensar en él como uno de los grandes favoritos en esta categoría y porque, además, lleva a cabo un estrambótico trabajo en Las brujas de Zugarramurdi, en una caracterización delirante, hiperbólica, libre de tabúes y prejuicios, por momentos despreciable, otros sumamente divertido, rebosando la maestría que le corresponde a un grande. Rodeado de esa atmósfera insana que recorre toda la película de Álex de la Iglesia, parece como si su trabajo fuera un homenaje encubierto al Igor que inmortalizara Marty Feldman en el clásico Young Frankenstein (El jovencito Frankenstein) (1974), de Mel Brooks.


En una categoría donde priman las sorpresas, nadie pone la mano en el fuego porque no vaya a resultar nominado Javier Bardem, actor que, como bien sabemos, haga lo haga siempre es susceptible de ser nominado e, incluso, premiado. En esta ocasión, no sería nada injusto pues hablamos de la sublime y espléndida colaboración que ejecuta en Alacrán enamorado. Sobrio y espeluznante, ofreciendo verdaderas clases de interpretación en cada una de sus breves y contundentes apariciones, el mayor obstáculo que puede tener son las posibilidades de su hermano, que goza de mayor lucimiento en pantalla.


Otro que haga lo haga siempre estará presente ya en todas las quinielas y más si es, como en este caso, por un nuevo papel al servicio del director que le ha dado su único Goya hasta la fecha, Daniel Sánchez Arévalo. Del abultado reparto de La gran familia española, Antonio de la Torre es el que, a priori, parte con ventaja de cara a una posible nominación y es que su labor en la película roza la genialidad por momentos, siempre ajustado y casi impertérrito en ocasiones, De la Torre logra traspasar la pantalla y exponer sin concesiones los traumas de su personaje con el mínimo de elementos. 


Parecía improbable por la multitud de problemas que habían impedido su estreno, pero La mula, la película que Michael Radford se negó a firmar, nos dejó mejor sabor de boca de lo que esperábamos. Parte de la culpa la tuvo el trabajo de Secun de la Rosa, en un papel poco desarrollado, pero que el actor supo sacar adelante imponiéndose pronto como el elemento cómico del relato, evolucionando con entusiasta soltura y campechanía por toda la película, tantas que aún permanece grabado en la memoria del respetable con no poca ternura y candidez, razones más que suficientes para valorarlo seriamente al Goya.


Lo mismo que con Villén habría que decir sobre Héctor Colomé, la diferencia es que a éste último nunca le han nominado. Quizás vaya siendo hora de enmendar ciertas deudas y esta categoría es muy dada a ello. Puede que el trabajo, cargado de humildad y entereza, que lleva a cabo este veterano de forma admirable en La gran familia española no sea el más acertado para propiciar una más que merecida nominación al Goya que sirva de homenaje a toda una trayectoria, precisamente por el escaso tiempo que se le ofrece en pantalla, pero no lo es menos el que cualquier empeño que se le encomiende a un actor de su categoría merecerá mil veces más una nominación al Goya que cualquier otro.


Queda muy lejos en el tiempo ya el estreno de Los últimos días, de los hermanos Pastor, lo cual nos hace pensar que las verdaderas opciones de la película siguen estando en las categorías técnicas. Por lo cual, el trabajo de Jose Coronado parece estar ya fuera de cualquier apuesta. No obstante, recordemos que llevaba a cabo una espléndida labor que superaba el esquematismo de su rol propiciándonos otro retrato de sucio y fracasado anti-héroe de esos que tan bien sabe sacar adelante y que terminaba siendo inolvidable en el diálogo frente a la hoguera en el interior de la iglesia, donde con pocas y escuetas palabras, lograba conmover el doble que toda la película entera.


Prácticamente ninguna opción debe tener el británico Jack Taylor, de larga y fecunda trayectoria en el Cine Español, pero quede constancia aquí de que su trabajo en Hijo de Caín, de Jesús Monllaó, no desmerecería de resultar finalista a un Goya y es que, aportando una exquisita disciplina y su acostumbrado estoicisimo a un personaje poco desarrollado, Taylor, con una clase indiscutible, transforma un rol secundario y bidimensional en el de más indiscutible interés fílmico, algo que sólo consiguen los grandes.

ATENTOS A:


Otro veterano nunca nominado al Goya y algún que otro motivo ha dado a la Academia para que le tuviesen en consideración. Este año Ramon Fontserè podría convertirse en uno de los favoritos indiscutibles en la carrera gracias a participar en una de las que, se dice y se rumorea, será una de las cintas del año: Vivir es fácil con los ojos cerrados, de David Trueba


Ismael podría significar su cuarta nominación al Goya, el problema es que, a tenor de lo que hemos podido ver en el tráiler, el papel de Sergi López en la película de Marcelo Piñeyro peca de amable y bienintencionado, lo que le resta a la estrella posibilidades ante una Academia fascinada por su lado oscuro, pues siempre que le han nominado ha sido por sus papeles de malvado.


Por ello es probable que su compañero en el reparto, Juan Diego Botto obtenga el favor de la Academia, sobre todo gracias a un personaje que, según se vislumbra, proporcionará al actor suficientes dosis de lucimiento en materia dramática.


Todo lo contrario a lo que nos proporcionará el más reciente ganador del Goya al mejor secundario, un Julián Villagrán que podría repetir galardón gracias a la comedia ¿Quién mató a Bambi?, de Santi Amodeo, donde parece dar un recital cómico de verdadera altura.


Con menos tiempo en pantalla que el anterior, el también más reciente ganador del Goya, esta vez revelación, Joaquín Núñez podría consolidarse en la industria gracias a su papel de colaboración en ¿Quién mató a Bambi?, sin duda alguna el abogado que interpreta parece no tener desperdicio.


Tiene pinta de que Tres bodas de más, de Javier Ruiz Caldera, puede ser la comedia del año y es posible que la Academia lo entienda así también, premiando por ello a algunos de sus intérpretes. El camaleonismo de Paco León podría verse así beneficiado.


Por último, y aunque aún no está confirmada su llegada a las salas, no queremos pasar la oportunidad de señalar las posibilidades que veteranos de la talla de Luis Varela, Jesús Guzmán o, sobre todo, Fernando Esteso (interpretándose a sí mismo, pero en un cambio de registro sorprendente, profundamente dramático), podrían tener si Blockbuster, de Tirso Calero, llegara a conocer una distribución normalizada. Y es que una película de actores que hable sobre los actores tiene siempre a la Academia comiendo en la palma de su mano.


1 comentarios:

Benigno dijo...

MEJOR ACTOR SECUNDARIO

Los favoritos:

1. Fernando Valverde por 15 años y un día.
2. Carlos Bardem por Alacrán enamorado.
3. Carlos Areces por Los amantes pasajeros o Las brujas de Zugarramurdi.
4. Roberto Álamo por La gran familia española.



5. Javier Cámara por Los amantes pasajeros (Si es considerado secundario).
6. Raúl Arévalo por Los amantes pasajeros o Murieron por encima de sus posibilidades.
7. Paco León por Tres bodas de más.
8. Ramón Fontsere por Vivir es fácil con los ojos cerrados.
9. Quim Gutiérrez por La gran familia española, Tres bodas de más o ¿Quién mató a Bambi?.
10. Javier Bardem por Alacrán enamorado.
11. Antonio de la Torre por La gran familia española o Los amantes pasajeros.
12. Miquel Fernández por La gran familia española (Si es considerado secundario).
13. Ramón Barea por La herida.
14. Secun de la Rosa por Las brujas de Zugarramurdi o La mula.
15. Francesc Colomer por Vivir es fácil con los ojos cerrados.

No hay que descartar:

1. Enrique Villén por Las brujas de Zugarramurdi.
2. José Coronado por Los últimos días.
3. Álex Angulo por Zipi y Zape, el club de la canica.
4. Miguel Ángel Silvestre por Alacrán enamorado o Los amantes pasajeros.
5. Juan Diego Botto por Ismael.
6. Pepón Nieto por Las brujas de Zugarramurdi.
7. Ernesto Alterio por ¿Quién mató a Bambi?.
8. Jan Cornet por Barcelona nit d’estiu.
9. Javier Gutiérrez por Zipi y Zape, el club de la canica.
10. Carlos Álvarez Novoa por El amor no es lo que era.

Con posibilidades remotas:

1. Jorge Sanz por Vivir es fácil con los ojos cerrados.
2. Manolo Solo por La herida.
3. José Luis Torrijo por Los amantes pasajeros.
4. José María Yazpik por Los amantes pasajeros.
5. Hugo Silva por Los amantes pasajeros.
6. Miguel Ángel Muñoz por Al final todos mueren.
7. Jordi Vilches por Murieron por encima de sus posibilidades.
8. John Cusack por Grand Piano.
9. Antonio Dechent por La última isla (Si es considerado secundario).
10. Javier Botet por Las brujas de Zugarramurdi (Si es considerado secundario).