Karra Elejalde regresa el viernes a los cines.

Repasamos la filmografía del actor cuando regresa a la comedia con "Ocho apellidos vascos".

Palmarés XXIII Premios de la Unión de Actores.

"Caníbal", de Manuel Martín Cuenca, una de las vencedoras con 2 premios.

17º Festival de Málaga. Cine Español.

La Sección Oficial está compuesta por 15 largometrajes muy esperados para este 2014.

17º Festival de Málaga. Cine Español.

Seis títulos integran la sección paralela, competitiva, Zonazine, el espacio independiente.

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Málaga Premiere y Estrenos Especiales completan la oferta de novedades del certamen.

miércoles, 18 de diciembre de 2013

Quiniela a los Premios Goya 2014 (V): Mejor Actor Secundario.

Continuamos con nuestro particular ránking a las categorías interpretativas de los próximos Premios Goya 2014 y lo hacemos atendiendo una de las más imprevisible de todas, en la que, incluso, es frecuente el que el número final de candidatos se aumente de cuatro a cinco debido al empate de votos entre algunos de los nominados. Algunos de los favoritos de noviembre mantienen sus opciones intactas tras el anuncio de los candidatos oficiales por parte de la Academia, pero el factor sorpresa nunca desaparece del todo. Sin ir más lejos, tras el anuncio ayer mismo de los nominados a los Premios Feroz, es obligado ingresar en la quiniela a alguno de sus nominados y cuestionarse las entusiastas opciones que desde ActoresSinVergüenza les auguramos a los líderes del ránking, todos ellos ausentes en los Feroz.

1. Sergi López, por Ismael.
2. Ramón Fontserè, por Vivir es fácil con los ojos cerrados.
3. Ramón Madaula, por La por (El miedo).
4. Carlos Areces, por Los amantes pasajeros.
5. Carlos Bardem, por Alacrán enamorado.
6. Enrique Villén, por Las brujas de Zugarramurdi.
7. Roberto Álamo, por La gran familia española.
8. Joaquín Núñez, por ¿Quién mató a Bambi?
9. Raúl Arévalo, por Los amantes pasajeros.
10. Pau Durà, por Todos queremos los mejor para ella.
11. Julián Villagrán, por ¿Quién mató a Bambi?
12. Secun de la Rosa, por La mula.
13. Manolo Solo, por La herida.
14. Antonio de la Torre, por La gran familia española.
15. Ramón Barea, por La herida.
16. Héctor Colomé, por La gran familia española.
17. Jose Coronado, por Los últimos días.


Pocas opciones parece que presenta Ismael, de Marcelo Piñeyro, de conseguir nominaciones a los próximos Goya, aunque debería figurar presente, sí o sí, en este apartado gracias al excelente y deslumbrante trabajo que en la cinta lleva a cabo Sergi López, en auténtico estado de gracia, imponiéndose pronto, como quien no quiere la cosa, en lo mejor de la película, gracias a una irresistible exhibición de desparpajo como ese músico fracasado que aprovecha cada mínima ocasión para "lanzar fichas" a la, de muy buen ver, madre de su amigo. De sus intervenciones nacen los grandes y reconfortantes momentos cómicos de la película, así como también la mayor carga de humanidad y sensitiva verosimilitud que destila la puesta en escena de Ismael. Un trabajo tan holgadamente naturalizado y detallado no debería ser ignorado a la hora componer la definitiva lista de nominados de este año, además proveniente de uno de nuestros intérpretes que mayor prestigio gozan en el extranjero, que sumaría con esta su cuarta nominación al Goya.



Desde el estreno en salas de Vivir es fácil con los ojos cerrados, de David Trueba, el veterano Ramón Fontserè ha venido ocupando la parte alta de todas las quinielas al mejor actor secundario, hasta su sorprendente ausencia entre los finalistas al Premio Feroz. Aún está por ver qué grado de influencia obtienen los recién nacidos premios de la Asociación de Informadores del Cine en las definitivas candidaturas de los premios de la Academia. Mientras tanto, es pronto para dilapidar las opciones de un actor que, nunca nominado a un Goya, posee un trabajo que es una de las grandes virtudes de la película, pues carga con solemne empatía con uno de esos personajes desbordados de magia y humanismo, de tan larga tradición cinematográfica, una especie de viejo lobo de mar anclado a tierra cargado de nobleza y honestidad por obra y gracia del extraordinario dominio del actor. Creemos que lo tiene fácil este año y es que su película se cuenta entre las favoritas a acumular un mayor número de nominaciones.


Tampoco ha sido nunca finalista a un Goya Ramón Madaula y, en contra de nuestros deseos, parece que este año lo tendrá difícil: la competencia es dura y muy amplia y su película, La por (El miedo), de Jordi Cadena, apenas ha llamado la atención mediática (ni tan siquiera figura entre las finalistas a alguna categoría en los Premios Feroz concedidos por la crítica nacional). Sin embargo, estamos ante uno de los trabajos más logrados y redondos vistos en una película española este año, resultando intachable la labor de Ramón Madaula, quien apenas necesita levantar la voz para transmitir y justificar toda la aprensión que destila la película. Rotundo y circunspecto, el trabajo de Madaula inserta incluso amargos apuntes que nos hablan incluso de ese otro 'miedo', el que padece el maltratador a quedarse irremediablemente solo. Puede que no llegue a la final por el Goya, pero se alza como uno de los más justos merecedores de la nominación.


Aunque estrenada a principios de año, una película de Pedro Almodóvar siempre es susceptible de acaparar nominaciones. Los amantes pasajeros no parece que vaya a arrasar, aunque su reciente nominación a los Premios del Cine Europeo, en la categoría de mejor comedia, y las inesperadas 5 candidaturas que atesora en los Premios Feroz parecen haber ampliado sus expectativas. No obstante, el miembro del abultado reparto de la cinta que parte con mayor ventaja sigue siendo Carlos Areces. Y es que el camaleonismo demostrado por el actor alcanza tal grado de estupefacción en el respetable que si algo permanece aún hoy en el recuerdo de la película es precisamente él. Cada leve gesto, cada mirada, cada aparición suya son una invitación descarada a la risotada.


Cuenta con el hándicap de que Alacrán enamorado pasó casi sin pena ni gloria por la cartelera y ha llovido mucho desde entonces. Por el contrario y para sorpresa de muchos, la película de Santiago A. Zannou se vio reforzada en la carrera a los Goya tras ser incluida dentro de las cuatro pre-seleccionadas por la Academia para competir por el Oscar. Esto ha evitado que el trabajo de Carlos Bardem pierda opciones, lo cual es de agradecer pues el actor se marca una interpretación implacablemente humanista y sobrecogedora, sobre ese acabado y fracasado boxeador retirado, redimido en entrenador, el personaje más interesante de la función a pesar de su obviedad manifiesta, pero que fue ensalzada como la mejor actuación de la película de manera unánime por toda la crítica especializada, algo que se ha visto refrendado con su reciente nominación a los Premios Feroz.


A estas alturas de la película pensar que un actor de la talla de Enrique Villén aún no tenga un Goya en su poder nos hace preguntarnos si el mundo se ha vuelto loco. Pero así es. Por esta razón, se hace casi obligado pensar en él como uno de los grandes favoritos en esta categoría y porque, además, lleva a cabo un estrambótico trabajo en Las brujas de Zugarramurdi, en una caracterización delirante, hiperbólica, libre de tabúes y prejuicios, por momentos despreciable, otros sumamente divertido, rebosando la maestría que le corresponde a un grande. Rodeado de esa atmósfera insana que recorre toda la película de Álex de la Iglesia, parece como si su trabajo fuera un homenaje encubierto al Igor que inmortalizara Marty Feldman en el clásico Young Frankenstein (El jovencito Frankenstein) (1974), de Mel Brooks. Las recientes 7 nominaciones recibidas por la película a los Premios Feroz, con su compañero de reparto, el nominado en esta categoría Mario Casas, fuera de circulación al haber sido propuesto por los productores como principal, dan alas a las opciones de Villén de ser incluido entre los finalistas.


Ha llegado la hora de incluir en la posición de privilegio que se merece en este ránking el trabajo de Roberto Álamo en La gran familia española, de Daniel Sánchez Arévalo. Siendo sinceros, no le veíamos con opciones dada la categoría de sus compañeros de reparto también presentes en esta categoría, pero su nombre no ha dejado de sonar fuerte entre los posibles en multitudes de quinielas a lo largo de estos meses y que han culminado en su nominación al mejor actor reparto en los Premios Feroz. No sería extraño, por tanto, que Álamo accediese a su primera nominación al Goya por un trabajo enormemente efectivo en su primaria intención de obtener las simpatías del espectador, como ese hermano deficiente que en su inconsciencia casi infantil evidencia incluso hasta mayor madurez que el resto de su familia, cargado de una magnífica ternura y expuesto a través de una detallista y brillante caracterización física del mismo.


Tachada de "colaboración", la participación de Joaquín Núñez en ¿Quién mató a Bambi?, de Santi Amodeo se alza pronto como la gran sorpresa en el campo interpretativo que ofrece tan disparatada comedia, un género, por lo general, poco dado a recibir recompensas goyescas. No obstante, Núñez se postula como uno de los grandes favoritos por un papel de irresistible ingenio que el actor malagueño literalmente borda, en un tono de intachable bufonada que no rehúsa las comparaciones con ciertos arquetipos presentes en la comedia americana más estrafalaria y revulsiva. Lo tiene difícil frente a verdaderos pesos pesados de nuestro cine, pero el estreno de su película va a quedar muy reciente cuando se inicie la fase de votación, lo que podría favorecerle.


El descubrimiento del registro plumífero de Raúl Arévalo en Los amantes pasajeros nos dejó a todos en verdadero estado de shock. La exacerbada feminidad de la que hacía gala y la descreída frescura con la que llevaba a cabo toda su intervención, convierten su trabajo en uno de los más desternillantemente disfrutables del año. El actor, verdaderamente radiante en la piel de ese exagerado azafato, se ha reintegrado a las quinielas por el Goya tras su reciente nominación a los Premios Feroz. Y, aunque creemos que las verdaderas opciones de la cinta de Almodóvar en esta categoría pasan por Carlos Areces, no está de más señalar que Arévalo es un actor que cuenta con las simpatías manifiestas de la Academia, que le ha nominado ya, para su corta trayectoria, en cuatro ocasiones.








Las mejores opciones de Todos queremos lo mejor para ella de resultar candidata a los Premios Goya son, ¡qué duda cabe!, el trabajo de su realizadora y el de su actriz protagonista, pero Pau Durà se presenta como un digno contrincante en esta categoría, al conseguir que el espectador comprenda e, incluso, comparta la posición de su personaje, a través de un cuidado humanismo y no poca ternura, así como también se atreve a exponer el miedo a afrontar cambios que se desmarquen de lo establecido que padece su rol y que degenerará en una incómoda violencia temperamental.


Aunque su rol pueda ser considerado co-protagonista, es cierto que Julián Villagrán goza de mayores opciones de resultar finalmente nominado como secundario, aunque debe competir con las opciones de su compañero en el reparto Joaquín Núñez. No obstante, Villagrán se marca una divertida interpretación en ¿Quién mató a Bambi?, de Santi Amodeo, entablando un jugoso juego interpretativo con Quim Gutiérrez, donde prevalece su contenido y ácido trabajo.



Parecía improbable por la multitud de problemas que habían impedido su estreno, pero La mula, la película que Michael Radford se negó a firmar, nos dejó mejor sabor de boca de lo que esperábamos. Parte de la culpa la tuvo el trabajo de Secun de la Rosa, en un papel poco desarrollado, pero que el actor supo sacar adelante imponiéndose pronto como el elemento cómico del relato, evolucionando con entusiasta soltura y campechanía por toda la película, tantas que aún permanece grabado en la memoria del respetable con no poca ternura y candidez, razones más que suficientes para valorarlo seriamente al Goya.


Las opciones de Manolo Solo de resultar finalmente nominado son tenues, no obstante ha dado dos trabajos bastante remarcables para el Cine Español de este año: uno sobrio, sencillo, cargado de humanismo y serenidad en uno de los mejores títulos del 2013, La herida, de Fernando Franco, una de las cintas que más presencia en las candidaturas importantes debería tener. El otro, la incorporación de un personaje desquiciado y casi caricaturesco en ¿Quién mató a Bambi?, de Santi Amodeo, una actuación delirante que causa un tronchante efecto en todo momento.


Otro que haga lo haga siempre estará presente ya en todas las quinielas y más si es, como en este caso, por un nuevo papel al servicio del director que le ha dado su único Goya hasta la fecha, Daniel Sánchez Arévalo. Su compañero Roberto Álamo en La gran familia española,  es el que parece mejor posicionado de cara a la nominación, sin embargo, Antonio de la Torre siempre es susceptible de recibir una nominación y es que su labor en la película roza la genialidad por momentos, siempre ajustado y casi impertérrito en ocasiones, De la Torre logra traspasar la pantalla y exponer sin concesiones los traumas de su personaje con el mínimo de elementos.


La herida debería suponer también el estreno en esto de los Premios Goya de un intérprete de larga trayectoria, ninguneado como pocos por la Academia: Ramón Barea, que en breves secuencias, logra encogernos el ánimo con su tierna y admirable actuación de ese anciano enfermo que se erige en un confortable bálsamo para la inestabilidad de la protagonista.


Lo mismo que con Barea habría que decir sobre Héctor Colomé, la diferencia es que a éste último nunca le han nominado. Quizás vaya siendo hora de enmendar ciertas deudas y esta categoría es muy dada a ello. Puede que el trabajo, cargado de humildad y entereza, que lleva a cabo este veterano de forma admirable en La gran familia española no sea el más acertado para propiciar una más que merecida nominación al Goya que sirva de homenaje a toda una trayectoria, precisamente por el escaso tiempo que se le ofrece en pantalla, pero no lo es menos el que cualquier empeño que se le encomiende a un actor de su categoría merecerá mil veces más una nominación al Goya que cualquier otro.


Queda muy lejos en el tiempo ya el estreno de Los últimos días, de los hermanos Pastor, lo cual nos hace pensar que las verdaderas opciones de la película siguen estando en las categorías técnicas. Por lo cual, el trabajo de Jose Coronado parece estar ya fuera de cualquier apuesta. No obstante, recordemos que llevaba a cabo una espléndida labor que superaba el esquematismo de su rol propiciándonos otro retrato de sucio y fracasado anti-héroe de esos que tan bien sabe sacar adelante y que terminaba siendo inolvidable en el diálogo frente a la hoguera en el interior de la iglesia, donde con pocas y escuetas palabras, lograba conmover el doble que toda la película entera.

martes, 17 de diciembre de 2013

"3 bodas de más" y "Las brujas de Zugarramurdi" lideran con 7 nominaciones los I Premios Feroz.


Esta mañana la Asociación de Informadores Cinematográficos de España ha dado a conocer las esperadísimas nominaciones a los I PREMIOS FEROZ®, que se entregarán el próximo 27 de enero de 2014 con el patrocinio de Gas Natural Fenosa y Callao City Lights. El anuncio de las candidaturas se ha realizado en un acto celebrado en el Cine Callao de Madrid, con la presencia del equipo responsable de la entrega de premios, la actriz Alexandra Jiménez y el director y guionista, Paco Cabezas, quienes serán los encargados de presentar y dirigir la gala de entrega de premios.

Las sorpresas han sido muchas y lo primero que es necesario señalar de estas primeras candidaturas a los Premios Feroz de la historia, es el predominio de la comedia. 3 bodas de más, de Javier Ruiz Caldera, y Las brujas de Zugarramurdi, de Álex de la Iglesia, lideran holgadamente, con 7 candidaturas cada una, las preferencias de la crítica española, lo que las convierte en indiscutibles favoritas en el futuro reparto de estas estatuillas. Las siguen, con 6 nominaciones cada una también, otras dos comedias La gran familia española, de Daniel Sánchez Arévalo, y Vivir es fácil con los ojos cerrados, de David Trueba, empatadas en número de menciones con Caníbal, de Manuel Martín Cuenca, el drama que más nominaciones posee.


La crítica española ha tenido muy presente a nuestro gran "embajador" internacional y Los amantes pasajeros, de Pedro Almodóvar, ha obtenido 5 nominaciones. Mientras que una menos ha obtenido una de nuestras cintas predilectas del año en curso, Stockholm, de Rodrigo Sorogoyen, y sólo 3, La herida, de Fernando Franco. Llama la atención, también, que una película como Grand Piano, de Eugenio Mira, bastante maltratada por la crítica en su momento, se haya colado entre las finalistas a uno de los premios más importantes, el de mejor película dramática.


A decir verdad, se aprecia una palpable falta de riesgo en el reparto de nominaciones hacia títulos que, por lo general, han gozado de buena aceptación comercial, quedando completamente excluidas de entre las finalistas películas tan redondas como La por (El miedo), de Jordi Cadena, La fotógrafa, de Fernando Baños Fidalgo, o Los ilusos, de Jonás Trueba, adscritas casi a los márgenes de una industria de donde ni siquiera la crítica especializada ha sabido sacarlas con algún determinado reconocimiento. Tampoco ha sido nominada en ningún apartado nuestra representante a los Oscar, 15 años y un día, de Gracia Querejeta, ni tan siquiera por la espléndida labor de su pareja protagonista, lo que pone sobre la mesa  la disconformidad que su elección para competir por el Oscar produjo en la prensa especializada.


En el apartado de los intérpretes, aparte de las notables ausencias de Maribel Verdú y Tito Valverde, destaca el olvido de un enorme Ramón Fontserè, por Vivir es fácil con los ojos cerrados, así como el de la actriz protagonista de Caníbal, la rumana Olimpia Melinte. Por el contrario, un inesperado Hugo Silva se sube al carro de las quinielas por el Goya al obtener una nominación a los Premios Feroz por Las brujas de Zugarramurdi, mientras su compañero en el filme, Mario Casas, hace ya historia logrando el primer doblete de estos premios: secundario por Las brujas de Zugarramurdi y principal por La mula. Su promocionado trabajo en la, ya al caer, Ismael, de Marcelo Piñeyro, no ha calado (afortunadamente) entre los críticos, aunque sí el de su compañera de reparto, Belén Rueda, única representante del filme entre los finalistas.


Por lo demás, los I Premios Feroz ratifican a prácticamente todos los favoritos que se han venido barajando estos meses en las quinielas previas a los Premios Goya, confirmándose Javier Cámara, Antonio de la Torre y Eduard Fernández como los grandes favoritos en la terna al mejor actor y Carlos Areces y Carlos Bardem, en la de reparto.


En las categorías femeninas, al producirse sendos empates, han quedado finalistas seis y no cinco, como en el resto, lo que ha hecho posible que las dos grandes favoritas a los Goya, Marián Álvarez y Nora Navas, sigan compartiendo opciones con las cuatro alumnas más aventajadas de la carrera: Aura Garrido, Candela Peña, Inma Cuesta y la ya mencionada Rueda, que se aupa al grupo de favoritas con esta nominación.


Más claro parece el asunto en la categoría secundaria, donde dos de las seis nominadas son favoritas al Goya en la categoría revelación (Natalia de Molina y Bárbara Santa Cruz), dejando vía libre para las otras cuatro de cara a la final por los cabezones de la Academia: Terele Pávez, Rossy de Palma, Petra Martínez y Verónica Echegui.

Las nominaciones a los I Premios Feroz son las siguientes:

Mejor Drama:
  • Caníbal.
  • Grand Piano.
  • La herida.
  • Stockholm.
  • Todos queremos lo mejor para ella.
Mejor Comedia:
  • 3 bodas de más.
  • Las brujas de Zugarramurdi.
  • La gran familia española.
  • Todas las mujeres.
  • Vivir es fácil con los ojos cerrados.
Mejor Dirección:
  • Fernando Franco, por La herida.
  • Álex de la Iglesia, por Las brujas de Zugarramurdi.
  • Manuel Martín Cuenca, por Caníbal.
  • Daniel Sánchez Arévalo, por La gran familia española.
  • David Trueba, por Vivir es fácil con los ojos cerrados.
Mejor Actriz Protagonista:
  • Marián Álvarez por La herida.
  • Imma Cuesta, por 3 bodas de más.
  • Aura Garrido, por Stockholm.
  • Nora Navas, por Todos queremos lo mejor para ella.
  • Candela Peña, por Ayer no termina nunca.
  • Belén Rueda, por Ismael.
Mejor Actor Protagonista:
  • Javier Cámara, por Vivir es fácil con los ojos cerrados.
  • Mario Casas, por La mula.
  • Eduard Fernández, por Todas las mujeres.
  • Hugo Silva, por Las brujas de Zugarramurdi.
  • Antonio de la Torre, por Caníbal.
Mejor Actriz de Reparto:
  • Verónica Echegui, por La gran familia española.
  • Petra Martínez, por Todas las mujeres.
  • Natalia de Molina, por Vivir es fácil con los ojos cerrados.
  • Rossy de Palma, por 3 bodas de más.
  • Telere Pávez, por Las brujas de Zugarramurdi.
  • Bárbara Santa Cruz, por 3 bodas de más.
Mejor Actor de Reparto:
  • Roberto Álamo, por La gran familia española.
  • Carlos Areces, por Los amantes pasajeros.
  • Raúl Arévalo, por Los amantes pasajeros.
  • Carlos Bardem, por Alacrán enamorado.
  • Mario Casas, por Las brujas de Zugarramurdi.
Mejor Guión:
  • Breixo Corral y Pablo Alén, por 3 bodas de más.
  • Manuel Martín Cuenca y Alejandro Hernández, por Caníbal.
  • Daniel Sánchez Arévalo, por La gran familia española.
  • Isabel Peña y Rodrigo Sorogoyen, por Stockholm.
  • David Trueba, por Vivir es fácil con los ojos cerrados.
Mejor Música Original:
  • Alberto Iglesias, por Los amantes pasajeros.
  • Joan Valent, por Las brujas de Zugarramurdi.
  • Josh Rouse, por La gran familia española.
  • Víctor Reyes, por Grand Piano.
  • Pat Metheny, por Vivir es fácil con los ojos cerrados.
Mejor Tráiler:
  • Tráiler de 3 bodas de más.
  • Teaser de Los amantes pasajeros.
  • Tráiler de Las brujas de Zugaramurdi.
  • Tráiler de Caníbal.
  • Tráiler de Gente en sitios.
Mejor Cartel:
  • Serie ‘10 razones’ de 3 bodas de más.
  • Cartel 2 de Los amantes pasajeros.
  • Serie ‘Petons’ de Barcelona nit d'estiu (Barcelona, noche de verano).
  • Cartel de Caníbal.
  • Cartel de Stockholm.

Quiniela a los Premios Goya 2014 (V): Mejor Actor Revelación.

Tras el anuncio por parte de la Academia de Cine de las candidaturas oficiales de cada película para los próximos Premios Goya, nuestra última quiniela de noviembre se quedó rápidamente anticuada, dada la inclusión en otras categorías de muchos de los intérpretes que valorábamos con no pocas posibilidades en el apartado correspondiente al mejor actor revelación. Con, prácticamente, la mayor parte de la producción nacional susceptible de ser nominada a los Goya ya vista, nos aventuramos a lanzar el último ránking de ActoresSinVergüenza al mejor actor revelación.

1. Igor Szpakowski, por La por (El miedo).
2. Javier Pereira, por Stockholm.
3. Jaime Ordóñez, por Las brujas de Zugarramurdi.
4. Miquel Fernández, por La gran familia española.
5. Aron Piper, por 15 años y un día.
6. Hovik Keuchkerian, por Alacrán enamorado.
7. Darío Frías, por Esto no es una cita.
8. Miguel de Lira, por Somos gente honrada.
9. Patrick Criado, por La gran familia española.
10. Francesco Carril, por Los ilusos.
11. Alfonso Bassave, por Presentimientos.
12. Enrico Vecchi, por ¿Quién mató a Bambi?
13. Carlo D'Ursi, por Diamantes negros.


Nos arriesgamos lo nuestro pero, llevados por un irrefrenable deseo personal, nos gustaría que sí o sí llegara a la final por el Goya un ajustadísimo y matizadísimo Igor Szpakowski en La por (El miedo), de Jordi Cadena, donde, a pesar de su juventud, se marca un trabajo cargado de una madurez incuestionable, como ese adolescente lleno de rabia, impotencia y miedo, que intenta refugiarse en sí mismo, sin conseguirlo del todo, mientras trata de encontrar, dentro del mismo infierno, una solución que, en absoluto, se encuentra a su alcance. La mirada del actor, oscilante entre la perplejidad y la rebeldía, se torna pronto en el doloroso narrador involuntario de la película y todo lo que acontece interiormente a su personaje nos llega de forma nítida gracias al vínculo robusto que La por establece entre el espectador y el detallado trabajo de Szpakowski. Por desgracia, la competencia entre los siguientes en el ránking suponen un duro obstáculo a batir para un Szpakowski que compite por una película que ha pasado casi desapercibida.


El mes pasado apostábamos fuerte por el trabajo de Javier Pereira en Stockholm, de Rodrigo Sorogoyen, aunque en la categoría principal. Los responsables de la cinta nos dieron la sorpresa al incluir al actor en la terna de noveles (donde, sin duda, puede tener mayores opciones dada la reñida competencia de la terna protagonista), cuando por todos es conocido que Pereira hace ya tiempo que se "reveló" en el cine con películas como Frío sol de invierno (2004), Heroína (2005) o Tu vida en 65' (2006). Sin embargo, esperamos que esto no entorpezca su camino en la carrera por el Goya y es que Javier Pereira debería con toda justicia llegar a la final de este año, pues en Stockholm el intérprete se marca la que, con diferencia, se debe contar ya como su mejor interpretación para el cine. Despliega primeramente un contagioso encanto, derrochando sensualidad a través de una mirada de fingida inocencia y una sonrisa que, cual zorro, se sabe arma infalible para conseguir sus propósitos; para luego desvelar sus cartas atropelladamente y acabar estampando en la pantalla la idiosincrasia necia e incongruente de un auténtico capullo. Un empeño que Pereira, literalmente, borda, en uno de los mejores títulos del año y que no debería pasar inadvertido para los académicos.


Con la incorporación del anterior a la terna revelación, el líder de este ránking en los últimos meses ha perdido tal posición de honor, pero creemos que no lo tendrá difícil para conseguir una nominación. El trabajo de Jaime Ordóñez para Las brujas de Zugarramurdi, cuyo estruendoso éxito en la taquilla sirve de aval más que suficiente para que la Academia no le pase en alto a lo hora de confeccionar la lista de nominados definitivos, merecería figurar candidato primero por llevar a cabo un trabajo notable, recorrido todo él por un contagioso sentido del humor y una entusiasta ternura que buscan y encuentran pronto las simpatías del espectador, y segundo, por lograr destacar sobre las presencias de estrellas de la talla de Hugo Silva y Mario Casas. Como dijimos el mes pasado: si el filme de Álex de la Iglesia recibe un aluvión de nominaciones, es más que probable que Ordóñez se beneficie de ello.


Miquel Fernández parece seguir teniendo importantes opciones de cara a conseguir su primera nominación al Goya y es que su fantástico trabajo en La gran familia española, de Daniel Sánchez Arévalo, destaca de manera muy especial sobre el excelente nivel interpretativo de todo el elenco. La película fue una de las cuatro pre-seleccionadas por la Academia de cara a los Oscar, lo que nos hace intuir que su presencia entre las nominadas será fuerte. Esto supone un punto a favor de la candidatura de Fernández, que podría verse arrastrado por el aluvión de votos que obtenga la película. En su contra, tendrá que "competir" con uno de sus compañeros de reparto.



Protagonista absoluto de la película que finalmente nos representará en los Oscar este año, sería bastante extraño que Arón Piper no ocupase una de las cuatro plazas de esta categoría. Con la edad mínima requerida por la Academia para optar a uno de los cabezones ya cumplida, Piper cuenta además con la baza de llevar a cabo un trabajo detallado y esforzado en la descripción del carácter de su personaje en 15 años y un día, algo alentador para un intérprete de su edad. Sin embargo, el pasar del tiempo juega en contra de las opciones finales de la película de Gracia Querejeta, algo que puede suponer menos presencia entre las nominaciones de la esperada.





















El que su película se estrenara tan pronto jugaba en contra de sus posibilidades, pero la inclusión de Alacrán enamorado entre las cuatro pre-seleccionadas a los Oscar ha dado alas a las opciones de Hovik Keuchkerian de resultar finalmente nominado. Eso, y el agradecido boca a boca que se ha extendido a lo largo de los meses y que apela a una justa revaloración de las virtudes que encierra Alacrán enamorado. Quizás la Academia ofrezca esa segunda oportunidad a la película, teniéndola en cuenta entre los títulos más nominados, lo que conllevaría que la naturalidad y el dinamismo con el que lleva a cabo todo su trabajo Keuchkerian en la película de Santiago A. Zannou, no fuesen pasados por alto a la hora de confeccionar la definitiva lista de candidatos.


El premio al mejor actor en el Festival de Alicante avala las prometedoras opciones de Darío Frías por resultar finalmente nominado por su divertidisímo y desenvuelto protagonismo en la comedia independiente Esto no es una cita, de Guillermo Fernández Groizard. En ella, el actor asimila convenientemente los cánones de la comedia disparatada y consigue un trabajo consecuente con ello, ocurrente y desinhibido, incorporando no poca ternura al retrato de su atribulado antihéroe. Lo tiene difícil frente a los candidatos procedentes de producciones más visibles y de mayores presupuesto y ambiciones, pero es justo reconocer la valía y la calidad de un trabajo como el suyo, uno de los más estimulantes de los vistos en nuestra cinematografía el presente año.


Veterano actor de televisión, teatro y, algo menos, de cine, Miguel de Lira obtuvo este año una notoriedad extraordinaria gracias a su co-protagonismo en la comedia dramática Somos gente honrada, logrado debut de Alejandro Marzoa. En la piel de ese parado padre de familia que trata de seguir manteniendo las apariencias, De Lira daba toda una lección de humildad interpretativa, al dar forma con admirable contención a todas las aristas de su personaje. En virtud de lo reñida que se presenta la categoría principal, los responsables de la película ganarían votos a favor del trabajo del actor si lo presentasen a competición en la categoría revelación y no sería la primera vez que un curtido y veterano intérprete accede a su primera nominación al Goya en dicha categoría: ¿alguien ha olvidado el caso de Walter Vidarte, nominado como revelación a los 75 años por La noche de los girasoles (2006), de Jorge Sánchez-Cabezudo, y con una extensa trayectoria que se remontaba a los años 50?


Con Piper y, en menor medida, Szpakowski como claros exponentes del relevo adolescente, es probable que las opciones de Patrick Criado se vean reducidas. No lo tiene fácil el intérprete de La gran familia española, a pesar de llevar a cabo un trabajo loable, rebosante de naturalidad y verosimilitud, y es que se las tendrá que ver con el reparto de votos que conllevará el que su compañero en el filme, Miquel Fernández, también haya sido propuesto en esta categoría por los productores de la cinta. Y, siendo sinceros, entre los dos, Fernández debería llegar a la final.


Ha pasado mucho tiempo desde que Los ilusos, de Jonás Trueba, nos fascinara. Pero aún así, sigue siendo una de las películas más especiales del año y nuestra memoria cinéfila aún la recuerda. La Academia es muy posible que no. De ahí que las opciones de su máximo protagonista, Francesco Carril, se hayan reducido notablemente. No obstante, sería una lástima que tremendo ejercicio de investigación y creación interpretativa, lleno de espontaneidad, inseguridades y frescura no obtuviese un reconocimiento académico como realmente merece y que ya presume de haber ganado el premio al mejor actor en el Festival Cinespaña de Toulouse.


Dado el flojo y deslavazado resultado final de Presentimientos, de Santiago Tabernero, las opciones de resultar finalmente nominado de Alfonso Bassave son ínfimas, pero es justo reconocer la prestancia del actor en una película donde su presencia supone uno de los mayores atractivos finales, tirando de encanto personal para desempeñar con notable y cautivadora arrogancia toda su intervención como ese vividor descarado y aprovechado seductor ante el que resulta muy difícil resistirse.



Tras ver ¿Quién mató a Bambi?, de Santi Amodeo, podemos aseverar que las opciones del italiano Enrico Vecchi de resultar finalmente nominado pasan porque los académicos tengan el día juguetón a la hora de realizar las votaciones y la película acumule candidaturas de manera desproporcionada. Sin desempeñar un mal trabajo, de hecho Vecchi se muestra resultón y grato en su atribulado cometido de compañero reacio de fatigas, logrando transmitir la inseguridad de su personaje a través de una naturalizada exageración; el intérprete bebe de la buena interpretación generalizada del filme, pero sin brillar de un modo especial, como sí consiguen otros miembros del reparto.


Resulta hasta cierto punto incomprensible la razón por la que los productores de Diamantes negros, de Miguel Alcantud, han propuesto como protagonistas a sus dos intérpretes africanos cuando, a todas luces, si tenían alguna remota opción de ser finalistas al Goya era en esta categoría, donde sí ha sido propuesto Carlo D'Ursi, también productor de la cinta, por un trabajo muy apegado a una notable corrección, sobria y severa por momentos, en un papel que se desvela un tanto esquemático, a pesar de suponer el único foco amable de la durísima historia contenida en Diamantes negros.

Quiniela a los Premios Goya 2014 (V): Mejor Actriz Revelación.

A menos de un mes de conocer la definitiva lista de nominadas, hacemos público nuestro último ránking de favoritas al Goya en la categoría de mejor actriz revelación, que se ha visto bastante alterado con respecto al publicado en el pasado mes de noviembre debido al anuncio, por parte de la Academia, de las candidatas propuestas por los productores de las cintas, incluyéndose en este apartado a alguna que otra actriz que valorábamos con posibilidades en otras categorías interpretativas. Pero también al revés, pues algún que otro trabajo que hubiera sonado con opciones como revelación, ha sido finalmente propuesto como secundario o principal, perdiendo con ello sus actrices cualquier posibilidad de ser finalmente nominadas. Eso y que, tras el visionado de la plana mayor de la producción del año, muchas de las posibles han perdido relevancia debido al poco logrado alcance de su trabajo (léase el caso de Ella Kweku en Ismael).

1. Roser Camì, por La por (El miedo).
2. Natalia de Molina, por Vivir es fácil con los ojos cerrados.
3. Olimpia Melinte, por Caníbal.
4. Bárbara Santa Cruz, por 3 bodas de más o Barcelona, nit d'estiu.
5. Belén López, por 15 años y un día.
6. Arantxa Martí, por La gran familia española.
7. Sandra Martín, por La gran familia española.
8. Virginia Rodríguez, por Esto no es una cita.
9. María Morales, por Todas las mujeres.
10. Elisa Mouliaá, por Al final todos mueren.
11. Marisol Membrillo, por Somos gente honrada.
12. Rut Santamaría, por 10.000 noches en ninguna parte.
13. María Castro, por Combustión.

Como en su equivalente masculina, La por (El miedo), de Jordi Cadena, ofrece una de las que, con mayor justicia, debería entrar a formar parte del cuarteto finalista en esta categoría. Aunque la competencia sea dura y la película haya pasado prácticamente desapercibida (tanto para el gran público como para la crítica), Roser Camí merece aspirar al Goya por marcarse uno de los trabajos más redondos vistos en nuestro cine este año. Un trabajo que duele mirar, como esa madre literalmente anulada que ha asumido, con no poco estoicismo, la presencia en su cuerpo de los moratones, que se resiste a rebelarse y se conforma con seguir viviendo por inercia. En su piel, Camí ejemplifica el absentismo de voluntad propia en su rol, ejecutando con notable delicadeza el ensimismado automatismo de su personaje, dando de sí un trabajo riguroso y templado, que termina por romperse en un convulsivo y desgarrador clímax dramático.



A pesar de Camí, Natalia de Molina sigue presentándose como la gran favorita al Goya a la mejor actriz revelación del año gracias a Vivir es fácil con los ojos cerrados, sobre todo por el extraordinario encanto y la luz delicada que su presencia aporta a toda la película de David Trueba, donde la intérprete brilla muy especialmente a través de la ejecución candorosa que efectúa de su personaje, sonando en cada una de sus réplicas conmovedoramente auténtica, rezumando una belleza templada y delicada que redunda en el exquisito alcance de la vertiente dramática de su intervención. Es el suyo, uno de los trabajos femeninos más redondos de los vistos también en una pantalla de cine este año. Eso y que su película parte en claras condiciones de ser una de las favoritas en las categorías más importantes, lo que nos invita a pensar que su presencia entre las cuatro finalistas está más que asegurada, a lo que contribuye su reciente nominación como actriz de reparto a la primera edición de los Premios Feroz.


Su condición de "actriz extranjera" lleva a la rumana Olimpia Melinte a partir con cierta desventaja en la carrera por este Goya gracias a Caníbal, la magnífica película de Manuel Martín Cuenca. La actriz, que en doble papel logra dar forma a un trabajo sensitivo y verdaderamente emotivo, que sin perder ni un ápice de frescura, se alza como una de las grandes actuaciones femeninas del año, modélica y sumamente medida y contenida, ha recibido excelentes críticas por su trabajo desde que la cinta se proyectase en San Sebastián. Además, cuenta con el aval de poseer la condición de protagonista femenina en una de las películas que, a buen seguro, acumulará mayor número de candidaturas.


El reciente éxito en taquilla de 3 bodas de más, de Javier Ruiz Caldera, unido a la rendición absoluta de la crítica ante su breve pero desternillante trabajo, ejemplificada por su nominación como actriz de reparto a los Premios Feroz, que otorga la crítica española, nos invitan a pensar en Bárbara Santa Cruz como una fuerte contendiente en este apartado. Y no sólo por la tronchante malicia que exhibe en tan divertida comedia, sino también merece un puesto de honor entre las favoritas al Goya de este año, por significar lo mejor del desequilibrado reparto coral de la endeble Barcelona, nit d'estiu (Barcelona, noche de verano), de Dani de la Orden, donde dota a su personaje (y a su historia) de un componente diferenciador: una más que agradecida autoironía, plasmada gracias a la sutil y soslayada vis cómica con la que afronta la práctica totalidad de su participación. La buena acogida comercial de ambas cintas podría jugar a su favor y, teniendo en cuenta que se haya propuesta al premio por un tercer trabajo más (Ilusión, de Daniel Castro), nadie debe poner en duda que estamos ante una de las más claras revelaciones femeninas del año.


La veterana Belén López perdía posiciones de manera imparable en la categoría secundaria, allí donde la ubicábamos al inicio de esta particular carrera a los premios Goya. Sin embargo, los productores de 15 años y un día optaron por proponer su trabajo como revelación, consiguiendo con ello instaurar a la actriz como una de las favoritas indiscutibles en esta terna. Y es que figurar en el reparto de la película seleccionada para los Oscar refuerza las opciones de Belén López, que dependen de si 15 años y un día se posiciona como una de las películas más nominadas, lo que sin duda la beneficiaría. Apechugando con el personaje menos descrito de toda la función, la sevillana se impone pronto en uno de los motores de la misma, inyectando a sus intervenciones un hálito de vida indispensable para sacar al personaje del plano lineal en el que podría haber quedado e insuflarle un emotivo y sensible subtexto que refuerzan y justifican el carácter distante y varonil de su rol.



Las chicas de La gran familia española, de Daniel Sánchez Arévalo, Sandra Martín y Arantxa Martí, abandonan las primeras posiciones de este ránking, pero siguen teniendo opciones de colarse en la terna final por el Goya al trabajar en una de las películas que, probablemente, más cantidad de votos acumulen. La gran familia española es una de las cintas que más ha gustado a los académicos este año, lo sabemos por su inclusión entre las cuatro pre-seleccionadas para representarnos a los Oscar, lo que mantiene tanto a Martín como a Martí en una posición bastante privilegiada en la carrera por el Goya. No obstante, la una competirá contra la otra y esta división de votos podría restarles puntos a ambas.



El Premio a la mejor actriz en la Sección Zonazine del Festival de Málaga ya nos predisponía a pensar en las posibilidades de Virginia Rodríguez de cara a una nominación al Goya a la mejor actriz revelación. Una vez vista Esto no es una cita, de Guillermo Fernández Groizard, no cabe duda de que su actuación es una de las que merecería llegar a la final. Sobre todo por tirar por la borda el arquetipo de heroína presente siempre en este tipo de películas y regalarnos una actuación cargada de ironía, compacta y precisa, efectuando un divertido retrato de un personaje que podría tacharse fácilmente de arpía. La casi invisible distribución de la película a su llegada a las salas juega a la contra de sus posibilidades reales, no obstante, los académicos siempre gustan de dar la sorpresa incluyendo producciones de tan bajo presupuesto como ésta entre las nominadas.


Escasa distribución ha tenido también Todas las mujeres, de Mariano Barroso, la película por la que María Morales vuelve a sonar fuerte en las quinielas a la mejor actriz revelación (ya sonó su nombre hace varias temporadas cuando participó en Gordos, de Sánchez Arévalo). Como en aquella ocasión, corre el riesgo de quedarse fuera precisamente porque otros trabajos femeninos de su misma cinta llamen la atención. Ratificada, muy acertadamente, por los productores de la cinta en esta categoría y no en la de secundaria, Morales significa una muy buena alternativa para componer el cuarteto finalista y es que la actriz aporta contundencia y severidad, resultando estupenda en su participación frente a la absurda pretensión de su oponente masculino.


Con pocas opciones, para qué nos vamos a engañar, parte Elisa Mouliaá por su trabajo en uno de los cortometrajes que conforman Al final todos mueren, concretamente el dirigido por David Galán Galindo. Sin embargo, no podemos pasar la oportunidad de señalarla como una de nuestras indiscutibles favoritas, por el inabarcable encanto con el que lleva a cabo toda su intervención y por el fresco y socarrón sentido del humor que desprende desde la pantalla como esa joven a punto de dar a luz, minutos antes del choque de un meteorito contra La Tierra. Su química con su compañero de función no puede ser más irresistible, siendo su trabajo uno de los alicientes primordiales de la cinta.


Actriz cordobesa de larga trayectoria en televisión, a Marisol Membrillo le ha tocado este año el premio gordo con su papel en Somos gente honrada, de Alejandro Marzoa, donde podía lucir a sus anchas el magnífico temple dramático que la caracteriza. Con una sobresaliente capacidad para comunicar cualquier pequeño detalle de su personaje, Membrillo se pasa toda la película robando planos sin despeinarse, razón más que suficiente como para que la Academia valore como es debido la categoría de esta actriz, aunque el estreno de la cinta queda ya lejos en la memoria de los votantes y, para más inri, las nuevas incorporaciones a este ránking la han hecho perder bastantes posiciones.


El artificio presentado por 10.000 noches en ninguna parte, de Ramón Salazar, ofrece poco margen a las opciones de la película de cara a posibles nominaciones a los Goya. Quizás, una de las más evidentes resulte ser la de la revelación de la cinta, Rut Santamaría, quien gracias a la austera y casi hiriente interpretación que efectúa del personaje de la egoísta hermana, se labra uno de los trabajos más esmerados de la función y, por lo menos, uno a los que el sentido sumamente estético de la puesta en escena empleada por el director menos afecta negativamente. No obstante, la condición de "rareza" de la que presume 10.000 noches en ninguna parte supone bastantes obstáculos de cara a conseguir alguna nominación. Eso y que Santamaría comparte candidatura con la, también muy alabada, frescura de su compañera de reparto Paula Medina.


Ya el mes pasado apenas dábamos cancha a las opciones de María Castro y, debido al destacable nivel de las nuevas incorporaciones, volvemos a afirmar que se queda fuera absolutamente de todas las quinielas su trabajo en Combustión, de Daniel Calparsoro, aunque desde aquí volvemos a repetirnos en lanzar una baza a su favor precisamente por lograr, con muy pocos elementos -sólo una serie de sutiles detalles-, alejar a su también muy estándar personaje de la vulgaridad interpretativa, consiguiendo alzarse con tan poco en lo mejor de la función.