martes, 17 de diciembre de 2013

Quiniela a los Premios Goya 2014 (V): Mejor Actriz Revelación.

A menos de un mes de conocer la definitiva lista de nominadas, hacemos público nuestro último ránking de favoritas al Goya en la categoría de mejor actriz revelación, que se ha visto bastante alterado con respecto al publicado en el pasado mes de noviembre debido al anuncio, por parte de la Academia, de las candidatas propuestas por los productores de las cintas, incluyéndose en este apartado a alguna que otra actriz que valorábamos con posibilidades en otras categorías interpretativas. Pero también al revés, pues algún que otro trabajo que hubiera sonado con opciones como revelación, ha sido finalmente propuesto como secundario o principal, perdiendo con ello sus actrices cualquier posibilidad de ser finalmente nominadas. Eso y que, tras el visionado de la plana mayor de la producción del año, muchas de las posibles han perdido relevancia debido al poco logrado alcance de su trabajo (léase el caso de Ella Kweku en Ismael).

1. Roser Camì, por La por (El miedo).
2. Natalia de Molina, por Vivir es fácil con los ojos cerrados.
3. Olimpia Melinte, por Caníbal.
4. Bárbara Santa Cruz, por 3 bodas de más Barcelona, nit d'estiu.
5. Belén López, por 15 años y un día.
6. Arantxa Martí, por La gran familia española.
7. Sandra Martín, por La gran familia española.
8. Virginia Rodríguez, por Esto no es una cita.
9. María Morales, por Todas las mujeres.
10. Elisa Mouliaá, por Al final todos mueren.
11. Marisol Membrillo, por Somos gente honrada.
12. Rut Santamaría, por 10.000 noches en ninguna parte.
13. María Castro, por Combustión.

Como en su equivalente masculina, La por (El miedo), de Jordi Cadena, ofrece una de las que, con mayor justicia, debería entrar a formar parte del cuarteto finalista en esta categoría. Aunque la competencia sea dura y la película haya pasado prácticamente desapercibida (tanto para el gran público como para la crítica), Roser Camí merece aspirar al Goya por marcarse uno de los trabajos más redondos vistos en nuestro cine este año. Un trabajo que duele mirar, como esa madre literalmente anulada que ha asumido, con no poco estoicismo, la presencia en su cuerpo de los moratones, que se resiste a rebelarse y se conforma con seguir viviendo por inercia. En su piel, Camí ejemplifica el absentismo de voluntad propia en su rol, ejecutando con notable delicadeza el ensimismado automatismo de su personaje, dando de sí un trabajo riguroso y templado, que termina por romperse en un convulsivo y desgarrador clímax dramático.



A pesar de Camí, Natalia de Molina sigue presentándose como la gran favorita al Goya a la mejor actriz revelación del año gracias a Vivir es fácil con los ojos cerrados, sobre todo por el extraordinario encanto y la luz delicada que su presencia aporta a toda la película de David Trueba, donde la intérprete brilla muy especialmente a través de la ejecución candorosa que efectúa de su personaje, sonando en cada una de sus réplicas conmovedoramente auténtica, rezumando una belleza templada y delicada que redunda en el exquisito alcance de la vertiente dramática de su intervención. Es el suyo, uno de los trabajos femeninos más redondos de los vistos también en una pantalla de cine este año. Eso y que su película parte en claras condiciones de ser una de las favoritas en las categorías más importantes, lo que nos invita a pensar que su presencia entre las cuatro finalistas está más que asegurada, a lo que contribuye su reciente nominación como actriz de reparto a la primera edición de los Premios Feroz.


Su condición de "actriz extranjera" lleva a la rumana Olimpia Melinte a partir con cierta desventaja en la carrera por este Goya gracias a Caníbal, la magnífica película de Manuel Martín Cuenca. La actriz, que en doble papel logra dar forma a un trabajo sensitivo y verdaderamente emotivo, que sin perder ni un ápice de frescura, se alza como una de las grandes actuaciones femeninas del año, modélica y sumamente medida y contenida, ha recibido excelentes críticas por su trabajo desde que la cinta se proyectase en San Sebastián. Además, cuenta con el aval de poseer la condición de protagonista femenina en una de las películas que, a buen seguro, acumulará mayor número de candidaturas.


El reciente éxito en taquilla de 3 bodas de más, de Javier Ruiz Caldera, unido a la rendición absoluta de la crítica ante su breve pero desternillante trabajo, ejemplificada por su nominación como actriz de reparto a los Premios Feroz, que otorga la crítica española, nos invitan a pensar en Bárbara Santa Cruz como una fuerte contendiente en este apartado. Y no sólo por la tronchante malicia que exhibe en tan divertida comedia, sino también merece un puesto de honor entre las favoritas al Goya de este año, por significar lo mejor del desequilibrado reparto coral de la endeble Barcelona, nit d'estiu (Barcelona, noche de verano), de Dani de la Orden, donde dota a su personaje (y a su historia) de un componente diferenciador: una más que agradecida autoironía, plasmada gracias a la sutil y soslayada vis cómica con la que afronta la práctica totalidad de su participación. La buena acogida comercial de ambas cintas podría jugar a su favor y, teniendo en cuenta que se haya propuesta al premio por un tercer trabajo más (Ilusión, de Daniel Castro), nadie debe poner en duda que estamos ante una de las más claras revelaciones femeninas del año.


La veterana Belén López perdía posiciones de manera imparable en la categoría secundaria, allí donde la ubicábamos al inicio de esta particular carrera a los premios Goya. Sin embargo, los productores de 15 años y un día optaron por proponer su trabajo como revelación, consiguiendo con ello instaurar a la actriz como una de las favoritas indiscutibles en esta terna. Y es que figurar en el reparto de la película seleccionada para los Oscar refuerza las opciones de Belén López, que dependen de si 15 años y un día se posiciona como una de las películas más nominadas, lo que sin duda la beneficiaría. Apechugando con el personaje menos descrito de toda la función, la sevillana se impone pronto en uno de los motores de la misma, inyectando a sus intervenciones un hálito de vida indispensable para sacar al personaje del plano lineal en el que podría haber quedado e insuflarle un emotivo y sensible subtexto que refuerzan y justifican el carácter distante y varonil de su rol.



Las chicas de La gran familia española, de Daniel Sánchez ArévaloSandra Martín y Arantxa Martí, abandonan las primeras posiciones de este ránking, pero siguen teniendo opciones de colarse en la terna final por el Goya al trabajar en una de las películas que, probablemente, más cantidad de votos acumulen. La gran familia española es una de las cintas que más ha gustado a los académicos este año, lo sabemos por su inclusión entre las cuatro pre-seleccionadas para representarnos a los Oscar, lo que mantiene tanto a Martín como a Martí en una posición bastante privilegiada en la carrera por el Goya. No obstante, la una competirá contra la otra y esta división de votos podría restarles puntos a ambas.



El Premio a la mejor actriz en la Sección Zonazine del Festival de Málaga ya nos predisponía a pensar en las posibilidades de Virginia Rodríguez de cara a una nominación al Goya a la mejor actriz revelación. Una vez vista Esto no es una cita, de Guillermo Fernández Groizard, no cabe duda de que su actuación es una de las que merecería llegar a la final. Sobre todo por tirar por la borda el arquetipo de heroína presente siempre en este tipo de películas y regalarnos una actuación cargada de ironía, compacta y precisa, efectuando un divertido retrato de un personaje que podría tacharse fácilmente de arpía. La casi invisible distribución de la película a su llegada a las salas juega a la contra de sus posibilidades reales, no obstante, los académicos siempre gustan de dar la sorpresa incluyendo producciones de tan bajo presupuesto como ésta entre las nominadas.


Escasa distribución ha tenido también Todas las mujeres, de Mariano Barroso, la película por la que María Morales vuelve a sonar fuerte en las quinielas a la mejor actriz revelación (ya sonó su nombre hace varias temporadas cuando participó en Gordos, de Sánchez Arévalo). Como en aquella ocasión, corre el riesgo de quedarse fuera precisamente porque otros trabajos femeninos de su misma cinta llamen la atención. Ratificada, muy acertadamente, por los productores de la cinta en esta categoría y no en la de secundaria, Morales significa una muy buena alternativa para componer el cuarteto finalista y es que la actriz aporta contundencia y severidad, resultando estupenda en su participación frente a la absurda pretensión de su oponente masculino.


Con pocas opciones, para qué nos vamos a engañar, parte Elisa Mouliaá por su trabajo en uno de los cortometrajes que conforman Al final todos mueren, concretamente el dirigido por David Galán Galindo. Sin embargo, no podemos pasar la oportunidad de señalarla como una de nuestras indiscutibles favoritas, por el inabarcable encanto con el que lleva a cabo toda su intervención y por el fresco y socarrón sentido del humor que desprende desde la pantalla como esa joven a punto de dar a luz, minutos antes del choque de un meteorito contra La Tierra. Su química con su compañero de función no puede ser más irresistible, siendo su trabajo uno de los alicientes primordiales de la cinta.


Actriz cordobesa de larga trayectoria en televisión, a Marisol Membrillo le ha tocado este año el premio gordo con su papel en Somos gente honrada, de Alejandro Marzoa, donde podía lucir a sus anchas el magnífico temple dramático que la caracteriza. Con una sobresaliente capacidad para comunicar cualquier pequeño detalle de su personaje, Membrillo se pasa toda la película robando planos sin despeinarse, razón más que suficiente como para que la Academia valore como es debido la categoría de esta actriz, aunque el estreno de la cinta queda ya lejos en la memoria de los votantes y, para más inri, las nuevas incorporaciones a este ránking la han hecho perder bastantes posiciones.


El artificio presentado por 10.000 noches en ninguna parte, de Ramón Salazar, ofrece poco margen a las opciones de la película de cara a posibles nominaciones a los Goya. Quizás, una de las más evidentes resulte ser la de la revelación de la cinta, Rut Santamaría, quien gracias a la austera y casi hiriente interpretación que efectúa del personaje de la egoísta hermana, se labra uno de los trabajos más esmerados de la función y, por lo menos, uno a los que el sentido sumamente estético de la puesta en escena empleada por el director menos afecta negativamente. No obstante, la condición de "rareza" de la que presume 10.000 noches en ninguna parte supone bastantes obstáculos de cara a conseguir alguna nominación. Eso y que Santamaría comparte candidatura con la, también muy alabada, frescura de su compañera de reparto Paula Medina.


Ya el mes pasado apenas dábamos cancha a las opciones de María Castro y, debido al destacable nivel de las nuevas incorporaciones, volvemos a afirmar que se queda fuera absolutamente de todas las quinielas su trabajo en Combustión, de Daniel Calparsoro, aunque desde aquí volvemos a repetirnos en lanzar una baza a su favor precisamente por lograr, con muy pocos elementos -sólo una serie de sutiles detalles-, alejar a su también muy estándar personaje de la vulgaridad interpretativa, consiguiendo alzarse con tan poco en lo mejor de la función.

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