lunes, 30 de septiembre de 2013

Marian Álvarez gana la Concha de Plata en San Sebatián y se postula como máxima favorita al Goya 2014.


Una sensación agridulce me embargó cuando conocí el palmarés final de esta 61º edición del Festival de San Sebastián. Agridulce porque, a pesar de que en el reparto de premios algo ha pillado el Cine Español, sí que es cierto que las quinielas apuntaban a que recibiría muchos más, por lo menos de los gordos, sobre todo por dos películas que habían despertado verdaderas alabanzas tras sus proyecciones como eran Caníbal, de Manuel Martín Cuenca, y Vivir es fácil con los ojos cerrados, lo último de David Trueba.


Ambas películas sonaban fuertes para un mismo premio, el de mejor actor, y había incluso quien pedía un ex-aequo para sendos protagonistas. Pero no pudo ser. Ni el soberbio Antonio de la Torre ni el inmenso Javier Cámara han logrado triunfar en un festival cuyo jurado decidió apostar por la opción más segura premiando la maestría de uno de los grandes actores británicos del momento, el siempre genial Jim Broadbent por su papel en Le Week-End, de Roger Mitchell. No importa. Ni De la Torre ni Cámara habrán obtenido una más que probable muy merecida Concha de Plata, pero recordemos que hace unos años tampoco la ganó Jose Coronado por No habrá paz para los malvados, de Enrique Urbizu, siendo favorito también y meses más tarde se desquitaba aupando el Goya al mejor actor. Que no le quepa duda a nadie desde este momento: el Goya de este año se rifará entre Antonio de la Torre en Caníbal y Javier Cámara en Vivir es fácil con los ojos cerrados.


Pero Caníbal también sonaba bastante fuerte al máximo galardón, cosa que tampoco ha terminado sucediendo, pues la Concha de Oro se ha ido a la producción venezolana Pelo malo, de Mariana Rondón, teniéndose que conformar el filme de Martín Cuenca con un simbólico premio a la mejor fotografía para el operador Pau Esteve Birba. Una decepción más que sumar a una película en su particular carrera de premios, pues esta misma semana la Academia de Cine hacía público que tampoco iba a ser Caníbal la elegida para representarnos en los Oscar, cuando prácticamente todo el mundo la daba como la favorita de entre las cuatro preseleccionadas, dado el discutible nivel tanto de Alacrán enamorado, de Santiago Zannou, La gran familia española, de Daniel Sánchez Arévalo, y de 15 años y un día, de Gracia Querejeta (la finalmente escogida), ninguna de las tres una obra precisamente redonda.


Pero este 61º Zinemaldia también nos ha deparado alguna que otra alegría, concernientes todas ellas a una sola película: La herida, el debut en la dirección del habitual montador Fernando Franco, un drama árido y descarnado que ha merecido el honor de ganar el Premio Especial del Jurado, el segundo en grado de importancia. Lo cual no hace más que indicarnos ya quién va a ser el director novel ganador del correspondiente Goya. Es más, esta película pequeña e independiente es más que probable que también se alce con el Goya relativo a la mejor actriz y es que en San Sebastián el jurado reconoció a su protagonista, Marian Álvarez, con la Concha de Plata a la mejor actriz de la Sección Oficial. No olvidemos que, salvo algunas contadas excepciones, el intérprete español vencedor en el Kursaal también suele hacer doblete en los Goya. No estaría nada mal, sobre todo teniendo en cuenta que la Academia le debe a esta actriz un premio desde que la ninguneara hace unos años al no incluirla en la terna de nominadas en la categoría revelación por su maravilloso trabajo en Lo mejor de mi (2007), de Roser Aguilar, premio a la mejor actriz en el Festival de Locarno.


San Sebastián, una de las que podríamos considerar primeras antesalas de los Goya, nos deja importantes pistas para comenzar a elaborar (ahora sí que sí) quinielas algo más fiables. La próxima cita será la Seminci de Valladolid, de donde también suelen salir favoritos a los Premios de la Academia.

0 comentarios: